Artículos de la categoría derecho

ver lista completa con cuerpos de artículos

El muro de papel

Ingo delante del muro

Ingo delante del muro

Una llamada telefónica, y ahí llega Ingo Weber que acaba de bajar del cielo. El avión viene de Alemania, vía Londres. Pájaro bobo, en funciones de operador logístico, le explica el trance. Y la jugada, que es como él llama a la mudanza. Ya tiene a punto el equipo humano y el medio de transporte. Una recua de subalternos y su menda como capo mastro.

Es momento de contar y pasar revista. Tres moritos sietisientas de la aljama de Tetuán con su camioneta-fragoneta-patera anfibia y multiuso. Cochambre y mugre con reminiscencias bíblicas. Y, ay, evocación nostálgica –-sí, nostálgica– de una infancia aterida. Pájaro bobo da gracias a Dios, pero en el mismo instante casi se avergüenza de ser casi un hombre rico. Él, nieto, por vía materna, de un hortelano de la isla de Plasencia enemigo de los latifundios e hijo de un tonelero de la castellana Rueda que vivió y murió fiel a sus ideales sociales y socialistas. ¿Será que con el paso de los años se ha rendido y ha recobrado el juicio o, lo que es peor, el seny cuando se dispone a cubrir el último tramo de su vida?

Uno de los moritos habla español de Al-Andalus, otro inglés de Kenia, otro francés de Argelia; los demás miembros de la tropa, cristiano, cristiano rancio, meseteño. Enrique el de la katana ni abre la boca ni pestañea. Dice que sufre depresiones, y, ahora que pienso, el pobre tiene una mirada lánguida, muy lánguida. Además de hombre orquesta, es especialista en acciones de emergencia y, a pesar del sobrenombre que le endilgaron sus compañeros de fatigas, rehúye la violencia en todas sus formas. Falta el Lampi. (A los de su profesión aquí se los llama lampistas y allende el Ebro fontaneros.) Últimamente se le ve un poco descolgado, como a los del aluminato, que montan y desmontan ventanas o, en la lengua de Carod, finestresfinestretes. En cambio, está presente la señora María, oriunda de la Alpujarra granadina, que se ha ofrecido a colaborar. Y, claro está, Margarita; ambas, madres y amas de casa. Las mujeres nunca fallan. Están, pero no se las ve; no se las ve, pero están.

Ingo Weber pasó seis años en casa de Pájaro bobo cuando sus hijos Ana y Miguel estudiaban en el Colegio Alemán. Régimen de au-pair, estudio y trabajo, familia de clase media, cinturón industrial de la urbe catalana. El muchacho es listo, inteligente, activo, hiperactivo. Y aplicado. Tanto que aprende español, estudia dos carreras y aún le queda tiempo para cortejar a una buena y guapa moza de la comarca. Ahora Pájaro bobo tiene, como quien dice, tres hijos: dos españoles y uno alemán.

Hechos los cumplidos a la usanza centroeuropea, Ingo pregunta a su segundo padre por ciertos aspectos de la jugada, a la que él llama joint venture, y, sin esperar respuesta, comenta con ladina ironía: «Te lo haré con interés, no por interés». El aludido se percata al instante y, tras recordarle que siempre le ha remunerado generosamente, le explica que hay que trasladar los muebles, y por descontado los libros, de la casa vieja a unos pisos recién adquiridos; una mitad ha de ir al de Ana y Miguel; la otra, al de Blacky. «¿Blacky?» «Sí, al de Blacky; la criaturita viene a vivir con Margarita y conmigo». «Ya entiendo, pero ¿caben todos los libros en los dos pisos? ¿Cuántos hay en total?» «Imagino –-dice Pájaro bobo– que siete mil volúmenes; de ellos, unos cinco cientos son diccionarios. Pero además están los trescientos o trescientos cincuenta títulos traducidos en treinta y cinco años de actividad profesional… Los embutiremos en estanterías, armarios y cajones. Y los que sobren, si es que sobran…» «Eso mismo, ¿qué hacemos con los que sobren?» «Sencillamente, con ellos levantaremos un muro, uno o los que haga falta». «Ya entiendo. Tú lo que quieres es construirte un búnker. Para eso me has hecho venir de Alemania». «Búnker o muro de papel, mein lieber Sohn,  de aquí no me mueven ni todos los bulldogs del Tripartito juntos».

Una semana después, exactamente a las diez de la mañana del 10 de enero de 2006, Blacky ladraba con fingida cara de perro desde su nuevo predio, una galería con barrotes de hierro y persianas de madera en una vivienda no exenta de encanto, y el eficiente teutón Ingo Weber posaba para la posteridad delante de su última construcción, un muro de papel y letra impresa que, con utópica ingenuidad, él considera indestructible, mientras que Pájaro bobo, siempre soñador, gritará una y otra vez en sueños: «En esta espelunca, a tres tiros de piedra de la Barceloneta, puerto del mar de la Sargantana, vive un proscrito al que los libros dieron alas para volar hasta la realidad virtual».

El muro de papel

Ingo delante del muro

Ingo delante del muro

Una llamada telefónica, y ahí llega Ingo Weber que acaba de bajar del cielo. El avión viene de Alemania, vía Londres. Pájaro bobo, en funciones de operador logístico, le explica el trance. Y la jugada, que es como él llama a la mudanza. Ya tiene a punto el equipo humano y el medio de transporte. Una recua de subalternos y su menda como capo mastro.

Es momento de contar y pasar revista. Tres moritos sietisientas de la aljama de Tetuán con su camioneta-fragoneta-patera anfibia y multiuso. Cochambre y mugre con reminiscencias bíblicas. Y, ay, evocación nostálgica –-sí, nostálgica– de una infancia aterida. Pájaro bobo da gracias a Dios, pero en el mismo instante casi se avergüenza de ser casi un hombre rico. Él, nieto, por vía materna, de un hortelano de la isla de Plasencia enemigo de los latifundios e hijo de un tonelero de la castellana Rueda que vivió y murió fiel a sus ideales sociales y socialistas. ¿Será que con el paso de los años se ha rendido y ha recobrado el juicio o, lo que es peor, el seny cuando se dispone a cubrir el último tramo de su vida?

Uno de los moritos habla español de Al-Andalus, otro inglés de Kenia, otro francés de Argelia; los demás miembros de la tropa, cristiano, cristiano rancio, meseteño. Enrique el de la katana ni abre la boca ni pestañea. Dice que sufre depresiones, y, ahora que pienso, el pobre tiene una mirada lánguida, muy lánguida. Además de hombre orquesta, es especialista en acciones de emergencia y, a pesar del sobrenombre que le endilgaron sus compañeros de fatigas, rehúye la violencia en todas sus formas. Falta el Lampi. (A los de su profesión aquí se los llama lampistas y allende el Ebro fontaneros.) Últimamente se le ve un poco descolgado, como a los del aluminato, que montan y desmontan ventanas o, en la lengua de Carod, finestresfinestretes. En cambio, está presente la señora María, oriunda de la Alpujarra granadina, que se ha ofrecido a colaborar. Y, claro está, Margarita; ambas, madres y amas de casa. Las mujeres nunca fallan. Están, pero no se las ve; no se las ve, pero están.

Ingo Weber pasó seis años en casa de Pájaro bobo cuando sus hijos Ana y Miguel estudiaban en el Colegio Alemán. Régimen de au-pair, estudio y trabajo, familia de clase media, cinturón industrial de la urbe catalana. El muchacho es listo, inteligente, activo, hiperactivo. Y aplicado. Tanto que aprende español, estudia dos carreras y aún le queda tiempo para cortejar a una buena y guapa moza de la comarca. Ahora Pájaro bobo tiene, como quien dice, tres hijos: dos españoles y uno alemán.

Hechos los cumplidos a la usanza centroeuropea, Ingo pregunta a su segundo padre por ciertos aspectos de la jugada, a la que él llama joint venture, y, sin esperar respuesta, comenta con ladina ironía: «Te lo haré con interés, no por interés». El aludido se percata al instante y, tras recordarle que siempre le ha remunerado generosamente, le explica que hay que trasladar los muebles, y por descontado los libros, de la casa vieja a unos pisos recién adquiridos; una mitad ha de ir al de Ana y Miguel; la otra, al de Blacky. «¿Blacky?» «Sí, al de Blacky; la criaturita viene a vivir con Margarita y conmigo». «Ya entiendo, pero ¿caben todos los libros en los dos pisos? ¿Cuántos hay en total?» «Imagino –-dice Pájaro bobo– que siete mil volúmenes; de ellos, unos cinco cientos son diccionarios. Pero además están los trescientos o trescientos cincuenta títulos traducidos en treinta y cinco años de actividad profesional… Los embutiremos en estanterías, armarios y cajones. Y los que sobren, si es que sobran…» «Eso mismo, ¿qué hacemos con los que sobren?» «Sencillamente, con ellos levantaremos un muro, uno o los que haga falta». «Ya entiendo. Tú lo que quieres es construirte un búnker. Para eso me has hecho venir de Alemania». «Búnker o muro de papel, mein lieber Sohn,  de aquí no me mueven ni todos los bulldogs del Tripartito juntos».

Una semana después, exactamente a las diez de la mañana del 10 de enero de 2006, Blacky ladraba con fingida cara de perro desde su nuevo predio, una galería con barrotes de hierro y persianas de madera en una vivienda no exenta de encanto, y el eficiente teutón Ingo Weber posaba para la posteridad delante de su última construcción, un muro de papel y letra impresa que, con utópica ingenuidad, él considera indestructible, mientras que Pájaro bobo, siempre soñador, gritará una y otra vez en sueños: «En esta espelunca, a tres tiros de piedra de la Barceloneta, puerto del mar de la Sargantana, vive un proscrito al que los libros dieron alas para volar hasta la realidad virtual».

Filosofía de la chapuza

A juicio de Pájaro bobo, la chapuza linda en el plano horizontal —en cuanto modus operandi— con el bricolaje, hijo del módulo artesano-industrial y la faceta puramente utilitaria del do it yourself (hazlo tú mismo), mientras que en el plano vertical —en cuanto modus vivendi— tiene por compadre y compañero de fatigas al trapicheo, forma de comercio genuinamente autóctona vinculada tradicionalmente a una sociedad, la española, que no conoció una revolución industrial propiamente dicha cuando procedía.

Históricamente, chapuza y trapicheo se inscriben en la economía de subsistencia que caracterizó de manera especial los años de nuestra guerra y nuestra doble posguerra con su larguísima secuela de hambrunas y privaciones, mientras que el bricolaje, nombre incluido, llega a la España mesetaria en el último tercio del siglo XX, momento en el que cruza nuestra frontera norte proveniente de la Europa del supermercado común.

Pero si el trapicheo es esencialmente comercio al por menor, chapuza y bricolaje son ante todo industria individual y, ahora más que nunca, autónoma. Y si en el trapicheo se merca y se mercadea, se permuta y se conmuta todo lo que tiene valor de uso y/o valor de cambio, siempre merodeando furtivamente a lo largo de la linde oscura y difusa de la legalidad/ilegalidad, en la chapuza, practicada por afición o necesidad, se habilita y se rehabilita, se enmienda y se remienda lo que convenga o haga falta, desde los utensilios y enseres hogareños hasta el tejado de la casita de campo y el chiringuito playero, pasando por la baca del todoterreno multiuso. Los suyos son siempre trabajos de carácter esporádico o intermitente que se ejecutan, ora a destajo, ora a ratos en fiestas de guardar, esquivando de modo permanente el fisgoneo del Fisco, de la autoridad competente/incompetente, de los civiles y de la pestañí, mientras que en el bricolaje, centrado en el ensamblaje de piezas y elementos modulares o no modulares, concurren y conspiran la destreza digital, el ingenio y cierta inspiración artístico-artesanal. De hecho, no pocas de nuestras labores de bricolaje pueden pasar perfectamente, y con plena dignidad, por exponentes e incluso por creaciones de escultura actual, muy concretamente de la que acumula a mansalva cachivaches y artefactos sin tener en cuenta para nada ni su genealogía ni su función específica y real, toda vez que lo único que busca es beneficiar sus formas o, por mejor decir, el impacto visual producido por el conjunto de sus formas.

A estas obras debemos añadir aún las que, una vez aderezadas con la debida denominación de origen, estarán en condiciones de dar el pego, y de hecho lo darán, como productos de esa artesanía india/hindú/indostánica/indonesia, sahariana, subsahariana, oriental y extremooriental que se exhibe y en ocasiones también se vende en los grandes almacenes y en las cacharrerías ambulantes/transhumantes de nuestros moritos sietisientas y nuestros angelitos negros.

Después de practicar la chapuza durante más de un cuarto de siglo como promotor, ingeniero, maestro de obras, operario y, cuando fue menester, peón de brega, siempre con una fruición y un entusiasmo más propios de quien disfruta trajinando de cintura para arriba que de quien soporta de mal grado la ominosa maldición bíblica, Pájaro bobo ha elaborado una especie de guía teórico-práctica destinada a los que petenden realizar trabajos de construcción, deconstrucción y/o reconstrucción en sus viviendas. Conceptualmente, la guía, redactada en una prosa digamos que asequible e incluso amena, es a todas luces deudora del sistema concebido y formulado por un tal Benito (o Baruch) Spinoza, judío holandés descendiente, según los anales, de una familia de marranos radicada en la villa burgalesa de Espinosa de los Monteros.

Por suerte para nuestra doliente humanidad, una vez que consiguió cubrir las necesidades de su andorga puliendo lentes en el Amsterdam del siglo XVII, Baruch —o sea, Benito—, pobre en pecunia pero rico en imaginación (capacidad creadora) y talento (capacidad ordenadora), se sumergió en profundas cavilaciones y, al cabo de los años, articuló sus ideas filosoficas y teológicas en un sistema integral y unitario que expuso y explicó razonadamente por vía geométrica (more geometrico) a partir de Dios como Substancia eterna y necesaria. El suyo es, pues, un universo sin vacíos, lagunas o fisuras, habida cuenta que, según sus propias palabras, «el orden y la conexión de las ideas son idénticos al orden y la conexión de las cosas».

A lo largo de su vida, Pájaro bobo ha tenido presente el esquema general, incluida la correspondencia idea-cosa, del ingenioso judío de ascendencia burgalesa y lo ha aplicado, evidentemente a su manera, en infinidad de parcelas pertenecientes en apariencia, sólo en apariencia, a campos o mundos dispares. Discursee ante conocidos o desconocidos, escriba algo para el periódico o maquine sigilosa y minuciosamente una chapuza, él empieza siempre por elaborar un esquema lógico y coherente, lo más amplio posible, de lo que piensa y quiere y, acto seguido, procura plasmarlo en la realidad, convirtiendo sucesivamente cada una de sus ideas en otros tantos hechos o, dicho con voz de Wittgenstein, estados de cosas (Sachverhalte).

Evidentemente, aquí quien dice hechos o estados de cosas dice también palabras, aunque sólo sea porque, como afirman los lingüistas, muchas de nuestras pretendidas acciones son sólo actos de habla. En cualquier caso, lo que importa es saber que en el ámbito misterioso/luminoso de esa correspondencia mora la racionalidad en cuanto proceso lógico y expresión de lo aprendido por la mente y devuelto a los sentidos para que podamos llamar por su nombre a cada una de las cosas que percibimos y/o hacemos.

Idea: efecto crisálida

Mientras sigue, no persigue, a una mariposa en esta España caótica sin españoles (¿acaso alguien tiene derecho a dictaminar, a estas alturas, quién es español y quién no es español?), a Pájaro bobo se le ilumina el pico y canta: «El universo nace de una idea primigenia y alumbradora; luego, cada una de las ideas alumbradas deja su huella en el universo: alumbra un universo propio». Efecto crisálida.

Piensa, pues, que alguien pensó antes que tú y alguien pensará después de ti.

Nietzsche sin Nietzsche

En opinión de Pájaro bobo, el grito nietzscheano por antonomasia no es «Dios ha muerto» sino «¡Viva la muerte!», proferido por un militar español con el cuerpo cosido a balazos, no por el delirante y caótico pensador germano. Nacido en una de las estribaciones extremeñas de la sierra de Gredos pero poseedor de una extraña vena centroeuropea, Pájaro bobo es consciente de que así no hablaba Zaratustra (also sprach nicht Zarathustra…), pues, por lo que sabemos, él nunca dijo: Es lebe der Tod! (¡viva la muerte!).

CIUDADANOS: Juventud, Ilustración e internet

En una sociedad como la catalana, dominada aquí y ahora por partidos políticos empeñados de por vida en sustentar, impulsar e imponer una supraideología con manifiesta vocación totalitaria, ni confesada ni desmentida, es de agradecer, al menos desde una perspectiva ético-política, que un ciudadano joven se desnude en público y, adoptando el estado de naturaleza como única vestidura y credencial, decida romper el cerco partitocrático con audacia e ingenio y lance su mensaje, denunciando, de una parte, los abusos de los representantes y beneficiarios del establishment y, de otra, proclamando que aún merece la pena luchar por la libertad y, en un contexto más concreto y actual, por una sociedad abierta.

Si en un primer momento el joven rebelde e iconoclasta (destructor de iconos) y sus conmilitones fueron ignorados en bloque, con más animadversión que perspicacia, por los brokers de nuestro parqué parlamentario, ahora ya están capitaneando una mayoría silenciada, no silente, que hasta estos momentos no contaba con otra manera de manifestar su disconformidad que la abstención.

A esa mayoría, fundamento de una sociedad formada por dos comunidades sociolingüísticas que, cuando y donde les es permitido, viven y conviven sin tener en cuenta las barreras impuestas por los servidores de la supraideología dominante, pertenecen lógicamente muchos de los seguidores y votantes de la nueva y joven formación, una formación que, por ese mismo motivo, tiene infinitamente más de social que de política.

Y si es cierto que, gracias a su origen y su estructura organizativa, la nueva formación consiguió sobrevivir en un primer momento sin tener acceso franco e igualitario a los medios de comunicación convencionales, también lo es que las limitaciones de semejante situación obligaron/ayudaron a sus dirigentes a agudizar el ingenio y desarrollar un sistema de comunicación y difusión basado esencialmente en internet y reforzado con el teléfono móvil, sistema que, a decir verdad, desde hace tiempo es propio, cuando no exclusivo, de la juventud intelectual y socialmente más activa.

A ella, en cuanto colectivo, va dirigido fundamentalmente el mensaje programático y electoral de este corredor olímpico que, tras declararse hijo de la Ilustración, defiende la condición del ciudadano como persona adulta y su inalienable y democrático derecho a decidir libremente sobre sus actos.

Dado el éxito alcanzado por estos muchachos en su primera comparecencia electoral, es lícito e incluso lógico pensar que los partidos ya implantados en nuestro espacio geográfico van a actualizar sus tácticas y sus estrategias, lo que en definitiva afectará a la concepción general de las campañas electorales y su planificación. No es ningún secreto que nuestra sociedad, impulsada, cómo no, por la juventud, avanza de manera vertiginosa e incontenible hacia esa otra forma de globalización que se ha llamado la galaxia Internet.

Mientras tanto debemos tener en cuenta que toda sociedad abierta —y la nuestra pretende serlo— está sometida al acoso persistente e implacable de quienes, en su deseo de desnaturalizarla y subvertirla, se empeñan en suplantar el cumplimiento de la ley con la adhesión ostentosa, impúdicamente servil, a la ideología dominante, que, como está escrito, siempre ha sido la ideología de la clase dominante. Eso es lo que —dolosamente— se nos recomienda, se nos pide y/o se nos exige si queremos pertenecer al selecto club de las personas de orden y gozar de sus privilegios. De lo contrario, pasaremos a formar parte del lumpen de los marginados y los indeseables, a los que ahora —risum teneatis— se llama también fascistas.

Si la libertad individual en cuanto empeño y conquista responde a los imperativos de ser, pensar y actuar, una línea del pensamiento occidental que va de Aristóteles a Hannah Arendt nos enseña que el ser humano en cuanto animal social se realiza en el ámbito de la actividad pública. Cuando eso ocurre, asistimos a una prodigiosa transmutación y una más que gratificante epifanía en forma de ecuación casi matemática, pues entonces «el pensamiento es la acción» (der Gedanke ist die Tat).

Derechos democráticos y por lo tanto iguales, sin privilegios ni penalizaciones, para todos los ciudadanos y vigencia real y efectiva de la Constitución de 1978, pilar del Estado de Derecho y marco de toda actividad democrática en una sociedad abierta, son posiblemente los conceptos nucleares de un mensaje dirigido a sectores de nuestra sociedad hasta ahora marginados y, paradójicamente, instrumentalizados. Su objetivo último y más noble es sin duda que los integrantes de esos sectores sociales tengan no sólo voto sino también, y sobre todo, representación propia; una representación propia responsable y leal.

Y si ése es el mensaje del joven rebelde e iconoclasta y sus compañeros de cordada, la moraleja podría consistir en recordarnos que hasta ahora nadie ha conseguido engañar a toda una sociedad durante todo el tiempo, mientras que a mí, personalmente, ese mensaje y esa moraleja me traen, con la imagen de mi padre, la esperanza de ver el fin de una situación que, a decir verdad, tiene mucho de muerte civil.

Otra teoría del caos: lógica y logística

Desde hace años, Pájaro bobo viene predicando en su espelunca que —adaptaciones y relaciones aparte— la inteligencia consiste esencialmente en simplificar mental y empíricamente, en términos de racionalidad y economía, métodos y procedimientos entendidos como caminos de acceso a lo que queremos. Ya el padre Hegel escribió algo así como que la racionalidad consiste en obrar [más que en pensar] de acuerdo con un fin. En opinión de nuestro cavernícola eso significa, verbigracia, que, una vez situados ante un problema, debemos dar por válidas todas aquellas aportaciones y sólo aquellas que ayudan a resolverlo. Cultivar y potenciar las aportaciones convergentes e ignorar, no combatir, las aportaciones divergentes. Por lo común, combatir las aportaciones divergentes genera confusión, dispersión y distracción, lo que a su vez significa abrir nuevos frentes y agrandar el problema o crear otros nuevos (aporías y/o bucles sin fin). Alguien dijo: un problema bien planteado es un problema resuelto en el cincuenta por ciento.

De acuerdo con la teoría del caos ideada por Pájaro bobo, toda aportación que no reduce el caos lo aumenta y toda aportación que aumenta el caos dificulta su solución y su disolución. Hechas las debidas adecuaciones, el razonamiento es válido para cualquier problema y cualquier situación práctica no deseada. Sé convergente y serás positivo, my friend.

Idiolecto (I): ¿cebolla o capullo?

Como todo bicho viviente, pensante y hablante, Pájaro bobo tiene su idiolecto, un idiolecto formado, lógicamente, por conceptos y palabras de vario origen. Su núcleo duro y más sólido corresponde al español en cuanto lengua, cultura e incultura, con aportes de un dialecto extremeño que, tras recoger experiencias de la infancia y la vida en familia, se trunca bruscamente en los años cincuenta del siglo XX. A ese núcleo semántico-genético han ido sumándose en el curso de la existencia gemas del latín, el griego, el catalán, el inglés y, sobre todo, el alemán, amén de otras, no tan estructuradas pero igualmente válidas, del italiano y, en mucha menor medida, el francés. Pájaro bobo afirma que su idiolecto es dádiva del cielo y fruto de su [eterna] vida de emigrante [Oh, felix culpa!], nunca de apátrida. De hecho, como emigrante se procuró una formación intelectual que, por europea, en nuestros años cincuenta y sesenta estaba reservada rigurosamente a los hijos de las familias más pudientes, únicos que podían estudiar, y estudiaban, en el extranjero. Según él, la Ausbildung [formación intelectual] es siempre y necesariamente una Einbildung [imaginación]; o sea, tanto el fruto de una imaginación individual como el conjunto de un imaginario personal, pues, como nos enseña el ascético y atormentado «maestro» Ludwig Wittgenstein, «los límites de mi lengua son los límites de mi mundo [imaginado]». Pájaro bobo afirma que, al menos en su caso, el idiolecto —cebolla o capullo— es un thesaurus y ese thesaurus un tesoro.

 

Aclaraciones. 1) Wittgenstein utiliza la palabra Sprache, que significa lengua, no lenguaje. 2) Si aquí se le llama «maestro» es porque fue, entre otras muchas cosas, maestro de escuela. 3) El participio «imaginado», añadido a su conocida cita después de «mundo» con valor de referente cardinal, es obra de Pájaro bobo y, por lo tanto, también responsabilidad suya.

Próximo colgajo de la serie:

Idiolecto (II): La colonia de los tres superinos

Entre locos: Pájaro bobo y Zaratustra

Muerto Friedrich, padre y maestro, en un ataque de locura, que siempre fue una manera saludable, gloriosa e incluso heroica de morir, Zaratustra, a la sazón más hombre que superhombre, escribió a su amigo Pájaro bobo, que ya entonces vivía y sobrevivía en tierra de fenicios, a la vora del mar de la Sargantana, meridiano de las Columbretes; exactamente, ciento veinte millas al oeste de la isla de Sardinia y, aproximadamente, doscientos ochenta y cinco de las de Pantelería y Lampedusa, hoy refugio de alcatraces y ayer de piratas sarracenos.

El profeta misántropo, nacido en la patria o Heimat de los teutones, frontera con Eslavia, le preguntaba si en el país de su admirado caballero Don Quijote aún quedaba algún lugar en el que, por ignoto y remoto, pudiera vivir lejos de hombres y mujeres, entregado por entero, sin trastornos ni perturbaciones, a sus prácticas y sus cavilaciones —adorar al Sol cada mañana, a la hora del alba, y blasfemar a voz en grito para conciliarse/reconciliarse con la Divinidad y mastubarse el cacumen con sus ensoñaciones y sus dèries durante las noches de luna—, en espera de su enésimo y postrer retorno/resurrección.

Pájaro bobo le contestó a vuelta de correo que, efectivamente, conocía un paraje adecuado a sus exigencias y necesidades. Con montañas y aguas y bosques y follajes primigenios en abundancia, y casi sin seres humanos. Además era fama, a buen seguro infundio surgido en las leyendas prehistóricas de las montaraces y belicosas tribus de las comarcas vecinas, que sus habitantes no hablaban, pues no tenían ni lengua ni lenguaje, y tampoco leían por la sencilla razón de que ni sabían leer ni tenían libros. Se decía incluso que, en la iglesia, el anciano sacerdote, intérprete y albacea de la voluntad de Dios, amén de ministro del Señor y custodio vitalicio de la santa Hostia, explicaba el evangelio de Cristo y la doctrina cristiana a sus atentos y siempre silenciosos feligreses con ademanes y gestos [nunca pecaminosos y, aún menos, obscenos], realzados con interminables rosarios de mimos, muecas y aspavientos.

La misiva de Pájaro bobo, el infraescrito, estaba redactada en alemán, última koiné de los amantes de la letra menuda y los miembros de la sigilosa hermandad de los Hijos de la Idea, e iba acompañada de un mapa de la Hesperia ibera y, dentro de él, un recuadro de la comarca y el paraje con todos sus nombres en lengua vernácula y algunos, sólo los más notorios y conocidos por hechos históricos o accidentes geográficos, en el latín de la Universidad de Salmántica.

Al cabo de algunos meses, Pájaro bobo recibió con gozo y alborozo, teñidos con un sí es no es de pasmo y zozobra, una carta garabateada en una letra como de persona perturbada. En el sobrescrito podía leerse: «Al muy ilustre señor hermano de Don Quijote». Y en el escrito: «Las Batuecas, 25 de enero de…». A partir de aquí, letra y garabatos eran ilegibles. Para colmo, el papel estaba arrugado y sucio.

Así que leyó o, por mejor decir, descifró, como pudo y hasta donde pudo, el mensaje de su alma gemela y amigo muy querido, Pájaro bobo, incapaz de dominar sus emociones y asimismo de razonar y ordenar sus ideas, tomó una decisión: ir a ver al hombre superhombre, al que había conocido, hacía ya varias décadas, en el manicomio [¿clínica psiquiátrica?] de Jena junto a varios genios de la música y el teatro, pues tenía el convencimiento de que, como éste estaba bastante más loco que él y por lo tanto sabía e incluso veía muchas cosas que él ni sabía ni veía, a buen seguro que le explicaría y le mostraría con toda su retórica y toda su prosopopeya, los ojos en blanco fijos en el infinito, algunas de tales cosas, fueran o no fueran de provecho para su espíritu y/o su andorga.

¿Miente o no miente el rabino?

Finales del siglo XIX. El rabino Samuel va por una calle de Lodz, en la parte polaca de la Zona [the Pale of Settlement]. Se encuentra con su colega el rabino Moisés. Moisés pregunta a Samuel: «¿De dónde vienes?» Samuel contesta: «De Cracovia». Moisés le perfora la cabeza con una descarga de envenenados [vergiftete] dardos saduceos: «Dices que vienes de Cracovia y dices bien, pues efectivamente vienes de Cracovia, pero lo dices para engañarme». Samuel, ladino entre ladinos, sonríe y sigue su senda. No suelta prenda, pero…

Allá por los años cuarenta del siglo XX el catecismo del padre Ripalda, oh infancia de catecismo y padrenuestro, rezaba más o menos: “Mentir es decir lo contrario de lo que se piensa con intención de engañar».

Pájaro bobo pregunta: ¿se miente o no se miente cuando se dice verdad con intención de engañar?

Él sostiene que, con independencia del contenido de una proposición, decir algo con intención de engañar a alguien es mentir o, al menos, equivale a mentir. ¿Está equivocado? Es posible, pero él procura no decir ni lo que no piensa ni lo que piensa con intención de engañar.

 

Opiniones versus realidades

Al igual que el pequeño y contrahecho chino de Königsberg y tantos seguidores suyos, Pájaro bobo entiende que la realidad como cosa en sí [Ding an sich] es intangible, inaprensible y en definitiva incognoscible por y para la mente humana, a la que —oh blasfemia— sirve, según él, en tanto que referente ideal. Y, toda vez que nuestro conocimiento es, por su misma naturtaleza, necesariamente subjetivo, Pájaro bobo considera que el ser humano hará bien en aprender a hablar a título personal y, consecuentemente, expresar sus ideas como una opinión, que es lo que son ¿No ha actuado el dogma como lecho de Procusto de nuestra religión a lo largo de los siglos? Afortunadamente, la ciencia no tiene dogmas. Desde la antigüedad clásica, infancia histórica y sólo histórica de nuestra civilización y nuestra cultura, sabemos que todo fluye. Be water, my friend.

Dos maneras de matar y una pregunta

Hace algunas décadas, el presentador de un programa de la Televisión germana planteó esta situación a los videntes/oyentes: dos personas están en el desierto; una de ellas guarda en su mochila condumio suficiente para vivir y sobrevivir, pero éste —un mendrugo de pan, unos cuantos dátiles y un poco de leche de camella en un cuenco— sólo alcanza para una persona durante un par de días ¿Tiene derecho el agraciado a intentar salvarse, acaparando el condumio, y dejar que su compañero muera?

El programa dio lugar a un debate a vida o muerte. En él intervinieron videntes y televidentes que se masturbaron el cacumen, quien más y quien menos, en busca de argumentos para sus teorías y teorías para sus argumentos. Al final se recabó la presencia de un rabino, que expuso su doctrina y formuló su dictamen en estos términos: el habiente tiene derecho a defender su supervivencia; en este caso, las consecuencias [ahora se diría probablemente los efectos colaterales] no son responsabilidad suya.

Pájaro bobo se pregunta y pregunta: en esa misma situación, ¿tiene derecho el no habiente a defender su vida y matar al habiente en aras de su supervivencia, en vez de resignarse a morir?

¿Sentido de la responsabilidad o vanidad?

Cuando se tercia, y, a lo que parece, casi siempre que surge un conflicto de competencias, Pájaro bobo acostumbra a decir para acabar con el litigio y clarificar las relaciones entre él, en cuanto paterfamilias, y su señora esposa, sus hijos y sus subalternos [superinos y demás seres a su cargo o aconductats]: «Yo defiendo mis obligaciones». Y las defiende; es uno de sus derechos.

Aviso y aclaración

Pájaro bobo avisa y aclara que su blog es un registro de alumbramientos y al mismo tiempo procura tener en cuenta que todo alumbramiento es un proceso. El filósofo predica y enseña que el fin-finalidad de todos los procesos que han sido, son y serán es el alumbramiento del Espíritu Absoluto. Absolutamente de acuerdo. Pájaro bobo hace su parte: procesa y alumbra, alumbra y procesa.

Dèries, obsesiones, Zwangsvorstellungen

Pájaro bobo posee varias dèries [obsesiones, Zwangsvorstellungen] o, más exactamente, es poseído por ellas. Una es la dèria del orden, orden racional e integral, orden cósmico. Como él vive, no convive, a la vora del mar de la Sargantana, más cerca que lejos del malecón de la Barceloneta, le ha resultado relativamente fácil procurarse o labrarse un entorno que, por ordenado, sea una prolongación de su cabeza.

Sí, claro, el orden racional es una mutilación (¿irracional?) del caos, que es lo primigenio, lo natural. Paciencia. Pájaro bobo trata de entenderlo y aceptarlo, como trata de entender y entiende que todo ser humano poseído por una idea es un loco a los ojos de los demás. En cualquier caso, su orden es transparente y por transparente una forma de sinceridad. Sinceridad y otras muchas cosas.

Aré lo que pude

Margarita y Pájaro bobo tienen dos hijos, Ana y Miguel. Los dos han salido buenos estudiantes. Ana está cursando su segunda carrera. Vive y estudia en los Madriles. Con provecho. Ha aprendido a poner orden en sus ideas, en sus otras cosas y, en definitiva, en su vida. Ana piensa con orden y vive con orden. Miguel ha terminado con éxito Telecomunicaciones. Es capaz de pensar sin palabras. Resulta difícil seguirle, pues tiende al hermetismo [como él es del campo de la informática, tal vez habría que decir encriptación]. A veces, sus comentarios nos producen vértigo, y el vértigo nos produce angustia. Pero es un buen niño. En alemán, los hijos son siempre niños —Kinder— para sus padres. Ahora se va a Berlín para hacer el proyecto de fin de carrera. Pájaro bobo acostumbra a decir con referencia a sus hijos: «Aré lo que pude, porque hice lo que debía».

Nota. Ni arar es hacer ni aré es haré.

A propósito de un despropósito

Pájaro bobo intenta recordar que Horacio escribió más o menos: «Obra tan mal quien mata a alguien que quiere vivir como quien salva la vida a alguien que quiere morir». ¿Y si quien dice que quiere morir no lo quiere realmente y lo que hace es sólo una arriesgada y peligrosa añagaza? Ya sabemos que hay personas a las que, además de matar, les gusta jugar con pólvora. En cualquier caso, Pájaro bobo no desea la muerte ni siquiera a aquel que dice que quiere morir y lo quiere realmente.

Fórmula Zapatero: ahora resulta que no resulta

Zapatero, aprendiz de boticario y experimentado trapisondista, se inventó una burda añagaza para burlar a españoles y no españoles. Acto seguido, se lanzó al ruedo de las negociaciones con su fórmula, ni mágica ni secreta. Pájaro bobo dice que negociar con criminales y cómplices de criminales es delito, máxime cuando muchos de ellos tienen causas pendientes. Según él, el Poder Judicial debió impedírselo y exigirle responsabilidades. Aún está a tiempo. Las negociaciones, empezando por el nombre, constituyen una transgresión manifiesta de la Constitución y el orden constitucional. Para una «negociación» de esa índole, el jefe de Gobierno necesitaba previamente no sólo el apoyo explícito del Parlamento sino también y sobre todo el beneplácito del Poder Judicial y el Poder Judicial sólo podía concederle ese beneplácito una vez depuradas todas las responsabilidades existentes y exigibles en ese momento. Pájaro bobo dice que, sin ese beneplácito por escrito, Zapatero está en permanente pecado mortal y, por lo tanto, también lo está nuestra Judicatura. Y, por lo tanto, también lo están todos nuestros políticos y lo estamos todos los ciudadanos españoles. ¿Dónde queda la ley cuando se habla de negociación y se negocia con criminales? En estos momentos, todos los españoles estamos a la altura de los que matan para demostrar que ni son españoles ni quieren serlo. Se ha olvidado que, en un Estado de Derecho, la ley es marco único y obligado o necesario de todos los litigios de sus ciudadanos. El jefe de Gobierno, en cuanto responsable del Ejecutivo, debe cumplir la ley y hacer que se cumpla, no negociar con quienes la transgreden gravísimamente de manera sistemática y persistente.

Por suerte, la mayoría de los indicios apunta a que el tal Zapatero y su subalterno y mentor van a tener que quedarse con su fórmula, química incluida, pues ahora resulta que no resulta. Después habrá que pensar qué se hace con ese Zapatero aprendiz de boticario y trapisondista. Ahora ya sabemos que, por extraño que sea y parezca, su afición a la componenda y el trapicheo va de la mano de una obstinación en grado de ignorancia invencible. Y si es cierto que la ignorancia invencible ni se cura ni se perdona, en política hay un remedio para ella: la destitución y el procesamiento.

Nota: Un crimen es un crimen aunque se le llame acto de violencia (fraude semántico-jurídico).

Prensa alemana: ¿libertad para los criminales?

Der Spiegel, referente obligado de la cultura política de Alemania, dice en su portada del 29-01-2007: «Piedad para los que no tuvieron piedad». «¿Está autorizado el Estado a poner en libertad a los integrantes de la banda Baader-Meinhof que siguen en prisión?» Transcurridos aproximadamente treinta años desde que las autoridades de este país pusieron fin a las actividades criminales de dicha banda (RAF = Fracción del Ejército Rojo), se realiza una encuesta para preguntar a los ciudadanos si el presidente de la República debe o no debe aplicar una medida de gracia a Christian Klar, que lleva veinticuatro años en la cárcel y aún no ha mostrado públicamente arrepentimiento. Sí: 20%; no: 71%.

Pájaro bobo está a favor de la libertad de todas las personas, incluidos los criminales, pero ¿cómo se protege la vida de los no criminales? En su opinión, eso es prioritario.

Pasmo

Pájaro bobo conoce a un negrito en un bar. El negrito, profesor de inglés en una academia local, comenta a bote pronto: «I came to Europe and I saw that I was a negro» (vine a Europa y vi que era negro). Pasmo en la cara del hablante y en la cara del oyente. En su momento, éste también fue negro en Europa. O casi. Años memorables de sufrimiento y aprendizaje. El bienestar de unos está construido sobre la opresión y explotación de otros.

Nota 1: En boca de Pájaro bobo «negrito» siempre ha sido una palabra cariñosa.

Nota 2: En su opinión, la opresión y la explotación sólo carecen de razón de ser cuando oprimidos y explotados no aprenden. De ellos depende que su situación sea un medio o un fin. Hegel escribió:«Dios se sirve de las pasiones de los seres humanos para sus fines».

La desgracia del puerco espín

En La Vanguardia (ayer española, hoy antiespañola, mañana lo que convenga), Clément Rosset decía el pasado día 30 que, cuando tiene frío, el puerco espín busca la compañía de sus congéneres para formar una manada y proporcionarse mutuamente calor, pero las púas les impiden acercarse unos a otros. Diferencias al margen, algo parecido les ocurre a muchos seres humanos. Y a muchos de sus colectivos. El citado Rosset sugiere como solución que los individuos, sean puercos o personas, mantengan la separación adecuada entre ellos y que sus espinos se sometan al instinto de supervivencia. La proximidad da calor y el calor da vida.

El genio y el éxito

Picasso es un caso excepcional por muchos conceptos. Genio de la pintura y el dibujo, pero, por encima de todo, trabajador incansable, tanto con el lápiz como con el pincel y la brocha. Analfabeto en dos lenguas y una semilengua, era, según el decir de alguien que le conoció tanto como Gertrude Stein, un vivillo. Representante del genio español y español de la gorra, como Baroja, Buñuel, Gustavo Bueno y, a pesar del hecho diferencial, José Pla el murri, Picasso, en vez de crear ex nihilo, como se dice que corresponde al genio, se servía casi siempre de cosas ya existentes y externas a modo de estímulos y puntos de partida. En ese sentido, su modus operandi es más propio de un hombre con talento que de un genio. Aun así, su aportación, en cuanto enriquecimiento del arte —técnicas, recursos y obra acabada—, es infinitamente superior, cuantitativa y cualitativamente, a la de la inmensa mayoría de los genios consagrados como tales a lo largo de la historia.

Es sabido que Picasso conoció el éxito y que, con el paso de los años, su arte se adocenó.

Por lo que Pájaro bobo sabe, el pintor malagueño no puso en práctica la fórmula que alguien le atribuyó: «Me gustaría tener tanto dinero como para poder vivir igual que un pobre».

David, David

Margarita abrió la puerta, y ante nuestros ojos apareció una gitanita con un bebé en brazos y un niño pequeño asido a su cuerpo. La gitanita pidió asilio. Nos contó que el niño tenía cuatro años, que se llamaba David, que lo había tenido con un moro, del que se había separado porque la pegaba, y que ahora vivía con un payo. Pero el payo la había echado de casa. El bebé, de pocos meses, lo había tenido con él. El payo quería al bebé, porque decía que era suyo; pero no quería a David, porque decía que no era suyo. Una tragedia hecha de un cúmulo de tragedias. ¿Qué podíamos hacer? El que ha vivido una guerra y una posguerra como niño huérfano sabe lo que es desamparo y lo revive cada vez que un ser desvalido llama a su puerta.

Les dimos de comer, se lavaron y se quedaron a dormir. A la mañana siguiente, nuestra hija Ana acompañó a David hasta el colegio. La gitanita —Chelo— cuidó del bebé. Por la tarde, Ana los llevó en coche a la estación. Después nos contó que, desde que bajó del coche hasta que llegó a la estación, David estuvo mirando hacia atrás. Y así sigue en mi memoria y en conciencia: mirando atrás en busca de un padre…

La perfidia contra el número

La catalanización de la vida pública española —lo que se hace y como se hace— constituye una nueva demostración de que la perfidia, en cuanto forma superior o excelencia de la razón práctica, se impone siempre al número. Y de que, cuando eso ocurre, la democracia pasa a ser una vergonzosa y ridícula pantomima. ¿Acaso no tenemos aquí una minoría frente a una mayoría?

Muerte civil

A través de lo que leo en los periódicos y oigo en la Televisión llego al doloroso convencimiento de que, en líneas generales, mis compatriotas de la Meseta ni saben ni se preocupan de lo que piensan y pretenden los sedicentes nacionalistas catalanes.

Un día, si sigo con vida, trataré de explicar con cierta amplitud y detalle que, en mi opinión, lo que hay aquí no es nacionalismo, pues los nacionalismos son movimientos interclasistas de desarrollo vertical [de abajo arriba y de arriba abajo], sino un movimiento burgués, ya que, en cuanto que responde a un desarrollo plano y circular, el fenómeno catalán es rabiosamente endogámico y clasista. Para verlo debería bastar con examinar la genealogía sociopolítica de sus capitanes y su feligresía.

En cualquier caso, lo que importa es saber que en Cataluña, con más de seis millones de habitantes y dos comunidades sociolingüísticas, hay una comunidad opresora y una comunidad oprimida. La primera copa hasta en un noventa por ciento los cargos de la Administración autonómica, mientras que la segunda tiene que cargar, en una proporción similar, con los trabajos menos cualificados y peor remunerados, siempre alejados de las instancias públicas, de la enseñanza y de los resortes de poder. La burocracia es indefectiblemente burguesa, catalana y catalanista; el peonaje, español o, en su lenguaje, castellano, pues, como se sabe, España y español son palabras estigmatizadas y prácticamente prohibidas. En definitiva, aquí la política la hacen ellos para ellos. Con el apoyo, claro está, de los charnegos amontillados. Si intentas denunciar este estado de cosas eres un enemigo de Cataluña y un fascista. Y, como tal, serás condenado inmediatamente a muerte civil. Ése es mi caso.

A modo de ejemplo. En una librería-papelería pido un mapa de España en español. El dependiente: «Eso ya no se hace». Yo: «¿Y por qué vosotros mentís siempre?» El dependiente calla… Yo: «¡Arriba España!» Un mirón con cara de subalterno y confidente: «¿Ves como es un fascista?»

Avería en la Industria de Pájaro bobo

Pájaro bobo ha tenido la industria averiada durante una semana o algo más. Cosas del servidor, que no es un servidor de ustedes. Podría haber sido peor. Y, probablemente, no será la última vez. Operamos en el ámbito de la realidad virtual, que está inscrito en el ámbito de la realidad contingente. Aquí estamos presos, atenazados, sin posibilidad de escapar. Nuestra caverna se llama alienación. Estamos, no somos, nunca llegaremos a ser. Y si ni siquiera el pobre Nietzsche se atrevió a gritar desde la atalaya de su demencia procaz «Ich bin der, der ich bin», ¿puede acaso Pájaro bobo rebelarse y blasfemar «Yo soy el que soy?» No lo va a hacer. Con una alienación tiene bastante.

Observación.
La alienación podría ser una prueba de que cuando una criatura se rebela contra su Creador, éste no la aniquila sino que la confunde y la aleja de sí. ¿Para siempre?

Despedida sin despedida

Un día, hace ya muchos años, la señora Lucía le dijo a Pájaro bobo, que entonces aún no se llamaba Pájaro bobo pero ya era uno de sus cuatro superinos: «Las personas mayores debemos estar siempre limpias porque podemos morir en cualquier momento». ¿Filosofía de madre? Así interpretó él su mensaje y así lo ha conservado en su memoria/imaginario hasta el día de mañana.

Y como no le gustaría morir con odio y rencor en el alma, Pájaro bobo ha empezado a sacudirse la falsa mala conciencia que se empeñaron en infundirle quienes, después de promover su aislamiento social y acosar su entorno familiar, maquinaron criminalizarle a perpetuidad. No deja de ser curioso que el oprimido, que es quien —a fortiori!— cumple la ley, sea denunciado como delincuente por los opresores, que son quienes la transgreden impunemente ad libitum. Sí, ad libitum!

Mundanidades y miserias aparte, Pájaro bobo considera que, a la hora de morir, el opresor es infinitamente más digno de compasión que el oprimido. Precisamente por su apego al poder y a esa coraza del alma que se llama falsa buena conciencia. ¿O es que acaso van a ganar una vez más y para siempre los de siempre. Pájaro bobo blasfema: A partir de un estado de injusticia, la justicia empieza con un ajuste de cuentas.

Primera consideración o Betrachtung de Pajaro bobo ante mortem.

Una conjura con nombre de Estatuto

«En una democracia todo el mundo puede expresar libremente sus ideas».

J.Ll. Carod-Rovira, presidente de Ezquerra Republicana de Cataluña

Entre otros muchos fines no menos ilegítimos y éticamente reprobables, el llamado Estatuto de Cataluña se propone ahora legalizar —y por vía indirecta legitimar—, como hecho consumado inamovible e irreversible, un modelo de sociedad caracterizado por la existencia, dentro de su territorio, de una comunidad minoritaria no ya hegemónica sino abiertamente opresora y una comunidad mayoritaria y paradójicamente oprimida. Por lo tanto, debemos tener presente en todo momento que se trata de un documento jurídico intrínsecamente antidemocrático, anticonstitucional y, lo que es infinitamente más grave, inmoral, habida cuenta que se asienta en una cadena de fraudes y abusos legales que arranca de sus mismos orígenes: el inicio de la actividad legislativa del Parlamento de Cataluña.

Ha llegado el momento de denunciar ante la opinión pública que los partidos catalanes/catalanistas, siguiendo rigurosamente un plan poseedor de todas las características de una conjura y utilizando sistemáticamente métodos contrarios a los principios éticos más elementales, han venido dedicándose afanosamente a beneficiar la reducida pero rica y codiciada parcela política del Principado hasta hacerse con la representación poco menos que absoluta y exclusiva de su población o, lo que en este caso es igual, de las comunidades de lengua castellana y lengua catalana en todos los organismos públicos y de manera especial en el Parlamento por su condición de instancia legislativa.

Ahora, en Cataluña hay ciudadanos que poseen derecho de voto y representación propia, pero aún más ciudadanos que sólo poseen derecho de voto, no representación propia, toda vez que ésta, junto con otros derechos constitucionales, les ha sido arrebatada y usurpada dolosamente por partidos políticos que, además de actuar como catalizadores/catalanizadores de opiniones y votos, han formado un frente nacional a la vez separatista y totalitario. De acuerdo con esa línea de actuación, no es arriesgado imaginar que el día en el que dichos partidos políticos decidan poner fin a la actual escenificación democrática y dar un nuevo impulso a su proyecto secesionista, sus propuestas (léase consignas y proclamas) van a ser aprobadas no con el noventa por ciento de los votos a favor sino por unanimidad. Siempre, claro está, que sus promotores y valedores consigan mantener un control de la sociedad y sus miembros igual o superior al actual.

En cualquier caso, lo cierto es que, hoy por hoy, el que vota en Cataluña vota necesaria e indefectiblemente separatista. Y aunque es muy cierto que no todos los habitantes de esta región española —¿me es permitido llamarla así?— son separatistas, lo son los partidos políticos por obra y gracia de sus líderes y, en consecuencia, también las leyes promulgadas por su Parlamento, un Parlamento en el que —hay que decirlo una y mil veces— más del sesenta por ciento de la población de Cataluña no tiene representación propia, directa y democrática, pues, para colmo de nuestras desdichas, a la situación descrita se suma el hecho de que el Partido Popular de estas tierras está en manos de un Josep Piqué picado de deslealtad congénita y, fiel a su condición, entregado a la labor de debilitar furtivamente a su partido desde dentro.

Ésa es la vía elegida y puesta en práctica por nuestra burguesía de acuerdo con la ya vieja y conocida fórmula: democracia formal en la superficie y dictadura real en el fondo. Una democracia formal que, como ahora, es pura comedia de intriga y enredo y una dictadura tan real como las grandes fuerzas matrices y motrices de toda sociedad avanzada: el poder político, el poder económico, el poder mediático. La novedad de la variante autóctona está en su sistema de recaudación y distribución, que dice y enseña: lo nuestro sólo para nosotros y lo vuestro a repartir entre todos.

De acuerdo con lo expuesto, las leyes promulgadas por el Parlamento de Cataluña no son legítimas, ya que no es un Parlamento auténticamente democrático o, lo que en este caso es igual, representativo de la realidad demográfica, social y política del Principado, una realidad caracterizada a lo largo de los siglos y sobre todo en la actualidad por la coexistencia e incluso convivencia, tan viva como sorprendente, de dos comunidades sociolingüísticas, ora imbricadas, ora yuxtapuestas.

Y toda vez que, a nuestro entender, esa realidad debe ser a un mismo tiempo marco y referencia de todo proyecto legislativo presidido por criterios de racionalidad y equidad, nos parece evidente que sólo pueden aspirar a la condición de legítimas las leyes que respeten debidamente el orden social de ahí emanado y traten de mejorarlo con métodos y recursos ética y jurídicamente lícitos.

Pero como quiera que la situación actual de Cataluña está presidida con carácter exclusivo y exluyente por un Estatuto concebido a modo de declaración de guerra de un frente nacional siempre cordialmente desleal y furtivamente beligerante, con una legalidad puramente formal como triste y maltrecho telón de fondo, hay razones sobradas para hablar tanto de perversión de la democracia por fraude de ley como de fraude de ley por pervesión de la democracia.

Ése es el delito, definido aquí y ahora como conjura, que queremos denunciar y, si nos fuera posible, condenar y erradicar. Y lo hacemos movidos no tanto por el convencimiento, obtenido gracias al estudio de la historia, de que nunca nadie consiguió engañar a toda una sociedad durante todo el tiempo, cuanto por la certeza, hecha razón última en boca de Aristóteles, de que el ser humano ha sido creado para conocer la verdad y la justicia y vivir y convivir de acuerdo con sus principio rectores.

¿Deseos imposibles?

Pájaro bobo, alienado y esquizofrénico por designio divino, siempre se ha sentido atraído, a un lado, por el orden cósmico (¿inhumano?) y, a otro, por criaturas condenadas a vivir en la miseria. Entre los grandes sueños de su vida tiene anotado: pasar una temporadita a la sombra con quinquis, manguis, afines y homólogos, dormir algo así como un par de meses en una estación de metro con miembros del lumpen urbano y suburbano, hacerse amigo de un perro callejero y aprender a sobrevivir con él y como él, frecuentar puentes, desguaces, banlieues de inmigrantes/emigrantes y urbanizaciones, polígonos y suburbios con botellón y botelloteca, escuchar las historias y leyendas de mendigos borrachines y caritativos con saco de dormir y vivir, contratar los servicios de una puticlista o una concubina con mucha experiencia y mano izquierda pero sólo para que le cuente sus experiencias, pues siempre se ha dicho que las damas de este gremio [conocidas en otro tiempo como hermanitas de la caridad] son grandes psicólogas, instalarse sin contrato de alquiler o con contrato indefinido en una casa ruinosa y compartir suciedad, humo, tabaco y potaje con inmigrados del sur, del este, de las Indias Occidentales  y del septentrión hasta que el cuerpo ya no aguante. Okupas, fuera.

La verdad es que, además de ésos, tiene otros deseos acaso no tan imposibles pero sin duda más pecaminosos y menos confesables. Deseos de envergadura.

Nota 1. Es sabido que el pobre Friedrich, cuando ya tenía la cabeza como un sonajero y no daba pie con bola, seguía empeñado en trajinar de cintura para abajo y pedía a voz en grito, en sueños y en vigilia, vírgenes y más vírgenes.

Nota 2. Alguien ha dicho que el ser humano es lo que piensa. Pájaro bobo considera en cambio que todo ser, humano o no humano, es lo que ha vivido.

Ignominioso, vergonzoso, delirante

En el último o, para ser exactos, penúltimo Estatuto de Cataluña se habla de las aspiraciones del pueblo catalán. Lo que no se dice, ni se ha dicho ni, por lo que veo y preveo, se dirá nunca abiertamente, es que la sociedad catalana está formada por dos comunidades sociolingüísticas: la española o castellana (55 por ciento de la población) y la catalana (45 por ciento de la población).

Ésa es la realidad social, realidad social que debería servir de base al Estatuto catalán, a todos los estatutos de esta España desgarrada y traicionada por vendedores de humo.

Ignominioso, vergonzoso, delirante.

Margarita, el Menesteroso y los Superinos

Margarita trae el parte: «Los Superinos están muy bien atendidos; tienen manjares de todo tipo. Se ve que el Menesteroso es un tutor solícito y generoso». Pájaro bobo sólo tiene que pasar lista y revista.

Alquimia política: el método fenicio

Primero se maquina y se elabora una realidad ficticia, después se convierte esa realidad ficticia en realidad oficial y, por último, la realidad oficial es bendecida, presentada y vendida como realidad social auténtica y democrática.

San Pedro ciruelo (cuento extremeño)

Para
María Fernanda y Rosario

Allá por los años cuarenta de ese siglo que ha pasado a ser historia, don Cipriano ejercía su ministerio como pastor de almas en un pueblo de la Alta Extremadura. Situado en una de las estribaciones de la sierra de Gredos y más concretamente en la ladera que mira a Poniente, el pueblo tenía abundantes aguas y, gracias a ellas, multitud de huertas y huertos enriquecidos con árboles frutales. Según el censo municipal, el número total de éstos oscilaba en torno a los quince mil quinientos entre cerezos, higueras, perales, ciruelos y especies menores, pero sin contar las encinas, los robles, los alcornoques y, por supuesto, tampoco los castaños. En realidad, los castaños eran con mucho los árboles más numerosos, ya que cubrían las lomas que se escalonaban desde el fondo del valle hasta la cota alpina.

Con la ayuda de su sacristán, don Cipriano cumplía dignamente su misión y salía adelante con cierta holgura, de modo que, después de cuidar de las cuatro mil quinientas almas de su parroquia, aún le quedaba tiempo cada día para rezar el breviario, hojear/ojear algún periódico de la capital, colaborar en la labranza de su huerto y, a media tarde, echar una partida de ajedrez con el secretario del ayuntamiento o, en su ausencia, con algún otro devoto feligrés.

A pesar de que los vecinos del pueblo eran pacíficos y la precariedad de la posguerra los mantenía unidos y sumisos, don Cipriano estaba un poco dolido con ellos y sobre todo con el alcalde. Terminada la guerra, la parroquia, dedicada a San Pedro, seguía sin tener una imagen digna de él en el retablo del altar mayor, pero como el pueblo ya estaba costeando las obras de restauración de la ermita del Cristo de la Salud, el buen hombre no se atrevía a aumentar la cuota mensual de las familias, ni a poner más cepillos en las capillas laterales de la iglesia, ni siquiera a hacer una colecta navideña.

Un día del mes de mayo, más apesadumbrado que de costumbre, o acaso inspirado por el Espíritu Santo, don Cipriano llamó a Antonio, que era a un mismo tiempo sacristán, subdiácono, tallista imaginero, mozo hortelano y subalterno suyo, y le pidió que convocara a los feligreses para el primer domingo de junio, a las cinco de la tarde, en la iglesia parroquial.

Así que hubo congregado en su iglesia al pueblo de Dios, el solícito pastor le expuso su idea de que entre todos debían poner remedio a tan ominosa carencia, que, según el magisterio papal, avalado por doctísimos Padres de la Iglesia, era poco menos que un pecado de iconoclasia.
La palabra escandalizó a muchas almas sencillas, hasta el punto de que el alcalde, temeroso de que el pueblo viviera una escena más propia de la República que de la nueva era, se lo comentó a Antonio, pero éste, asesorado por su superior, le explicó como pudo que todo era mucho más elemental; según don Cipriano, en la iglesia de San Pedro debía haber una imagen del apóstol, pues los fieles no tenían ni a quien rezar ni a quien pedir ayuda en sus tribulaciones.

Uno de los pocos que no se escandalizó, por la simple razón de que no acudió a la asamblea parroquial, fue Salustio el Centauro. Salustio era todo un personaje no sólo en el pueblo sino incluso en la comarca. De él se contaban infinidad de historias, unas relacionadas con mozas y otras con fechorías, bravuconadas o hazañas guerreras. De acuerdo con Pájaro bobo, investigador histórico-folclórico del municipio a partir de la segunda República, el nombre de Centauro se lo puso Aurelio el Morgaño, vecino suyo, una noche en la que Salustio, que entonces debía de tener unos quince años, se presentó en su casa y, como si hablara a borbotones, se puso a contar que iba a comprarse una moto para subir con ella al Pinajarro, que era y, cabe suponer, sigue siendo la cumbre más alta de toda la sierra. Nada más oírlo, Aurelio dio un salto y gritó: ¡Salustio, eres un centauro! Y con el nombre de Centauro se quedó para el resto de su vida, a pesar de que a él no le hacía ninguna gracia y prefería el de Salustio, que según le habían explicado en la escuela, era el de un célebre escritor romano.

Un día de principios de 1937, cuando estaba en la estación esperando que pasara algún tren con víveres o pertrechos de guerra, le cogió la basca y se subió a un vagón que le llevó directamente el frente. Nada más llegar, sin preguntarle siquiera cómo se llamaba, le dieron un fusil con la correspondiente munición, y Salustio, que tenía a la sazón unos 17 años, estuvo disparando sin parar hasta que terminó el combate. Entonces se le acercó el jefe de la unidad (por lo que se supo después, un militar de alto rango) y le entregó un uniforme de legionario y una medalla con el Cristo de la buena muerte, pues, según declaró solemnemente, se lo merecía «por valiente y porque trepaba montaña arriba más deprisa que nadie».

El bueno del Centauro siguió en el frente, disparando a troche y moche, siempre protegido por su medalla, hasta el punto de que un día, en un combate, ésta le salvó la vida, ya que una bala fue a estrellarse justamente en ella.

Al mozo le gustaban la guerra y la manera de combatir de los legionarios, pero sin que sepamos cómo, pues él nunca quiso explicarlo, se pasó al bando republicano y, ya en tiempos de la retirada, huyó a Francia, donde se incorporó a la Resistencia. Aquí estuvo luchando dos años, hasta que, dada su condición de comunista convencido y militante, fue seleccionado para formar parte de una delegación de republicanos españoles que debía visitar la Unión Soviética y asistir oficialmente al desfile del primero de mayo en la Plaza Roja. Si nos atenemos a sus palabras, esto debió de ocurrir en torno a 1940.
Cuando, transcurridos ocho años desde su marcha, el Centauro volvió al pueblo y contó sus aventuras como guerrero, aderezadas con historias de mozas –milicianas españolas, resistentes francesas y camaradas comunistas–, sus amigos se las creyeron todas, en especial las de mozas, pues hay que decir que el Centauro, además de valiente, era un muchachote de buena planta.

Así que don Cipriano se enteró de que había llegado al pueblo un ex combatiente republicano, consultó a Antonio y éste le contó sus andanzas y algunas de sus proezas. En resumen, «un buen muchacho, noble y bruto como un toro; un alma descarriada».
Con estos antecedentes, el cura decidió visitar al Centauro, que, al poco de llegar, se había instalado en una especie de cortijo que compró junto al río, en un paraje conocido con el nombre del Salobral. Allí pasaba los días y las noches, siempre trajinando y siempre rodeado de sus animales; a veces, en vez de labrar el campo, se iba de caza con los perros, sin escopeta, para no levantar sospechas.

Así que vieron avanzar por el camino una figura humana toda vestida de negro, los cuatro perros del Centauro, asilvestrados como estaban, se pusieron a ladrar en coro como si hubieran visto al demonio, pero no se atrevieron a acercarse a ella. Su amo compareció momentos después y, como llevaba la camisa al estilo legionario con su
Cristo de la buena muerte bien visible en medio del pecho, el visitante aprovechó el detalle para decirle con retintín: «Hombre, veo que eres creyente…» «Bueno, la verdad es que me salvó la vida. Por eso lo llevo siempre en el pecho, aunque la verdad es que yo… Sí, eso, soy comunista, bueno, bueno, bolchevique territorial. ¿Sabe usted, don Cipriano? He estado en Rusia, en Moscú, en la Unión Soviética».

Al Centauro se le humedecieron los ojos y empezó a soltar palabras en una lengua extraña, tan extraña, que don Cipriano no entendía nada. En un primer momento le pareció griego, luego búlgaro cirílico y por último ruso. Pero no se asustó. Meditó unos segundos, pidió inspiración al cielo y luego le dijo a su nuevo feligrés: «Mira, yo sé que eres buena persona. Aquí, en el pueblo nadie te va a molestar, ya le tengo dicho a Adolfo, sí, a Adolfo, el cabo de los guardias civiles, que te deje en paz, que tú no vas a armar bronca ni hacer propaganda a favor de los ateos. Lo mejor para todos es que te quedes en casa con tus perros y tus ciruelos. Y a propósito de ciruelos, ¿qué vas a hacer con esos troncos que tienes ahí, junto a la parra?» «Pues guardarlos para hacer fuego con ellos en invierno». «Entonces, ¿me darías uno?» «Pues claro que sí, don Cipriano. Pero, ¿para qué quiere usted un tronco de ciruelo?» «Ya te lo explicaré».

Al día siguiente, Antonio se acercó al cortijo del Centauro con su burro, cargó el tronco de ciruelo más grande y macizo que encontró cabe la parra y se lo llevó a su casa, donde le esperaba el señor cura, que, nada más verlo llegar, le ordenó: «Ya puedes empezar».
Y así lo hizo. Como el subalterno del señor cura manejaba la gubia con pasmosa habilidad y destreza, en poco menos de un mes puso a punto una figura de San Pedro con las medidas del Cristo que había hecho para la ermita de la Salud. Las dos imágenes estaban talladas en madera de ciruelo, pero mientras en el Cristo Antonio había aprovechado la resina que desprendía la madera para simular las lágrimas de la Pasión, en el San Pedro, advertido por don Cipriano, tuvo mucho cuidado en que la cara resplandeciera de pura bienaventuranza.

Cuando Antonio terminó de tallar la imagen del santo, don Cipriano fue a verla y juntos acordaron pedir al obispo de la diócesis que acudiera al pueblo para consagrarla oficialmente. «Y ¿qué hacemos con nuestro Centauro?» preguntó Antonio en el momento de despedirse. «A mí, lo único que se me ocurre –repuso su superior– es invitarle a que venga a verla. Así, al menos conseguiremos que se acerque a la iglesia». «No vendrá, estoy seguro de que no vendrá, don Cipriano». «Eso ya lo veremos. Ten en cuenta que, modestia aparte, yo tengo cierta influencia en el cielo». «Pues mejor para usted». «Tú lo que tienes que hacer es dejarte caer un día por el cortijo del Centauro como quien va de caza y entre gazapo y gazapo le preguntas si quiere ver el tronco de ciruelo, mejor dicho, lo que has hecho con él. A ver cómo respira». «Lo que usted diga, don Cipriano».
Nadie en el pueblo supo nunca qué le dijo al Centauro el sacristán la mañana en la que, acompañado de sus tres galgos y sus dos lebreles, éste se personó en el cortijo del Salobral. Lo cierto es que el primer domingo de julio de 1944, a las doce de la mañana, cuando el ministro del Señor, revestido de pontifical, salió de la sacristía y se dirigió al altar mayor para celebrar la santa misa, el alma descarriada apareció en la iglesia, fijó los ojos en el retablo y, así que vio la imagen del santo apóstol allí, en todo lo alto, exclamó como si no quisiera creer lo que veía:

«Ay, San Pedro, yo te conocí ciruelo
y de tu fruto comí;
los milagros que tú hagas
que me los cuelguen a mí».

Hervás, agosto de 2003

Nota. Escribí este cuento durante el mes de agosto de 2003, cuando me alojaba con Margarita, mi señora, en un apartamento del antiguo Hotel Sinagoga de Hervás. Como de costumbre, Blacky estaba con nosotros. Mientras contemplaba el Pinajarro, que me parecía tener al alcance de la mano, recordé leyendas, hechos, dichos y personajes de mi niñez. La imaginación y un cariño teñido de nostalgia hicieron el resto. Se prendió fuego en el monte, y un presagio me hizo saber que sería mi última visita.

Caerá la noche
sobre el bosque en llamas
y arderá mi pueblo
arderá mi casa
arderá mi río
arderá mi infancia

La colonia aumenta

Pájaro bobo tiene la impre de que la colonia de los superinos ha aumentado. Hay un nuevo satélite. Cuenta, identifica, nombra: el blanquito, al que llama Pichón, los dos atigrados, Rabiacán uno y Rabiacán dos, y ahí, pegado a la pared, acaba de llegar un cuarto. Es negro como Blacky, pero ¿cómo le llamamos? Ya está: Blacky dos.

Vamos a ver qué dice y hace el Menesteroso, aunque ya ahora tengo la impre de que los va a querer y cuidar a todos por igual.

Miguel, Miguel

Cuando alguien de la familia de Pájaro bobo, algún amigo o algún conocido de la parentela tiene un problema con su ordenador, Miguel se lo arregla al momento, pero, por favor, que a nadie se le ocurra preguntarle qué ha hecho o cómo lo hace. No entenderá nada. Miguel es Miguel.

Hace muchos años, en Plasencia, Pájaro bobo tuvo un profesor de matemáticas —don Marcos— que solía decir: «Las cosas, viéndolas, es como se ven».

Dentro de unas semanas Miguel se va a Berlín. ¿Quién dijo: «Ich bin auch ein Berliner?»

Hasta ahora Pájaro bobo acostumbraba a decir que tenía tres hijos: dos españoles y uno alemán. Superinos y aconductats van en otra cuenta.

Primera embajada del carallot Carod

A Pájaro bobo se le ha ocurrido proponer al carallot Carod que abra su primera embajada en las islas Columbretes. El señor embajador, un subalterno suyo que domine todas las lenguas de los Países Cataláunicos y dos docenas de variantes dialectales, se alojaría en el Palafito de los Alcatraces, en espera de más honroso destino; por ejemplo, Marruecos, sí, sí, Marruecos.

De momento no estaría de más que el señor Moratinos se diera una vuelta por la isla de Alborán. Desde allí podría otear las tierras de la morería, incluido el peñasco de Perejil. ¿O acaso cree nuestro titular de Asuntos Exteriores que no hay moros en la costa?

Explicación.  Para Pájaro bobo la palabra catalana carallot equivale en cierto modo a botarate. En sentido estricto debe aplicarse para caracterizar a una persona falta de juicio y/o de sentido de la responsabilidad. 

Consideraciones intempestivas

Primera consideración intempestiva:

Cuanto más fuerte sea el enfrentamiento entre los dos grandes partidos nacionales tanto más débil será España; cuanto más débil sea España tanto más fuerte será el separatismo; cuanto más fuerte sea el separatismo tanto menor será la capacidad de los españoles para decidir el destino de su país [¿puedo decir patria?] en libertad y democracia.

Segunda consideración intempestiva:

La unión de los ciudadanos, de todos los ciudadanos, debe basarse no en un pacto o una alianza sino en el cumplimiento de la ley. No es lícito pactar con quienes infringen grave y/o gravísimamente la ley; son delincuentes. Y, evidentemente, si un jefe de Gobierno pacta con delincuentes que no han cumplido su condena, también delinque.

Tercera consideración intempestiva:

Si un Parlamento autoriza a un jefe de Gobierno a pactar con delincuentes (en este caso, criminales) que no han cumplido su condena, delinque por partida doble: porque concede una autorización ilícita e ilegítima y porque es responsable del delito o delitos del autorizado.

Cuarta consideración intempestiva:

Si la Judicatura de un país, sea éste el llamado España, tiene conocimiento de que Parlamento y Gobierno están infringiendo la ley (en este caso la Constitución) y, en vez de defender sus competencias y con ellas la persistencia del Estado de Derecho, se inhibe…

Así hablaba Pájaro bobo…

Estatut fotut = Statut kaputt

Ultimamente, en la prensa catalana/catalanista [dígase La Vanguardia] hemos podido leer y percibir que los propulsores y valedores del último Estatuto de Cataluña están acongojados por la suerte que, si sant Jordi no lo remedia, muy probablemente va a correr el texto, punto de partida de una última y definitiva empenta [empuje] hacia la independencia del Principado. Según ellos mismos, «la independencia tendrá que esperar».

Jordi Pujol gimotea porque ve que «el Estatuto está contra las cuerdas», pero sobre todo porque, aunque no lo diga, ve que se esfuma su mesiánico sueño de pasar a la historia como el Ben Gurión de los Países Catalanes o, al menos, de la Cataluña Sur. Imagino que va a tener que delegar esa tarea y legársela a su hereu [heredero], que, a decir verdad, no es ni Hereu ni alcalde. De momento.

Otros hablan de entierro del hecho diferencial [catalán] y, no obstante, sostienen que hay que esperar tiempos mejores; dos o tres años, tal vez más. Por último, un escriba o escribano se ha referido a las competencias transferidas a la Generalidad y, al verlas en peligro, ha dejado dicho y escrito con falsa cara de niño: «Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita».

Pero entonces alguien con mando en plaza se ha dirigido a los conjurados y les ha comunicado a modo de orden: «Colorín colorado, este cuento se ha acabado».

El proyecto Zapatero

Le ha costado tiempo, estudio y reflexión, pero al fin Pájaro bobo cree haber dado con la clave. Zapatero, mezcla extraña de ignorancia, perfidia y obstinación, tiene un proyecto nacional e incluso una visión global del Estado. Dos premisas: eliminar al Partido Popular y utilizar a los separatistas periféricos como fuerzas centrífugas de tracción. ¿Objetivo? Lllegar al Estado federal. En ese momento entrarán en acción los periféricos, habida cuenta que en ese momento todos seremos periféricos.

Su fórmula es: de la Monarquía parlamentaria a la República a través de la ley de la Memoria histórica y de la República a la disolución de la República a través del Estado federal. ¿Después?

Pájaro bobo pregunta: ¿no ha llegado la hora de destituir y procesar a Zapatero?

¿Morir con odio y rencor?

Pájaro bobo dice que le va a costar mucho perdonar a los que utilizaron a los ingenuos españoles —él entre ellos— para derribar una dictadura española y luego les impusieron una dictadura antiespañola. Naturalmente, se refiere a Cataluña, donde sobrevive.

La verdad es que no está dispuesto a morir con odio y rencor en el alma. Por eso prefiere no conocerlos.

Gracias, menesteroso

Paso ligero y mirada al frente, el menesteroso ha comparecido esta mañana, una vez más. Mis superinos, que son suyos, le han recibido con alegría infantil, rabo en alto, una vez más. ¿Quién puede negar a Pájaro bobo su derecho/obligación de creer en la Providencia?

Gracias, maestro

Con el paso de los años, Pájaro bobo está convirtiéndose en alguien que camina sobre su cabeza. Y, aquí, quien dice camina dice vive. Gracias, maestro.

Gracias, Margarita

Le ha traído los periódicos, le ha preparado el desayuno y, acompañada por Blacky, ha ido a ver a los superinos. Eso para empezar. Y así durante todo el día, todos los días, año tras año. Pájaro bobo tiene sentimiento de culpa. Menos mal que es animal agradecido. Gracias, Margarita, flor de una vida y de muchas más.

«Yo soy el que soy»

Alguien dice en la TV: «Uno puede llegar a ser todo lo que sea capaz de ser». No está mal, al menos para los humanos. Sin embargo…

En la Biblia, Antiguo Testamento, se nos dice que Jehová dijo: «Yo soy el que soy».

Idiolecto (II): la colonia de los tres superinos

Cuando Pájaro bobo se refugia en su espelunca, instintivamente echa mano de su idiolecto: palabras y expresiones con las que crea y recrea su mundo íntimo y más próximo. Él dice que el idiolecto es a la lengua lo que la lengua al lenguaje. Hablar es una facultad del género humano; el idiolecto, producto individual de esa facultad. Y sigue teorizando: de la misma manera que el lenguaje puede entenderse como la suma de todas las lenguas, una lengua puede entenderse como la suma de todos sus idiolectos. Hay tantos idiolectos como hablantes.

Yo hablo porque pienso, pero ¿puedo pensar sin palabras? Él dice que pensamos con conceptos y que los conceptos corresponden a palabras. Un concepto, una palabra; una palabra, un concepto. Al menos, en términos teóricos e ideales. Al menos, de momento. Acaso algún día…

Dado a esos juegos de la lengua (Sprachspiele) que cautivaban a Wittgenstein, Pájaro bobo dice que hay dos tipos de traducción: una vertical y otra horizontal. La traducción vertical —siempre y sólo de arriba abajo, siempre y sólo de lo metafísico a lo físico, siempre y sólo unidireccional— es aquella en la que una idea se transforma en palabra. La traducción horizontal, aquella en la que una palabra es sustituida por otra palabra. La traducción convencional es un intercambio de palabras pertenecientes a dos lenguas (o dos códigos) diferentes, pero situadas en un mismo plano y por lo tanto homólogas y paralelas; la traducción vertical es una transmutación. ¿Única? (Einmalig?) ¡EL VERBO SE HIZO CARNE!

A su modo de ver y entender, el misterio radica no tanto en cómo y por qué una idea consigue perforar la barrera de lo contingente e instalarse en una palabra y tomar cuerpo en ella cuanto en cómo y por qué la Idea primigenia consigue perforar la barrera de la nada y ser.

Cancamurrias y cabòries aparte, el idiolecto de Pájaro bobo está hecho, cómo no, de palabras de origen diverso; no pocas, propias y exclusivas. Las más queridas y también las más sustantivas y sustanciosas son las alumbradas entre las paredes de su universo familiar. Una de ellas es superino. Surgido al calor del contacto con los hijos, superino no figura en ningún vocabulario y en ningún diccionario; al menos, por ahora. En el hogar de Pájaro bobo se utiliza para designar una criatura que inspira cariño, ternura y/o compasión: un niño pequeño, un menesteroso, un animal desvalido… Como los tres gatitos a los que tiene por vecinos.

Delante de la ventana de Pájaro bobo hay una casa cubierta de hiedra. Parece detenida en el tiempo; por ejemplo, en los años cincuenta de ese siglo que ya es historia. A él le hace pensar en los edificios inhabitados de ciertas pinturas de De Chirico y, más concretamente, en la mansión que aparece en una película de Hitchcock. Misteriosa y decadente, con moradores que se dirían sendos fantasmas, la casa tiene a un lado un jardín y a otro un descampado. En él, cabe la puerta que da a la calle, se ha instalado una colonia de gatitos a los que un miembro de la santa y caritativa hermandad de los Menesterosos cuida y alimenta todos los días del año, incluidos domingos y fiestas de guardar. Un apat (del griego ágape) a primera hora de la mañana, un apat al mediodía, hora española, y un apat antes de irse a la cama, hora de las gallinas. Parece ser que el menesteroso, paso ligero de legionario y cara de feligrés jalamío, tiene a su cargo varias colonias.

Desde su atalaya, una ventana en una segunda planta, Pájaro bobo vigila que no les falte condumio a los tres gatitos. Son sus superinos.

Nota: Cuando Margarita regresa de la compra dice: «He visto a los superinos». Y cuando Ana llama desde los Madriles pregunta: «¿Como están los superinos?» El único que no quiere saber nada de ellos es nuestro caniche Blacky, que también es un superino.

Sandías de árbol

Para Álvaro, placentino

Allá por los años de nuestra última posguerra, cuando la primera familia de Pájaro bobo vivía en la carretera de la Estación de Plasencia, él, apenas un rapaz, solía acudir, poco antes de anochecer, al puente de Trujillo, sobre el Jerte. Desde allí podía contemplar el río, escenario de sus andanzas [piscis era entonces y piscis volverá a ser después], la explanada de los chopos, a la que los del barrio llamaban el Cachón, y las lomas que se escalonaban y a continuación trepaban montaña de Santa Bárbara arriba. En el pretil del puente, lado de la estación, se reunía casi todas las noches de buen tiempo la pandilla del Blas, conocida en aquellos andurriales como la Jarca de las garullas o de los garulleros. Allí estaba el Rey, que comerciaba con arena del río y era aguerrido como un guerrero mameluco, el Mudo, que lo era de nacimiento y, las más de las veces, de conveniencia, el Jaime, dueño de dos carros y sendos tiros de mulas con los que se dedicaba a acarrear piedra, los Chinatos, oriundos de Malpartida, que tenían algo parecido a una tahona, el Belitre, que vivía y sobrevivía en el camino de la Chimenea sin que nadie supiera ni cómo ni de qué, el Vinagre, vecino del cerro de San Miguel que se dedicaba actividades tan lucrativas como el pillaje y el estraperlo, y media docena más de jambrinas crónicos e insaciables del mismo pelaje y parecida calaña. El capitán de la pandilla era naturalmente Blas, que, aparte de ser el de más edad puesto que pasaba de los treinta, tenía dotes de mando por haber estado en la guerra con los legionarios. Él se cuidaba de organizar las garullas en las noches de luna clara: un día a Santa Bárbara, donde había muchos huertos con sandías, melones y árboles frutales; otro día a la Pardala, conocida por sus higos y adonde se llegaba siguiendo la calleja que arrancaba junto a la vía de ferrocarril; otro día a la dehesa de la carretera de los Prisioneros, camino de Montehermoso, paraíso de raposas, liebres, conejos y lagartos; otro día….

La primera obligación de todo buen garullero, y allí, en los aledaños de la estación, todos los mozos eran garulleros, consistía en ahuyentar la gazuza cada día, como fuera y con lo que fuera. Después quedaban horas y horas para fantasear. Aunque con otro nombre, ya entonces la inmensa mayoría de las fantasías eran eróticas, seguidas de las triperas, aunque a menudo unas y otras se mezclaban y combinaban como en las ensoñaciones de todos los menesterosos.

Un día el Goriche, que no era de la pandilla del Blas pero compartía en buena parte su vida y sus aficiones, se apostó con un compiche que era capaz de comerse un pan de los de kilo en el tiempo que tardaba en dar una vuelta a la plaza del Ayuntamiento, por los soportales, mientras el pagano y donante le iba zurrando con una correa. Y se comió el pan. Pero, como queda dicho, allí la voz cantante la llevaba siempre el Blas, tanto cuando había que esquilmar y saquear el huerto y el gallinero del tío Amarillo como cuando se hablaba del mundo situado al otro lado del puente, donde ricos y personas de orden vivían en casas construidas a los pies del palacio episcopal, simbólica atalaya de paredes encaladas y estampa colonial.

Una noche, nada más sentarse, el Blas se puso a contar que había estado en el cine. Lo que él llamaba cine era en realidad un descampado con cuatro hileras de sillas de tijera y, delante de ellas, una sábana blanca colocada en alto a modo de pantalla. Pero el caso es que él había estado en el cine y había visto cosas que le habían dejado pasmao y a todos les gustaría ver y tocar. Según contó y recontó a sus subalternos, seguidores y admiradores, en una de las películas [siempre echaban dos] había visto una mujer desnuda, sí, completamente desnuda. Increíble. Al oírlo, uno de los suyos comentó con sorna que en la película no se veía ninguna mujer desnuda, porque estaba detrás de un biombo, pero el Blas le cortó como un rayo y le lanzó a voz en grito: «Tú no la viste, pero yo sí, porque me puse delante, a la izquierda, y la vi por el lado». Todos quedaron asombrados y naturalmente creyeron al Blas, que tenía fama de vivillo por sus estratagemas y su probada astucia para sorprender y burlar a campesinos, huertanos, guardias civiles y, si se terciaba, curas y frailes.

Aquella noche, el Blas explicó también, ahora con codicia de glotón en los ojos, que en la película de la mujer desnuda y el biombo salía una playa, una playa grande con muchos árboles. Él no sabía qué árboles eran, pero estaba seguro de que lo que colgaba de ellos eran sandías de árbol.

El servidor de Pájaro bobo y un servidor de ustedes, de nuevo en forma

Superada la avería de su servidor, Pájaro bobo, servidor de ustedes, ha reanudado la actividad bitacórica: escribir mensajes, llenar lagunas y corregir errores, ora a la vez, ora sucesivamente y por estampas.

Cosas del carallot Carod

Un interno se fuga de un manicomonio, roba un coche, se pone al volante y se lanza a toda velocidad, contra dirección, por la carretera. Como el pobre no sabe que está loco, que el coche es robado y que circula contra dirección, pone la radio. Al momento oye una voz que dice: «Atención, atención, un loco circula a ciento cincuenta kilómetros hora, contra dirección, por la carretera…» El pobre apaga la radio y comenta con sorna para su capote: «¿Un loco? Ya me he cruzado con más de doscientos».

En opinión de Pájaro bobo, lo malo no es que Carod sea un carallot (botarate) y tampoco que termine dándose un tortazo morrocotudo; lo malo es el daño que va a hacer y por el que no va a pagar, como no ha pagado ni, presumiblemente, pagará por el que ya ha hecho y consumado.

¡Adelante, subalterno!

Soberanía nacional y democracia

Pájaro bobo entiende que sin democracia ni hay ni puede haber elecciones democráticas. Y, como ni en Vascongadas ni en Cataluña hay democracia, ni allí ni aquí puede haber elecciones democráticas.

Pájaro bobo entiende que para que en toda España haya democracia lo primero que el Gobierno debe hacer es recuperar la soberanía nacional y reinstaurarla en todo el territorio español y, después, otorgar los derechos democráticos y constitucionales a todos los españoles, incluidos los que no se sienten españoles o no quieren serlo.

Pájaro bobo entiende que, mientras no lo haga, el Gobierno de España seguirá siendo cómplice de un delito: la usurpación de los derechos democráticos a los que se sienten españoles por los que no se sienten españoles en Vascongadas y Cataluña, pues esa usurpación ha contado en todo momento con la connivencia e incluso con la colaboración activa de dicho Gobierno, que la aceptado como un hecho consumado.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede y debe un ciudadano español llevar ante los tribunales al Gobierno de su patria por connivencia y colaboración activa con los que quieren destruirla?

Hombre acabado, hombre resucitado; hombre resucitado, hombre nuevo

Pájaro bobo se ha pasado toda su vida profesional entre libros. Entró en el mundo de la letra impresa por la puerta de la traducción y encontró en él gratificante y cómodo acomodo. La traducción le permitía leer, aprender y cobrar. Todo a la vez y repetido. Hubo un momento en el que, cautivado por tan suculento momio —cobrar por aprender—, renunció tácitamente a su secreta y frustrada vocación de escritor o, para ser menos inexactos, a sus vanidosas ansias de inmortalidad. A partir de ese momento dejó de leer para dedicarse a releer y dejó de escribir para seguir reescribiendo. Todo, o casi todo, en aras de la pasta gansa y los elogios que le dedicaba su jefe. Éste le distinguió con su amistad y, sin decirlo, hizo de él un asesor personal. El buen hombre quería que, cuando él se retirara, Pájaro bobo continuara en la empresa con un cargo de responsabilidad, y así se lo hizo saber a su sucesor, pero éste, que evidentemente tenía otra idea en la cabeza, le contestó: «El señor…. está acabado».

Corría el año 2000 de nuestra era. Pájaro bobo tenía entonces una más que aceptable posición profesional y económica, pero los nubarrones que iban acumulándose en el horizonte nacional y regional le hicieron tomar conciencia de su futuro a la luz de las reveladoras palabras del heredero y sucesor. Por eso, cuando le cortaron la luz y le dejaron a oscuras («adivina quién te ha pegado»), se quedó tan tranquilo y, después de instalarse en su búnker de pladur con ventanas a la calle, se puso a escribir para la poste.

Ahora, Pájaro bobo da las gracias a todos cuantos, a su manera, le ayudaron a enterrar el hombre acabado, a resucitar de entre los hombres acabados y, a través de la resurrección, a ser un hombre nuevo. Sin su colaboración, a todas luces decisiva y beneficiosa, no habría escrito ni éstas ni otras muchas líneas. El libro de la vida de Pájaro bobo es en parte obra suya.

 

La casa misteriosa y la colonia de los superinos (1)

la casa misteriosa

la casa misteriosa

Situada en una de las arterias más activas de la ciudad, la Casa misteriosa parece detenida para siempre en un momento de su historia, momento que podemos situar en torno a los años cincuenta del siglo XX. Para Pájaro bobo, que la contempla a diario desde su ventana atalaya, es la Casa de las tres cruces (nombre de la calle), y todo el que lo conoce —amigo o no amigo — sabe perfectamente cuáles son las tres cruces de este español irreductible.

La casa misteriosa y la colonia de los superinos (2)

Miembros de la colonia de los superinos

Miembros de la colonia de los superinos

Atendidos con paternal solicitud y cariño por un miembro de la santa y caritativa Hermandad de los Menesterosos, los integrantes de la colonia, en número variable según día y hora, ni siembran ni tienen graneros…

La colonia está instalada en un solar que hay a la izquierda de la Casa misteriosa. La puerta que los protege de la intemperie tiene en la parte de abajo un rebaje a modo de gatera. Por él introduce el Menesteroso el condumio: tres suministros al día, todos los días del año. De acuerdo con el último censo realizado por Pájaro bobo, la colonia está compuesta por cinco superinos: dos blancos, dos atigrados y uno negro.

Pájaro bobo observa con creciente angustia que, a menudo, entre los hierbajos del asilvestrado solar yacen los tentáculos de grúas enormes. ¿Grúas de la construcción? Sí, grúas de la destrucción.

Mañana o pasado mañana, los tentáculos de las grúas con sus garfios de hierro penderán de lo alto como fatídicas espadas damocleanas, pero él ésta convencido de que volverá a producirse un milagro y, una vez más, la vida continuará. ¿Cómo, hasta dónde, hasta cuándo?

Dios proveerá…

La Casa misteriosa y la colonia de los superinos: el equipo de trabajo (3)

Ingo y Ana, miembros del equipo de trabajo, con Blacky, invitado de honor

Ingo y Ana, miembros del equipo de trabajo, con Blacky, invitado de honor

Las fotos de la Casa misteriosa y los superinos en su hábitat han sido obra del mencionado y la mencionada. Falta Margarita, que, una vez más, está pero no aparece. Como de costumbre, el Menesteroso se ha cuidado de los suministros. Miguel el informático ha reducido el tamaño de las fotos y las ha colgado en el blog; es lo suyo. Blacky ha comparecido a menudo durante la filmación de las imágenes (setenta y cinco en total), pero en todo momento se ha mantenido a una distancia más que prudencial («yo con esos bichos no quiero trato»). Pájaro bobo, siempre dando órdenes desde su búnker de pladur, ha ejercido funciones de director de programa, aunque él prefiere el título de ingeniero.

Europa, Europa

1955. Europa de posguerra. Leipzig sin Friedrich, el argonauta. Viena con Wittgenstein, el maestro. Praga con Kafka, el grajo apátrida, en el recuerdo. Nuremberg sin juicios ni holocaustos. Basilea, puerta y puerto de aquella Mitteleuropa a la que alguien llamó Kakania.

Kakania, Kakania, patria de cuantos, por no tener ninguna, se identificaban con la lengua, la lengua franca que se hablaba, por encima de fronteras estatales y guetos étnicos, desde la margen derecha del Rhin hasta la margen derecha del Volga, desde más abajo de los Alpes helvéticos hasta más arriba de la hanseática ciudad de Lübeck.

Kakania presidió buena parte de la política europea de la segunda mitad del siglo XIX y se extinguió en 1918, momento en el que, para muchos historiadores, se extingue también «el largo siglo XIX» y empieza el corto siglo XX.

Ahora Mitteleuropa está emergiendo de sus cenizas una vez más, ¿por última vez?

Once de la noche. Cruce de la Zwinglistrasse con el Erasmusring. Luz de neón envuelta en bruma del norte. Con 25 años. Las manos en los bolsillos. Me pregunto dónde estoy y por un momento soy incapaz de contestar. Aun así, un extraño e incomprensible dejà vue me persigue, me acosa.

Intento huir de mi mismo.

Callejeo, vagabundeo, merodeo. Al acecho. Perdido. No derrotado. Decidido a sobrevivir. A salto de mata. Con la perfidia que otorga la miseria. Miseria y perfidia del sur. Ojos de rapaz nocturna. Nocturno español en la Europa de los europeos. La noche es del que tiene hambre. El que tiene hambre no razona. La razón es debilidad. Si razonas no comes. Si comes es posible que llegues a razonar. Llenar el estómago es mucho más que un imperativo categórico. Es instinto de supervivencia, razón de lo animal.

De cintura para arriba Europa es calvinista: los europeos son europeos. De cintura para abajo, sólo las clases medias y algunas individualidades de las clases altas son calvinistas; sólo ellas son europeas; sólo ellas están atrapadas en el esquizoide trabajar y disfrutar, ahorrar y exhibir.

En la Europa del sur, individuos y colectivos sumidos en la miseria tardarán mucho tiempo en comprender que, para luchar contra la explotación, lo más inteligente es sin duda dejarse explotar. El trabajo es a la vez una forma de explotación y una forma de lucha contra la explotación.

A esos individuos y a esos colectivos les cuesta aprender y, como les cuesta aprender, prolongan su estado y legitiman la explotación. La explotación es un medio, no un fin. De ellos depende, no de los explotadores, no del capital. La razón de ser del parásito es acelerar y mejorar la adaptación de su anfitrión al medio.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿forma parte el parásito del medio o de su anfitrión?

¿Tautologías o aporías?

Sólo hay un azar: que exista lo que existe.
A partir de ahí, todo es inexorable porque todo está circunscrito.
Todo lo que existe tiene sentido;
lo único que no tiene sentido es que todo lo que existe tenga sentido.
El universo existe primero como posibilidad,
después como idea y por último como realidad.
Hay infinitos universos posibles, pero sólo existe un universo.
Lo que existe no puede proceder de lo que no existe.
Lo que existe sólo puede proceder de lo que existe.
Si algo existe es porque algo ha existido siempre.
Si existe algo es porque siempre ha existido algo.
La vida es esencialmente inteligencia.
La inteligencia es esencialmente individualidad.
La individualidad es esencialmente consciencia:
autoconsciencia y heteroconsciencia.
¿Se crea a sí misma la consciencia individual?
Al menos en el caso de Dios, así parece.
Entonces las preguntas son: ¿Cómo? ¿Por qué?
¿Es la idea del universo un universo de la idea?
¿Es el universo una idea de Dios o la Idea de Dios?

De la intriga permanente a la segunda y última colonización de España

Zapatero y los suyos idearon un plan para deshacerse del fenicio que, mediante transferencias, les estaba comprando la independencia de Cataluña en fascículos y por estampas(1) con los votos de los trabajadores españoles del Principado inscritos en el PSC (Partido de los Separatistas Catalanes). En un primer momento pensaron enviar al fenicio a Turquía (no; a Marruecos, no), pero después decidieron dejarlo una temporadita en hibernación.

Mientras tanto pusieron a un charneguete, español vergonzante y púnico asimilado, al frente de la Generalidad de los Países Cataláunicos. Como el hombre era uno de los suyos, creyeron que con él podrían hablar a calzón quitado. A cambio, los de la barretina les metieron a Boca cerrada (Clos) en la Villa y Corte.

Pero el charneguete — unas veces Josep, otras José y siempre amontillado— resultó ser un agente doble, y es sabido que los agentes dobles sirven a dos señores y a ninguno. Ahí tienen, por ejemplo, a Josep Piqué, el de la eterna picadura en la espalda, a oscuras y con mano enguantada, a Valentí Puig, que, en vez de pensar y escribir lo que piensa, se dedica a amontonar palabras con las que ocultar sus hechos y sus intenciones en espera de que le nombren hereu (heredero) de lo que, si Dios y el rey no lo remedian, un día será el periódico del honorable Jordi Pujol en la ex capital de la ex España, y tantos otros de cuyos nombres no puedo olvidarme.

Estoy hablando de la segunda, última y definitiva colonización de España por los fenicios de las Terres de Ponent, una colonización que empezó hace varias décadas con la colocación de agenters dobles en puntos sensibles de nuestra piel de toro y siguió con el control progresivo e implacable de sus resortes de poder. Ahí están y ahí estamos.

¿Que qué vendrá después? Lo que todos sabemos y algunos desean. Puedo adelantar que su programa de colonización por transfererencias se extiende desde los trenes de cercanías hasta El Corte Inglés, pasando por puertos, aeropuertos y todo lo demás. Evidentemente, el núcleo duro corresponderá a la banca y, con ella, al Ministerio de Economía. Argumento: si España controla el Ejército; Cataluña debe controlar la economía. Y la controlará. Tiempo al tiempo.

Mientras tanto ellos mienten,
nosotros sabemos que mienten,
ellos saben que nosotros sabemos que mienten,
pero, aun así, ellos mienten
y siguen adelante.

(1) La expresión «por estampas», en vez de «por etapas», la aprendí de mi madre.  

¿Tendrán razón los separatistas?

En los días de eso a lo que ahora llaman Transición a la democracia, Pájaro bobo encontró en la calle a dos separatistas catalanes a los que conocía de otros tiempos.

Pájaro bobo: «Vosotros sois una partida de delincuentes».
Ellos: «¿Por qué?»
Pájaro bobo: «Pues porque os hacéis pasar por comunistas y socialistas, y luego cogéis los votos de los trabajadores españoles de las barriadas y se los dais a Pujol».
Ellos: «Sí, claro, pero eso lo sabes tú; ellos, no.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿siguen los trabajadores españoles de Cataluña sin saber a dónde y a quién van a parar sus votos después de treinta años?

El criminal y su víctima

Pájaro bobo, huérfano de guerra, considera que, a la postre, la suerte del criminal es siempre más triste que la de su víctima.

Sorites del calvo y la destrucción de España

Aunque en su Diccionario de Filosofía (tomo IV, pág. 3349), Ferrater Mora habla de «sofisma del calvo», Pájaro bobo prefiere el término «sorites del calvo», pues lo que le interesa no es tanto el razonamiento, aquí y ahora un razonamiento falso o falacia, cuanto la realidad como hecho en sí y como hecho percibido por el observador.

En esencia, el sorites del calvo nos dice que si alguien va perdiendo el pelo de acuerdo con un proceso largo e imperceptible, nunca podrá decirse que es calvo por la sencilla razón de que no es posible determinar en qué punto del proceso empezó a serlo. Como la palabra griega sorites significa montón, tendríamos que no podríamos decir cuándo empieza a haber un montón de algo y cuándo deja de haberlo, con análoga conclusión.

En opinión de Pájaro bobo, el error consiste en negar una realidad —calvicie o montón— aprovechando una deficiencia del método de observación, medición y/o análisis. También podría decirse que aquí se niega una realidad objetiva para hacer valer una teoría falsa.

En la historia abundan los casos de personas y entidades que, tras formular una teoría y comprobar que esa teoría entraba en conflicto con la realidad, negaron la realidad para seguir aferradas a su teoría.

Referido a lo que nos interesa e incumbe, tenemos que España ha entrado en un proceso de autodestrucción. Preguntas del tipo ¿cómo, cuándo y por que se inició el proceso de destrucción de España?, ¿en qué momento nos hallamos y cómo y cuándo terminará ese proceso? no interesan porque no aportan nada a la solución. Lo único que cuenta es impedirlo. Ahora mismo. Ya.

Creer en Dios o no creer en Dios

En opinión de Pájaro bobo, si alguien cree en Dios es porque lo necesita para organizar su imaginario y su vida, y si alguien no cree en Dios es porque no lo necesita para organizar su imaginario y su vida. Se trata de dos maneras de ser y estar, y, por lo tanto, de dos universos mentales.

Pájaro bobo cree en Dios porque se lo reclaman su angustia y su sentido del bien. Y,  tal vez en no menor medida, por ser y saberse un animal agradecido.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede tener una visión transcendente del ser el que no cree en Dios?

Transcendencia

Pájaro bobo entiende que, para el ser humano, la transcendencia consiste en superar —¿por elevación?— la contingencia y la contingencia consiste en existir fuera de Dios, lo que a su vez determina un estado de alienación: ser y existir por separado, en uno mismo y con respecto a Dios.

Pájaro bobo cree que la alienación, en cuanto estado y experiencia vital, terminará con la apocatástasis o vuelta de todos los seres (¿de todo lo creado?) a Dios. Con la apocatástasis ser y existir serán uno y lo mismo (en rigor, Uno y El Mismo). Fin de la contingencia, fin de la alienación, fin de las individualidades.

En cualquier caso, Pájaro bobo se inclina a pensar y creer que, visto el panorama con ojos humanos, hay varios modos de transcendencia y, dentro de éstos, varios grados, de la misma manera que hay varios modos de espiritualidad y, dentro de éstos, varios grados.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible que lo que tiene un principio no tenga un fin?

Personalidad

La personalidad puede entenderse como la coraza que sustenta al ser alienado y da forma a la alienación individual. De los místicos se dice que son transparentes; no tienen personalidad o, lo que es igual, coraza.

En la civilización occidental se considera positivo tener una fuerte personalidad. Eso significa que seguimos presos en nuestra coraza, que es tanto como decir en nuestro pecado original.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿hasta cuándo? 

 

Estado de derecho

Pájaro bobo opina que, en condiciones ideales, el Estado de derecho —sin espacio para heroicidades ni improvisaciones de tipo personal— funciona a velocidad de crucero con el mando automático. Con ese referente como terminus ad quem, las acciones y declaraciones de Rodríguez Zapatero y José Blanco con respecto al problema de ETA le parecen penosas y lamentables.

La ley, siempre y sólo la ley.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿creen estos dos subalternos que con cambiar el nombre a algo se altera su realidad?

¿Y si después resulta que no resulta?

La sonrisa de Judas: Rodríguez Zapatero frente al Estado de derecho, la Constitución de 1978 y el pueblo español de 2007

Es posible que la osadía de Zapatero sea aún mayor que su ignorancia. Es posible que su perfidia sea aún más profunda que la de todos los pseudonacionalistas periféricos juntos. Es posible que, una vez más, confíe en su buena estrella y en sus dotes de trapisondista consumado, aún no consumido. Es posible…

Pero, en opinión de Pájaro bobo, Zapatero debe hacer las maletas y marcharse cuanto antes. Aún puede tomar el último tren. Tal vez mañana sea demasiado tarde. Sólo hace falta que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre sus actuaciones desde la redacción, la tramitación y la aprobación del Estatuo catalán hasta la puesta en libertad real, no nominal, de ese asesino y trabucaire llamado De Juana Chaos. Fraudes de ley sobre fraudes de ley. Todo ello para allanar y preparar el camino a la exaltación y glorificación no ya del terrorismo sino del crimen puro y duro.

Inteligente ignominia: el criminal erigido en héroe y sus víctimas olvidadas. ¿Y la ley?

En opinión de Pájaro bobo, el Tribunal Constitucional no debe demorar por más tiempo su intervención y debe pronunciarse si quiere cumplir con su obligación y salvar la Constitución de 1978 y con ella el Estado de derecho, Contitución y Estado de derecho que este pérfido e irresponsable discípulo de Maquiavelo y sus acólitos están destrozando con medidas según ellos inteligentes pero, al decir y sentir de la mayoría de los españoles, ni justas ni legales.

Tal vez sería útil e ilustrativo oír de nuevo qué piensan sobre el asunto maestros del juego político a tres bandas como, por ejemplo, Jordi Pujol, Josep Piqué, Maragall y Carod o analistas del ruedo ibérico tan sutiles, bien informados y desapasionados como Enric Sopena y Valentí Puig. Envoltorios y paripés aparte, lo que ellos digan será siempre lo contrario de lo que conviene a España y a los españoles.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿A dónde quiere llevar a España Zapatero?

A la vista del camino que ha emprendido y de los aliados e interlocutores que se ha agenciado, es momento de exigir su dimisión y su procesamiento; esperar a que hable o cante sería suicida, pues el angelito siempre ha actuado por vía de los hechos consumados. Y con la sonrisa de Judas en los labios.

Los españoles y el condicional

El letrado Felipe González dice: «Si yo hubiera sido jefe de Gobierno, hubiera hecho lo mismo»,
y el ortógrafo (por polígrafo) de Pájaro bobo dictamina que «habla incorrectamentamente».
Debería (no debiera) haber dicho: «Si yo hubiera sido jefe de Gobierno, habría hecho lo mismo».
De acuerdo con las investigaciones llevadas a cabo por Pájaro bobo, este error —construcción incorrecta de oraciones condicionales y oraciones con sentido condicional— aparece a menudo en las obras de nuestros escritores tanto de los siglos XIX y XX como de la actualidad. Y, evidentemente, también en la prensa escrita de las diferentes épocas.

Ejemplos:
«Si yo hubiera ido a la escuela, hubiera (por habría) aprendido».
«Hubiera (por habría) sido mejor que me hubiera quedado en casa».
«Nadie puede negar que eso hubiera (por habría) sido lo mejor».

Igualmente:
«Quisiera (por querría) un kilo de pan».

Según Pájaro bobo, la norma es: si en la prótasis o condición hay o hubiera un verbo en subjuntivo, en la apódosis o conclusión debe o debería (no debiera) haber un verbo en modo condicional.
Y, en su opinión, esa norma debería (no debiera) respetarse siempre.

A partir de aquí se levanta la veda y se autoriza la caza del gazapo.

Fenicios en acción

Con Estatuto o sin Estatuto, con un charneguete como presidente de la Generalidad de los catalanes o sin él, con relaciones internacionales o sin relaciones internacionales, con un botarate (carallot) o con cuatro botarates (carallots) haciendo el indio en la India, en Tierra Santa o en Kuala Lumpur, los fenicios siguen avanzando en alas de su política de la puta i la Ramoneta. Pájaro bobo dice que entiende la manera de pensar y actuar de los fenicios (denken und handeln), pero dice también que, con su cinismo, los púnicos ponen constantemente a prueba los nervios de él y, en menor medida, de cualquier otro observador mínimamente avisé y mínimamente exigente.
Pájaro bobo considera que siempre debe empezarse por aceptar la realidad, no por entenderla o tratar de entenderla; y que no debe confundirse estar o no estar de acuerdo con entender o no entender.
El fenicio, comerciante y colonizador —fundador-explotador de colonias y factorías—, posee un sentido práctico de las cosas que los indígenas de Hesperia no tenemos, y nunca hemos tenido. Por eso vamos siempre a remolque de él, que vive con un pie en tierra y otro en su barco, por encima del agua.
De hecho, muchos habitantes de la piel de toro siguen sin enterarse de que los fenicios llevan décadas trabajando —entiéndase intrigando y trapicheando— simultáneamente en dos frentes: la construcción de una nación monolingüe, monoideológica, monofrentista, adherida a España por uno de sus costados y en una sola y única dirección, una Cataluña —en lo sucesivo, por decreto siempre y sólo Catalunya— independiente y soberana, y una España hoy plural y mañana reducida a una serie de territorios sin estructura de Estado y sometida a sus intereses. Ése será el país ideal para nuestros fenicios; por él están trabajando y por él están haciéndonos trabajar.
En los Madriles, los fenicios llevan años creando lobbies y colocando agentes y topos en puntos de interés para ellos por unos motivos y de interés para nosotros por otros motivos.
Agentes o topos, ahí están lanzando sus mensajes a través de la prensa diaria de una y otra orilla del Ebro, río histórico y río simbólico.
Pájaro bobo viene siguiendo desde hace años la huella escrita de algunos de los topos fenicios afincados en el parque del Retiro o sus inmediaciones. Desde las Regás hasta los Juliana, pasando por los Papells, los Sopenas y los Puigs.
Enric Juliana posee una pluma dotada de un veneno de excelente calidad en sus efectos. Hábil, ingenioso y relativamente culto, este subalterno de Pujol exhibe un humor decididamente cáustico que permite entrever una tranca y retranca de envergadura. Todo un trabucaire de guante blanco y sonrisa púnica. Mirón del parque del Retiro, el tal Juliana es uno de los muchos topos que operan en los Madriles desde hace tiempo y con una finalidad clara y concreta: informar a sus jefes de lo que ocurre en la capital del país vecino y preparar el terreno a lo que ha de venir. Por su parte, el perillán Puig se dedica a amontonar palabras que luego endosa a los indígenas de la capital como criptografías de la literatura más culta y avanzada, mientras que la Rosa no desaprovecha ninguna ocasión que se le ofrezca, además de las que caza al vuelo y como de paso, para eliminar nombres y referencias a un país en el que ella actúa como enviada de la Generalidad. Comando Rosa de los cuatro vientos con pasaporte de feminista ilustrada.
En opinión de Pájaro bobo habría que empezar a hacer un recuento de los grupos fenicios, con sus respectivos efectivos, que operan en nuestra capital y nuestro país. Desde los medios de comunicación hasta la Administración del Estado, pasando por los diferentes ministerios, en especial Defensa y Economía. Pensemos por un momento en Narcis Serra.
A Pájaro bobo le consta que la Generalidad de los catalanes viene realizando desde hace años listas, constantemente actualizadas, de «elementos peligrosos, indeseables y anticatalanes a los que hay que eliminar», y, de hecho, ha ido eliminando y sigue eliminando. A ellas se suman las listas de las instituciones e instancias estatales y autonómicas que esa misma Generalidad planea asumir, por vía de transferencias descubiertas o encubiertas, en el plazo de diez años, momento en el que, según su timing, se producirá, a modo de hecho consumado, la independencia de Catalunya y la desintegración de España, bajo la fórmula oficial/oficiosa de soberanía compartida.
De todo lo vivido y observado hasta ahora, el blindaje de competencias de la Generalidad de los catalanes y el amago —así empiezan todas las traiciones— de anteponer el último estatuto catalán a la Constitución española de 1978 constituyen, en opinión de Pájaro bobo, las puntas de lanza de un proyecto que está punto de entrar en su última fase, una fase en la que ya no habrá retorno posible, point of no return. Al menos, para nosotros los españoles.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿a qué esperamos?

 

Vera: veritas, veritatis

Rafael Vera, ex secretario de Estado de Seguridad, ha escrito y ha hablado.
En opinión de Pájaro bobo, y de acuerdo con lo visto, leído y oído, a Rafael Vera le ha faltado decir: «Yo era un funcionario del Estado y en mi actuación cumplía órdenes. Éstas me eran impartidas por mis superiores de viva voz [hay cosas que no deben escribirse] y/o en forma escrita».
Un funcionario es una pieza de una pirámide jerárquica o, como en este caso, un eslabón de una cadena de mando, y eso es lo primero [y en muchos casos lo único] que todo funcionario debe tener presente a la hora de dar cuenta tanto de cada uno de sus actos como de su comportamiento.

Dos preguntas ingenuas e intempestivas: ¿quiénes eran los jefes nominales y reales de Rafael Vera?, ¿qué órdenes le dieron?

Del cambio a la autodestrucción

El llamado cambio climático es en realidad un aspecto, tan grave como apremiante, del proceso de degradación de la biosfera puesto en marcha por el ser humano a partir de la Revolución industrial. En opinión de Pájaro bobo, aunque aquí la palabra «cambio» carece de contenido real ya que equivale a términos como, por ejemplo, nuevo curso o nuevo período, no se trata de un eufemismo inocuo o meramente estético sino de un fraude semántico alumbrado por una conciencia poco exigente en el plano ético y claramente dispuesta a engañarse a sí misma.

Dos preguntas ingenuas e intempestivas:
¿Es imaginable que el ser humano ha sido creado para destruirse a sí mismo con todo lo que ha recreado a su imagen y semejanza a lo largo de los tiempos?
¿Qué se pretende ocultar con la inocua fórmula «cambio climático»?

Cainismo

Dos políticos de primera fila deciden dirimir sus litigios y de paso resolver los problemas nacionales a garrotazo limpio. El festejo se celebra en la plaza pública, llamada del Parlamento, que ha sido habilitada para la ocasión. Entrada gratuita para televidentes. Aunque nada más aparecer, ambos contendientes quedan hundidos en barro inglés hasta las rodillas y tienen los ojos vendados, se atizan con saña dirigidos y azuzados por sus subalternos, también llamados segundos. Los aficionados, divididos en dos bandos, jalean a su respectivo héroe, mientras los turistas llegados de los países vecinos —Galizia, Euskadi y Catalunya— piden sangre y más sangre, hasta que, hartos o satisfechos, empiezan a gritar todos juntos, como si fueran un solo pueblo y una sola nación: «¡Que se maten, que se maten!»

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿en qué país estamos?

El eje Madrid-Berlín

Miguel ya está en Berlín y Ana sigue en los Madriles. Un paso más, el último o penúltimo, en el camino de su emancipación. Miguel ha ido a la capital de todas las Alemanias a hacer el trabajo de fin de carrera. Telecos. Después quiere dedicarse a lo suyo: tramar inventos e idear artefactos. Sin olvidar la música en la banda que ha formado con sus compis. No está mal para ser hijo de un trapero y alquimista, huérfano de guerra y proscrito de por vida.
Ana está contenta en la Villa y Corte del país vecino. A este paso, me la veo acumulando títulos académicos, tantos como el resto de la familia junto. Cada cuerdo con su cuerda.
Margarita y Pájaro bobo, siempre acompañados por Blacky, siguen ahí, en la Fenicia de Ponent; a tres tiros de piedra del malecón de la Barceloneta y, en consecuencia, a otros tantos del mar de la Sargantana. Las cosas les han ido bien y ahora viven con horaciana tranquilidad y burguesa dignidad. La edad amansa las pasiones.
Pájaro bobo está pensando dedicar la última estampa de su vida a su primera y acaso más auténtica vocación; la que dejó para dedicarse a cuidar de Margarita y sus hijos. Su amigo Píndaro dice que, después de leer tanto como tres o cuatro personas juntas y acumular los conocimientos de otras tantas, no estaría bien que renunciara a esa dimensión de su paso por la vida. Pájaro bobo no está del todo seguro, pues afirma que muchas de sus ideas y teorías ya están en la red y pueblan la logosfera. Acaso sea cierto que, en el momento de morir, uno es lo que ha pensado. Eso es posiblemente todo y lo único que queda cuando individuo e individualidad desaparecen.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no debe estar agradecido Pájaro bobo a quienes le condenaron a muerte civil de por vida?

Diagnóstico y pronóstico: destitución y procesamiento de Rodríguez Zapatero

Cinco preguntas ingenuas e intempestivas
Primera: ¿ha habido alguna vez en España, a lo largo de toda su historia, un político tan obtuso y obcecado, y, al mismo tiempo, tan falso y desleal como Rodríguez Zapatero?
Segunda: ¿pueda darse una acumulación indefinida de errores sin salto cualitativo?
Tercera: ¿a qué se debe que un gobernante nominalmente de izquierdas haya adoptado tantas decisiones despóticas, ilegales y irracionales como este hijo de la perfidia y la tozudez?
Cuarta: ¿cómo explicará Rodríguez Zapatero que prefirió pactar con criminales y separatistas a recabar el apoyo leal, democrático y patriótico de todos los españoles, sin distinción de credos ni ideologías, para abordar asuntos que afectan gravísimamente  al presente y el futuro de España?
Quinta: ¿no están dirigidas prácticamente todas las decisiones políticas de Zapatero, de manera manifiesta o encubierta, al desmantelamiento de nuestro Estado de derecho y la destrucción de España como nación?

Tres testimonios de la falsedad de Rodríguez Zapatero a cargo de sendos especialistas en la materia.
Jordi Pujol: «De Felipe y de Aznar te podías fiar; de éste, no».
Pasqual Maragall: «fui un ingenuo al fiarme de él».
Josep Piqué: «Pactará con todos y los engañará a todos».
Es obvio que los tres declarantes [ahora no comparecientes] y sus compañeros de intriga y conjura prefieren a Rodríguez Zapatero como jefe del Gobierno español e incluso como interlocutor político precisamente por su falsedad y su deslealtad, virtudes que son para ellos regalos preciados y preciosos. 

Identificación:
Pájaro bobo, hijo de un obrero socialista muerto en 1936, se declara fiel a su condición de ibero e Ibero y se considera a todos los efectos y sin reservas conscientes o deliberadas de ningún tipo patriota español. ¿Que es un troglodita reaccionario e impenitente? De acuerdo. ¡Arriba España!

Continuará…

Mérito/demérito de Rodríguez Zapatero

Con su sarta de desaciertos, Rodríguez Zapatero ha conseguido dilapidar/enajenar la mayoría natural de la izquierda y no sólo regalársela al Partido Popular sino además contribuir decisivamente a que esta formación lidere y capitalice un movimiento social de alcance nacional en sus proporciones y de naturaleza patriótica en su contenido más profundo y auténtico. 

Aclaración
En opinión de Pájaro bobo, el sentimiento patriótico ideológico es, en  este caso, el que corresponde a la derecha como partido político.  El sentimiento patriótico supraideológico es el que corresponde al pueblo español en su conjunto, con desprecio de todas las fronteras ideológicas reales o imaginarias. 

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué luego cierta izquierda se lamenta de que la derecha monopoliza los símbolos nacionales y el sentimiento patriótico tanto ideológico como supraideológico? 

Zapatero en el parvulario

Cuando alguien comete un error, sea de manera deliberada o no deliberada, lo primero que debe hacer, o al menos procurar, es reconocerlo, pues es condición imprescindible o necesaria para corregirse y poner remedio. Si uno se empeña en justificarse y/o echa la culpa a otro, nunca lo reconocerá y, por lo tanto, nunca pondrá remedio y nunca se corregirá.
Ejemplo: ¿quién lo ha hecho? Yo. Lo siento, no me he dado cuenta. Procuraré no hacerlo más.
Pájaro bobo, además de procurar seguir esta norma personalmente, se la enseñó a sus hijos cuando eran pequeños y éstos la adoptaron como pauta de comportamiento. Acto seguido, Margarita, su madre, la explicó en el colegio donde trabajaba como maestra. Poco después contaba, entre sorprendida y regocijada, que los niños del parvulario no sólo la habían aprendido y la habían puesto en práctica sino que incluso, cuando ella preguntaba en clase «¿quién ha sido?», ellos contestaban a coro «yo he sido, señorita».

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿enviamos a Zapatero al parvulario de Margarita?

Observación
Margarita es muy buena maestra, y hay que felicitarla por ello y porque, además, hoy, diez de marzo, es su cumpleaños.

Pensando en Álvaro, en Santiago y en Píndaro, siempre con Margarita

Desde hace años, Pájaro bobo viene informando (en realidad, machacando) con sus visiones y sus previsiones de España a Álvaro, poeta placentino, a Santiago, granjero de la granja, y a Píndaro, profesor de lenguas clásicas. Para él, dar cuenta de lo que ve y prevé es casi una necesidad, pues sus demonios no le dejan ni vivir ni dormir; para ellos, oírle y escucharle, cabe imaginar, un suplicio y, a veces, una bendición. En cualquier caso, ellos son, a título vitalicio, amigos y albaceas.
Si ellos le preguntan «¿y tú cómo lo sabes?», él contesta indefectiblemente «y vosotros por qué no lo véis?»
La única persona que no se sorprende de las intuiciones, adivinaciones y ensumaciones[1] de Pájaro bobo es Margarita, que lleva treinta y séis años a su lado, con todos sus días y todas sus noches, salvo algún pecadillo sin mala fe. Ella sabe lo que Pájaro bobo piensa y siente ahora, lo que pensará y sentirá mañana y lo que pensará y sentirá dentro de cien años. Sí, dentro de cien años, pues muchas de sus ideas, dice Margarita, pasarán a la historia. Y, de hecho, algunas ya forman parte del magma que flota en los medios de comunicación tangibles e intangibles.
[1] Ensumación viene de ensumar; en catalán, oler. Es palabra exclusiva del idiolecto de Pájaro bobo.

Promesa
Pájaro bobo promete que, tan pronto como le venga la vena, explicará y expondrá en esta página, que es su industria virtual, y, por lo tanto, libre y clandestina, la «teoría del desvalijador de cajas de caudales» que concibió hace tiempo pensando en su legado a la poste.

Desde la ventana del búnker de pladur

Pájaro bobo se asoma a la ventana de su búnker de pladur. Nubes oscuras, tirando a negras; nubarrones de todos los tamaños, siempre y sólo oscuros. Pájaro bobo busca con la mirada a los superinos. La puerta está abierta. Es zarandeada por el viento. El viento es presagio de ventolera; las ventoleras son presagio de tormentas; las tormentas son presagio de tempestades; las tempestades son presagio de cataclismos y cambios violentos y traumáticos de gobierno.
Consejo de un español heterodoxo: Zapatero, no te asomes a la ventana del Parlamento que da a la calle. En la calle no verás nada; está cubierta de banderas de España enarboladas por españoles.
Claro que siempre podrás decir: «¡Ay, hay que ver de lo que son capaces esos cavernícolas de la derecha!»
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y si bajaras a la calle, cogieras en tu mano una bandera y dijeras «yo también soy español»?
Pero, bien mirado, es mejor que no lo hagas; todos pensarían que era tu último acto de falsedad. De momento, sólo de momento.
Pájaro bobo opina que, de acuerdo con lo que has hecho y dicho, tú prefieres la compañía de criminales y separatistas. Y, de acuerdo con lo que has hecho y dicho, considera que es momento de que se te destituya y se te procese. ¿Has oído hablar alguna vez de impeachment?

Miserables, miserables

Después de decapitar a la comunidad de lengua española del Principado, despojándola, hasta donde han podido, de sus cabezas pensantes, comisarios y valedores del catalanismo separatista han empezado a mofarse de la incultura de los «españoles», proclamando que en tierra de fenicios el español es lengua de analfabetos.

Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cómo puede un ser humano, supuestamente letrado, mofarse de la incultura de otro ser humano, al que ha despojado vilmente de su lengua materna?
¿No saben nuestros iletrados letrados que precisamente ésa ha sido una de las tácticas preferidas de todos los regímenes totalitarios a lo largo de la historia y a lo ancho de la geografía?
Miserables, miserables.

Sí, contra dirección, ¿pero quién?

Dos millones de españoles salen ordenadamente a la calle con sus banderas. Un policía muncipal, de nombre José Luis Rodríguez Zapatero, los ve y, cuando están a punto de arrollarle, se dirige a los que avanzan en cabeza y les dice: «Deben saber ustedes que van contra dirección. Los tengo que detener a todos y llevarlos a comisaría». Uno de Ermua le pregunta con guasa: «¿Nos va a tomar declaración a todos?» «Sí, a todos y uno a uno». «¿Y después?» «Después pasaremos lista por orden analfabético».
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿tienen que cambiar de dirección los españoles o inhabilitar al ilustre e ilustrado policía municipal?
Nota
Creo que el texto sirve como chiste en la línea de los que publica Mingote .

Lengua púnica

Aunque no está escrito, se sabe que en lengua púnica siempre estuvo prohibido mencionar la palabra traición y todas las integradas en su campo semántico, desde cobardía hasta falsedad.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no será que, en esa lengua, mencionar la palabra traición es ya una traición?

Gramática, geografía y semántica

Cataluña, no Catalunya, está en el nordeste de España, no al nordeste de España; Vascongadas está en el norte de España, no al norte de España; Galicia está en el noroeste de España, no al noroeste de España. Portugal está al oeste de España, no en el oeste de España.

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿estamos ante una cuestión gramatical, geográfica o semántica?

¿Nupcias o náuseas?

Pájaro bobo ha confesado a Margarita que él nunca se casará, se casaría o se habría [no se hubiera] casado en segundas náuseas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿se trata de un lapsus linguæ o de una traición del subconsciente?
¿Qué es, sería o habría [no hubiera] sido lo peor?

Golafre = glotón

Como golafre de mena, el perillán de la perilla ha dejado a un lado, por un momento,  sus politologías cripticas y encriptadas y se ha puesto a hablar del yantar y sus goces. Ahora, además de palabras, el buen hombre y bon vivant amontona platos entre cigarros purísimos y volutas de humo.
¿Que por qué un golafre de estas tierras habla de comida mientras come? Pues, sencillamente, porque así es como si comiera dos veces y se ahorra una.
Además, la estratagema le permite orillar los temas españoles y no definirse sobre asuntos comprometidos. Lo dijo un lingüista que no era lingüista: cuando ni se puede ni se debe hablar de algo, lo mejor es guardar silencio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué los oportunistas son siempre los que menos arriesgan y los que más beneficio obtienen casi siempre?
Aclaración
Oportunista es aquel que sabe esperar a que otros le saquen las castañas del fuego y se las come sin que se den cuenta para así repetir la argucia indefinidamente.

 

Tareas hogareñas, obligaciones familiares

Llegado a esa edad de la vida en la que el ser humano se acerca poco a poco a las estrellas, Pájaro bobo tiene a su cargo tareas hogareñas como llevar las cuentas, planificar y realizar chapuzas y zarandajas varias, pero, ante todo y sobre todo, obligaciones familiares como prever y proveer la manutención y el estipendio de sus hijos, Ana y Miguel, máxime ahora que están lejos de casa. Su doctrina es: ellos que se concentren en sus libros, y él se cuidará de la intendencia con todos los suministros, las provisiones y las herramientas que necesitan para poder vivir y estudiar sin quebrantos ni sobresaltos. Ni para ellos ni para sus padres.
Atavismos aparte, Pájaro bobo confiesa que disfruta haciendo montoncitos y distribuyendo participaciones, a las que ahora llaman shares o cuotas, entre los beneficiarios en calidad de aconductats. Cada uno aporta de acuerdo con sus posibilidades y recibe de acuerdo con sus necesidades, principio de justicia distributiva a escala social que aprendió, primero, de los Maristas y, después, de los marxistas. Él lo aplica a la economía [en griego, ley de la casa], pero lamentablemente aquí el que parte y reparte se queda siempre con la peor parte, aunque, a decir verdad, él está de acuerdo y le gusta que sea así.
En realidad, lo suyo, lo verdaderamente suyo, son las chapuzas caseras, para las que ha elaborado y desarrollado un sistema de planificación y actuación basado en el orden y la transparencia. Todo programado y por estampas. Todo con orden y por escrito. ¿Con las manos limpias? No, con las manos sucias.
En términos de tiempo y entrega, su experiencia aquí se aproxima a los treinta años con un presupuesto total millonario por acumulación. Y aún no ha terminado. En todos los casos, él asume el mando en primera persona, nunca lo delega, y se busca los colaboradores, llamados subalternos, a los que ya en el primer momento entrega una lista, o las que haga falta, de sus tareas respectivas y, cuando procede, del proyecto general. Los colaboradores-subalternos detestan las listas; a las primeras de cambio, las rompen o las hacen desaparecer, aunque también es cierto que después se las piden para extender la factura o las facturas. En cualquier caso, él hace de chico de los recados, utillero, operario, maestro de obras y, cuando se trata de obras y necesidades mayores, de ingeniero, pero sobre todo de contable y pagano. Su norma es pagar religiosamente al contado y controlarlo todo. Descontados berrinches, soponcios, broncas, trampas y sisas de diversa índole y cuantía, el balance total es positivo en términos de rentabilidad y renta, hasta el punto que alguien ha dicho de él, con toda la razón del mundo [y con total injusticia], que es un explotaor y un usurero.
Pájaro bobo se cuida además de otras mil tareas relacionadas con el hogar, pero no quiere saber nada de la cocina. Él dice que se lo tiene prohibido el médico, pero no es cierto. Lo que ocurre es que el hombre pertenece a una de esas generaciones a las que frailes, curas, militares y entrenadores de fútbol inculcaron —malévolamente — la errónea y despótica idea de que la cocina y todo lo relacionado con ella eran cosas de mujeres. Y ahí sigue. Para colmo, al pobre le molesta no sólo hablar y oír hablar de comida sino incluso comer.
De acuerdo con sus palabras, Pájaro bobo defiende sus obligaciones por dos razones: porque es su obligación y porque está convencido de que, si flaquea y baja la guardia, superinos, subalternos, adláteres y demás seres aconductats se lo comerán vivo.
Y es lo que él dice: ¿qué será de ellos cuando se lo hayan comido vivo?

Botelloteca: definición, acepciones y usos

De momento, la palabra botelloteca pertenece exclusivamente al idiolecto de Pájaro bobo, que la ha definido como «espacio, lugar o mueble en el que se guardan botellas llenas de líquido, en su mayoría bebidas espirituosas y/o refrescos, para su venta, expendición, ingesta, deglución o consumo».
Su inventor ha registrado como acepción de botelloteca esos recintos reales e imprecisos en los que antes, durante o después de un botellón se expenden bebidas embotelladas o enlatadas para su consumo inmediato in situ, con mención especial de bares, cafeterías y afines que disponen de una pequeña biblioteca-hemeroteca para uso de sus clientes mientras beben o comen.
Tenemos, pues, las siguientes variantes: botelloteca, botellón-botelloteca y biblioteca-hemeroteca-botelloteca.
Pajaro bobo entiende que, para ser real y, por lo tanto, democrático, el idioma debe adecuar/acomodar el eje vertical —jerárquico y paradigmático— al eje o plano horizontal —operativo y sintagmático—, como, dentro de ciertos límites, ocurre en otras parcelas de la actividad social del ser humano.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cabe esperar que un día la palabra botelloteca figure en los diccionarios del español real?

El gran delito de nuestro Zapatero

Pájaro bobo opina que el gran delito de nuestro Zapatero, acaso el mayor y, de hecho, el que nunca ha reconocido/confesado ni, previsiblemente, reconocerá/confesará en el futuro es que ha elegido como interlocutores de sus negociaciaciones y sus pactos, primero, a los separatistas catalanes y, después, a los criminales y separatistas de ETA. Entonces, ¿cómo puede pretender que el Partido Popular acuda ahora a su lado en calidad de cómplice y comparsa para refrendar su maniobra política y darle el carácter de acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales que ni tiene ni tuvo nunca?
Si las cosas son efectivamente así, Pájaro bobo pregunta:
¿Cómo se llama ese delito en términos jurídicos? ¿Qué pena le corresponde en primera instancia?
Aunque él no es jurista, a la primera pregunta contesta: «Conjura para la destrucción de España como nación y el desmantelamiento del Estado de derecho».
Y a la segunda pregunta contesta: «destitución y procesamiento».

Miércoles negro

Ayer, miércoles y 14, fue un día negro para Pájaro bobo. De mala mañana se asomó a la ventana de su búnker de pladur, y una descarga recorrió su cuerpo y su alma. La descarga le dejó sin habla y estuvo a punto de dejarlo paralítico. Los superinos habían desaparecido. El jardín de infancia estaba vacío. En él, siempre asilvestrado (de la latina silva) y ahora desértico, había una máquina o, por mejor decir, un artefacto motorizado, acorazado, bélico, belicoso, beligerante. Su carcasa recordaba la de un tanque de guerra, con la diferencia de que a la altura del morro el artefacto tenía un brazo largo y en su extremo una cesta como de globo aerostático y dentro de la cesta un negrito enmascarado. Pájaro bobo temió lo peor y siguió buscando a los superinos con la mirada. El negrito enmascarado y encaramado en lo alto de la cesta se puso a pintar la pared este de la Casa misteriosa con una pistola, mientras él buscaba y buscaba a los superinos con la mirada. Infructuosamente. Habían desaparecido, para siempre. Entonces, movido por el deseo de calmar los quejíos y lamentos de su corazón, Pájaro bobo se dijo a sí mismo que el Menesteroso se los había llevado a un desván con legiones de ratones pequeños, musarañas encantadas y pajaritos del Nilo apenas revolanderos, tiernos y sabrosos.
El ordenador, sometido a revisión por eso que Miguel llama servidor y Pájaro bobo se imagina como un distribuidor o una centralita, estuvo veinticuatro horas parcialmente fuera de servicio. Léase parcialmente inservible. A raíz de la revisión, Pájaro bobo, más ducho en contenidos que en sistemas informáticos, perdió varios textos de interés, al menos para él. Eran textos de creación y, por lo tanto, únicos y, por lo tanto, irrecuperables. Dejaron de existir. Ahora se propone rehacerlos, pero, evidentemente, nunca más serán lo que fueron.
En cualquier caso, Pájaro bobo quiere explicar unidades sintagmáticas de su idiolecto y su thesaurus como «política de la puta i la Ramoneta» y vocablos varios que, en su opinión, poseen valor de hallazgos idiomáticos. Los textos perdidos eran tres o cuatro, equivalentes a unas cuantas horas de masturbación cacuménica. Las blasfemias, como se las sabía de memoria, las ha recuperado todas. Y, con ellas, un cuento titulado El niño blasfemo.
Por suerte estamos en la realidad virtual, dimensión en la que cada uno puede llegar a ser (werden/to become) todo lo que sea capaz de imaginar (sich einbilden/to think out).

La dolorosa deslealtad de nuestra izquierda

A diferencia de la izquierda francesa con su rotundo y beligerante patriotismo, nuestra izquierda y, más concretamente, el ala del socialismo hoy predominante, personificado en Rodríguez Zapatero, se caracteriza por una aversión decididamente patológica a todo cuanto hace referencia a España como patria común de los españoles. Evidentemente, esa aversión, basada en la idea de que referentes cardinales como patria y patriotismo forman parte de la alienante ideología militarista y reaccionaria del conservadurismo, ha llevado a nuestros pseudosocialistas a escenificar un enfrentamiento constante con la derecha, ignorando incluso asuntos de Estado y de interés general, y, lo que es infinitamente más grave, a adoptar actitudes abiertamente desleales y recabar, incluso mendigar, el apoyo de las oligarquías periféricas no sólo para imponerse en dicho enfrentamiento sino también, y esto es infinitamente más grave, para hacer que fracase todo proyecto de unidad e integración nacional.
A Pájaro bobo, hijo de un obrero socialista muerto en 1936, esa aversión y esa deslealtad le han impedido declararse abierta y lealmente socialista español y honrar así la memoria de su padre, obligándole a adoptar actitudes aparentemente, en su opinión sólo aparentemente, contrarias a sus conviciones.
La realidad es que, en esas circunstancias, él se aferra y se ha aferrado siempre al concepto nuclear de la doctrina y el programa socialistas: unión.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible convencer a Zapatero y sus adláteres de que la relación del socialismo con la burguesa oligarquía periférica constituye un maridaje contra natura por partida doble?
En cualquier caso, Pájaro bobo está convencido de que tal maridaje no puede dar buen fruto ni de cintura para arriba ni cintura para abajo.

A vueltas con la lengua

Pájaro bobo opina que, en contra de la práctica consuetudinaria, cuando hay una relación de sustantivos no es correcto poner el artículo determinado únicamente en el primero de ellos y decir/escribir, por ejemplo, «los niños y niñas», «los hombres, mujeres y niños». Pájaro bobo considera que, cuando el primer sustantivo de una serie lleva el artículo determinado, hay que ponérselo también a todos y cada uno de los demás, incluso en el caso de que todos los sustantivos de la serie sean del mismo género y tengan el mismo número. Verbigracia: «Las cordilleras, las montañas y los montes de mi país». No «las cordilleras, montañas y montes de mi país», como se escribe y se dice a menudo. Y tampoco: «las cordilleras, montañas y colinas». Otra solución consiste, cuando la frase lo permite, en no poner el artículo determinado a ninguno de los sustantivos integrantes de la serie. Ejemplo: «Cordilleras, montañas y montes que tienen nombres árabes». Conclusión: o todos o ninguno. Fin de la lección.

Paraíso e infierno

Después de volver una y otra vez a la infancia; después de preguntarme una y otra vez por las causas de mi insistencia en ese regreso; después de mucho sufrir y mucho pecar, descubro que la infancia es mi refugio y mi paraíso. En ella soy un ángel. Aún no he pecado. Aún no he deseado mal a nadie.
Por eso, ahora, cada vez que quiero volver a la infancia, tengo que liberarme antes de todos los malos recuerdos; esos recuerdos me atormentan como una conciencia desdichada y culpable, una conciencia que me dice con implacable insistencia que sigo preso de todo lo que he dicho y he hecho, de todo lo que he deseado y he odiado. ¿Será tal vez eso el infierno o un anticipo del infierno?

Profesor Blawinsky, el mago de Plasencia

A José Luis, vecino y amigo

Hace muchos años, cuando Pájaro bobo vivía en Plasencia y aún no se llamaba Pájaro bobo, su hermano Miguel, bastante mayor que él, le contó que una vez, con motivo de las ferias y fiestas de la ciudad, que se celebraban y siguen celebrándose a principios de junio, se instaló en la explanada de San Antón, entre el Acueducto y el Nido, un circo húngaro, ruso o indio de la India. Su número más misterioso y emocionante consistía en un experimento de magia o, para ser exactos, de hipnosis colectiva.

El mago, presentado en carteles y prospectos como Profesor Blawinsky, era un hombre alto y enjuto de voz solemne con acento de zíngaro de Transilvania y mirada profunda como el averno. Nada más pisar la pista, inició su ritual con mucha química y mucha prosopopeya, entre juegos de luces y sombras, humos y polvos de enervante fragancia. Como remate, y a fin de crear plenamente el clima requerido, pasó varias veces su varita mágica por encima de las cabezas de los asistentes con mano poderosa y dominante, advirtiéndoles sin parar que a nadie le ocurriría nada malo. Él tenía en todo momento el control de la situación y, si observaba alguna presencia sospechosa o simplemente extraña, podía interrumpir inmediatamente el número, y santas Pascuas.

Rapaces y mozalbetes jalearon las palabras del mago, mientras los demás adoptaban una actitud circunspecta y espectante. Pero si aun así accedieron a seguir sentados, sin chistar ni pestañear, fue porque su curiosidad era igual a su inquietud y su zozobra, cuando no mayor. Además, junto a la entrada del circo había dos guardias municipales en uniforme de gala, y es sabido que en aquellos tiempos los uniformes, todos los uniformes, imponían respeto.

El mago siguió adelante con su liturgia ritual, ayudado por un subalterno que pronto resultó ser una subalterna jamona y suculenta. Simultáneamente, su actitud se fue haciendo cada vez más enigmática y su mirada cada vez más penetrante.

«Y ahora –dijo una voz de ultratumba– todos ustedes van a entrar en trance. Pero tranquilos, tranquilos, la situación está controlada. Tranquilos, todos tranquilos. Silencio, mucho silencio».

Al momento, niños y adultos empezaron a cerrar los ojos, mientras las cabecitas les quedaban colgando y luego les caían sobre el pecho.

«No pasa nada, no pasa nada. Ahora todos ustedes tendrán la sensación de que van a ahogarse, pero tranquilos, no pasará nada».

Entre el público había alguien que no cerró los ojos, ni estaba dispuesto a cerrarlos. Y mucho menos a ahogarse. Era un vecino de la carretera de la Estación que había vuelto del frente un año antes y había ascendido de soldado raso a sargento por méritos de guerra.

Como aquello no le gustaba ni un pelo, echó mano a su pistola y, tras empuñarla a la usanza militar, esperó acontecimientos.

El mago ejecutó hasta cinco veces consecutivas sus manipulaciones y sus ritos con mucho aspaviento y evidente dominio de todos los secretos de la profesión, mientras la subalterna pasaba otras tantas veces su mirada por el público con el no menos evidente propósito de supervisar el estado de ánimo de la grey.

De repente, el mago levantó su varita y la dejó suspendida en alto para que se viera que era mágica. En seguida todos empezaron a jadear como si realmente estuvieran ahogándose, pero en el mismo instante el sargento, sentado a pocos metros de la pista, se puso en pie, sacó su trabuco o, por mejor decir, su arma reglamentaria, lanzó tres tiros al aire y gritó: «¡Aquí no se ahoga nadie!»

Al oír los disparos, el mago dejó todo el attrezzo, arrojó su varita mágica al suelo y, seguido por su subalterna, desapareció volando por los aires como el fantasma de Drácula.

En cuestión de segundos, los adultos se liberaron del sofoco y de los efluvios maléficos de humos y polvos y volvieron a respirar de manera acompasada, mientras muchachos y mozalbetes, aún un poco aturdidos y desconcertados, aplaudían entre risas y chanzas, y los dos agentes de la autoridad municipal cruzaban raudos la pista en pos del desaparecido, al tiempo que gritaban: «¡Que no se escape, que no se escape!».

Valores universales, valores absolutos

A Jon Juaristi
Le/lo lee alelado como un lelo. Con admiración y complicidad. Para Pájaro bobo es uno de esos intelectuales, tan raros en España, que se mueven con dignidad entre la literatura, en cuanto letra y forma o accidente, y el pensamiento, en cuanto racionalidad y realidad (sólo lo racional es real).
Por esa y otras razones, Pájaro bobo se permite recordar ahora que los valores universales no son absolutamente universales y los valores absolutos no son universalmente absolutos. Al menos, en el ámbito humano; al menos, a su modo de ver y entender. De hecho, cada ser humano tiene o puede tener sus valores absolutos, mientras que los valores universales poseen un valor propio y diferente para cada ser humano. Aquí, lo universal no es absoluto y lo absoluto no es universal.
Los valores se inscriben por definición/convención en una estructura jerárquica de representación vertical, pero, curiosamente, podemos hacer bascular esa estructura jerárquica de representación vertical hasta acomodarla a un plano horizontal, de modo que lo jerárquico y jerarquizado se nos muestre como fenoménico y lo ético o moral aparezca como social y todo ello en conjunto como humano o antropológico. En ese supuesto, las manifestaciones de la cultura, por ejemplo, dejarán de aparecer a nuestros ojos y a nuestras mentes como creaciones superiores y/o sublimes del espíritu humano y quedarán estricta y exclusivamente como obras realizadas por integrantes/representantes de una sociedad o una civilización. Además, la medida nos permitirá incluir en el ámbito de la cultura manifestaciones que no responden en modo alguno a los criterios convencionales/tradicionales basados en la excelencia. En el caso de España, procesiones, corridas de toros, ciertas delebraciones populares, etcétera.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿No es cierto que, una vez emitido-recibido un mensaje abierto, lo que sale de cada cabeza es siempre y necesariamente diferente de lo que entró en todas ellas?
¿No es cierto que, una vez emitido-recibido un mensaje (abierto o cerrado), lo que sale de la cabeza es siempre y necesariamente diferente de lo que entró en ella?
(Ahí está la televisión con sus imágenes y, sobre todo, con sus mensajes para verlo, entenderlo y comprobarlo.)

Ojos y oídos

Una cosa es ver y otra cosa es mirar; una cosa es oír y otra cosa es escuchar. Mirar es a ver lo que escuchar es a oír. A ver si lo vemos y lo miramos bien, pues, bien visto y bien mirado, para oír bien hay que escuchar bien. Después, que cada uno mire y escuche lo que quiera de todo aquello que, en un primer momento, ha visto y ha oído sin querer o queriendo.

La novela

Hoy Pájaro bobo se ha levantado decidido. Esta misma semana se la enviará a Álvaro, para que la lea, y a una editorial, ya sabe cuál, para ver si quiere publicarla. La dejará tal como está, sin correcciones, añadidos, cortes o recortes. Lo que él quiere es salir del atollladero y, más exactamente, del punto muerto. ¿Novela? Sí, una novela; no de intriga, pero con intriga. ¿Título? En la última página.

Nota
No se aceptan mensajes de condolencia.

La mano visible de la Providenc¡a

¡Ramón, Ramón! Asómate, el Menesteroso está en la acera de enfrente rodeado de superinos…
—¿Han vuelto?
—Sí, han vuelto todos. Ya tienen con qué llenar la andorga.
—¿Y el Menesteroso?
—Les ha dejado el condumio y ha salido trotando con paso ligero.

De la ilustración a la Ilustración

En opinión de Pájaro bobo, la ilustración laica nace con la Reforma; o sea, en la cabeza de un clérigo rebelde impenitente e iconoclasta. Interpretar personalmente la Biblia requiere leerla y leerla requiere saber leer. Una vez fuera de los conventos, la ilustración laica impulsa un movimiento social bifronte que dará lugar, de una parte, a los regímenes burgueses democráticos y, de otra, a la Ilustración (Aufklärung) como actitud intelectual, como ideología y, en definitiva, como Weltanschauung o cosmovisión del ser humano para el ser humano. Gracias a ella, éste deja de ser una criatura incapaz de decidir y de valerse por sí misma (unmündig) para convertirse en un ser maduro y adulto, dueño de su vida y de su destino. El letrado se transforma a la postre en ilustrado.
A partir de ese momento, la Iglesia católica ve cómo su corpus de dogmas, otrora inamovible e imprescindible no sólo para alcanzar la salvación eterna sino también, en primera instancia, para vivir dignamente, es dañado gravísimamente por las ciencias especulativas y, en especial, por las ciencias empíricas, mientras que ella misma, en cuanto institución a la vez divina y humana, pierde progresivamente su autoridad moral y social a manos de regímenes políticos cada vez menos teocráticos y cada vez más humanos, mundanos y laicos. Y si es cierto que la moral cristiana, en cuanto síntesis religiosa, se salvará de la limpieza con cierto decoro, también lo es que ese milagro de supervivencia va a producirse porque la clase emergente y. en cierta medida, la sociedad civil en su conjunto sabrán amoldarla y acomodarla a sus intereses hasta convertirla en elemento integrante y sustentador de toda una ideología y una manera de vivir: la moral, más o menos exigente o puritana, de la burguesía instalada en las capas medias y superiores de la nueva sociedad. Lamentablemente, la religión se ha entregado a la ideología y se ha alejado de la espiritualidad. En otras palabras, la dimensión alienante se ha impuesto a la dimensión desalienante. De momento…
En opinión de Pájaro bobo, con ello la religión ha conseguido mejorar sus expectativas de vida, pero ha firmado su sentencia de muerte, pues a la larga será fagocitada por la ideología burguesa y pasará a formar parte de su liturgia.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Tiene capacidad el ser humano para afrontar su destino por sí mismo y en solitario? ¿Es cierto que, tenga o no tenga capacidad, ése es su destino?

¿Inducción o deducción? No, arquitectura

Pájaro bobo considera que, efectivamente, hay dos modos de razonar. Uno es la inducción-deducción y otro es la deducción-inducción. Pero entiende que inducción y deducción son partes de un razonamiento, no sendos razonamientos. Juntas, induccción y deducción son complementarias en el plano operativo e intercambiables en el plano metodológico. ¿Por qué? Pues porque, siempre en opinión de Pájaro bobo, el razonamiento humano es un recorrido discursivo de ida y vuelta. Se induce y se deduce o se deduce y se induce.
A guisa de ejemplo, prueba, demostración y comprobación podemos decir que tradicionalmente los edificios han venido construyéndose siempre y sólo de abajo arriba. Se empezaba por los cimientos y se terminaba por el tejado. Una capa, dos capas, tres capas, todas las que hacían falta. Sin embargo, gracias a los adelantos técnicos, desde hace bastante tiempo los edificios pueden construirse, y de hecho se construyen, de acuerdo con un método/recorrido de ida y vuelta. Se empieza por los cimientos y, cuando se ha construido el tejado, se sigue desde allí hacia abajo con la ejecución de la última o las últimas capas de la construcción, hasta llegar a los cimientos. En este caso, se empieza abajo y se termina abajo.
La construcción arquitectónica, al igual que el conocimiento y el razonamiento del ser humano en cuanto recorrido discursivo, es de hecho un bucle, no el resultado de una yuxtaposición de capas o elementos conceptualmente distintos, segmentados y dispuestos o superpuestos de acuerdo con un plano vertical u horizontal.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Hay conocimiento/razonamiento humano sin recorrido discursivo de ida y vuelta?
¿Por qué en todas sus construcciones, sí en todas, el ser humano busca la simetría?
¿No será el eterno retorno (die ewige Wiederkehr) gozne (Angel) de una concepción cíclica y simétrica de un universo siempre igual en sí mismo y a sí mismo?
Aviso
Te espero aquí, a la misma hora, dentro de un millón de años, dos millones de años, tres millones de años, cuatro…

Religión: ¿cultura o adoctrinamiento?

En opinión de Pájaro bobo, a la hora de debatir el tema de religión sí o religión no en la enseñanza pública, debería distinguirse previamente entre la religión como manifestación de nuestra cultura y la religión como adoctrinamiento y vehículo transmisor de una moral o una manera de pensar y vivir.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Puede entender y aceptar el no creyente que la religión, en este caso la religión católica, es parte integrante de la cultura occidental y, por lo tanto, su enseñanza debe figurar como asignatura en los planes de estudio de nuestra Instrucción pública?
¿Puede entender y aceptar el creyente que la enseñanza de la religión, en este caso la religión católica, como adoctrinamiento no pertenece al ámbito de la Instrucción pública?
¿Pueden entender y aceptar el no creyente y el creyente que, aunque no sea posible un adoctrinamiento sin enseñanza, es posible una enseñanza sin adoctrinamiento?

Lendakari, Lendakari, ¿de qué lado estás?

El Lendakari ha dicho textualmente refiriéndose a ETA: «La lucha armada es un error».
Y Pájaro bobo comenta:
Primero. Eso a lo que el Lendakari llama «lucha armada» no es lucha armada, es terrorismo.
Segundo. El terrorismo no es un error; es un delito o, más exactamente, una cadena de delitos en la que abundan los crímenes.
Tercero. Los eufemismos del Lendakari son fraudes semánticos y en este caso los fraudes semánticos son fraudes de ley. Un violento es un violento, sea o no sea criminal, y un criminal es un criminal, sea o no sea violento.
Cuarto. Al definir delitos de sangre como errores, el Lendakari pretende legitimar no sólo las acciones de ETA y los etarras sino también su propio comportamiento como amigo, encubridor y valedor de ETA y los etarras, ya que, mediante esa argucia, pasa a ser amigo, encubridor y valedor de personas erradas pero honradas, no de delincuentes y criminales.
Quinto. Como el cumplimiento de la ley empieza por llamar a las cosas por su nombre, debemos empezar por decir que los amigos, encubridores y valedores de ETA y los etarras son cómplices de sus delitos, incluidos extorsiones y crímenes.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no hay que llevar también ante los tribunales al actual Lendakari por su comportamiento de palabra y obra?
Nota
Como Zapatero llamó «accidente» al último atentado mortal de ETA y el Lendakari define como «error» los crímenes de ETA y los etarras, ahora ya sólo falta que uno y otro nos digan que accidente y error no fueron intencionados.

Entre Madrid y Berlín: de inventos y sisas

Miguel sigue en Berlín, Weltstadt y cosmópolis. No tiene problemas, ni de comunicación ni de integración. Eso dice. Además ya ha encontrado alojamiento. De modo que pronto voy a imaginármelo entregado a sus inventos y su música. De hecho, Berlín fue siempre hogar y refugio de inventores y músicos, músicos de cámara y músicos callejeros, inventores de artefactos inútiles y, lo que es infinitamente peor, inventores de artefactos bélicos y mortíferos. Lo que no es ni fácil ni probable es que se cumpla, al menos en esta generación, el deseo paterno de que él o ella estudie filosofía pura en Königsberg (hoy Kaliningrad), Göttingen o Heidelberg. Ni siquiera en la provinciana Basel, tierra de helvéticos y refugio accidental del padre espiritual de Zaratustra. Tendré que esperar. Guardaré y conservaré los libros. Y, mientras tanto, seguiré cuidándome de la intendencia y los suministros de casa a Berlín y de casa a Madrid. Miguel acaba de telefonear. Está muy contento. Gracias, hijo, por estar muy contento.
Miguel tiene ahora 25 años. Los mismos que su padre cuando, hace como medio siglo, fue a buscar fortuna a la Alemania milagrosa de la segunda posguerra. Historia extraña hecha de historias no menos extrañas, con dejà vues, coincidencias y reincidencias para todos los gustos y todas las interpretaciones. Evidentemente, argucias arcanas del sempiterno eterno retorno.
Ana ha llamado hace unos minutos. Sigue en los Madriles con sus estudios de periodismo y sus trabajos de traducción. En ocasiones, traducir puede ser una manera honrada y honrosa de vivir otra vida, pero de incógnito, como negro al servicio de un negrero. Y, a propósito, ¿qué es peor, ser negro o ser negrero? Naturalmente todo depende de la valoración o de la minusvaloración. En cualquier caso, esas cancamurrias pertenecen al pasado, y, como yo digo, pretender resolver problemas que ya están resueltos es crear nuevos problemas.
Ana es ordenada en sus cosas, empezando por el dinero. Pero tiene cierta afición a la sisa de menudeo. Pellizcos y picotazos. Vidilla. Nada grave. A excepción de una vez en la que, en lugar de pellizco o picotazo, le dio una dentellada a la cuenta del banco. Utilizó la tarjeta como ganzúa para abrir y esquilmar la caja llamada cajero automático. Al responsable de la contabilidad familiar le cogió un soponcio que le dejó patidifuso por espacio de dos semanas, hasta que llegaron nuevos suministros a principios de mes. Pero, como él dice, nunca más, nunca más. Por el bien de todos.
Ana no es malgastadora, verschwenderisch, pero, insisto, tiene una afición, acaso atávica, a la sisa menuda. Un peligro y una preocupación que, con la debida mesura, dan aliciente a la vida, sus sinsabores y sus sinsentidos.
Margarita dice que, por ahora, las cosas van bien. ¿Fórmula mágica?  Que cada integrante del equipo familiar cumpla y haga cumplidamente su parte.

De mi idiolecto: pensar y piensar

Pájaro bobo consulta el diccionario. Existe el verbo pensar, pero no el verbo piensar. Una lastima, máxime toda vez que existen palabras como pienso y piensador, que significan respectivamente «alimento de animales y hombre que da pienso a animales y cuida de ellos». Pájaro bobo ha introducido en su idiolecto el verbo piensar con el significado básico de «comer pienso o dar pienso». Si cunde el ejemplo, en español tendremos un verbo para el comer de las personas y otro para el comer de los animales como ocurre en varias lenguas. Según su artífice, piensar se conjuga como pensar, con el que coincide en muchos momentos, y se enuncia así: «pienso, piensas, piensar, he piensado». De todos modos, podemos distinguir entre seres piensantes y seres pensantes.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hacemos con las personas piensantes y los animales pensantes?

Futura definición de espanya

De acuerdo con las pesquisas realizadas por Pájaro bobo, cada uno de los integrantes activos del activísimo y muy acreditado lobby fenicio en la capital de nuestro reino, del que pronto se desgajará el Reyno de Navarra, cumple una función específica dentro de un programa general. Así, el perillán de la perilla, bautizado aquí y ahora, en este soportal, con el sobrenombre de «Golafre mayor de las Pitiusas», cumple y realiza funciones periódicas y periodísticas de desinformación, perversión, desnaturalización y desmarque. Además de politólogo de postín, el comisionado es un virtuoso del sorites periodístico, como puede verse, apreciarse y admirarse en el paradigma siguiente:

«Nunca faltarán en nombre de la discrepancia crítica los republicanos de nueva planta, aunque sus razones de ser ostenten el deterioro conceptual de las inercias de vieja planta. Así se cimbrean, se ajan y finalmente caducan las palmeras exóticas hasta que la jardinería municipal procede al trasplante. En el empuje tan mayoritario del juancarlismo, añadido a la raigambre histórica, alcanza su sentido de efectividad histórica la monarquía hasta ir adquiriendo una consistencia que transfiere a la continuidad sus razones de pervivencia. No cuesta mucho entenderlo».

Después de pasar la mirada una y otra vez por el montón de letras y palabras que antecede, Pájaro bobo ha blasfemado a voz en grito. No tanto por verse incapaz de comprender dos sintagmas seguidos cuanto por saber que, con esa creación y otras no menos sublimes, su artífice cobra dinero y fama a diario en un diario capital de nuestra capital. Alguien, para soliviantarle aún más, le dice que, en realidad, eso es el abc de la politología de alta escuela, y él, Pájaro bobo de por vida, sigue blasfemando, hasta que decide pasarse una temporada sin leer periódicos de la Meseta para evitar males mayores, desde el crimen hasta la locura.
Pregunta ingenua e intempestiva
¿Y si, llegado el momento, el ex honorable ex español del año Jordi Pujol consigue con sus muchas artes, artimañas y argucias que su subalterno y aconductat ingrese como miembro de número en la muy Real Academia Española de la Lengua con el encargo de que ocupe el sillón correspondiente a la letra e mayúscula y desde allí maquine, negocie, proponga e imponga, blindaje incluido, una definición de nuestra patria, de modo que en adelante se llame y escriba siempre y sólo espanya, esto es, en minúscula y sin ñ?
¿Otra teoría conspiratoria? No, la conspiración de siempre.

Niños

Esta mañana, con sol en la acera de enfrente, uno, dos, tres superinos han salido de su escondite y, después de esperar un rato con inpaciencia, han empezado a acercarse a los traunseúntes: un superino, un traunseúnte; un transeúnte, un superino. En el mismo momento, a la memoria de Pájaro bobo ha acudido, nítida e hiriente, la imagen de un niño que, después de perderse, se acercaba a cada una de las mujeres que veía en la calle y le preguntaba con cara de ángel: «¿Eres tú mi madre?».
Al fin ha aparecido el Menesteroso con condumio abundante y suculento.
Entonces, Pájaro bobo ha pensado de nuevo en el niño perdido y se le ha ocurrido que todo ser que busca a Dios es como un niño que busca a su madre.

¿Hubiera o habría?

En la página 98 de la edición de hoy, viernes, de El País, diario independiente de la mañana, hay un titular que reza y por lo tanto en términos gramaticales blasfema:

«Seat hubiera ganado 88 millones sin cambiar de criterio contable»

En opinión de Pájaro bobo, para no blasfemar, el titular mencionado y citado debería (no debiera) rezar:

«Seat habría ganado 88 millones sin cambiar de criterio contable»

Pregunta ingenua y intempestiva: ¿puede pensar este ingrato lector/corrector que los redactores de dicho País han comprendido por qué eso es gramaticalmente así o habría sido (no hubiera sido) mejor que se lo explicara de manera razonada?

Llamada

Pájaro bobo falta a su promesa. Lee, relee periódicos de la Meseta y de la capital. Sua culpa, mea culpa. Quiere seguir creyendo que todos los españoles tenemos una sola Meseta y una sola capital. Contra la deslealtad y la perfidia de los fenicios de Poniente, la lealtad y la fidelidad, nunca desmentidas, del carpetovetón iluso.
Felipe González, que algo debe de retener de lo que le enseñaron, habla de «clima prebélico». Se refiere a nuestro entorno y nuestro momento. Pájaro bobo, con una visión trágica y atormentada de España y su historia, dice que ese clima prebélico inició su andadura o su cuenta atrás el día mismo en el que terminó nuestra guerra civil. ¿Por qué?, pues porque, siempre de acuerdo con su manera de ver y entender personas y cosas, dicha guerra se cerró en falso: el enemigo se pasó al enemigo. Obreros y oligarcas de todas las oligarquías estuvieron cuarenta años cantando el Cara al sol y a los cuarenta años y un día salieron a la calle para celebrar la muerte del dictador. Victoriosamente, sí victoriosamente. Y los fenicios volvieron a ser fenicios. Fenicios y mercaderes de toda la vida, de siempre.
Pájaro bobo se pregunta: ¿me es ajeno algo humanamente inhumano?

Enric Juliana, el topo del Retiro, escribe hoy, 25, una crónica casi antológica en La Vanguardia, periódico de su amo y señor. Después de dos párrafos de la mejor literatura, el mensajero y corresponsal de la avanzadilla fenicia en la capital del Reino se pone a lanzar metralla y no para hasta que, ya en las líneas finales, anuncia la entrada en acción de Accio Catalana. Pájaro bobo confiesa que no sabe qué es Acció Catalana. Ya se lo explicarán a la fenicia los fenicios. Como dice el topo Juliana, «con inteligencia», con mucha inteligencia. Y cuando un topo fenicio habla de inteligencia, hay que pensar en perfidia, mucha perfidia, que, en definitiva, es la forma suprema de la inteligencia práctica, esa que ignora los principios de la ética o los somete a los principios, siempre supremos y siempre inquebrantables, del interés económico. Es sabido que el fenicio ha nacido para comprar y vender; a ser posible, con un pie en tierra y otro en su barco, por encima del agua, de todas las aguas, de todas las mareas, de todos los sunamis, de todos los diluvios. En definitiva, por encima y más allá de todas las guerras y todos los cataclismos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué los carpetones ilusos no aprendemos de los fenicios?

Nota
A punto de cerrar página, Pájaro bobo piensa en voz alta y dice: Si al menos aprendiéramos del sargento de Plasencia… (Véase la entrada «Profesor Blawinsky, el mago de Plasencia»).

Relación contra natura

En la página 10 del diario ABC, en su edición del domingo, 18 de febrero de 2007, Carmen Iglesias, historiadora y académica, dice textualmente:

«No comprendo la relación de la izquierda con los nacionalismos»

A Pájaro bobo se le ocurren varias ideas que ofrece a modo de sugerencias sin ánimo de lucro.
Primero. Entender es entender, estar de acuerdo es estar de acuerdo, aceptar es aceptar. En su opinión, la realidad en cuanto tal debe aceptarse, se entienda o no se entienda, se esté de acuerdo con ella o no se esté de acuerdo con ella. Al menos, en un primer momento, al menos hasta cierto punto, al menos como punto de partida.
Segundo. De la misma manera que hay parejas de hecho hay relaciones de hecho. Y, siempre en su opinión, si la relación sexual de un ser humano y un animal es una relación contra natura (al menos para algunas personas), también lo es, al menos para algunos españoles, la relación ideológica, política y/o social de un partido de izquiedas con un partido de derechas y, más aún, si ese segundo partido es en realidad un movimiento burgués separatista y, como tal, se opone tanto a la izquierda española como al conjunto de España. Aquí tenemos, pues, una relación contra natura y, en suma, doblemente desleal.
Cuarto. Como ya ha dicho Pájaro bobo en varias ocasiones, la relación de la izquierda española con los separatismos es, de acuerdo con su manera de ver y entender todo lo relacionado con España, una relación contra natura de cintura para arriba y de cintura para abajo. Y, como tal, esa relación sólo puede alumbrar monstruos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuántos meses habrá que esperar para verlo, comprobarlo y lamentarlo?

Pájaro bobo se acuerda nuevamente del sargento de Plasencia. (Véase “Profesor Blawinsky. El Mago de Plasencia»).

¿Norma o abuso del uso?

Pájaro considera que, esté o no esté de acuerdo con ello, en la inmensa mayoría de los litigios lingüísticos el uso termina imponiéndose a la norma por vía del abuso como hecho consumado y consumido. El eje sintagmático es democrático, responde al habla y, como tal, a la lengua entendida, percibida y empleada como medio de comunicación, mientras que el eje paradigmático es jerárquico y como tal autoritario y coercitivo. Pajaro bobo se somete a él de buen grado, pero entiende y acepta que otras personas no se sometan y no quieran someterse a él. La gramaticalidad es una variante de la agramaticalidad, no a la inversa. Por eso procura mantenerse fiel a sus convicciones y, al mismo tiempo, ser suficientemente flexible y democrático para aceptar una realidad, ajena a él, sobre la que no tiene ni poder ni autoridad. Fórmula química: firme en las convicciones, elástico en las relaciones.
Hoy, 25 de marzo, Pájaro bobo ha visto y ha leído en la página 17 de ABC, diario de rica tradición academicista y rigurosa redacción gramatical, la frase

«La expulsión hubiera transmitido una imagen de tensión y rebelión en el frente de los presos etarras»

Él considera que la forma verbal «hubiera» es incorrecta y, por lo tanto, que habría (no hubiera) sido mejor utilizar el condicional «habría», pero entiende y acepta que no posee otra autoridad que la que le conceden, de una parte, sus lectores, sus amigos y los amigos de sus amigos, y, de otra, sus no amigos y sus detractores.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es la lengua una mera convención o una manera de describir el mundo previamente elaborado por nuestra mente de acuerdo con los principios de la lógica humana?
Sea como fuere, Pájaro bobo opina que la pregunta es extensible a todas las estructuras jerárquicas y a todos los sistemas de valores creados por el ser humano para el ser humano.

La bitácora de Esquerra Republicana

Los separatistas catalanes siguen adelante con su programa de trabajo a destajo y de destrucción por derribo para una posterior reconstrucción de la parcela a su medida y bajo su dirección exclusiva, programa integral de los fenicios para los fenicios. Pájaro bobo lee con ojos de pasmao (ABC, lunes, 26 de marzo) que

«ERC ofrece a CIU la Generalitat a cambio de un referéndum de independencia»

noticia y titular que se repite, prácticamente con las mismas palabras, en la portada de La Vanguardia, cartelera y escaparate de todas las traiciones de cierto calado para abajo que se maquinan, se perpetran y se consuman en tierra de fenicios y en su enclave/avanzadilla matritense.
A través de la misma fuente, una fuente abisal con dos evacuadores de superficie, el subsodicho se entera de que Ibarretxe confirma que hay reuniones para otro proceso. No se dice que sea un proceso de paz a la usanza sucialista, pero se entiende y se sobreentiende. El proyecto sigue adelante con el timing programado. Sin quebrantos ni sobresaltos. Con acelerón tras acelerón. Quemando etapas a toda máquina.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿dónde están los crispadados por las crispaciones de los crispadores?

El español de la Televisión

Inaki Gabilondo aparece en la pantalla y dice:
«... verles juntos»
El hombre se esfuma y aparece un colega suyo que nos informa de que
«dos líderes de Irlanda del Norte se sientan en la mesa
Sin mirar ni escuchar, Pájaro bobo ha oído dos cosas sorprendentes: una garrafal incorrección gramatical y una no menos garrafal falta de educación.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿En que escuela, colegio o universidad ha estudiado alguien que no distingue entre un complemento directo y un complemento indirecto?
¿Hay alguien, sea presentador de televisión o no lo sea, que se siente tranquilamente en la mesa?

¿Qué puede esperarse de un fenicio?

La propuesta de entregar/regalar/vender la Generalidad a los burgueses de CIU formulada por el representante de los tenderos o botiguers del carallot (botarate) Carod ha sido retirada rápidamente de la mesa y de los papeles. Arropada por todos los suyos, la banda del Carallot ha vuelto a ocupar su sitio en el gobierno autonómico, en el parlamento autonómico, en el aquelarre antiautonómico y separatista. La banda es la liebre. Ellos dicen lo que se les dice que digan cuando, como y donde se les dice que digan. Sus deslealtades son otros tantos actos de lealtad y de exceso de celo. Comentaristas y comentarios de la Fenicia de Poniente hablan hoy, una vez más, de error de cálculo, error estratégico, error táctico, patinazo y ridículo. En el fondo, todos y todas están de acuerdo: desde Pujol ben Gurión hasta la Nebrera, que, adiestrada por Piqué, pica y muerde como una arpía. ¿Y Durán? El pobrecito aspira al papel de traidor de todos y cada uno de los traidores. Lo tiene crudo. A ese papel aspiran todos y cada uno de los farsantes de esta farsa, desde el hereu o heredero, que se llama Mas, no Hereu, hasta el apuntador, que no se llama de ningún modo puesto que es invisible y anónimo.
De momento, lo que hay que hacer es concentrarse en el Estatuto, el penúltimo de la serie. Y aquí y ahora concentrarse significa lógicamente intrigar, maquinar, acechar, amenazar, corromper, insultar, difamar, acusar, mentir, comprar, vender, trapichear, negociar, proponer, imponer, engañar y regañar. Y después: intrigar, maquinar, acechar, amenazar….
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no son todos esos errores de cálculo otras tantas traiciones?

Prensa alemana: memoria de un superviviente

Der Spiegel, semanario de consulta obligada para pulsar la temperatura de Alemania, habla de islamización del país de los teutones. La opinión pública está preocupada. Hasta el punto de que ha empezado a hablarse de Kulturkampf, no de choque de civilizaciones o crash of civilizations. La lucha por la cultura es un leitmotiv de la historia alemana. De hecho, Alemania, sin fronteras naturales o geográficas, es barrida constantemente por muchos vientos, sobre todo por los vientos del este, los más temidos, los más temibles. El islamismo es un viento del sudeste. Ahí están los países árabo-musulmanes que enlazan al norte con todas las Rusias. En el plano geopolítico Israel, otrora portaviones de Estados Unidos frente a los desiertos de arena, es hoy un islote en el oceáno del petróleo, mientras que Alemania es, y ha sido siempre, la primera frontera europea para los que, como ayer, venían del este y para los que, como hoy, vienen del sudeste. El futuro es de los pobres, por la sencilla razón de que, siendo el pasado y el presente de los ricos, no van a ganar ayer, hoy y mañana, en este mundo y en el otro, los mismos.
Günter Grass, acosado por una memoria recuperada por otros a modo de venganza, se debate con su pasado nacionalsocialista, un pasado en el que todo alemán respetado y respetable tenía a gala ser nacionalsocialista.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué, siendo la falsedad la principal característica del ser humano como criatura alienada, nunca se menciona la falsedad en la historia de la humanidad?
¿Será acaso porque su falsedad le impide denunciar su propia falsedad?

Lengua y nación

Leo en algún lugar que la nación necesita un corazón. Lo traduzco y digo que nuestra nación necesita urgentemente un corazón sano y fuerte. El corazón de una nación es su capital; el corazón de España es y debe seguir siendo Madrid. Que no nos la vacíen para crear otra capital con nuestro dinero, con nuestras instituciones, con nuestro aeropuerto, con toda nuestra historia. con nuestra lengua.
Si en Cataluña el español de los diarios y la inmensa mayoría de las publicaciones está en manos de adictos a la causa del catalanismo separatista para filtrar noticias y difundir consignas, de modo que en unas y otras no aparezcan, o aparezcan sólo rara vez y como algo ajeno y distante, referencias a España, en el Madrid de todos los españoles el lobby fenicio sigue maquinando y trabajando sin parar.
Hoy, martes 27, el Golafre de las Pitiusas llena su página periódica y falsamente periodística con evocaciones-divagaciones perpetradas y emparedadas, una vez más, a guisa de cortina o muro de humo para no tener que hablar de lo que debería (no debiera) hablar, para no tener que decir lo que debería (no debiera) decir. En una palabra, para no definirse. En dos palabras, para nadar y guardar la ropa. Él dice y escribe: «se supone que debiera decir» y «que hubiera podido extinguirse por completo» Pájaro bobo quiere suponer que el subsodicho golafre sabe lo que debería decir y habría podido decir, pero ni lo dice ni lo dirá. Él está ahí para hacer méritos sumando deméritos. Su sueño inmediato es que le nombren director de la casa de letra y papel en la que presta sus servicios de topo y desinformador, aunque su tarjeta de visita diga o dijera «Politólogo y comentarista de la actualidad cultural y política del país, de todos los países». A Pájaro bobo le hace pensar en alguien a quien en su día bautizó con el sonoro sobrenombre de Golafre del Maresme. El hombre empezó como falangista en Burgos y, por cosas del destino, terminó vaticinando la independencia de Cataluña aquí, en Sabadell, ya en las postrimerías del siglo XX.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué dejamos nuestra lengua en manos de los fenicios si sabemos que eso es como dejar en sus manos el destino de nuestra nación?

Esquerra Republicana y el mal del fenicio

Esquerra Republicana sigue adelante con su bronca, la intriga permanente, arropada desde atrás por quienes, llegado el momento, le arrebatarían/arrebatarán la batuta, el poder y la autoridad. La liebre hace su trabajo, abre camino, siempre a punto de ocultarse, siempre a punto de salir a campo abierto, nunca dispuesta a renunciar a lo que es. Los demás lo saben. Ella también. Los demás quieren utilizar a la liebre y la liebre quiere utilizar a los demás. Estamos, seguimos estando entre fenicios. Cada fenicio es una liebre y cada liebre es un lince. Liebre o lince, el fenicio es siempre fenicio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿acaso alguien va a decirme que no existe ni solución ni curación para el mal del fenicio?

Gianni Vattimo, pensamiento débil y transcendencia

Pájaro bobo entiende que Gianni Vattimo es más hijo que padre de un pensamiento débil. El pensamiento débil es a su vez hijo de la contingencia o, más bien, de la zozobra que genera lo contingente en todo ser apresado en la red de la contingencia. Según el pensamiento débil de este débil pensador, esa es nuestra realidad, nuestra única realidad. Y esa es la realidad en la que debemos vivir y la realidad que, en la medida de nuestras posibilidades, debemos respetar y salvar. En definitiva, tanto nuestras vidas como nuestros destinos están en manos de la contingencia.
No obstante, Pájaro bobo entiende que debilidad, zozobra y angustia o menefreguismo son estados de ánimo; caraterísticas del cristal o del ojo, no de la realidad. Gianni Vattimo cree en la existencia de una Voluntad superior. ¿Dónde la sitúa? ¿En el ámbito de nuestras limitaciones, que posiblemente son, con variantes, las limitaciones de todos los seres creados, o fuera de nuestras limitaciones y, en definitiva, fuera de las limitaciones de todos los seres creados? Si existe algo, no puede ser todo y sólo contingente. Para que exista lo contingente debe haber algo que no sea contingente. ¿O no? Eso es, al menos, lo que le dice a Pájaro bobo su cabeza.
Él entiende que el ser humano (junto con otros seres, acaso con todos los seres) sigue un camino que empieza en la animalidad con toda su ignorancia o falta de autoconsciencia, continúa a través de una consciencia-autoconsciencia alumbrada por el miedo y sigue adelante por la vía de la superstición y la religión; aquí se demora y luego da un salto hasta la espiritualidad, en la que la religión se libera de sus componentes alienantes y ayuda al ser humano a ver y controlar su alienación (lo que en cierto modo equivale a liberarse de ella) y acceder a la transcendencia. Diversas formas y diversos grados de espiritualidad se corresponden con diversas formas y diversos grados de transcendencia.
El pensamiento débil, con todos los relativismos, queda atrás, en el ámbito de la zozobra, la incertidumbre y la angustia, que es el ámbito de la consciencia de nuestra precariedad.
Pregunta ingenua e intempestiva: Si todo fuera contingente, ¿cómo podría imaginar el ser humano algo o alguien que no es contingente?

Modalidades fenicias del juego del escondite

Una vez más, el Golafre mayor de la Pitiusas guarrea su página y amontona palabras para hablarnos, cómo no, del juego del escondite entre representantes y representados. Es lo suyo; como quien dice, su abc. Ahí, lejos de sus paisanos, está a salvo. Una de las tareas de los topos es cubrir y encubrir las traiciones de sus correligionarios. La tarea de este consiste ahora en entretener al personal, como, verbigracia, Francisco Umbral, pero sin spleen. Para eso le pagan, para eso le han concedido el subtítulo de politólogo-paleontólogo antidiluviano (a prueba de diluvios), para eso está ahí en la Villa y Corte de mi patria.
Es sabido que no es bueno mentar la cuerda en casa del ahorcado y mucho menos hablar de traiciones en la caverna de los traidores, palabra proscrita por prescripción del psicoanalista en tierra de fenicios. ¿Acaso hay peligro de que alguien se vuelva loco y empiece a decir lo que piensa?
Por ejemplo, el carallot (botarate) Carod, que sigue con el juego de las trampas-traiciones a dos bandas, a tres bandas, a cuatro bandas, a todas las bandas imaginables. En eso no le ganan ni Heribert Barrera, Pujol ben Gurión, Maragall, Piqué y Narcís Serra juntos. El carallot Carod quiere ser el primero en pisar la cinta de la meta. Ellos querían utilizarle a él, y ahora él los está utilizando a ellos, o casi. Veremos cómo termina el juego de las trampas y las traiciones. De momento, podemos decir que forma parte de la historia pasada, presente y futura del país.
Y de momento hay que reconocer que los fenicios de Poniente han conseguido su primer gran objetivo: mangonear la política de España y los españoles y, al mismo tiempo, impedir que los españoles metan las narices en la política de los catalanes. ¿Y el Estatuto? El Estatuto ni tocarlo.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuál será la proxima jugada-trampa del carallot Carod al frente del frente separatista catalán?
¿Qué medidas se han tomado por parte de España para controlar la situación que, a mal seguro, va a plantearse pronto con los separatismos en alza?
¿Dejarán los responsables del destino de España que los separatistas la destruyan o que vuelvan a esconderse en sus madrigueras en espera de otra y otra oportunidad?
¿Dónde está el límite de la dignidad y de la responsabilidad de España y los españoles?

El tiempo en este país

Hoy, jueves, Florenci Rey, del servicio meteorológico, aparece en la pantalla de televisión para informarnos del tiempo. Menciona hasta cuatro veces la palabra «país» y dos el término «territorio peninsular». No pronuncia ni una sola vez la palabra «España». Por lo visto, no hace ninguna falta.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿No es cierto que la destrucción de una nación empieza por la destrucción de su nombre?
¿Cuántas personas trabajan hoy en la destrucción de España?

Heterodoxos españoles

A Rosa Díez y César Alonso de los Ríos
Pájaro bobo se tiene a todos los efectos por hijo natural y en consecuencia legítimo de un hijo natural de la generación del 98; con vena de Ángel Ganivet, español nórdico, y vibración de Miguel de Unamuno, vasco de Salmántica, Pájaro bobo pertenece a la familia de los heterodoxos españoles. Ellos quieren a España, pero España no los quiere. Siempre proscritos y marginados, a menudo son tenidos incluso por lumpen y escoria, cualquiera que sea el régimen político imperante/dominante en la piel de toro. Para la izquierda apóstata y claudicante, sojuzgada una vez más por las oligarquías burguesas y/o aburguesadas de la periferia, son fascistas; para la derecha más irreductible, aferrada ahora y siempre a un enfrentamiento irracional, destructivo, autodestructivo, antipatriótico y antinacional, son marxistas, pues esa derecha es incapaz de entender y percibir que hay un sentimiento de pertenencia, una lealtad que se sitúa más allá de todas las ideologías alienantes, de todos los interesados intereses de clase, y habla directamente al corazón del pueblo, únicamente a él. Frente al enfrentamiento de izquierdas y derechas, los heterodoxos claman: «España, siempre y sólo España». Pero, curiosamente, si ahora unos y otros les niegan un espacio digno en el seno de la sociedad, después, cuando estén muertos, les dedicarán un lugar de honor en la historia, la Historia de los heterodoxos españoles. Así fue en el pasado. Y, como en el pasado, los heterodoxos son ahora la conciencia crítica de una sociedad que, con la ayuda de los gobernantes, ha perdido su dignidad y, por eso mismo, está a punto de perder incluso su razón de ser como pueblo y como nación.
Rosa Díez es una española heterodoxa o, por decirlo con sus propias palabras, una «vasca diferente» y, claro está, una socialista diferente. Se ha propuesto vivir con la dignidad de una ciudadana libre en una sociedad libre, a pesar de las amenazas de los trabucaires de ETA, sus valedores y sus confidentes. El civil courage, el valor debería tener nombre de mujer, pues, al menos en este caso, es el que mejor le cuadra. Rosa, la heterodoxa española, la vasca diferente, sigue viva. No sé cuanto tiempo, lo que sí sé es que pasará a la historia como ejemplo de dignidad, de coraje civil. Que lo tengan en cuenta todos aquellos que poseen alma de esclavos o corazón de criminales.
César Alonso de los Ríos sigue colaborando, escondido y castigado, en un recóndito rincón del periódico de toda la vida en la vida de muchos españoles. Escribe cada vez menos y es fácil adivinar que está cada vez más triste, más decepcionado, más pesimista. Para un heterodoxo como Pájaro bobo no es ningún secreto qué puede sentir y qué siente un heterodoxo español con pulso y temple de guerrero en estas horas en las que triunfan la cobardía, la traición y el espíritu de derrota. Y si César escribe cada vez menos y su pluma permanece a veces inactiva es porque se lo han aconsejado/ordenado/impuesto con el argumento de que en estos momentos es mejor para todos, de que no es bueno que la pluma chorree tinta y esa tinta se mezcle y se confunda con la sangre que derraman los trabucaires de ETA. Pacto de silencio, silencio de corderos.
Mientras tanto, la banda del carallot (botarate) Carod sigue adelante con su aquelarre independentista/soberanista en la Fenicia de Poniente, a orillas del mar de la Sargantana. «Si los vascos abren brecha, nosotros nos colamos detrás» dicen que dijo, no hace mucho tiempo, Pujol ben Gurion. Y ahí está toda la caterva de burgueses, feligreses y payeses. No son muchos, pero llenan el escenario de su parlamento; es tanta la bronca, tanta la intriga, tanta la algarabía, que en verdad parece un pueblo e incluso una nación de verdad. Y el caso es que, como dice hoy La Vanguardia, órgano catalanoseparatista dirigido desde la retaguardia por representantes de las cien familias, «se empieza planteando un referéndum ilegal y la creación de un Estado y se acaba pidiendo el traspaso de los trenes de cercanías». Lo que comenzó como un aquelarre está a punto de terminar como una farsa. A muchos el espectáculo con su triste y esperpéntica escenificación les va a dejar una sensación, difícilmente superable, de vergüenza y ridículo: vergüenza por tanta perfidia y tanta falsedad; ridículo por tanta perfidia y tanta falsedad estériles y gratuitas.
Y, mientras tanto, los integrantes del lobby fenicio en la capital del Reino de España siguen trajinando activamente de cintura para arriba. Como de costumbre, el Golafre mayor de las Pitiusas encripta sus mensajes de politología para que no se entienda nada y de ese modo pasar con todos los honores por una eminencia de las ideas ocultas y la letra menuda. Firma Valentí Puig y cada vez que lo hace confirma su condición de intelectual de pluma alada y ala de alto vuelo; escribe en dos lenguas y, consecuentemente, come a dos carrillos. Su correligionario el Topo del Retiro cultiva con donaire y primor literario un género folclórico-costumbrista próximo a la zarzuela de los Madriles suburbiales, pero sólo a modo de engañifa o añagaza para marcar pecho y andorga de hombre jovial, pues luego, entre chanza y asechanza, segrega un veneno implacable, infalible, mortífero. Detalle interesante: como el Topo no está dispuesto a jugarse el tipo, antes de descargar veneno y metralla se cerciora de que la puerta que conduce a la salida de emergencia permanece abierta.
Pájaro bobo está convencido de que, si las cosas siguen así, el Golafre mayor de las Pitiusas no tardará en encargar sus tarjetas como director de un tabloide, el único que queda en la ciudad del Manzanares, mientras que el Topo del Retiro, con el nombre de Enric Juliana, pedirá su acreditación como corresponsal de La Vanguardia de Catalunya en la capital de este su país vecino.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿en qué idioma o idiomas estarán redactadas las tarjetas de visita del Golafre de las Pitiusas y la acreditación del Topo del Retiro?

Rosa Regàs, la otra rosa

Rosa Regàs, directora de la Biblioteca Nacional (de España) se lamenta con todo derecho, y  a buen seguro con toda razón, de que la escupen cuando va por la calle. Evidentemente eso de escupir a una persona está muy mal, pero peor, infinitamente peor, está que españoles y españolas como Rosa Díez vivan en condiciones de muerte civil, tanto en Vascongadas como en Cataluña. a manos de separatistas como Rosa Regàs.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Es posible convencer a un separatista o una separatista de que la traición es un atentado contra la democracia en cuanto que vicia la convivencia leal y pacífica de las personas?
¿Sería capaz la Rosa catalana de decir algún día quién la envió a la capital del país vecino y con qué misión?
En realidad, no hace falta que conteste y lo diga. No es ningún secreto. Aun así, resulta muy difícil aceptar que el cinismo de ciertas personas llegue a esos niveles. Ella sabe que todos sabemos lo que ella sabe y todos sabemos que ella sabe que todos lo sabemos.

En procura de la memoria ultrajada

Hoy, uno de abril de 2007, hace exactamente tres años y un día que quien escribe y suscribe publicó en la pagina 58 del diario ABC, bajo la rúbrica de Tribuna, un extenso artículo titulado Por una izquierda fuerte para una España unida, en el que abogaba por la unidad de España y los españoles. A pesar de denunciar en él lo que podía ocurrir en el futuro inmediato, y no debería ocurrir ni entonces ni nunca, su autor procuró adoptar una línea expositiva presidida por un pulso mesurado aunque no exento de la vibración propia de quien asume por una vez la tarea de mensajero en el tiempo. Y terminaba diciendo:

Mi deseo ferviente es que realidades como España y su unidad estén siempre por encima de todas las ideologías, empezando, cómo no, por la mía, y que el Partido Socialista sea realmente fiel a sus principios y esté a la altura de las circunstancias en estos momentos en los que, parafraseando unas conocidas palabras de Martin Heidegger, tengo que decir por enésima vez que a España «le va el ser en el ser».

Mañana reproduciré en esta misma página el texto completo del artículo publicado el día 2 de abril de 2004 en el diario ABC.
Mientras tanto, he aquí algunas preguntas ingenuas e intempestivas
¿A partir de qué distancia en el tiempo puede hablarse con propiedad de memoria histórica?
¿Forman parte de la memoria histórica las traiciones y los olvidos deliberados?
¿A qué memoria pertenecen los olvidos?
¿A qué historia pertenecen las traiciones?
¿Por qué no se pregunta y se consulta a los que sufrieron los hechos históricos antes de hablar de memoria histórica?
¿Y si la memoria histórica de los que sufrieron los hechos históricos no tuviera nada que ver con la memoria histórica de los que hablan de ella sin haberlos vivido?
¿Y si los que sufrieron los hechos históricos denunciaran por embaucadores a los que hablan/negocian con la memoria histórica?
¿Y si los que hablan de memoria histórica sufrieran algún día algo parecido a los hechos históricos que utilizan ahora de manera fraudulenta?
¿Y si la llamada memoria histórica fuera en realidad un ajuste de cuentas?
¿Y si la pretendida memoria histórica fuera sólo un ardid para evocar la República y evocar la República fuera sólo un ardid para reinstaurar la República?
¿Y si reinstaurar la República fuera sólo un ardid para acabar con la monarquía e imponer un Estado federal o confederal en el que no quedara de España ni el nombre?
¿Pueden decir, a estas alturas de la película, valedores, promotores y defensores de la memoria histórica que no saben que para algunos de sus compañeros de viaje al pasado la memoria histórica conduce directamente al Estat Català?
¿Cómo se atreven embaucadores y traidores a hablar en nombre mío de memoria histórica?

¿Aquelarre o Asamblea Constituyente?

Disuelto el aquelarre o conciliábulo convocado por la banda del carallot (botarate) Carod en la que bien podría haber sido una noche de Walpurgis memorable e incluso histórica, brujos, brujas, fantasmas y fantasmones han vuelto a sus despachos en la Generalidad. Según el programa elaborado por el Consejo Superior de la Brujería de los Países Cataláunicos (CSBPC), la próxima convocatoria será a la vez la última y la primera, pues —aquelarre o conciliábulo— tendrá nombre y categoría de Asamblea Constituyente. En ella, brujos, brujas, fantasmas y fantasmones recibirán el título honorífico de Padres de la Patria. Será una fantasmada para la historia.
De momento, repesentantes y valedores de los presuntos implicados se afanan en borrar huellas y rastros de la última y, lamentablemente, fallida acampada. Todo ha sido un invento diabólico y una intriga igualmente diabólica del centralismo chulesco de Madrid y los fascistas del PP para desacreditar a Cataluña y los catalanes.
Enric Juliana, el Topo del Retiro, dice incluso que unos y otros «hubieran podido [en lugar de habrían podido] idear un mejor ardid para desprestigiar a Cataluña». (Lección por vía urgente: «Si hubieran tenido un poco de imaginación, habrían podido idear un ardid…).
Pájaro bobo entiende que su fórmula es: nosotros maquinamos y perpetramos la trampa-traición y después os decimos cómo queremos que nos llaméis y cómo debéis llamarnos. ¿O es que acaso estáis dispuestos a aparecer a los ojos de los demócratas de todo el mundo como enemigos de Cataluña? Si no lo hacéis llamaremos a los árabes, y entre ellos y los vascones vamos a dejaros en calzoncillos. Fuera la Bética, fuera la Tarraconense, fuera Navarra y Euskalerría, fuera incluso la Galitzia de los celtas. Y, por supuesto, fuera las islas Baleares y las islas Pitiusas.
El Topo del Retiro da manotazos a izquierda y derecha. Habla incluso de Acció Catalana. La define como una «logia transversal», y, aunque a continuación dice que no existe, recomienda que se actúe como si existiera. Un auténtico planteamiento fenicio para letrados e iletrados, para mercaderes púnicos e indígenas indigentes e ilusos.
Josep Piqué mete cuchara y se lleva a la boca un bocado de los suyos: «Menos mal que estamos en España». Para un separatista ser y estar son verbos muy importantes en el ámbito de la semántica política de este país: no es lo mismo estar en España que ser (parte de) España. El impopular líder Popular practica el juego de las ambigüedades propio del enemigo y se lo apropia. En La Vanguardia nuestra de cada día, con anuncios por palabras de concubinas y puticlistas, de peones bolivianos y ecuatorianos, de mensajes y consignas de la Generalidad de los catalanes para los catalanes, un quídam de nombre Jordi recuerda que la Nebrera, fichaje bomba o petardo del tal Piqué, definió el oasis catalán como «charca ponzoñosa», sintagma que, a decir verdad, nos regala una metáfora no exenta de intención, extensión e intensión, de sentido y significado, de pregnancia, prestancia y pertinencia.
Ahí estamos, el oasis de la Fenicia de Poniente convertido en una «charca ponzoñosa» por obra de los enemigos de Cataluña.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es cierto que si Cataluña, perdón Catalunya, logra la independencia, la Generalidad modificará el ancho de las vías de ferrocarril catalanas para adecuarlo al ancho de los ferrocarriles europeos y, al mismo tiempo, impedir que los trenes provenientes de Madrid puedan entrar impunemente en territorio del Estat Català?
Nota
De ahora en adelante, ciertos aquelarres podrán llamarse también fantasmadas. Y, lógicamente, ciertas fantasmadas tendrán categoría de aquelarres.

El perro de Konrad Lorenz

En el libro Cuando el hombre encontró al perro su autor, Konrad Lorenz, narra, más o menos, esta historia personal.
Amo y perro iban cada día de excursión al río Danubio. En el trayecto pasaban junto a una casa cuyo jardín estaba custodiado por un can aparentemente muy agresivo. Tan pronto como se divisaban, los dos animales se ponían a correr a lo largo de la alambrada que los separaba, ladrando orgullosamente en su recorrido de ida y vuelta, hasta que Herr Lorenz, ya a punto de alejarse del jardín, llamaba a su compañero de excursión.
Un día, para vergüenza de los orgullosos y fieros animales y sorpresa del científico e investigador del comportamiento de cánidos, grullas, gansos, patos y otros representantes del reino animal, así que se vieron y se reconocieron, los dos amigos-enemigos se pusieron a ladrar y a correr como de costumbre, hasta que llegaron al último tramo del jardín. Aquí ahora no había alambrada, y los dos amigos-enemigos se encontraron frente a frente, sin saber qué hacer y sin atreverse ni siquiera a ladrar.
Aunque Pájaro bobo no recuerda muy bien cómo termina la historia, añadiría por su cuenta y riesgo que, después de tan bochornosa experiencia, los dos animalitos ni se saludaban cuando se veían y se cruzaban. Cada uno de ellos era culpable de que el otro hubiera perdido su autoestima. Exactamente igual que entre los seres humanos.
Moraleja: si no estás dispuesto a morder, no ladres.

Por una izquierda fuerte para una España unida

Cualquiera que sea la posición ideológica que se adopte ante la escena histórica y concretamente ante sus últimos actos, parece lícito afirmar que durante el siglo XX el socialismo siguió una derrota, entendida aquí y ahora como curso o deriva, que afectó profundamente tanto a su esencia como a su existencia, toda vez que estuvo lastrada por la pérdida progresiva de sus referentes ideológicos, su programa de acción y sus señas de identidad.
Esa derrota, prolongada hasta el día de hoy y circunscrita al ámbito español, nos sitúa ante un panorama tan desolador como preocupante no sólo para la continuidad del socialismo —ideología y práctica político-social— sino también, y de manera especial, para el equilibrio de nuestra sociedad, la convivencia pacífica de sus ciudadanos y, como síntesis de todo ello, el ser y el existir de esta querida patria llamada España.
Dejo a un lado el fenómeno histórico —desnaturalización, transformación o aggiornamento del socialismopues considero que ahora, y esto es algo que todos deberíamos entender y tener presente, sólo son válidas aquellas aportaciones que ayudan a solucionar correctamente el problema o, lo que es igual, a salvar la democracia percibida como expresión unívoca e inequívoca de la voluntad del pueblo español.
Por eso, si en las páginas de un texto tan breve como actual Norberto Bobbio enlaza conceptos como democracia, justicia, igualdad y libertad, yo, identificado con su planteamiento, me permito añadir a esa secuencia, a modo de remate y síntesis, el concepto de unión, que está en la base del progreso de las sociedades modernas y, al mismo tiempo, forma parte del núcleo óntico y ontológico del socialismo: de ahí recibe éste una parte de su legitimidad ética y de ahí emana tanto su idea primera en cuanto doctrina y programa de acción como su idea última o utopía. En definitiva, la unión puede contemplarse como expresión práctica de esa sociabilidad que Aristóteles define como característica esencial del ser humano. Sin unión no hay sociedad y sin unión no hay socialismo.
A partir de ahí podemos afirmar, primero —con permiso del maestro—, que sólo lo social es real y, segundo —por nuestra cuenta y riesgo— , que sólo lo social es democrático.
Normalmente se considera que para que haya democracia es imprescindible que los miembros de la sociedad beneficiaria posean la madurez debida, pues si una sociedad en su conjunto no respeta las leyes y su clase dirigente se entrega impunemente al saqueo de las arcas públicas a través de las diversas formas de corrupción, no es posible —¡ni aconsejable!— instaurar un régimen mínimamente democrático.
Junto a esa condición hay otra, que, aunque no suele aducirse con tanta frecuencia, en mi opinión es igualmente imprescindible y además debe darse con anterioridad. De hecho, para que en una sociedad los ciudadanos convivan pacíficamente y esa convivencia persista en el tiempo es necesario en primer lugar que éstos —todos ellos o, al menos, la mayoría— tengan el mismo universo nacional, pues de ahí emana ese sentimiento de pertenencia (Zusammengehörigkeitsgefühl), llamado tradicionalmente patriotismo, que garantiza no sólo el respeto a la letra de la ley sino también y sobre todo la lealtad a su espíritu, sin reservas mentales siempre dolosas ni concesiones tácticas indefectiblemente emponzoñadas.
Hoy, a diferencia de un ayer que podemos situar en los años treinta del siglo pasado, en el conjunto de España se dan esas dos condiciones —espíritu cívico y conciencia nacional—, a pesar de salvedades no por minoritarias menos lacerantes.
En rigor, las estructuras políticas que no responden a la realidad social contemplada como un todo no son democráticas. Y, evidentemente, lo serán aún menos si recurren a la parcelación cercenadora del espacio geográfico propio de una sociedad entendida como un organismo vivo y completo y a la implantación de minidictaduras por vía de los hechos consumados, el asesinato, la intriga y la usurpación/negación de los derechos cívicos a aquella parte de la población que se opone a tales proyectos y procedimientos. En este caso concreto, dividir, sea cual fuere la vía que se siga, es, entre otras muchas cosas, un signo de perfidia, ¡no de inteligencia!, pues, de acuerdo con la experiencia vivida, lleva indefectiblemente al empobrecimiento y la destrucción de divididos y divisores.
Está claro que en un régimen de libertades las actitudes insolidarias y/o disgregadoras tienen derecho a existir y manifiestarse —¿incluso a ocultar lo que son y lo que pretenden?—, pero también debe estarlo que, aunque sólo sea por minoritarias, esas actitudes no tienen derecho ni a sumir en el caos a toda una sociedad ni a arrastrar a sus miembros a un enfrentamiento fratricida.
Justamente ahí es donde deben hacer acto de presencia los partidos de implantación nacional. A mi modo de ver, la tarea más apremiante del Partido Socialista y el Partido Popular en estos momentos es reforzar el ordenamiento constitucional de acuerdo con una concepción integral, unitaria y, por qué no, patriótica. El momento exige de sus líderes que prescindan de las ideologías respectivas y adopten la perspectiva que caracteriza a los hombres de Estado.
Aunque entre nosotros se predicó durante mucho tiempo que el patriotismo era sólo uno de los soportes ideológicos de la derecha, yo quiero creer —¡ingenuamente! — que, además de ése, existe un patriotismo popular abiertamente supraideológico y por lo tanto integrador. Y ése es el patriotismo —lo llamemos o no lo llamemos constitucional— que debemos invocar ahora para fortalecer la convivencia de los españoles, la cohesión de la sociedad y la vigencia de la Constitución. En definitiva, y esto es lo más importante, se trata de recuperar nuestra identidad y la conciencia de nuestra identidad.
En este contexto considero que el Partido Socialista hará bien en recordar su idea matriz —el análisis crítico de la realidad y la visión utópica del futuro—, aunque sólo sea para recuperar el concepto de unión que articuló su trayectoria histórica y presidió, como lema y consigna, su intervención activa y directa en los acontecimientos más decisivos de la historia universal y la historia de España a lo largo de los siglos XIX y XX, pues sólo una sociedad unida puede llegar a ser justa o, más exactamente, menos injusta que las precedenes. Mientras tanto, la unión seguirá siendo el missing link de un socialismo que hace tiempo dejó de ser socialista.
Aun así, en estos momentos el Partido Socialista, en cuanto depositario del destino de los españoles, es absolutamente esencial para el mantenimiento de la convivencia, la cohesión social y, en una palabra, de la democracia en España. Pero esa tarea exige a su vez un partido sólido, con señas de identidad perfectamente reconocibles y reconocidas y, por encima de todo, con un programa elaborado de acu
erdo con un concepto orgánico y, como mínimo, respetuoso con sus líneas de fuerza históricas.
Por eso, prescindiendo del resultado de las elecciones, es más que probable que, tarde o temprano, el Partido Socialista tendrá que proceder a una reestructuración profunda, acaso la más profunda de su historia, si quiere seguir siendo el partido de gran parte de la población española y responder a las exigencias que le formule la sociedad en el futuro.
Ya ahora me permito recomendar a sus responsables que, además de recuperar, dentro de lo posible, sus señas de identidad, se deshagan de sus aliados desleales, aliados que nunca fueron socialistas, aliados que maquinan constantemente proyectos para convertir España en un montón de escombros, aliados que llevan décadas aplicando en sus relaciones con sus socios el principio de fronteras unilaterales y unidireccionales, eje central del federalismo asimétrico y la soberanía compartida, aliados que predican y practican la desunión y el enfrentamiento, aliados que niegan el pan y la sal a los obreros residentes en Cataluña y luego trafican con sus votos, aliados cuyos actos de perfidia y deslealtad en los próximos meses —me lo dice el corazón— dejarán atónitos a todos los españoles.
Es una monstruosidad tan indignante como incomprensible que los separatistas, una minoría que no llega al siete por ciento de la población, se impongan a cuarenta millones mediante el crimen y la intriga.
Eso me lleva a afirmar que nuestra democracia no es real y sólo lo será cuando el destino de España y los españoles esté en manos españolas y las estructuras políticas sean reflejo fiel (Spiegelbild) de su realidad social. Hoy por hoy, dentro de nuestras fronteras el separatismo es la excepción; nuestro derecho/obligación es asignarle el peso que le corresponde en términos numéricos.
Mi deseo ferviente es que realidades como España y su unidad estén siempre por encima de todas las ideologías, empezando, cómo no, por la mía, y que el Partido Socialista sea realmente fiel a sus principios y esté a la altura de las circunstancias en estos momentos en los que, parafraseando unas conocidas palabras de Martin Heidegger, tengo que decir por enésima vez que a España «le va el ser en el ser».

Texto publicado por primera vez el viernes, 2 de abril de 2004, en el diario ABC; Tribuna, página 58.

Ecumenismo: rosquillas en lugar de hostias

A Pájaro bobo, perteneciente al colectivo del tuberculoso pobre durante la mayor parte de su vida, le enternece la actitud de esos cristianos que han decidido comulgar ahora con rosquillas en lugar de hostias. Evidentemente se trata de una falta de respeto, pero él entiende que el espíritu ecuménico está por encima de todas las formas y formalidades, incluida la formalidad histórico-ritual de la sagrada forma. En su opinión, la Iglesia oficial vuelve a equivocarse, y no tanto por decidir en contra y cortar por lo insano como por no seguir, al menos eso parece, la evolución de fenómenos sociales que surgen, toman cuerpo y se desarrollan en las capas bajas de la sociedad, allí donde la Iglesia oficial debería estar presente de manera activa y constructiva, no como jerarquía e instancia coercitiva. Si el cristianismo quiere ser católico (esto es, universal) parece que debe buscar al pueblo y convivir con él. No es lícito ejercer la autoridad para defender la letra en contra del espíritu.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué ahora las iglesias de esa región de España llamada Cataluña están en gran parte vacías?
¿Y si sus responsables probaran con rosquillas?

Alemania: analfabetos en el país de la Aufklärung

En el país de la Aufklärung (Ilustración) el número de analfabetos reales y funcionales supera hoy los cuatro millones. Lo dice el muy ilustrado y bien informado semanario Der Spiegel. También dice que en la cárcel berlinesa de Plötzensee, destinada a delincuentes jóvenes, más del ochenta por ciento de los internos no sabe ni leer ni escribir correctamente. Dice asimismo que en toda Alemania el número de analfabetos crece cada año, no sólo entre los inmigrantes y sus descendientes sino también entre los alemanes de lengua y familia. Estamos en la patria de Lutero, Goethe, Schiller, Kant, Hegel y Marx. ¿Sorprendente?
El mencionado semanario explica en pocas palabras, con ayuda de unos cuantos datos y otros tantos ejemplos reales, a qué se debe ese fenómeno, cómo tratan de vivir y sobrevivir las personas afectadas y qué medidas ha tomado la Administración pública para atajar el problema. En general, los analfabetos fueron niños o adolescentes que abandonaron la escuela antes de tiempo por causas que no siempre tenían que ver con una insuficiente capacidad para aprender. Se pusieron/los pusieron a trabajar y a producir. Y, desde el primer momento, procuraron ocultar su estigma. En el trabajo, en el supermercado, en la cervecería. Trucos, evasivas y evasiones. Por ejemplo, no contestar a solicitudes de empleo en las que hay que rellenar un formulario, aprender visualmente el «dibujo» de los nombres y los precios de los artículos que tienen que comprar en el supermerado, ponerse detrás de alguien en el restaurante o en el selfservice y limitarse a declamar ante la cajera, cuando les llega el turno: «Lo mismo, por favor». La verdad es que este es un recurso muy viejo y muy socorrido. Por diversos motivos y en diversas situaciones lo han venido utilizando personas de variada formación académica para ocultar un desconocimiento que se consideraba vergonzoso, impropio e innegablemente perjudicial.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuál es la situación de España en términos comparativos?
¿No sería bueno aprovechar la idea de esos pequeños diccionarios bilingües para turistas de fin de semana y hacer uno específico, sólo monolingüe, con letra e imagen para analfabetos funcionales?

Psicoanálisis: la falsa buena conciencia de Zapatero

De acuerdo con mi manera de leer y entender, Ángel de Frutos, psicoanalista, sugiere hoy en el diario ABC que nuestro Zapatero reprime el concepto de «atentado», en este caso sinónimo de crimen masivo y por lo mismo vinculado necesariamente a la culpa y la mala conciencia de sus autores y valedores, e intenta sustituirlo ante su propia conciencia y las conciencias de sus conciudadanos por un concepto moralmente neutro como es el de «accidente». Si, como parece, el análisis del psicoanalista es correcto, la falsa buena conciencia del presunto inocente debería dejar el sitio a la mala conciencia, plenamente fundada y fundamentada, de  alguien que pretende engañar a los demás y para ello empieza por engañarse a sí mismo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿Y si enviáramos a Zapatero al psicoanalista?

Viernes santo: sinécdoques del alma alienada

Para el topo del Retiro y el Golafre de las Pitiusas
Por regla general y particular, cuando un fenicio quiere algo de alguien no le dice abiertamente lo que quiere, todo lo que quiere, cómo lo quiere y cuándo lo quiere. Él tiene y retiene la idea apetecida en la cabeza, pero, como sabe y enseña Pájaro bobo, la va soltando lentamente, en fascículos y por estampas, de modo que su interlocutor, socio, víctima, pringao o simplemente panoli vaya tragando poco a poco o mucho a mucho y él pueda controlar la situación en todo momento y gobernarla, administrarla y dirigirla cómodamente desde una posición ventajosa. Ventajista nato, el fenicio supedita siempre la táctica, con sus amenazas y sus actos de sumisión, con sus promesas de lealtad y sus gestos de deslealtad, con sus plantes y sus desplantes, con sus incursiones y sus regresiones, a la estretegia. Principio básico: no hacer nunca declaraciones de principios, pero exigírselas siempre, y siempre por anticipado y por escrito (a ser posible blindaje incluido), a su interlocutor, socio, aliado, rival o enemigo. Para eso está la sinécdoque auxiliada, cuando procede y el caso lo requiere, por otros tropos de la lengua y por la semántica del discurso político.
Los trenes de cercanías son la sinécdoque de la Renfe y la Renfe es la sinécdoque de todas las vías de comunicación españolas, El Prat es la sinécdoque de los aeropuertos de Cataluña y de más allá del Ebro, el Partido Popular es la sinécdoque no sólo de los fascistas españoles sino incluso de todos los españoles, fascistas, no fascistas y antifascistas, Madrid, capital del Reino, es la sinécdoque de España, de toda España, de todas las Españas «que se hacen y se deshacen». Sensu contrario, la parroquia del Club de Fútbol Barcelona, con su presidente en la puerta, es la sinécdoque de todos los independentistas catalanes y los independentistas catalanes son la sinécdoque de todos los catalanes, de la misma manera que los catalanes son la sinécdoque de todos los habitantes de Cataluña, ciudadanos o no ciudadanos, y Cataluña es la sinécdoque de la Gran Cataluña o de los Países Catalanes. Gracias a la sinécdoque, todos los habitantes de Cataluña, nativos o no nativos, son independentistas, pues aquí sólo hay independentistas. A efectos de contabilidad democrática o, más exactamente, pseudodemocrática, los no independentistas no existen, toda vez que no tienen ni voz ni voto, y además son enemigos de Cataluña.
En definitiva, la sinécdoque es ante todo la base de un método de argumentación por oposición permanente de contrarios, sin síntesis posible pero con marcha adelante y marcha atrás, pues del mismo modo que, si conviene, se va avanzando sin parar, como hace, por ejemplo, el carallot Carod, si conviene, se da marcha atrás, como simulaba hacer pero nunca hizo en sus tiempos de honorable el ex honorable Pujol ben Gurión, y no sólo no queda ni rastro de lo que se ha dicho y se ha prometido/pactado sino que —oh prodigio de la sinécdoque— nada impide afirmar y demostrar, cuando la cosa se pone fea, que todo ha sido una sucia maniobra contra Cataluña y los catalanes montada por sus enemigos de siempre, como han afirmado y han demostrado una y mil veces, en el pasado y en el presente, sus políticos y los servidores de sus políticos.
Resumiendo: la sinécdoque permite modelar a voluntad hechos y realidades, incluso convertir conjuras, intrigas, aquelarres y fantasmadas en ataques a Cataluña. Y, si conviene, hacer desaparecer como por arte de magia fraudes y agresiones de cualquier índole y procedencia. Para eso está el nutrido y bien remunerado equipo de amanuenses que escribe y reescribe, prescribe y proscribe, inscribe y transcribe al dictado/servicio de la Generalidad.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible hacer comprender a un fenicio que tal vez, sólo tal vez, él podría ser, sólo podría ser, el causante por activa y por pasiva de sus agresiones, tanto de las que ejecuta como de las que sufre, tanto de las reales como de las imaginarias?

Nota
Con permiso del psicoanálisis y los psicoanalistas, Pájaro bobo diría que culpar a otro o a otros de todos los males de uno, a medida que van produciéndose, da derecho a hablar de patologías como complejo de inferioridad e incluso alienación. Dentro de esta línea quiere hacer constar como detalle significativo que en alemán el complejo de superioridad se llama «complejo de inferioridad sobrecompensado» y se escribe así: Überkompensierteminderwertigkeitsgefühl.

¿Estamos aún a tiempo?

Leo con angustia, congoja y rabia en el ABC de todas las mañanas
El PNV asume las aspiraciones de ETA en la negociación con el Gobierno
y se me nublan los ojos y, casi en el mismo instante, se me encabritan cabeza y pecho, la capacidad de pensar y razonar, la capacidad de percibir y sentir.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué mensaje deseamos/esperamos oír los españoles para que se proceda a la inhabilitación fulminante de Rodríguez Zapatero?
El mío dice
Españoles, la patria está en peligro; acudamos a defenderla

Lecciones de la historia

Fallida y burlada la fórmula «todo está atado y bien atado», ahora los separatistas de la cabecera del Ebro y del bajo Ebro, en su deseo de no incurrir en ciertos errores del pasado, han mejorado la idea acuñando el concepto de «blindaje», que, en forma de participio adjetivado con valor sustantivo, aplican a determinados artículos, esenciales para ellos y para nosotros por razones idénticas y aplicaciones/interpretaciones contrapuestas, de sus respectivos estatutos.
Siete preguntas ingenuas e intempestivas y una advertencia
¿Por qué los separatistas pueden blindar sus estatutos cuando la Constitutición española de 1978 no lo está y es la única que debe estarlo por definición como soporte de la estructura jurídica y política del Estado?
¿Por qué los separatistas aprenden de la historia, de nuestra historia, y nosotros no?
¿Por qué los separatistas se unen y trabajan coordinadamente para destruir España y nosotros ni nos unimos ni trabajamos para defenderla?
¿Por qué los españoles somos tan desgraciados que nos dejamos vencer/engañar con nuestras propias armas?
¿A qué se debe que estemos viendo cómo destruyen nuestra patria y no hagamos nada para impedirlo?
¿Por qué los separatistas tienen mil proyectos para destruir España y nosotros no tenemos ni uno solo para defenderla?
¿Por qué los separatistas han puesto en marcha muchos de sus proyectos para destruir España y nosotros aún no hemos puesto en marcha ni uno sólo para impedirlo?
Advertencia
Si consentimos que los separatistas destruyan España, nosotros, hijos suyos, habremos sido sus asesinos, pues a nosotros nos corresponde ahora defenderla e impedirlo y no lo hacemos.

Leo, pregunto, sugiero

El martes, día 3 de abril, Valentí Puig, conocido por Pájaro bobo y sus lectores como el Golafre de las Pitiusas, firmó en ABC un artículo titulado Para fraccionar el PP que empezaba así:
Adaptar la capilaridad política del centro-derecha no pasaría por fraccionarlo entre centro y derecha dura, sino por sintonizar mucho mejor el PP.
Y, tras un tortuoso y azaroso vagar, divagar y marear sin brújula ni norte (al menos, eso parecía), el autor navegante ponía fin a su singladura ofreciendo a modo de regalo de llegada y despedida este rosario de perlas cultivadas en su preclaro y claro cacumen:
Si en la izquierda existe un lastre de determinismo histórico, en la derecha perdura cierto fatalismo. Una coagulación de ese fatalismo —sumada a personalismos de aprendiz de brujo— pudiera ser decisivo para el fraccionamiento del PP. Es algo que los electores, sabios y consecuentes, no perdonarían.
Después de intentar leer hasta cuatro veces el mencionado artículo, Pájaro bobo tuvo deseos de denunciar a su autor en la comisaría de papel, pero enseguida sintió lástima por la infortunada criatura, sin duda víctima de una extraña patología que él, Pájaro bobo y lector vitalicio, se atrevería a definir, por su cuenta y riesgo, como «sorites diogenésico-hegeliano, como «síndrome hegeliano-solipsista» y también, en forma abreviada, como «síndrome de Hegel».
En opinión de Pájaro bobo, lo más curioso del caso no es que este autor, navegante y constructor de mundos conceptuales y gramaticales irracionales e imposibles trate de presentar, regalar y/o vender sus teratologías como politologías alumbradas por un cerebro superior sino que lo consiga y, consecuentemente, sea tratado como tal.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Entiende realmente Valentí Puig lo que escribe?
¿Estaría dispuesto a explicárselo de palabra y por escrito a sus lectores?
¿Y si se hiciera una encuesta entre sus lectores para saber qué entienden, qué no entienden, qué no entienden ni leen, qué no leen porque no lo entienden y qué leen aunque no lo entienden?
¿Y si, al margen de encuestas y mundos irracionales e imposibles, el subsodicho se decidiera de una vez por todas a decir y escribir lo que piensa y siente?

Nota
Si se hiciera la encuesta, Pájaro bobo y la mayoría de sus seguidores deberían figurar en la casilla «leen aunque no lo entienden».

Parcelación versus soberanía nacional

En opinión de Pájaro bobo, la parcelación de España llevada a cabo con la implantación de las Autonomías es intrínsecamente contraria al principio fundamental de nuestra Constitución, pues arrebata de facto la soberanía nacional al pueblo español, toda vez que, mediante dicha medida, éste deja de existir como sujeto único, absoluto e insustituible de la soberanía nacional. En otras palabras: como no hay nación, ni hay ni puede haber sujeto de la soberanía nacional. Si un día las diecisiete Comunidades Autónomas deciden declararse independientes —supuesto muchísimo más probable que su contrario—, nos encontraremos con que se ha producido la desintegración de España sin haberlo decidido el pueblo español.
De acuerdo con los principios de la soberanía nacional y de la democracia, tal como los entiende Pájaro bobo, una parte del territorio y de la población de la nación no puede decidir nunca por sí misma y por sí sola el destino de esa parte del territorio y de la población de la nación y, lógicamente, mucho menos el destino de todo el territorio y de toda la población de la nación. De acuerdo con el espíritu de nuestra Constitución, el destino de una parte del territorio y de la población de la nación es parte integrante, esencial e inseparable, del destino del territorio y de la población de toda la nación.
De acuerdo con Hegel, padre de todas las ideologías modernas de izquierdas y de derechas, una nación es una unidad de destino.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿De qué sirve que la Constitución diga que la soberanía nacional reside en el pueblo español si después se le hurta esa soberanía mediante un fraude o, más exactamente, mediante una cadena de fraudes?
¿Son constitucionales las elecciones que se celebran por separado en las diferentes Autonomías?
¿Pueden ser legítimas, democráticas y constitucionales las elecciones que afectan a todos los españoles y en las que no intervienen todos los españoles?
¿Pueden ser legítimas, democráticas y constitucionales las elecciones que afectan a todos los españoles y son manipuladas por quienes no se sienten españoles mediante la implantación de estados de terror (Vascongadas) y/o de situaciones de opresión y marginación (Cataluña)?

España: tres situaciones distintas y amargas con una única y amarga realidad

La situación existente en Vascongadas, donde aproximadamente la mitad de la población quiere seguir siendo española y la otra mitad no quiere, está presidida por el estado de terror impuesto por ETA mediante acciones que van de la extorsión y el chantaje al asesinato con la amenaza persistente como persistente espada de Damocles. Esa situación, materializada en un enfrentamiento radical bajo la ley del trabuco y los trabucaires, es a la vez producto y reflejo del carácter de los vascos. «O te vas o te mato». «Pues no me voy aunque me mates». Representación: dos bandos separados y enfrentados de acuerdo con un eje vertical.
La situación existente en Cataluña, donde la comunidad de lengua catalana, equivalente al cuarenta y cinco por ciento de la población, no sólo copa literalmente todas las instancias de representación y poder de acuerdo con el modelo colonial europeo y, más concretamente, en línea con la línea del apartheid sudafricano e israelí, sino que además somete a la comunidad de lengua y sentimiento españoles, equivalente al cincuenta y cinco por ciento de la población, a una opresión unas veces encubierta, otras declarada/descarada y siempre calculada, es a su vez producto y reflejo del carácter catalán. Así, después de arrebatar a los integrantes de la comunidad hispanohablante el derecho a utilizar su lengua en todas sus actividades públicas y en muchas privadas e imponerles el catalán como lengua única, lo niegan. Sí, lo niegan, siguen haciéndolo y siguen negándolo. Política de la puta i la Ramoneta. He ahí una imagen fiel del carácter catalán. Representación: dos capas político-sociales de desarrollo horizontal con una superficie democrática y un fondo sometido a un régimen de opresión.
La situación existente en el resto de España, donde no se dan esos problemas, es más bien de indiferencia, indiferencia que en este caso es trágica irresponsabilidad. Se diría que, como en el pasado, a los españoles no les preocupan los problemas de España, sólo aquellos que les afectan directamente. En eso no hemos cambiado. Ahí sigue reflejándose nuestro carácter y, en opinión de Pájaro bobo, ahí está la causa de la angustia que martiriza a los heterodoxos españoles. La diferencia está en que ahora hay tres Españas y es fácil ver que las tres están empeñadas fatalmente en destruirse. Representaciones: el país de Jauja, las Batuecas, el limbo y/o el cuadro de Goya Dos forasteros.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no es hora de arremeter contra todos nuestros fatalismos y acabar con tanta irracionalidad, con tanta perfidia, con tanta irresponsabilidad?

¿Qué es el amianto político?

Hoy, martes y diez, el Golafre de las Pitiusas guarrea una página, la cinco, de nuestro ABC de cada día con un montón de despojos en forma de palabras bajo el título Lo que Zapatero lidera. Así que ha terminado de descifrarlo o, sin duda mejor dicho, de desencriptarlo, Pájaro bobo ha llegado a la conclusión de que, con toda probabilidad, su autor y creador piensa en polaco o alguno de sus dialectos y luego transcribe o se hace transcribir los textos en español con ayuda de un traductor enciclopédico politécnico automático informático cibernético. Por separado, cada una de las palabras tiene significado propio pero juntas carecen de sentido. Cosas de la traducción y sus duendes, Poltergeister!
Para terminar, el Golafre dice: «…ERC, en la contumacia arcaica; y grupúsculos del PP que se dirían prestos a contribuir al aislamiento a base de amianto de su partido, mientras Mariano Rajoy anda en busca de algún consenso factible. No es éste un momento para la ambigüedad o el silencio».
Después de leer y releer la oración subordinada, gramaticalmente blasfema e insubordinada, «contribuir al aislamiento a base de amianto de su partido», Pájaro bobo, en un arrebato, ha estado a punto de cometer un pequeño disparate, pero luego ha caído en la cuenta de que dicha oración subordinada podría/debería decir por ejemplo: «contribuir al aislamiento de su partido a base de amianto». No es que con ese pequeño apaño sea un dechado de corrección formal, pero al menos es legible e inteligible. Aun así, Pájaro bobo sigue sin saber qué pinta ahí el amianto. Y como no lo entiende y como el autor de la supercreación literaria comentada acaba declarando que «no es éste un momento para la ambigüedad o el silencio», Pájaro bobo aprovecha el envite para dirigirse a sus lectores y a los lectores de ABC por ver si entre todos consiguen, conseguimos, averiguar qué hace ahí el amianto y, si puede ser, de qué clase de amianto se trata.
Mientras tanto, Pájaro bobo se atreve a sugerir la posibilidad de que sea un material sintético conocido en la jerga de los encriptadores fenicios como amianto político (Amiantum politicum), material que ellos utilizan sigilosamente para cegar los siete orifios del cuerpo humano de seres humanos muy concretos, en situaciones muy concretas, con fines muy concretos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿para qué quieren cegar los encriptadores fenicios los siete orificios del cuerpo humano de seres humanos muy concretos?
No es que Pájaro bobo tenga ganas de pensar en Auschwitz y el Doctor Mengele, pero ciertamente éste no es momento ni para ambigüedades ni para silencios.

Sabiduría popular

Sólo Dios sabe.

Babelia, oh Babelia

Pájaro bobo se asoma a la ventana de su Búnker de pladur. Los gatitos superinos de su jardín entran y salen por la gatera. Ahí llega el Menesteroso, paso ligero de legionario, legionario en excedencia perteneciente al colectivo del tuberculoso pobre, trayendo/llevando comidita a las criaturas de Dios. Es sabido que los ejércitos de ayer son, en buena medida, ONGs de nuestro hoy. Distribuir ayuda humanitaria, en vez de disparar a troche y moche, ésa es la guerra, ésa es la lucha, ése es el combate cuerpo a cuerpo. El frente está ahi, en África, debajo de nosotros; allí, en el Altiplano del cono Sur, encima de nuestras cabezas. Ejército de Salvación, Heilsarmee, Salvation Army. A Pájaro bobo le vienen ganas de irse a vivir al descampao con los superinos, pero Margarita dice que todo eso es hojarasca, fullaraca, pose intelectualoide de un sonámbulo harto de sopa; acaso, ensoñaciones de un filántropo misántropo que ha perdido el seny que nunca tuvo, ni siquiera en cuenta.
Sí, sí, pero ya veremos el día en el que la grúa con su garfio de hierro aparezca encima de nuestras cabezas y un kapo (Kamerad-Polizist) polaco al servicio de la banca polaca empiece a impartir ordenes y distribuir sus hombres, ahora llamados recursos humanos, a lo largo y a lo ancho del campo de operaciones. Ahí llegan: saharianos, subsaharianos, rusos, ucranianos, rumanos, sudamericanos… Una Babelia de la ultima diáspora con el polaco como lengua común y universal.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Alguien sabría decirnos si una grúa provista de su siniestro garfio de hierro es un artefacto de construcción en serie o un arma de destrucción masiva?
¿A dónde se asomará Pájaro bobo el día en el que ya no pueda asomarse a la ventana de su Búnker de pladur?
¿Hay acaso alguna ventana, ventanal o simple mirilla que dé a la eternidad?
¿Cuál será la lengua del futuro en ese futuro en el que los seres humanos se comuniquen sin hablar?

La señora Carmen y el comisario diocesano

Aparece en la pantalla del televisor. El presentador viene a decir que la buena señora es una buena madre de la parroquia madrileña de las rosquillas. «Carmen Díaz para servirle». Pájaro bobo deja sus papeles. Él, que siempre sintió una respetuosa devoción por todas las mujeres con regazo de madres, piensa en su madre, la persona a la que más ha querido en esta vida durante toda su vida.
Podemos imaginar que estamos en la parroquia de San Carlos Borromeo, en el barrio madrileño de Entrevías. Frente a la señora Carmen, hay un hombre, más bien joven, que dice ser periodista. Ella explica, cuando él se lo permite, cómo viven el Evangelio de Jesús los miembros de su comunidad. Allí los feligreses, más creyentes que pudientes, son dirigidos por tres curillas de barba y tejanos y viven de lo que tienen, que reparten entre todos. Para Pájaro bobo ahí hay cristianismo puro y prístino con reminiscencias de la doctrina y la práctica del mínimo de Asís. Sin mangoneos. Al menos, eso es lo que él, siempre Pájaro bobo, ve, siente y presiente ¿Teología de la liberación o liberación de la teología? El periodista pasa lista. Ya está, es un comisario diocesano, subalterno y burócrata. Recibe órdenes y las transmite. Lamentable.
Pájaro bobo considera que la señora Carmen es verso y poesía, que eso significa su nombre, en el páramo suburbano, mientras que el comisario diocesano le hace pensar en los comisarios lingüísticos de la provincia eclesiástica de la Tarraconse. Bien pensado, es posible que el celoso zelota encontrara acomodo alli. El problema está en que como en dicha provincia eclesiástica todos los cargos, absolutamente todos, son impartidos por la Generalidad, debería superar antes la prueba de catalán, nivel C, y en caso afirmativo recibiría el título de comisario lingüístico de la vegueria que se le asignara. Aquí las iglesias están vacías, pero organizadas y normalizadas.
Tres preguntas ingenuas intempestivas
¿Es realmente evangélico y cristiano arrebatar su fe a la gente sencilla por problemas de liturgia formal?
¿Sabe un comisario diocesano lo que es la falsa buena conciencia?
¿Por qué un comisario diocesano dice que es periodista si luego resulta que es un comisario diocesano y se comporta como tal?

Advertencia
El término «comisario diocesano» pertenece al idiolecto de Pájaro bobo. Ciertamente no es muy respetuoso, pero él lo considera plenamente pertinente en razón de lo que vio, oyó y escuchó en el programa televisivo comentado.

Entre topos y glotones

En opinión de Pájaro bobo, Enric Juliana, «el Topo del parque del buen Retiro», se salió ayer de madre con el artículo La trampa (y sus cómplices catalanes), publicado en La Vanguardia, otrora española y hoy cobarde y cínicamente antiespañola. En él dice, entre otras cosas, que como sus hijas, residentes en Madrid, no pueden proseguir el aprendizaje del idioma catalán en horario escolar, «a la España plural parece que todavía la están peinando». ¿Cinismo o provocación?
Cabe pensar que este topo no tiene juicio o que, precisamente por tenerlo, y mucho, sólo ve lo que quiere, cuando quiere, donde quiere y como quiere. Así, todavía no se ha enterado de que en Cataluña más de la mitad de la población tiene el español como lengua materna y de comunicación normal y, a pesar de ello o precisamente por ello, la enseñanza pública se imparte exclusiva y excluyentemente en catalán, único idioma oficial del país de los fenicios. ¿Acaso el senyor Enric no ha oído hablar nunca de los comisarios lingüísticos y de las multas lingüísticas? Miserable, miserable.
Valentí Puig, «Golafre mayor de las islas Pitiusas», nos anonada con una de las creaciones más portentosas del periodismo cispirenaico a lo largo de los últimos cien años, pues en su colaboración de hoy, jueves, 12, en ABC, escribe, proclama y enseña: Los lectores ya suponen que al querer imaginar un capítulo cualquiera de la vida política por venir no se pretende la profecía sino alumbrar lo que está ocurriendo a la luz hipotética de lo que pudiera ocurrir.
Pájaro bobo se rinde y renuncia a comentar la frase con visos de lead periodístico y, por supuesto, el artículo en su conjunto. Convencido de que le faltan luces, deja tan demeritoria tarea a exégetas, hermaneutas y drogomanes con más erudición y más paciencia que él.
De todos modos, él cree sinceramente que estamos ante dos estafadores y, por lo tanto, ante dos delincuentes de la pluma y la letra impresa, habida cuenta de que, aunque cada uno utiliza armas y recursos propios y diferentes, los dos persiguen el mismo fin, y no parece que a estas alturas sea mínimamente sensato preguntarse qué fin persiguen nuestros separatistas del Mediterráneo y del Cantábrico, estén donde estén, utilicen la lengua que utilicen. Miserables, miserables.

Aclaraciones
Traducido al catalán, el sobrenombre de Enric Juliana sería: «el Talp del parc del bon Recés».
La palabra catalana «golafre» significa glotón, pero, una vez incorporada a su idiolecto, Pájaro bobo ha procurado infundirle un matiz humorístico, entre indulgente y despectivo, en la línea de bon vivant.

De varia re: entre hoy y mañana

En plena semana pecaminosa, que antes era y se llamaba santa, Pájaro bobo trata de ordenar cuentas, papeles y asuntos varios. Su novela sigue pendiente. Cada día dice que va a cogerla de nuevo, o sea, a recogerla, pero la verdad es que el cartapacio continúa ahí, sobre la mesa. Lo más curioso e intrigante del caso es que ya la tiene escrita, pues normalmente él escribe de memoria, con la cabeza y en la cabeza, sin papel; todo lo más, con apuntes. Una novela, pues, en busca de autor.
El laberinto catalán, texto con pretensiones de editorial periodístico publicado ayer, domingo, en ABC, le ha producido tristeza, decepción y desesperanza. Según él, los madrileños y los españoles en general no conocen el problema catalán, ni lo conocen ni lo entienden. Para entender a los catalanes es necesario haber vivido en el extranjero, y es sabido que a estas alturas de nuestra historia futura el extranjero empieza/empezará, cada vez más nítidamente, en la margen izquierda del Ebro. Los que conocen y entienden el problema catalán, pero previsiblemente nunca lo explicarán de manera íntegra, veraz y leal, son los integrantes del lobby fenicio con residencia consular colegiada en la capital de todas las Españas. Así, atrapados entre la ignorancia indulgente y benévola/malévola de unos y la perfidia polimórfica y mimética de otros, los carpetovetones heterodoxos, radicales e iluminados estamos condenados a sufrir como perros. Y, por lo tanto, a blasfemar como condenados. Eso o dar en locos.
Gracias a La Vanguardia, Enric Juliana, en su condición de topo del Retiro (en vernáculo, talp del Recés), nos regala una crónica madrileña de raras excelencias literarias y específicamente periodísticas. En opinión de Pájaro bobo, continente y contenido sitúan a este catalán de cacumen con chispa y retranca púnicas claramente por encima de todos los escritores de periódico de nuestro ámbito lingüístico-cultural. Pulso, ritmo y entonación nos hacen olvidar por unos momentos que el angelito/mensajero/corresponsal no está donde está precisamente para halagar nuestros ojos y nuestros oídos con lindezas; eso es el camuflaje, la túnica. Debajo de la túnica lleva la daga, y, aunque esta vez no ha hecho ningún amago homicida, la ha mostrado o, al menos, ha hecho un gesto para que se vea el filo sin que se vea ni el gesto ni la intención. Virtuosismo del fenicio con la pluma y con la sica de sicario.
Después de vivir durante treinta años y un día vendiendo las mismas o parecidas imágenes y las mismas o parecidas figuras, como ese Tàpies que lleva treinta años y muchos días guarreando telas, papeles y paredes con sus pinceles, siempre especulando con el irredentismo, pecuniariamente redentor, de las cuatro barras, Francisco Umbral sigue mariposeando sobre la actualidad en la parcela que va de la tertulia de café a las revistas de gente guapa, pasando por los culebrones televisivos, pues para él escribir es, y sólo puede ser, puro y eterno mariposeo, mientras que Juan Manuel de Prada, víctima de un éxito prematuro, probablemente no llegará a ser el escritor que debió ser y tampoco el mejor y más creativo de cuantos lleva dentro. Para Pájaro bobo, Juan Manuel de Prada ha quedado en un misacantano típico de la cultura española de la Meseta, habida cuenta que lo poco o mucho que llega a esas tierras desde la Europa ilustrada lo hace antes y después a través del filtro reductor de una lengua empobrecida por la mentalidad de hablantes ajenos e incluso contrarios a la dimensión metafísica de la realidad humana y por la misma razón incapaces de acceder a ella y vivir en ella. ¿Cuántos españoles saben, por ejemplo, que en la Europa nacida con la Ilustración la metafísica es percibida como espiritualidad y la espiritualidad es percibida como metafísica?
Más allá de diferencias tan profundas como evidentes, a Pere Gimferrer le ocurre algo similar. Pájaro bobo opina que este catalán del sur debería haber nacido en un país transpirenaico; en Francia, acaso en Italia. Presa de fuertes inhibiciones y represiones, más que agitado por filias y fobias, pero sin la menor duda poseído por una sensibilidad claramente patológica, Gimferrer, poeta y sólo poeta, se debate entre flaquezas y temores personales, de una parte, y exigencias suprapersonales, de otra; al menos, eso parece. No es fácil que consiga liberarse; y, en cualquier caso, debería hacerlo por elevación. Aun así, Pájaro bobo desea que la próxima vez tenga más suerte y venga al mundo en la Europa de los pueblos y los hijos de la Diáspora. Allí donde, al menos eso quiere creer, cada uno elige la lengua, la cultura, la patria y con ello todo lo que quiere ser y sólo lo que quiere ser.
Pájaro bobo está deseando morir o, por mejor decir, volver a nacer.

Las verdades y las falsedades de Pujol ben Gurión

El ex honorable (por favor, pronúnciese ix honoreibol aspirando la h) Pujol ben Gurión confiesa que está preocupado por la abstención en lo que fue y está a punto de dejar de ser feudo del catalanismo militante y recalcitrante. La dictadura con pátina de democracia se resquebraja. Ellos lo saben, lo saben y lo dicen; faltando a la verdad en conciencia y a conciencia, pero lo dicen; con lágrimas de cocodrilo en los ojos, cocodrilos del Llobregat, pero lo reconocen. Y lloran, con lágrimas de cocodrilo, pero lloran. Hoy la retaguardia de La Vanguardia habla de lo que se avecina. Tienen miedo. Tendrán que preparar una nueva chapuza y, sobre todo, perpetrar una nueva conjura. Con un lema y leitmotiv como, por ejemplo: una Catalunya independiente y con Estado propio fortalecerá la unidad de España y de los españoles porque asumirá el control de sus territorios y sobre todo de su Hacienda y de su banca. En eso son maestros. Aun así, ahora la palabra la tienen los Ciudadanos, partido de la ciudadanía. No es fácil que los engatusen, al menos en un primer envite, pero lo intentarán; sí, lo intentarán una y mil veces. Por delante y por detrás, por la izquierda y por la derecha, por arriba y por abajo, con halagos y arrumacos, con amenazas y puñaladas traperas, con pactos por las libertades y alianzas por los derechos de las naciones sin Estado, con «misas unitarias» y frentes nacionales, nunca, nunca, nunca con un acuerdo leal basado en la lealtad, pues escrito está: nadie puede dar lo que no tiene.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué chapuza, apaño, trapicheo, contubernio, chantaje o ménage à trois tienen ya preparado y preparido los padres de la perfidia para esa eventualidad que tanto temen?
¿Conseguirán los kapos de nuestra mafia política comprar, corromper, fagocitar, civilizar, democratizar, catalanizar y burocratizar a los nuevos, jóvenes y rebeldes ciudadanos de nuestra ciudadanía?
¿Aprenderán algún día los filisteos de Ponent que hasta ahora nunca nadie consiguió engañar, oprimir y sojuzgar a toda una sociedad durante todo el tiempo?
Nota
Pájaro bobo ha tomado el sintagma nominal «misa unitaria» del lingüista Enric Juliana, el topo del buen Retiro (el talp del bon Recés), que lo utiliza como sinónimo no de misa ecuménica sino de aquelarre de fantasmas y fantasmones.

Anuncios por palabras

Noemí, vidente, adivina el futuro tuyo y de tu pareja sin sonsacar.

Repaso del ABC

Fiel a la norma, Pájaro bobo hace su repaso diario, diurno o nocturno, del diario ABC. Empieza por la tercera. De la tercera pasa a la portada, que es la primera, y de la primera pasa a la quinta, que es la número cinco, la página en la que se debaten los temas de actualidad y, como es sabido, la hora de la verdad para los toreros. Hoy en el albero de papel y letra impresa hace su presentación el diestro Juan Manuel de Prada con La memoria malversada. Decepción y silencio. Pájaro bobo considera que el joven y otrora prometedor espada busca el calor del tendido de la derecha y, además, se encara con los del tendido de la izquierda cuando lo correcto habría sido sin duda que se mantuviera a la altura de la bandera, por encima de tendidos, bandos y rivalidades.
Ajeno a odios y rencores históricos, al menos en la medida de sus posibilidades, Pájaro bobo se atreve a decirle: «Repite conmigo: Major sum et ad majora natus. En cualquier caso, puedes escribir mejor, debes escribir mejor; y, sobre todo, procura volar más alto. Para ello tal vez te convenga aprender/saber/recordar/tener presente que cuando la religión, toda religión, cualquier religión, defiende los intereses materiales de una clase social, forma parte de la ideología de esa clase social y, por lo tanto, es alienante; por el contrario, cuando la religión no se somete a los intereses materiales de ninguna clase social y, por lo tanto, no forma parte de ninguna ideología, es desalienante. A los ojos de Pájaro bobo, entoncces —¿sólo entonces?— la religión constituye una forma de espiritualidad auténtica. ¿Teología de la liberación? No, liberación por la teología.
La Generalitat negocia que su Delegación en París sea reconocida por el Gobierno francés. Página 45 de ABC, 14 de abril de 2007. Pájaro bobo reniega y se niega a seguir leyendo la noticia-crónica, alojada, cómo no, en la separata catalana. No quiere caer preso de su propia memoria histórica. Prefiere seguir blasfemando, que es una de las cosas que mejor se le dan, sobre todo en los arrebatos. Para él blasfemar es como escupir, escupir malos pensamientos y malos instintos, con el deseo de liberarse de todo ello y respirar mejor, más sosegadamente.
Un periódico de la Fenicia de Poniente dice, entre zarandaja y zarandaja, que Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, ha ganado el premio San Juan de la Caja de Ahorros de Sabadell. En la nota se le describe/define como «uno de los columnistas más destacados de la edición catalana de ABC». Pájaro bobo vuelve a blasfemar y a escupir.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué una persona joven como Juan Manuel de Prada, que no vivió la guerra civil, atiza el fuego de la memoria histórica y de ese modo contribuye a hacer de ella una memoria rencorosa?
¿Controla el Gobierno español todas los intentos y todas las intentonas de la Generalidad por asomar la nariz, la cara, la cabeza o lo que sea al exterior?
¿Es cierto que el Golafre de las Pitiusas es un destacado quintacolumnista de la separata catalanista de ABC?
¿Es cierto como dice un perverso anticalanista que ya le tienen reservado/asignado/adjudicado el premio de las Letras Catalanas en una de sus próximas ediciones?

Zapatero: traiciones y delitos

En opinión de Pájaro bobo, Zapatero ha llevado a cabo, entre otras muchas, tres traiciones que son otros tantos delitos.
Primera traición delito: negociar y pactar con los representantes de una banda terrorista cuyos miembros han cometido gravísimos delitos de sangre y en muchos casos tienen causas pendientes.
Segunda traición delito: negociar y pactar con formaciones políticas que, de palabra y/o de hecho, no acatan nuestra Constitución y se proponen destruir España como nación utilizando todos los medios a su alcance, legítimos, no legítimos, constitucionales, no constitucionales.
Tercera traición delito: practicar una política fraudulenta, dolosa, desleal y globalmente contraria a los derechos de los españoles como sociedad, pueblo, nación y Estado.
Por todo ello, amén de otras traiciones y otros delitos que él conoce de primera mano y los españoles sospechamos, Pájaro bobo pide la destitución y el procesamiento de nuestro indigno y desleal jefe de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
¿Qué tiene que hacer o deshacer aún Zapatero para que los españoles reaccionen?
¿Y si mañana fuera ya demasiado tarde?

De las fronteras al control de aduana

Un repaso de la prensa, a vista de pájaro y de gusano, nos permite comprender que el terrorismo de origen islámico es la primera preocupación de los políticos y, por obra de sus agentes y corresponsales, de la sociedad civil, de todas las sociedades civiles de Occidente. Democracia, bienestar, paz y progreso corren peligro, peligro grave. Ahí están las dos grandes derrotas/victorias de Afganistán e Irak. Por lo pronto, se ha venido abajo el mito de Israel: invencible en la guerra y en la paz. Ahora, obligado a bunkerizarse, el afortunado país de la leche y la miel practica la táctica del erizo y la avispa. O del galápago y la mosca cojonera. Posee capacidad para defenderse de sus enemigos (sólo tiene uno: todos los países árabo-musulmanes) y dañar sus instalaciones militares, no para aniquilar a aquél y destruir éstas. Erizo y avispa, galápago y mosca de oasis, Israel es hoy un islote bunkerizado. Alcatraz con palomas y halcones.
La frontera no está ni en el Líbano ni en Chipre ni en la Sublime Puerta constantinopolitana; para nuestra desgracia, ni siquiera en Viena, histórica puerta de Europa. Ahora ya no hay fronteras. Han desaparecido. Dejando al margen muros y alambradas que se reducen a disparatados intentos de poner coto al desierto, ya sólo queda el control de aduana. Hasta que lo arrasen las sucesivas riadas de inmigrantes. Las cabezas pensantes, bienpesantes de Occidente deben plantearse el problema ex novo, ex nihilo. Israel se ha equivocado; o se ha equivado o nos ha engañado a todos, empezando por Estados Unidos. O las dos cosas juntas y a la vez. Es posible que a la superpotencia la encerrona de Afanistán e Irak, una y la misma, le sirva y le aproveche para vender armas, pero es una encerrona. Ahí estamos. Atrapados, sin saber qué hacer. El filósofo nos enseñó que sólo lo real es racional.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué tenemos que hacer los europeos para que ahora sólo lo racional sea real?

Las expiaciones del espía fenicio: de la Barceloneta a la madrileña calle de Alcalá

Enric Juliana, conocido en los Madriles, capital del Reino de España, como «el topo del parque del buen Retiro» y en la Barceloneta, a orillas del mar de la Sargantana, como el Talp del parc del bon Recés, sigue expiando y espiando. En cierto modo, Pájaro bobo se siente defraudado, pues los recursos literarios del presunto implicado como cronista matritense no están siempre a la altura de predicciones y expectativas; con frecuencia su prosa flaquea, y el prosista, falto de inspiración, opta por el floreo y el mariposeo de un forastero metido a corresponsal extranjero. Poca cosa, mucho menos de lo que Pájaro bobo se prometía. Lo siente por sus lectores. En lo que no le ha defraudado es en el trabajo de zapa, que es lo suyo. Ahí sí da la talla, a diario y amb escreix (con creces). Ahí, la criatura se mueve con la codicia y la crueldad del topo que ha conseguido penetrar subrepticiamente en la madriguera de unos conejitos confiados e indefensos.
Moraleja: para espiar hay que expiar.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿hay que tener compasión con el topo cuando canta la palinodia o por el contrario pensar en lo que habría hecho si le hubiera salido bien la jugada?

Sigue la cuenta atrás en la destrucción de España

Después del aquelarre de los fantasmas y los fantasmones del carallot Carod, el Topo del buen Retiro (el Talp del bon Recés) anunció la celebración de una «misa unitaria» que Pájaro bobo interpretó como una misa negra en la noche de Walpurgis. Ya vendrá. De momento, el lindakara Ibarreche toma la iniciativa separatista con la la última gran noticia: un referéndum de los vascos para los vascos. Días antes, en el Mundialito Benjamín celebrado en El Algarve, los alevines del separatista Laporta habían escenificado una de sus jugadas más conocidas y ensayadas. «Ellos que canten, vosotros aquí, sin moveros».
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Si un referéndum como el que prentende montar Ibarreche es anticonstitucional, no lo es, necesariamente, el marco político que, además de permitirlo, lo dirige y lo organiza?
¿Por qué las infracciones de la Constitución no conllevan ningún castigo para los infractores?
¿Por qué en la lengua y en el país del Golafre de las Pitiusas y del Talp del bon Recés no se pronuncian nunca palabras como perfidia, pérfido, traición, traidor, cobardía, cobarde, colaboracionismo, calaboracionista, cuando pertenecen por derecho propio al vocabulario más genuino e idiosincrásico de la política de la puta i la Ramoneta, versión vernácula, inductiva y trapisondista, de la vieja Realpolitik?

Del enroque largo al enroque corto

Pájaro bobo ha hecho algo que no desea, y tampoco aconseja, a nadie que esté en su sano juicio y quiera conservarlo. Primero, huyendo de un entorno hostil y ya sin ganas ni posibilidades de hacer la guerra con un mínimo de garantías para su dignidad, que ahora se llama autoestima, renunció a la calle y el paseo diario, y se refugió en su Búnker de pladur. Enroque largo. Allí vivía, convivía y sobrevivía sin problemas mayores, toda vez que tenía todo lo que un hombre deseoso de paz y libertad verdaderas necesita: condumio más que suficiente en calidad y cantidad para el cacumen, el vientre y el bajo vientre. Lo tenía y lo tiene. Pero resulta que la vida es larga, y la imaginación rebelde y levantisca. Y cada mañana, cuando Pájaro bobo se asomaba a la ventana de su Búnker de pladur para saludar con la mirada a sus gatitos del jardín de infancia y dar gracias a Dios por enviar al Menesteroso con comidita para la prole, que era y es también suya, pensaba en los mundos que se extendían al otro lado del cristal y en las vidas que se desvivían lejos de la suya. Y una mañana, así que el primer rayo de sol acarició su cabeza, su mente se iluminó y él, Pájaro bobo de por vida, tomó una decisión: dejar a disposición de sus actuales y legítimos moradores, Margarita y Blacky, el Búnker de pladur, menos la habitación donde tenía su ordenador, sus carpetas con apuntes y algunos de sus libros. Dicho y hecho. Pájaro bobo cogió su rey y lo pasó del flanco izquierdo al flanco derecho, o sea, del enroque largo al enroque corto, maniobra, argucia y triquiñuela que, como es sabido, está prohibida en la práctica ajedrecística desde la categoría de los principiantes hasta la de los grandes maestros.
Ahora, Pájaro bobo se pasa los días delante de su ordenador, conectado a la red y enviando y recibiendo mensajes de gentes a las que ni conoce ni, probablemente, conocerá. Una vida real en un mundo virtual. Tanto es así que la primera vez que Margarita llamó a su puerta y Pájaro bobo le contestó «Tengo visita», la buena mujer se sobresaltó pensando no sabemos qué y, nada más abrir la puerta, dijo, mitad liberada, mitad incrédula: «¡Pero si aquí no hay nadie!» Efectivamente, son visitas invisibles, reales pero invisibles. El visitado y anfitrión, host para los cibernautas, las puede ver y leer pero no palpar. A decir verdad, en este mundo nadie palpa nada.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo puede vivir un ser humano entre el enroque largo y el enroque corto?

El terror del traidor

El catalanoseparatista Valentí Puig firma hoy, 18 de abril, la tercera de ABC con un montón de palabras bajo el título de El vasto vértigo del terror que empieza así: «El sueño regresivo del gran califato impone la desaparición de la autonomía individual y, en último extremo, convierte al ser humano en arma contra la humanidad, con un cinturón explosivo o al volante de un camión cargado de dinamita, destinado a destruir vidas humanas y todo elemento de convivencia que se oponga al totalitarismo jihadista». Si alguien, después de intentarlo varias veces, no consigue entender el texto que antecede, que no se asuste. En opinión de Pájaro bobo, el que debería asustarse es el que dijera que lo ha entendido, fuera o no fuera verdad. Como lector incurable y adicto de ABC, Pájaro bobo sigue creyendo que el portentoso autor de semejante constructum piensa en polaco y luego se hace traducir al español lo que piensa con un robot de penúltima generación. En cualquier caso, no cabe duda de que estamos ante una eminencia no de la lógica sino de la perversión de la lógica. Tal eminencia remata su faena con estas dos perlas de la mejor politología europea: «Esta vez, la vieja Europa del relativismo y el colesterol no puede permitirse tanta transigencia. Hace tiempo que la «jihad» cruzó el Mediterráneo».
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Alguien puede explicarnos qué tiene que ver el relativismo con el colesterol?
¿Cuánto tiempo hace que Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, cruzó el Ebro para instalarse en la capital de España como miembro del lobby fenicio de la intriga permanente, la traición persistente, la conjura convergente-disolvente?
¿Y si después de tanta intriga, tanta traición, tanta conjura, resulta que el invento no resulta?

La derrota de Occidente

Se habla de cambio climático cuando, como ya ha dicho Pájaro bobo, lo lógico y pertinente (acaso lo menos ilógico y lo menos impertinente) sería hablar de degradación del medio ambiente, de la bioesfera o de las condiciones de vida en nuestro planeta. No hace falta. Precisamente por absurda, no hay que desechar la idea de que, tal vez, el ser humano está destinado a autodestruirse. Y, si no, ahí están los musulmanes. Por lo pronto, Europa corre gravísimo peligro. Los musulmanes han encontrado un arma para luchar contra la superioridad tecnológica de Israel, de Estados Unidos y de Occidente en su conjunto. Ese arma es la fe. Una fe que ya no mueve montañas pero derriba edificios gigantescos, erigidos en símbolos de la opresión que, según ellos, sufren y del odio que, según nosotros, sienten. Opresión y odio. Cóctel mortífero. Como en otros tiempos, la fe convierte al ser humano en una bomba. La metralla está en el corazón, el mecanismo en la cabeza.
En opinión de Pájaro bobo, Occidente debe afrontar la amenaza islámica con inteligencia y sangre fría. Invadir un país, dos países, tres países no soluciona el problema, lo agrava. Como lo agrava llamar terrorista a todo aquel que se opone a la invasión-ocupación de su patria. Ésa es una manera de convertir a todos sus habitantes en terroristas. Y también una manera de que los habitantes de todos los países árabo-musulmanes se solidaricen y se unan en la lucha contra Occidente y sus aliados. Si quiere conjurar el peligro y salir airoso, Occidente debe renunciar a su superioridad bélica y emplear las armas de la razón. Y, como primera medida, debe estudiar a fondo la mentalidad de los pueblos árabo-musulmanes. Su sistema de valores, su modo de entender la vida individual y colectiva o social. En el enfrentamiento, el creyente tiene ventaja sobre el no creyente; por eso busca siempre el cuerpo a cuerpo, y ahí, en el cuerpo a cuerpo, las máquinas no sólo no sirven de nada sino que incluso constituyen un impedimento, un impedimento tan grande como las corazas y los escudos medievales. En opinión de Pájaro bobo, Occidente debe despojarse de su pretendida superioridad y adoptar una actitud realista y racional. Para él es una ingenuidad pensar que, si se produce un choque de civilizaciones, en ese choque van a prevalecer las condiciones que fije Israel, Estados Unidos u Occidente. Lo más seguro es que sean los árabes quienes fijen la hora, el lugar y el modo o los modos del choque, que, si Alá quiere y Jehová no lo impide, serán varios. O muchos. Ya ahora podemos dar por cierto que los golpes o mazazos serán siempre por sorpresa. Y, muy probablemente, en varios lugares a la vez. Y, con toda certeza, en los puntos más vulnerables, en los puntos más sensibles. Allí donde más grande sea el daño, y más persistente; un daño, a ser posible, irreparable, definitivo, total.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuándo aprenderá Estados Unidos la lección de Irak y Afganistán?
¿Qué será de Europa?
¿Qué será de Israel?
¿Qué será de España?

Adivinanza: abcde…

«Es tanta la espesura del pasado y tan dinámica la reconversión del presente que a cualquiera que no padezca alguna patología política no puede dejar de sorprenderle en uno u otro sentido el escenario actual de la política española».
¿Puede decirnos alguien qué significan las palabras que anteceden? Como pista, Pájaro bobo puede aducir que con ellas inicia Valentí Puig, conocido en esta página como el Golafre de las Pitiusas, su meritísima colaboración Lo aguantamos todo en el ABC de hoy, día 19 de abril. Si alguien lo consigue o, mejor aún, si alguien resiste la prueba sin conseguirlo, probablemente se alegrará cuando llegue al fin del montón de palabras y lea: «… un país que lo aguanta todo, lo puede conseguir todo». Aquí lo único que tendrá que hacer es dejar el polaco y pensar y decir en español: «una persona que lo aguanta todo, puede conseguirlo todo».
Aclaración lógico-gramatical
De acuerdo con lo que Pájaro bobo sabe, en polaco funcionan perfectamente las concatenaciones de oraciones negativas, pero en español, no; y, además, son innecesarias.

¿Fuga, traición o aterrizaje?

Miquel Roca y Josep Duran Lleida, maestros consumados, aún no consumidos, de la intriga política, llevan décadas planeando un aterrizaje honroso, ministerialmente hablando, en Cuatro Vientos. La sombra de Pujol ben Gurión los persigue como una maldición bíblica. Ellos lo saben y, aun así, siguen intentándolo. En tierra de fenicios, la traición no es delito y además se premia con otra traición.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán estos dos disidentes convergentes burlar la vigilancia de Pujol ben Gurión, señor del gran poder y gran maestre de la logia Acció Catalana?
Nota
Para obtener información sobre Acció Catalana, el lector consultante puede dirigirse a Enric Juliana, conocido en este página como el Topo del parque del buen Retiro y en la Barceloneta como el Talp del parc del bon Recés. Al parecer, el subsodicho es especialista en el tema.

El secreto de la vida

Pájaro bobo opina, al menos en algunas ocasiones, que el secreto de la vida está en el dolor, pero ¿dónde está el secreto del universo? Según él, el dolor, no la razón, tampoco la fe, es el que da sentido a nuestra existencia. Él cree que sin dolor nada tendría sentido, y no habría felicidad, ni podría existir. Primero hay una realidad imperfecta, de esa realidad imperfecta emana la injusticia, de esa realidad injusta emana una realidad dolorosa. Una realidad dolorosa es necesariamente una realidad contingente. Para el ser humano es inconcebible un dolor eterno, un dolor absoluto, un dolor sin fin, un dolor sin límites, ¿pero cómo y por qué se inició el dolor? Yo existo, luego sufro. Yo sufro, luego existo.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Puede darse una realidad contingente perfecta?
¿Puede darse un ser contingente perfecto?
¿Puede darse un ser contingente que no cause dolor a otros y a sí mismo?

Televisión: the political reality show

Pajaro bobo no vio íntegramente ni el programa de Zapatero ni el de Rajoy. Sólo un par de minutos de cada uno de ellos. En su opinión, este tipo de programas constituye un avance, al menos en el ámbito de la democracia escenificada y, por lo tanto, controlada. Algo es algo. Por lo que ha oído y lo que ha leído, Pájaro bobo ha llegado a la conclusión de que los comparecientes-concursantes estuvieron a la altura de lo que se esperaba de ellos. Uno mostró su sonrisa de Mona Lisa; otro, su cordialidad de hombre sin complejos. Pájaro bobo ha dicho muchas veces que no le gusta Zapatero por la sencilla razón de que ni cree en él ni confía en él. Todos los políticos que han tenido tratos con Zapatero, desde los separatistas vascos hasta los separatistas catalanes, pasando por los representantes de la Meseta castellana, han terminado diciendo que el subsodicho los engañó. Buena carta de presentación para un gobernante español y un hombre de izquierdas. Pero él sigue sonriendo. Mariano Rajoy, como persona, no le cae mal. El hombre vive e interpreta su papel con dignidad, sin apuntes ni papeles a mano. Pájaro bobo cree en él porque cree que es sincero. En este caso, sus limitaciones son una garantía. Una garantía de que no va a hacer como Zapatero o como Pujol ben Gurión: engañarlos a todos y quedarse con el botín. Y si a estas alturas ya sabemos cuál es el botín que persigue Pujol ben Gurión, no podemos decir lo mismo del botín anhelado por nuestro actual jefe de Gobierno. Aunque, a decir verdad, Pájaro bobo se lo huele y se lo teme.
En el Reality show político que comentamos, Zapatero, concursante número uno, falló una pregunta; Rajoy, concursante número dos, falló igualmente una pregunta. El primero erró al decir el precio de un café en un establecimiento público; el segundo no supo contestar y no contestó cuando una buena señora le preguntó cuánto ganaba o cuánto gana un auxiliar administrativo. Empate técnico.
Evidentemente, ninguno de ellos tiene la picardia (no picardía) del ex honorable fenicio, autor de una fórmula mágica e infalible para salir de apuros: «Eso no toca». Repito, algo es algo.
La señora que puso en evidencia a Rajoy llevaba su consulta preparada y preparida. Era una señora; a buen seguro, una buena señora.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Se enterarán algún día nuestros políticos de lo que vale un peine gracias los programas televisados en vivo y en directo?
¿Nos enterararemos algún día los españoles de cuál es el botín que Zapatero sigue ocultando y persiguiendo?

Música de Avellaneda

A pesar de sus limitaciones perceptivas, a Pájaro bobo le maravilla y le sobrecoge el fenómeno de la música y procura tener oídos para todas las modalidades que llegan a él. Hoy, sábado, lee en La Vanguardia barcelonesa: «El conseller de Turisme invita a los catalanes a no pasar por Barajas cuando viajan. Huguet pide que se envíe “una señal” al Estado para que ceda El Prat». En opinión de Pájaro bobo, el mensaje, plenamente en la línea de la política de la puta i la Ramoneta, tiene el sello de la Generalidad, aunque se diga que la letra y la música son del maestro Huguet, funcionario de la Fenicia de Poniente. Miserables, miserables.
Afortunadamente, en la contraportada del órgano del separatismo oficial de Cataluña hay un texto sumamente gratificante de Ima Sanchís en forma de entrevista que esta inteligente señora hace a Friedrich Cerha, músico nacido en Viena y, por lo que dice, persona sensible marcada por sus vivencias durante la segunda guerra mundial. Cerha nos enseña/recuerda que la música tiene que ver con el latido del corazón. Y Pájaro bobo añade por su cuenta y riesgo que el latido del corazón humano tiene que ver con el latido o la cadencia del universo, de la misma manera que el latido o la cadencia del universo, con todos sus corazones, tiene que ver con el latido o la cadencia de Dios, con todos los universos y todos los corazones que ha creado.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Es bueno y/o aconsejable prestar oídos sordos a todas las músicas que nos perturban incluso cuando maestros y comparsas se empeñan en repetir «siga el baile, siga el baile»?
¿Es cierto, como intuye o sospecha Pájaro bobo, que el sonido no es imprescindible para la música?
Y, si el sonido no es imprescindible para la música, ¿cuál es entonces la esencia de la música?
Observaciones
Cualquiera que sea la respuesta a la primera pregunta, acaso convenga insistir en que las dos noticias comentadas han aparecido el mismo día, en el mismo periódico: una en su portada, otra en su contraportada. Cualesquiera que sean las respuestas a las segunda y la tercera preguntas, no cabe duda de que el baile consiste en movimientos acompasados, por lo común en parejas o por parejas, con o sin acompañamiento musical.

Más allá y más acá de la memoria histórica: ilegitimidad y responsabilidad

A estas alturas de la historia, con treinta años por medio, es fácil decir que el régimen de Franco era ilegítimo y, por lo tanto, que también lo era todo lo que hizo. Tres consideraciones intempestivas.
Primera. Los pueblos hacen a sus dictadores, no los dictadores a sus pueblos. Los alemanes en cuanto pueblo hicieron a Hitler y lo erigieron en su Führer, no al revés. Los alemanes en cuanto pueblo existían, existen y existirán, antes de Hitler, con Hitler y después de Hitler. De acuerdo con los documentos históricos, en los momentos triunfales del nacionalsocialismo el noventa y nueve por ciento de la población alemana lo apoyaba con fervor y entusiasmo.
Segunda. Aunque Franco se hizo con el poder por la fuerza de las armas, durante cuarenta años, hasta el día después de su muerte, contó con el apoyo no sólo tácito sino también expreso y en la mayoría de casos incluso ostentoso y entusiasta de españoles y no españoles. Ese sería el retrato real y fidedigno de lo que fuimos y de lo que somos, de lo que no fuimos y de lo que no somos. Como hijo de un obrero socialista y huérfano de guerra, debo decir que nunca vi que alguien se manifestara, ni siquiera veladamente, contrario al régimen de Franco. ¿Opresión o cobardía? Personalmente considero que los regímenes políticos, incluidas las llamadas dictaduras, se mantienen básicamente gracias a la cobardía y el espíritu servil de las personas. Que ahora Rodríguez Zapatero venga a erigirse en ejemplo de valentía y lealtad me parece no sólo un insulto sino incluso una provocación, dadas las cualidades que le adornan y desadornan como persona.
Tercera. Actualmente, en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas, algo que los políticos catalanes/catalanistas se cuidan muy mucho de ocultar: una comunidad de lengua española que representa aproximadamente el cincuenta y cinco por ciento de la población, y una comunidad de lengua catalana que representa el cuarenta y cinco por ciento restante. A pesar de ese hecho objetivo y a pesar de que teóricamente España es un Estado de derecho con un régimen democrático, los representantes de la comunidad de lengua catalana –repetimos, el cuarenta y cinco por ciento de la población– copan todas las instituciones de la Administración autonómica empezando por su Parlamento. En el Parlamento de Cataluña, la comunidad de lengua española, equivalente al cincuenta y cinco por ciento de la población, no tiene ni siquiera una representación, digamos, mínimamente simbólica, pues el hecho es que no tiene representación por la sencilla razón de que, a efectos prácticos, no existe. En consecuencia, las leyes aprobadas y promulgadas por el Parlamento de Cataluña no son ni democráticas ni legítimas ni representativas, toda vez que han sido elaboradas, promovidas y aprobadas por los representantes de la comunidad de lengua catalana no ya sin tener en cuenta los derechos de la comunidad de lengua española sino abiertamente en contra de ellos y de ésta. Deshacer esa situación en todo lo que tiene de ilegítima —sí, de ilegítima, fraudulenta, antidemocrática y dictatorial— es claramente responsabilidad de nuestro actual jefe de Gobierno. Yo estoy convencido de que el pueblo español y concretamente la comunidad de lengua y sentimientos españoles de Cataluña van a recordárselo y exigírselo. ¿Acaso preferirá tener que comparecer ante la magistratura para dar cuenta de su complicidad en este monstruoso fraude de ley que anula y desvirtúa tanto la Constitución de 1978 como el Estado de derecho? A mi modo de ver, ahí están la memoria histórica y la responsabilidad actual.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasará el día en el que el Tribunal Constiticional declare, y tiene que declararlo, que todas las leyes del Parlamento de Cataluña son ilegítimas?

Dos nombres y una misma traición

Pájaro bobo piensa que la labor de Josep Piqué, el hombre de la picadura en la espalda en silencio y a oscuras, responde a los mismos fines que la labor de Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, especialista en el guarreo periodístico.
De acuerdo con el encargo recibido de sus superiores, Piqué se propuso desnaturalizar el Partido Popular de Cataluña hasta convertirlo en un apéndice insignificante e irreconocible de esa Convergencia de burgueses hoy separatistas y ayer españoles y españolistas. A estas alturas de la película de nuestra democracia apenas puede negarse u ocultarse que las huestes del franquismo catalán se pasaron en su día, con bagaje y patrimonio, a la Convergencia pujoliana utilizando, en la mayoría de casos, los pasillos y los corredores de sacristías y conventos puestos a su disposición por la clerecía de la provincia Tarraconese. Ellos nombraron a sus obispos y en pago sus obispos los protegieron: a ellos y a sus familias con vidas y haciendas. Una vez más, como siempre. Nada nuevo en esta tierra de María Santísima, aquí llamada la Moreneta. Alguien, con una perspicacia política tan rara como sorprendente, dijo en los albores de la nueva etapa histórica que Convergencia era «la continuación sociológica del franquismo orgánico e institucionalizado». Y acertó de lleno en su dignóstico y en su predicción.
Mientras tanto, Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, sigue guarreando las páginas de ABC, el periódico de todos los españoles, referente intelectual, político, patriótico, sí, patriótico, durante muchas décadas de españoles de todas las ideologías. Instalado en la quinta, desde donde controla la Tercera y con ella la cabeza y la cabecera, el mencionado Golafre, fenicio de vena, mena y novena, sigue trabajando por hacer de este periódico una hoja ilegible e inservible y, como tal, tan despreciada por los españoles como apreciada por los separatistas. De momento, ahí tenemos la separata Cataluña que los españoles del Principado ni ojeamos ni hojeamos, por la sencilla razón de que nos la sabemos de memoria, desde la columna inocua del inocuo Barbosa hasta las cuñas lacerantes y traidoras del catalanismo institucional.
Puede decirse que el de la picadura en la espalda ha conseguido su propósito, o casi. Pero parece que el tiro va a salirle por la culata, pues ahí están esos ciudadanos que han creado un partido joven y prometedor donde antes sólo había abstención, la abstención programada por los Pujoles, los Maragalles y los Montillas para mantener su dictadura con apariencia de democracia. Mientras tanto, el Golafre, dedicado a la productiva y creativa tarea de amontonar palabras, sigue adelante haciendo ver que no se entera de lo que ocurre alrededor de él, pues una de las consignas de todos los agentes fenicios es no responder a las provocaciones de exaltados y desequilibrados. Eso es lo último que un fenicio haría.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Y si el partido de los Ciudadanos se quedara con los votos del traidor Piqué y con los votos del traidor Montilla?
¿Conseguirá Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, con sus conmilitones del lobby fenicio en la capital de España convertir ABC, el histórico periódico de todos los españoles, en retaguardia ilegible de La Vanguardia?

¿Barcelonizar Madrid?

El topo del parque del buen Retiro, el Talp del parc del bon Recés, sigue con su labor, espiar e intrigar. En eso, y en destilar veneno, es todo un artista. Un artista, en definitiva, de la letra menuda y la puñalada envuelta en una sonrisa o en un halago, o en una sonrisa y un halago juntos y a la vez. Del mariposeo al floreo y del floreo a la traición. Para eso está ahí, en la capital de los carpetovetones. Ahora dice que habría que barcelonizar Madrid. Lo otro, lo que piensa, no se atreve a decirlo, de momento, pero lo sabemos todos. Ya lo soltará. Enric Jualiana, padre de la criatura, decía no hace mucho que las cosas había que hacerlas con inteligencia, y no hace falta preguntar qué es la inteligencia para un hijo de la perfidia púnica.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué recurre Enric Juliana, Talp del parc del bon Recés, miembro del lobby fenicio y corresponsal extranjero en los Madriles, a la sinécdoque eufemística «hay que barcelonizar Madrid» cuando lo que piensa, y tarde o temprano dirá, es que hay que catalanizar España?
¿No sería más correcto decir que hay que españolizar España, Cataluña incluida?

La música del maestro Huguet

El maestro Huguet, director del coro angelical de Walpurgis, compuso la partitura. Pero, para desgracia suya, esta vez no hubo aquelarre de fantasmas y fantasmones. El numerito se quedó en trampa, y él fue el primero y, de momento, el único en caer en ella. Invitar a la parroquia, ya instruida y adiestrada, a romper/tapar/arrancar todo letrero en español que encuentre a su paso es una jugada sin riesgo, porque nunca se podrá demostrar de dónde salió la orden y siempre se podrá rechazar ventajosamente toda imputación presentándola como una intriga madrileña. Pero invitar/incitar a la parroquia púnica a no pasar ni por la taquilla ni por la cruïlla/carrefour/distribuidor/hub aéreo de los Madriles mediante un aviso colocado en la portada del órgano oficioso de la Generalidad de los catalanes ya es más grave. Deja huella, huella e impronta. Esta vez no les ha dado tiempo ni para montar el numerito de la fobia española a todo lo cataláunico ni para pedir a los integrantes de todos sus lobbies fenicios, aquí llamados casals, que organicen caceroladas y cencerradas en lugares y horas fijados por la Generalidad. Así las cosas, el Topo del Retiro no se ha atrevido ni siquiera a insinuar que los enemigos de Cataluña podrían haber exhibido un poco más de imaginación. A los que queremos una Cataluña democrática y, a ser posible, leal y española nos llaman anticatalanes. ¿Qué menos?
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué puede/debe hacerse con una Administración autonómica que pretende movilizar deslealmente a sus ciudadanos contra la Administración del Estado?

Se busca dragomán

Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, titula su portentosa colaboración de hoy, martes, en el ABC de todos los españoles «Cómo asociarse con Zapatero». Y escribe: «Las pasiones políticas a veces se perpetúan más allá de su escenario de origen y se enrocan en los nuevos paisajes». Como Pájaro bobo se ha sentido y se siente atraído por el título, ha intentado leer la mencionada colaboración y, en cierto modo, lo ha conseguido. Lo que no ha conseguido es saber qué se dice en ella y sobre todo cómo puede asociarse uno con Zapatero. Por ese motivo busca ahora un intérprete, hermeneuta o dragomán capaz de traducir textos del polaco al español de la Meseta castellana, pues, dada su experiencia, Pájaro bobo está convencido de que el colaborador colaboracionista de ABC piensa en polaco y no consigue poner sus ideas en un español mínimamente aceptable, aunque sólo sea en lo gramatical.
Además, como Pájaro bobo sigue considerando que semejantes colaboraciones no son beneficiosas ni para la salud económica de un diario español ni para la buena formación e información de sus lectores, sugiere y propone que a tan distinguido publicista se le tribute un homenaje y se le conceda el título de profesor emérito en politología, concretamente en la especialidad de naciones sin lengua propia ni Estado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y si, por aquello de comer a dos carrillos, el homenajeando dice que ya le va bien lo del homenaje pero que además quiere seguir disfrutando de todo lo que disfruta ahora?

Dinero español para una Cataluña independiente

A estas alturas de nuestra derrota, entendida en la acepción que se quiera, puede y acaso debe decirse que España está financiando simultáneamente su destrucción y la formación de varias naciones-estado independientes. Una de ellas, a mi modo de ver la más peligrosa en atención a sus medios y a la actividad de sus avanzadillas, es Cataluña. Ya ahora, Cataluña cuenta con una Administración propia y blindada, sí, blindada, con dimensiones, presupuestos y competencias propias de una auténtica Admistración estatal. Tanto es así que desde hace tiempo se permite la libertad de malversar dinero español en programas como el destinado a eliminar nuestro idioma no sólo de todo el ámbito escolar y universitario sino también de la Generalidad y su vastísima zona de influencia. En eso llevan trabajando más de treinta años. Aun así, causa horror leer que la Generalidad de los Montillas y los carallots Carods se gastan cada año 1,2 millones de euros en promover las selecciones deportivas catalanas. Y hay que decir de una vez por todas que si es cierto, como dicen algunos, que Cataluña entrega a España más de lo que recibe, infinitamente más cierto es que aquí, en Cataluña, quienes realmente trabajan son los que han llegado de fuera, pues los catalanes de vena y mena son en su inmensa mayoría funcionarios de la Generalidad y sus infinitas ramificaciones. En esto la historia se repite, concretamente la historia del colonialismo europeo en los siglos XIX y XX. Unos, a trabajar; otros, a dirigir.
Tres preguntas ingenuas s e intempestivas
¿Sabe el Gobierno español en qué gasta la Generalidad el dinero que recibe de la Administración central?
¿Es o no es delictivo que una Comunidad Autónoma gaste parte del dinero que recibe de la Administración central en promover sus selecciones deportivas?
¿Y si las diecisiete Comunidades Autónomas decidieran hacer lo mismo?
¿Hay o no hay causa suficiente para llevar ante los tribunales a la Administración del Estado y a la Generalidad de Cataluña por este hecho, que, a mi modo de ver, constituye una clara y reiterada malversación de caudales públicos?

Ciudadanos, partido en alza

Varios referentes con valor informativo nos dicen que el partido de los Ciudadanos está en alza. Uno de ellos es el trato que sus muchachos reciben de los integrantes del establishment político catalán. No quieren verlos ni en pintura. Ni en pintura ni, mucho menos, en televisión. Los han vetado. Por lo visto, los brokers del parqué parlamentario no han aprendido. Pujol ben Gurión ya ha lanzado su aviso. Ojo a la charnegada. Los que más van a sufrir son, a buen seguro, los maragallianos, los amontillados y los de la picadura en la espalda. La primera vez quisieron boicotearlos y les salió el tiro por la culata. Ahora, en la segunda vez, los integrantes del establishment se empeñan en repetir la estrategia. En cualquier caso, puedo decir que los jóvenes no se duermen y no son precisamente tontos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cónseguirán nuestros jóvenes y avispados ciudadanos romper el cerco mediático montado por los agentes del establishment?

Del oasis a la charca ponzoñosa

Las últimas actuaciones y declaraciones de los políticos catalanes, atrapados en la maraña del Estatuto, han puesto de manifiesto que, si Cataluña fue alguna vez un oasis, ahora es una charca ponzoñosa. Agotado el recurso del enemigo exterior, sus dirigentes han tenido que hacer frente a su realidad, una realidad ciertamente desoladora. «Todo ese esfuerzo –ha venido a decir el ex, nunca honorable, Maragall– no ha merecido la pena, pues el Estatuto no es prácticamennte nada». ¿Para eso tanta conjura, tanta intriga, tanta traición, tanta amenaza? No hace mucho, ese mismo Maragall, incapaz de contenerse por más tiempo, decía más o menos: «Cataluña tiene una Constitución [no un Estatuto]. Ahora sí que es una nación». En opinión de Pájaro bobo, lo peor de todo ello es que, como en el caso de Vascongadas, ahí no hay nada delictivo; ni siquiera como fraude político, ni siquiera como malversación de fondos públicos, ni siquiera como deslealtad a la Constitución española y al pueblo español, ni siquiera como comportamiento antisocial.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no se debería, al menos, ingresar a Pasqual Maragall en un centro para dementes y impedir así que mañana o pasado mañana nos monte otra trifulca estatutaria y después venga diciendo que no ha pasado nada?

El carallot Carod no toca pelota pero viaja con dinero español

Verdugo sañudo y encarnizado del maestro Huguet, el carallot (botarate) Carod sigue viajando por cuenta del erario del Estado español, según leemos en la página 15 del diario ABC, en su edición de hoy, 26 de abril, donde se nos dice literalmente: «Carod gastó. 9.611 euros en visitar el COI e impulsar las selecciones» [catalanas]. Evidentemente, ni esa ni otras muchas andanzas del mencionado botarate, como, por ejemplo, su viaje a Perpiñán para pactar con ETA, son constitutivas de delito alguno. Y eso quiere decir que el subsodicho seguirá viajando con todo su séquito de consejeros, asesores y programadores a cuenta y a costa de los españoles. Triste, muy triste.
Pregunta ingenua e intempestiva: si nada de eso es delito, ¿no pensarán muchos españoles que aquí lo más rentable es hacerse separatista?

¿Cuántas embajadas y cuántos embajadores serán en total?

Le colocaron donde, a buen seguro, más daño podía hacer. Dar vueltas al mundo abriendo embajadas de Cataluña fue sin duda el sueño del Carallot (Botarate) durante muchos años. Y ahí está. Imagino que ésa es una de las tantas actividades ilegítimas y contrarias a la Constitución de 1978 que vienen practicando impunemente los separatistas catalanes. Lo más que les puede pasar es que les obliguen a cambiar el nombre, pero seguirán en la jugada. Como los de la ETA. Se llamarán delegaciones, no embajadas, pero guardarán el rótulo, los rótulos para más adelante: Ambaixada de Catalunya. Y los membretes, que ya están hechos.
Retazos de una conversación telefónica. «Jordi, seguro, vamos bien, estos panolis no se enteran». «Ahora lo que hay que hacer es avisar a los vascones para que tiren unos cuantos petardos y distraerlos». «La semana que viene te llamo y te digo algo». «Y a propósito, ¿cómo está lo del Estatuto?» «Mira, que digan lo que quieran, todo lo que hay que hacer es controlar al Tribunal ese, el Constitucional, o como se llame. Sí, la mitad más uno, comprar y vender, y eso ya está hecho; me lo ha asegurado Jordi, sí, el Ben Gurión, que de eso sabe un rato, Acuérdate de Banca Catalana, engañó a todos los jueces y se quedó con el dinero». «Una abraçada molt fort de tu amigo, que te quiere y te traiciona, Jaume Cullereta i Parasols».
Pregunta ingenua e intempestiva: si cada una de las diecisiete Autonomías abre diecisiete embajadas con sus correspondientes embajadores, ¿cuántas embajadas y cuántos embajadores en el extranjero tendrá España?
Nota
Recuerda que al número total de embajadas tendrás que añadir las de España y al número total de embajadores tendrás que añadir los españoles.

Con ABC en el corazón

Pájaro bobo sigue con el diario ABC en el carazón gracias a César, que tiene temple de español, y eso siempre da confianza frente a traiciones, apaños y adecuaciones al momento. La verdad es que debería leer más a menudo su columna o, por peor decir, su rincón. Pero piensa en él y siente como él en lo que importa, en lo que está en juego. España, su unidad, su pasado, su futuro. En realidad, lo que le ocurre a Pájaro bobo es que se le encabrita la cabeza con suma facilidad, y ya se sabe que en los tiempos actuales no hay espacio para ni para las exaltaciones ni para el patriotismo, sólo para las sonrisitas y la política de la puta i la Ramoneta. Ésta sí que tiene futuro. Lo dijo, días pasados, Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro, que está en el ajo. Hay que barcelonizar Madrid. Y, por supuesto, catalanizar España. A ver si nos enteramos de una vez. Mentir o engañar sonriendo y conservando la compostura es un arte, ¿verdad, Enric? Un arte que requiere cabeza y estómago, estómago y cabeza. Pájaro bobo no llega a tanto. La verdad es que cuando era pequeño y aún no se llamaba Pájaro bobo, su madre, la señora Lucía, solía decir de él: «Parece mentira que tenga un hijo tan listo y tan burro». Y ahí se quedó el pobre. Miguel de Cervantes, a buen seguro bastante más pobre que él en pecunia y enseres, escribió de alguien, que muy probablemente era él mismo: «Tenía todos los talentos menos el talento de saber hacer uso de sus muchos talentos». En ese aspecto, Pájaro bobo ni se lamenta ni tiene motivos para lamentarse; ha resuelto su vida y la de su prole con dignidad, con burguesa dignidad. Gracias a Margarita; por lo tanto, gracias, Margarita.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hará Pájaro bobo el día en el que su César del alma deje de escribir en ABC, porque no le dejan escribir, y se apodere del diario a diario Valentí Puig, Golafre de las Pitiusas y agente siniestro del separatismo catalán más siniestro?

Estatut, kaputt

Después de conjuras, intrigas y traiciones a dos bandas, a tres bandas, a cuatro bandas, a todas las bandas posibles e imaginables, el Estatuto de Cataluña parece que se derrumba por obra de sus propios promotores. La última intervención pública de Maragall, siempre imprevisible y siempre irresponsable, es, a los ojos de Pájaro bobo, ontológica y antológica. «No ha merecido la pena» ha venido a decir con el ánimo de quien, cansado de tanta brega, quiere que llegue el borrón y cuenta nueva liberador. Para eso están los escribanos, copistas y plumillas de la Generalidad.
El cabecilla del separatismo catalán y, a la hora de la verdad, subalterno de Zapatero, que se sirvió del Montilla para clavarle la puntilla, dice que lo deja todo y se va. Lo cierto es que, desde entonces, el manso de Maragall, siempre imprevisible y siempre irresponsable, no ha levantado cabeza. Ni la levantará, aunque en su caso hay que tener en cuenta la posibilidad de que en el momento menos pensado le coja un arrebato (rauxa) y, por ejemplo, se ponga a evocar e invocar la vena más española de sus antepasados.
En opinión de Pájaro bobo, la política de Cataluña se parece mucho a la de Israel: tres millones de cabezas, tres millones de posibles jefes de gobierno. Sólo se unen frente al enemigo exterior. Eso significa que necesitan una guerra fría diaria y un enemigo exterior eterno y eternamente malvado. La conjura, la intriga, la traición son formas de una rara lealtad en la que todos están de acuerdo y en la que todos se entienden, viven y conviven. Cataluña vuelve a ser lo que siempre fue: un alma escindida, una frustración histórica. Y el llamado nacionalismo catalán vuelve a ser lo que siempre fue: un movimiento burgués que se deja tan pronto como no deja.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuál será el próximo desplante de Maragall?
¿Qué hará Pujol ben Gurión sin su rival y aliado Maragall?
¿Qué harán los pseudosocialistas catalanes sin su lider y fundador?

Pasqual Maragall: ¿el enterrador enterrado?

Pájaro bobo conoce, en primera, segunda o tercera persona, las siguientes muertes: muerte espiritual, muerte intelectual, muerte física, muerte política y muerte civil. Algunos de sus amigos, desde Álvaro y Santiago hasta Píndaro, sin olvidar, claro está, a Margarita, saben lo que él piensa y ha pensado siempre de Pasqual Maragall. A Maragall, enterrador de oficio, le ha llegado la muerte política. Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro (el talp del parc del bon Recés), ha dejado aflorar su vena más genuina y ha escrito: «El que ha jugueteado con la corona de espinas debiera [por debería] saber llevarla». De ahí puede inferirse que ningún fenicio va a mover un solo dedo por este fenicio caído en desgracia.
El interfecto político ha confesado haberse visto traicionado por Zapatero, quién no. Lo que no dice nuestro interfecto político es que él tenía un plan para acabar no ya con Zapatero sino con la Constititución española de 1978, con la democracia e incluso con España como nación. En pocas palabras, lo que el interfecto quería y pensaba hacer era convertir a España en Iberia y a Iberia en la colonia fenicia situada a poniente de las tierras de Poniente. La primera parte del proyecto, germen de su proyecto-conjura, le salió bien. Apoderarse de los votos de los trabajadores españoles de Cataluña mediante un partido pseudosocialista y luego vendérselos a los de Madrid como votos separatistas. Veinticinco años son testigos de que lo que Pájaro bobo cuenta no es un cuento sino una infamia, una infamia tan vergonzosa como real. Votos españoles convertidos en votos separatistas y votos separatistas convertidos en la clave para destruir España. Infame, infame.
Aunque la crisis que, previsiblemente, se abre o se avecina dará lugar a muchas cábalas y predicciones, Pájaro bobo se inclina a esperar acontecimientos, al menos en líneas generales. En cualquier caso, quiere señalar, por lo que puede tener de significativo y/o sintomático, el hecho de que Manuela de Madre haya sido designada para presidir provisionalmente el pseudosocialismo catalán y catalanista. El eje charnego Montilla-De Madre puede marcar una nueva orientación y sobre todo romper el cerco catalanoseparatista como árbitro de la política española. Ya nos lo dirá Pujol ben Gurión.
Todo eso está por ver, como también está por ver qué papel va a jugar en el tablero español y concretamente en el flanco catalán el partido de los Ciudadanos. Una cosa está clara: cada vez son más los españoles conscientes de los peligros gravísimos que comporta no sólo para la democracia sino para España como nación dejar la llave de su funcionamiento político en manos de los separatistas. En ese sentido, el partido de los jóvenes rebeldes e ilustrados puede afianzarse como nuestra tercera fuerza política, de acuerdo con el modelo francés, o conducir a una refundación del socialismo de Cataluña, haciendo que responda al sentir de más del ochenta por ciento de sus miembros. En ese caso se acabará con la indignidad, obra de Maragall, de que los votos de los españoles pasen a manos separatistas y luego se utilicen para destruir España. La muerte política de Pasqual Maragall como traidor, estafador y delincuente político puede ser el punto de partida para acabar con esa conjura. Los españoles tienen la palabra.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿son ya plenamente conscientes los españoles del peligro que ha corrido y corre España como nación?

Transición = transacción

Milton Friedman enseña: «El negocio del negocio es negocio». Y Pájaro bobo aprende: «La transacción de la transición es transacción, no transición».

Transición y memoria histórica

En opinión de Pájaro bobo, la última etapa de la historia de España, vista de acuerdo con un plano cartesiano, nos da las siguientes ecuaciones puras:
transición y memoria histórica=transacción y ajuste de cuentas; transacción y ajuste de cuentas=destrucción de España.
La transición=transacción responde a un plano espacial y, en este caso, territorial; y, en este caso, adopta la forma de un reparto del territorio por pacto entre el centro y los diferentes focos periféricos, mientras que la memoria histórica=ajuste de cuentas, propuganada por Zapatero, es una argucia diabólica para eliminar, en el plano vertical o temporal, todo lo que, como soporte histórico, se opone a su proyecto. Así, España, en cuanto realidad ontológica, queda reducida a un residuo histórico y territorial. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no hay modo de impedir que se consume semejante monstruosidad?

España residual, España infame

El diario La Razón decía ayer, 2 de mayo, que en los últimos quince años han abandonado las Vascongadas unas doscientas mil personas a causa del terrorismo y sus derivados. ¿Cuántas personas han abandonado Cataluña en ese mismo período de tiempo? Sabemos, porque se dijo en su momento, que más de diez mil maestros y profesores abandonaron esta Comunidad Autónoma en los primeros años de la Transición. Ésa fue una de las medidas previas a la inmersión en catalán y a la eliminación del español en todo el ámbito dominado por la Generalidad. Ahora, el partido de los Ciudadanos quiere dar la batalla en ese campo y reclamar el derecho de todo ciudadano español a hablar la lengua oficial de la nación en toda la nación, incluso en Cataluña, incluso en Vascongadas, incluso en Galicia. Pájaro bobo cree que los jóvenes rebeldes e ilustrados han planteado bien la batalla. Delante tienen un enemigo poderoso y sinuoso. Al lado, un Gobierno que ni se entera ni quiere enterarse y, por lo tanto, es cómplice del delito.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede consentirse que en ciertas partes de España todo lo español sea perseguido y penalizado y que esa persecución y esa penalización se hagan con la complicidad deliberada y activa del Gobierno español y el dinero de los españoles?

Escribir bien

Pájaro bobo considera que escribir bien requiere, entre otras condiciones, dos absolutamente esenciales e imprescindibles: pensar con orden y transcribir lo que se ha pensado tal como se ha pensado; en dos palabras: lógica y sinceridad.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cumple alguna de estas dos condiciones Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas?
Lean y opinen:
«La contención emotiva que era en el pasado un elemento del comportamiento público ha sido sustituida por el emocionalismo, el masaje emotivo de los lenguajes corporales y esa suerte de fusión comunitaria que usamos cada vez más para expresar en conjunto más sentimientos que ideas» (ABC, pág. 5, martes, 1-5-2007).

El carallot Carod miente pero no engaña

«Carod mintió al decir que ignoraba que paga la sede de la Plataforma pro selecciones». El Mundo, 4 de mayo. Pájaro bobo repite:
El carallot (botarate) Carod miente,
los españoles sabemos que miente,
él sabe que nosotros sabemos que miente
y, aun así, el carallot Carod miente.
Primera pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué, aun así, el carallot Carod miente?
Respuesta: pues porque sabe que, aun así, no les va a pasar nada, ni a él ni a los demás de su plataforma.
Segunda pregunta intempestiva: ¿qué infamia es mayor: la del carallot Carod y su plataforma o la de nosotros, los españoles?
Respuesta: la de nosotros, los españoles, por consentir esa y otras muchas infamias.

La lengua de los Ciudadanos

En Barcelona, el partido de los Ciudadanos convoca una concentración para defender el bilingüismo en las relaciones de la Administración Autonómica con la gente. Antes intenta organizar algo así como una rueda de prensa en la que Carmen García, candidata del partido a la alcaldía de Barcelona, se proponía informar del acto, previsto para mañana sábado. La notificación fue remitida a 28 medios de comunicación, pero sólo dos acudieron a la cita: la Cope y El Mundo. Pájaro bobo piensa en los tiempos, ya lejanos, en los que el diario ABC era el defensor, casi siempre el único, de los derechos de los españoles en Cataluña, empezando por su lengua.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿en qué manos está ahora la separata Cataluña del diario ABC?

Francia y España frente a frente

No es aventurado decir que estas elecciones francesas son seguidas por los españoles con más interés que otras. El probable resultado, con una victoria de Nicolas Sarkozy, tiene un elevado valor informativo para España en cuanto posible modelo en su futuro inmediato. En opinión de Pájaro bobo, la incógnita no está tanto en qué va a hacer el socialismo francés tras la presumible derrota de su representante, Ségolène Royal, como en cuál será la posición que adopte el partido de François Bayrou, por su condición de tercera fuerza en discordia, a partir del día después. En líneas generales, ese mismo modelo podría darse no sólo en el conjunto de España sino también en Cataluña, con dos grandes partidos tradicionales y un tercero, no tan importante en términos numéricos pero en la práctica decisivo en cuanto a la distribución de fuerzas y la consiguiente conquista del poder.
A medio plazo es muy posible que el partido de los Ciudadanos consiga afianzarse y hacerse con una parcela propia, hasta erigirse en árbitro de la situación como gran defensor de los derechos de los españoles en temas sociales, empezando por la lengua, y territoriales. Podemos pensar asimismo que, desde ese momento, a la nueva y joven formación política se le ofrecerán dos posibilidades: seguir adelante por su propia cuenta y riesgo, buscando la llamada tercera vía, o abanderar una refundación del socialismo español, empezando por la regeneración del socialismo catalán, tras la eliminación de sus enemigos internos más conspicuos y desleales.
En ambos casos parece que los jóvenes Ciudadanos están dispuestos a desarrollar una línea basada en una democracia no meramente representativa sino activamente participativa que iría de la Ilustración a la sociedad del conocimiento gracias a las posibilidades de comunicación que ofrece la red.
El hecho es que, por lo que se refiere a Cataluña, estamos ante un movimiento netamente social que nace, se organiza y se desarrolla desde abajo y, simultáneamente, sabe hacer frente al cerco organizado por los grandes partidos regionales, infinitamente menos democráticos, representativos y, por lo tanto, también menos cívicos. Si en su primera comparecencia electoral ese cerco no fue un handicap sino un acicate, es de esperar que en las próximas elecciones municipales lo sea aún en mayor medida y con mayor motivo. En cualquier caso, ellos han demostrado que puede romperse el cerco, con ribetes de dictadura, y acceder a una sociedad abierta, en la que todos los ciudadanos disfruten de los mismos derechos y desaparezcan tanto los privilegios que la ideología dominante otorga a sus adeptos como las penalizaciones, estigma social incluido, que impone a los elementos insumisos, a los que no duda en llamar indeseables, antisociales y anticatalanes.
Los franceses han elogiado abiertamente logros y aciertos de Zapatero como la salida de Irak, el auge económico y la desactivación, al menos parcial y temporal, del separatismo catalán con la eliminación de Maragall y la ruptura tanto de su cerco dictatorial sobre la población hispanohablante del Principado como su tenaza sobre el Gobierno de la nación.

Intrigas y complicidades: política de la puta i la Ramoneta

Despojado de su cargo con mando en plaza por Zapatero, Pasqual Maragall se ha ido a Europa a recabar apoyo para su proyecto. Se vestirá/disfrazará de lo que quiera y pueda, pero lo suyo es y será siempre la independencia de Cataluña. En ese punto coincide plenamente con su pequeño rival y gran aliado Pujol ben Gurión. Por eso, nada más reponerse del soponcio que le produjo la «traición» de su jefe en el socialismo, no fuera del socialismo, Don Pasquale ha dicho lo único que, de momento, podía decir: hay que volver a la línea pujoliana. O sea, en lenguaje de Pájaro bobo, a la política de la puta i la Ramoneta, línea política hecha de dos componentes básicos: intriga permanente y victimismo cíclico o permanentemente reciclado.
Ahora, Pujol ben Gurión deberá tender una mano a su rival y aliado para que se recupere, para que recobre su lugar y su dignidad, para que, entre los dos, puedan recomponer el gobierno de los hijos y nietos de las cien familias al servicio de los catalanes de vena y mena. Hay que atajar la jugada del Zapatero traidor de una Generalidad charnega con personajillos como el Montilla y la Manuela de Madre, pues detrás de ellos vendrían subalternos como Bustos y Corbacho. Inconcebible, inadmisible, imperdonable. Pero es necesario cambiar de táctica. Lo que no deja se deja.
En opinión de Pájaro bobo, mientras tanto tal vez no estaría de más que tanto Pasqual Maragall como Pujol ben Gurión aprendieran que muy posiblemente ellos no son los más listos de la clase (política) y que su juego está tan visto como desacreditado. Ellos mismos lo han dicho: vamos contra el artículo dos de la Constitución; o sea, contra la unidad de España. Primera y última declaración de principios del separatismo catalán. Ése no es el salto cualitativo de que habla Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro, en su croniquilla de hoy, domingo, en La Vanguardia, pero debería tenerlo en cuenta.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Conseguirá Maragall burlar a sus perseguidores y romper el aislamiento en el que se encuentra?
¿Ha pasado la gran hora del independentismo catalán?

De Francia a España pasando por Cataluña

En Francia, Sarkozy, al que llaman «Sarko», se impuso a Ségolène, a la que llaman «Sego», o, lo que es igual, la derecha se impuso a la izquierda. Una derecha civilizada, capaz de fagocitar buena parte de los votos de la ultraderecha y al mismo tiempo defender valores tradicionales como la familia, el trabajo y la autoridad sin ser víctima del desprestigio pseudoprogresista. O con recursos suficientes para sacudírselo de encima. En opinión de Pájaro bobo, «Sarko» (en inglés, Shark significa tiburón en sentido literal y figurado) es un pragmático y ha actuado con habilidad. Madera de político con su correspondiente «diócesis» de inteligencia y astucia. Puede llegar a ser un político en el buen y en el mal sentido de la palabra. Útil a la sociedad, pero, ante y sobre todo, a sí mismo. A «Sego» la ve más limitada. Ella no quiso o no supo o no pudo atraerse al centrista Bayrou y, a la postre, ha tenido que conformarse con una derrota digna, casi honrosa, en la que no ha perdido ni la figura ni la compostura. El partido socialista se mantiene y parece ser que no va a cambiar, lo que, según algún comentarista, favorece a Sarkozy en cuanto que da estabilidad a la situación y aleja el fantasma de la revolución. A «Sego» le quedan ahora las banlieues y con ellas el recuerdo de mayo del 68, un recuerdo que puede dar lugar a manifestaciones callejeras y amargar la vida a ese tiburón de agua dulce joven pero curtido.
Utilizando el símil futbolístico podríamos decir que en Francia hay dos grandes equipos que se disputan el título cada temporada y dos equipos ascensor que luchan constantemente por su permanencia en la división de honor.
En líneas generales ese mismo esquema es válido para España en su conjunto y, en cierta medida, para Cataluña. Al menos hasta la aparición del partido de los Ciudadanos. Que un personaje como Jordi Hereu diga que «la Feria de Abril de Cataluña es el corazón del Partido de los Socialistas Catalanes» es algo que enternece. Como enternece que un representante de Esquerra Republicana afirme que los socialistas y los populares del Principado están españolizando su discurso a causa del efecto Ciudadanos. No es mala noticia.
Así, mientras que en Francia la situación se mantiene dentro de los límites previstos, en España y concretamente en Cataluña podemos asistir a un cambio no brusco pero profundo y decisivo del panorama político con la aparición de un partido que obligue a otros a españolizarse.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán nuestros jóvenes Ciudadanos que los representantes de los grandes partidos nacionales terminen sus actos con el himno nacional?

El embajador de Cataluña en Madrid

En la página 18 de La Vanguardia de hoy, martes, 8 de mayo se dice: «El “embajador” del Govern en Madrid pone en duda la salud mental de Maragall y luego rectifica». A los ojos de Pájaro bobo, la noticia contiene dos bombas: una grande y otra pequeña, tan pequeña que bien podría pasar por petardo. La bomba grande, y muy grande, está contenida en el sintagma «El embajador del Govern en Madrid». Su gravedad y peligrosidad aumentan si tenemos en cuenta que la noticia figura en el órgano oficioso pero real del catalanismo burgués y conservador próximo a Pujol ben Gurión. El hecho de que La Vanguardia, ayer servilmente española y hoy servilmente antiespañola, escriba siempre al dictado de la clase dominante en cada momento nos permite aventurar que la palabrita “embajador” se la han insuflado a sus plumillas los señores de la Generalidad, dentro de un proyecto que todos conocemos, aunque algunos se empeñen en negarlo y otros en no verlo. Y eso cuando todavía está en suspenso la entrada en vigor del Estatuto. Como de costumbre, los fenicios han actuado por vía de los hechos consumados, aunque también es verdad que, como de costumbre, han dejado la puerta abierta: a la palabra embajador le han puesto comillas; por eso mismo, Pájaro bobo se las quita ahora.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hará el Gobierno de Zapatero cuando tenga conocimiento de la noticia?
En cualquier caso, eso es, ni más ni menos, la política de la puta i la Ramoneta.

De economía

En opinión de Pájaro bobo, cuando, como en Francia, gana la derecha gana el pragmatismo; y cuando, como en Francia, gana el pragmatismo gana la economía. En opinión de Pájaro bobo, cuando, como en España, gana la izquierda gana la ideología; y cuando, como en España, gana la ideología gana la demagogia. Economía o demagogia, ésa es, a su manera de ver y entender, la disyuntiva que nos acerca y nos separa. Y, por encima de todo ello, la conciencia nacional y el sentido de Estado. España será una nación cuando sus ciudadanos tengan conciencia nacional y cuando sus políticos tengan sentido de Estado.
Las unidades dinámicas se rigen por leyes económicas. En definitiva, pensar/actuar racionalmente es, a los ojos de Pájaro bobo, pensar/actuar en términos económicos. Discernir en cada momento cuál es el camino más corto, más directo, más económico: en eso consiste la inteligencia. Se lo enseñó, después de muchos años, su hijo Miguel, estudiante de Telecos en Berlín.
La falta de una visión realista de la realidad es lo que nos ha alejado durante siglos de la realidad. Y ahí seguimos.
A lo que parece, el Golafre de las Pitiusas no tiene esos problemas, pues sigue guarreando la quinta del diario ABC, en la que hoy, jueves, 10 de mayo, escribe: «Todo restaurante con buena bodega es una gloria nacional». Allá él con su andorga. Pero es evidente que el subsodicho está a las tajadas, a la copa y al puro. Para eso cobra. Y para eso escribe, si es que a lo suyo se le puede llamar escribir.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué puede decirse de alguien que como Valentí Puig describe toda situación, caótica o no caótica, de manera caótica?

El futuro está en la red

Pájaro bobo considera que hay unas ocasiones en las que el secreto del acierto y, por lo tanto, del éxito viene expresado por la fórmula inglesa «estar en el lugar justo en el momento justo», pero además de ésas hay otras ocasiones, y otras circunstancias, en las que el acierto y el éxito se basan en «tomar el camino justo en el momento justo». En el primer caso se trataría de una decisión instantanea; en el seguno, de una programación o un proyecto de futuro.
En las próximas elecciones, Pájaro bobo apuesta aquí, en Cataluña, a favor del partido de los Ciudadanos, pues están en la red, que es, a todas luces, el camino del futuro, un camino que lleva a la sociedad del conocimiento a través de una democracia más participativa y, por lo mismo, más representativa. Una vez más la juventud tiene la palabra.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán los valedores del establishment político catalán cerrar el paso a la juventud en su camino hacia el futuro e impedir el triunfo democrático, sí, democrático, de los jóvenes Ciudadanos?
No parece probable, pero, aunque así fuera, Pájaro bobo seguiría pensando que el futuro está en la red.

La invasión de Irak y la nueva era

Con la invasión de Irak, los estrategas israelíes se equivocaron en su valoración no sólo de la situación sino también y sobre todo de sus consecuencias. Israel se equivocó y con su error hizo que se equivocara Estados Unidos. Estados Unidos se equivocó y con su error hizo que se equivocaran sus aliados. «Habrá dinero para todos». La guerra como negocio, el negocio de la guerra. Pero no lo hubo ni dinero ni negocio. La invasión se convirtió en una encerrona. Zapatero, en su ignorancia o en su antimilitarismo, hizo a Aznar el gran favor de sacar a España de la ciénaga irakí. En opinión de Pájaro bobo, eso es algo que los españoles, empezando por Aznar, deberíamos reconocer y agradecer a Zapatero. Muy sencillo. Hay que admitir abiertamente que la intervención española en Irak fue un error y que sacar las tropas de allí y traerlas a España fue un acierto, un acierto de consecuencias visibles pero difícilmente cuantificables. El hecho es que a partir de ese momento se invirtió la relación de fuerzas entre Occidente, con Estados Unidos e Israel, y el mundo árabo-musulmán. Aceptar la realidad y tratar de comprenderla, sobre todo en aquello que nos desagrada o/y nos molesta, es el punto de partida obligado de todo análisis racional. Nadie lo tiene todo: no hay nadie que no tenga algo; la supervivencia es siempre compromiso, y, así, la convivencia es la clave de la supervivencia. Al menos, entre seres racionales.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué habría sido del Gobierno de España y de los españoles si hubiéramos permanecido en Irak?

Lógica fenicia

A Enric Juliana, el topo del parque del buen Retiro (el talp del parc del bon Recés)
Los separatistas catalanes, después de imponer una dictadura abiertamente antiespañola en Cataluña, piden, reclaman y exigen una España plural. Miserables, miserables.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cabe mayor demostración de perfidia y cinismo?

La guitarra berlinesa de Miguel

Nada más llegar a la capital de todas las Alemanias, Miguel se compró una bicicleta de segunda, de tercera, de cuarta mano. A su padre le hizo pensar inmeditamente en la bicicleta de Picasso, que no era una bici sino una escultura. Luego le dijo a su padre que quería una guitarra. Su padre, un servidor de ustedes y de él, le dijo que sí, pero, que dado los tiempos que atravesamos, la operación debería hacerse por el procedimiento del tuberculoso pobre. Ahorrando y poco a poco. Como, por herencia paterna, Miguel tiene bastante de trapero, resulta que le gustan las cosas viejas. Si puede, se lo compra todo viejo. En cambio, su padre, pueda o no pueda, compra sólo cosas que pesen y a ser posible brillantes y a ser posible del color del oro. Atavismos, atavismos. A Miguel le gustan la música y las matemáticas, que es una buena combinación. Para su padre, un servidor de ustedes y de él, Miguel es demasiado inteligente, y, curiosamente, eso le preocupa. Aun así, es equilibrado y sensato, pero, para su padre, distante, muy distante, acaso demasiado distante. Por eso se ha ido a Berlín a estudiar aplicaciones prácticas de redes de sensores. Para su padre, un servidor, Miguel es ahora el que siente y piensa al otro lado del hilo. Estamos en la red, formamos parte de la realidad virtual, que es una forma de espiritualización.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede llegar a existir una realidad virtual en sí misma, por sí misma y para sí misma?

Proyecto separatista catalán

En el proyecto separatista catalán hay que distinguir, lógicamente, entre estrategia y táctica.
La estrategia abarca tres objetivos básicos, situados en el tiempo y en el espacio y desarrollados unas veces en paralelo, otras en cadena y siempre convergentes. 1) Independencia de Cataluña; 2) destrucción de España como nación y Estado; 3) colonización del territorio español.
La táctica abarca medidas de muy diversa naturaleza, tendentes en su totalidad a invertir la relación Cataluña-España, haciendo que España pase a depender de Cataluña y quede supeditada a ella en todas sus decisiones. Eso es, ni más ni menos, lo que se pretende con el último Estatuto. Un Estatuto blindado como una caja fuerte y una Constitución abierta como un coladero.
Continuará, continuará…
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Saben los españoles cuáles serán las consecuencias de la entrada en vigor del Estatuto catalán?
¿Saben los españoles que la entrada en vigor del Estatuto catalán hace prácticamente imposible una marcha atrás?
¿Saben los españoles que a partir de la entrada en vigor del Estatuto catalán España empezará a estar en una posición de inferioridad y de dependencia con respecto a Cataluña?

La zorra fenicia en el gallinero español

Los ciudadanos del partido de los Ciudadanos se quejan de que los separatistas no les dejan vivir: los amenazan en la calle, les rompen los carteles electorales, los persiguen, acosan e insultan en la red. Y eso que son la clase dominante y representan la ideología dominante. Y eso que tienen el poder, todo el poder; y eso que, cuando les conviene, hablan de persecución. Miserables, miserables, miserables.
Mal tienen que verlo los separatistas para recurrir a prácticas mafiosas con coartadas tan endebles como «se trata de individuos incontrolados sin identidad conocida; nosotros no hacemos eso». Claro, esas cosas se hacen solas: sin nadie que las ejecute, sin nadie que las dirija, sin nadie que las pague, sin nadie que pretenda beneficiarse. Miserables, miserables, miserables.
Por otra parte, eso me dice que el partido de los Ciudadanos es un peligro real para la dictadura separatista de Cataluña, en la que hay que incluir todos los partidos del «establishment» autonómico, lamentablemente también a los impopulares populares y a los pseudosocialistas de estas comarcas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasará si, como es de desear y de prever, los ciudadanos de Ciudadanos consiguen romper la dictadura separatista en Cataluña?

Ley y democracia

Pájaro bobo considera que en el fondo todo es más fácil y, por lo tanto, también debería serlo en la realidad. Alguien acusa veladamente a alguien, y los dos se enzarzan en un enfrentamiento personal. Error. El primer alguien debería formular su denuncia de manera lícita y fundamentada. La vía de la insinuación no lo es. El segundo alguien, en lugar de contestarle a título personal: «No le consiento que se meta usted en mi vida privada», debería exigirle que formulara una acusación concreta y correcta en su contenido y en su forma. A partir de ahí, todo lo que el segundo alguien tiene que hacer es presentar una denuncia contra el primer alguien. Este primer alguien está fuera de la ley ya de entrada. El segundo alguien lo tiene muy fácil. Difamación, independientemente de la veracidad o no veracidad del contenido de  la difamación.
Pájaro bobo entiende que los españoles deberíamos aprender a colocar la ley en el centro de nuestros litigios y remitirnos siempre a ella. Para eso, acaso deberíamos empezar por aprender a hablar a título personal, exponiendo opiniones, no haciendo afirmaciones categóricas. Los juicios categóricos deben estar reservados a la ley y sus representantes (cuando la representan). En la práctica, las afirmaciones categóricas generan antagonismos, mientras que las opiniones, no; además, las opiniones, por su misma naturaleza, no se pueden rebatir. Cuando se expresan opiniones se asiente o se disiente. Los españoles, faltos de una formación democrática, ni hablamos ni nos comportamos democráticamente. Pájaro bobo opina que una actitud democrática es una actitud intelectual que abarca todas las manifestaciones sociales del ser humano. No se puede ser políticamente demócrata si no se es intelectualmente demócrata. Parece ser que los españoles aún no lo hemos aprendido.  El traje nos viene grande.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabemos los españoles que el espíritu democrático es una actitud intelectual ante la vida en sociedad?

Hacia la soberanía compartida a la catalana

Ya ahora puede verse tanto la táctica, el camino o los caminos, como la estrategia, el objetivo último, del separatismo catalán. La destrucción de España, dirigida por ellos y financiada con dinero español. Ya ahora puede ver quien tenga ojos para ver que un español lo tiene mal para vivir como tal en Cataluña y mucho peor aún, prácticamente imposible, para trabajar en esa Administración cuasi estatal que es la Generalidad, núcleo duro del proyecto independentista catalán. Otro tanto puede decirse de su sistema educativo, de su sistema sanitario, de sus medios de comunicación. Todo ello, blindado y reblindado. Basta con mirar los nombres. El que no tiene un nombre catalán, se lo catalaniza para pasar el filtro. Como en Israel, modelo ideal de cierto catalanismo con pretensiones de pueblo elegido. Sin embargo, en el resto de España no se sigue esa política y cada uno puede optar al puesto que quiera, donde quiera. Y los separatistas lo hacen. Y se aprovechan de ello. Así, lo suyo es para ellos, sólo para ellos, y lo de los otros es para todos, también para ellos. Ése es el camino que, si Dios no lo remedia, llevará a la destrucción de España. Es un plan táctico-estratégico que combina el abrazo del oso con el rancho aparte. Ahora ya sólo hay españoles en lo que va quedando de España, pero separatistas… Y los españoles sin enterarse. Y sin reaccionar.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Quien dijo que la parte es menos que el todo?
¿Cuánto tiempo aguantará España esa sangría y ese saqueo?
¿Por qué los separatistas tienen mil proyectos para destruir España y los españoles no tenemos ni uno sólo para defenderla e impedirlo?

Israel, Israel

Todo o casi todo hace pensar que a Israel le esperan tiempos muy difíciles, de manera especial a medio y largo plazo. Crear un miniestado, a modo de oasis arrancado al desierto físico y a la desidia humana, es toda una proeza; mantenerlo indefinidamente en pie, una proeza acaso aún mayor. Y, a los ojos de Pájaro bobo, una proeza imposible. Si Israel no tiene fuerzas ni recursos para mantener una guerra permanente, menos aún las tiene para aguantar una paz indefinida. Agotada la aliya (el retorno de judíos a su patria), Isarael se quedará sin savia. Eso es lo más probable desde un punto de vista actual. Los judíos han enseñado a los árabes a organizarse, a luchar, a aprender del enemigo, a adaptar y adoptar otras formas de pensar y de vivir. Los árabes son, justamente en esa zona, más de mil millones. ¿Los judíos? Unos pocos millones, y cada vez menos.
En opinión de Pájaro bobo, Israel se encuentra en un círculo vicioso que, deliberada o no deliberadamente, alimenta, perpetúa y refuerza; un círculo vicioso del que, por eso mismo, no puede salir. Israel considera que, para subsistir, debe emplear la fuerza, pero esa fuerza refuerza el odio y ese odio fortalece a los árabes; los árabes son cada vez más fuertes; los judíos, cada vez más vulnerables. ¿Solución? En teoría, la solución podría consistir en romper la espiral de agresiones y desactivar el odio. Una vez desactivado el odio, podría pensarse en ampliar los programas de colaboración entre Israel y los países árabes. De hecho, ya existen algunos. ¿Utopía? Sí, pero, ¿hay alguna otra solución?
En cualquier caso,  Pájaro bobo recomienda  el texto  de Carlos Nadal en  La Vanguardia de hoy, domingo, 20 de mayo:  «Israel-Palestina, pozo amargo».
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿ha de oscilar eternamente la historia de Israel entre el mito del pueblo elegido y el mito del pueblo maldito?

Política de la puta i la Ramoneta y Realpolitik

Pájaro bobo desea aclarar que la expresión «política de la puta i la Ramoneta», como versión autóctona de la Realpolitik alemana, tomó forma hace ya bastante años en unas circunstancias que recuerda con cierta precisión y que, llegado el caso, podría concretar y presentar como prueba de paternidad y de autenticidad. En la década de los ochenta, cuando en varios municipios vascos se inició la llamada guerra de las banderas, a él se le ocurrieron estas declaraciones que puso en boca de un político catalán: «Aquí no habrá guerra de las banderas, seguiremos con nuestra política de la puta i la Ramoneta». Y, efectivamente, así fue. Todo lo que hizo Pájaro bobo fue tomar un dicho popular catalán y aplicarlo al ámbito de la vida pública, y ahí está, pues desde entonces lo ha venido utilizando por escrito, y escrito ha quedado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿Resume «la política de la puta i la Ramoneta» el proyecto táctico-estratégico del separatismo catalán?

España, ¿nación de naciones?

En opinión de Pájaro bobo no existe ni puede existir una nación de naciones. Él entiende que, en términos semánticos, la palabra que sirve para designar el todo –nación– no puede servir también para designar cada una de sus partes –naciones–, pues, al hacerlo, se incurre en un contrasentido o sinsentido. Formulado en términos matemáticos, se vería aún más claramente, pues tendríamos, por ejemplo: 1 = 1 + 1 +1 +1 + 1. Cataluña no es una nación, Vascongadas no es una nación, Galicia no es una nación. España es una nación histórica, cultural y lingüísticamente unitaria, pues todos sus habitantes (españoles) hablan una misma lengua, aunque hay minorías (menos del diez por ciento del total de la población) que hablan además una lengua regional. Cataluña es una región con dos comunidades sociolingüísticas: la comunidad de lengua española es mayoritaria y vive en condiciones de opresión; la comunidad catalana es minoritaria y dominante y opresora. Pájaro bobo entiende que lo que hay en Cataluña es un movimiento burgués, no nacionalismo. El movimiento burgués es horizontal, clasista y endogámico; el nacionalismo es un fenómeno social de desarrollo vertical (de abajo arriba y de arriba abajo), abierto e interclasista. Todos los políticos catalanes, casi sin excepción, proceden de la burguesía, las llamadas cien familias catalanas. Las clases bajas urbanas no participan en ese movimiento: ni quieren ni las quieren. Tanto en Cataluña como en Vascongadas si se quiere hablar de nación habrá que empezar por decir que sólo la mitad de la población está dispuesta a asumir esa conciencia. Y eso en las actuales condiciones de terror, opresión y marginación que sufre la otra mitad, la que se siente española y quiere seguir siéndolo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué el Gobierno de España ha consentido que los separatistas vascos y catalanes impongan su ley, la ley del terror, en esas dos regiones de España y luego digan que son naciones?

El saber es perjudicial para los tontos

Pájaro bobo entiende que Zapatero, llevado de esa mezcla extraña e incongruente de perfidia e ignorancia que le es propia, recurre a ideas socialistas o pseudosocialistas para dividir a la sociedad y hacer que ésta retroceda. Dicen que lo hace para conservar el poder. Repito: perfidia e ignorancia. Y traición. La izquierda se legitima en términos éticos cuando busca y promueve la unión de los seres humanos y la superación de barreras de toda índole. Entonces está en su sitio. En estos momentos, enfrentarse sistemáticamente a la derecha, descalificarla y decirle lo que tiene que hacer no parece ni acertado ni inteligente. El socialismo para ser socialista tiene que ser católico, esto es, universal. Seguir su camino y mostrarlo. En política, nadie está facultado para decir a otro lo que debe hacer («usted métase en sus asuntos», «no le consentiré que se meta en mi vida privada» «usted está equivado»). Todo lo que hay que hacer es invocar la ley y remitirse a ella. Uno mismo. El otro que haga lo que quiera. La cita tiene lugar ante los tribunales, con la ley en medio y por delante.
En Bolivia, Evo Morales, que al parecer sigue los pasos de Zapatero, está creando problemas donde no los había. O, al menos, agravándolos. En opinión de Pájaro bobo, un proyecto socialista tiene que ser necesariamente utópico, apuntar al futuro, partiendo de la situación actual y aprovechando como plataforma los logros existentes. Por definición, dividir va contra la sociedad y contra el socialismo. El progreso histórico es patrimonio de la humanidad y sus sociedades. A los ojos de Pájaro bobo, ése es el camino; no el mejor pero probablemente el menos malo. Mientras tanto habrá que reconocer que el saber es perjudicial para los tontos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿podría explicarnos algún día Zapatero su visión de España y de la sociedad española: cómo son y cómo quiere que sean?

¿Democracia en el reino del terror?

Vascongadas y Cataluña, dos regiones españolas convertidas en nacioncillas por sus respectivas minorías separatistas, son ya reinos del terror para muchos de los españoles que viven en ellas. En Vascongadas, los candidatos y las candidatas del PP son perseguidos, acosados y ultrajados por los trabucaires de ETA . En Cataluña, los ciudadanos integrados en el Partido de la Ciudadanía son igualmente perseguidos, acosados y amenazados en la red y fuera de la red por los agentes del carallot Carod. ¿Qué hacen los representantes de la ley? En muchos casos, proteger a los agresores.
Pájaro bobo, residente en Cataluña y víctima de esa misma persecución y esos mismos métodos, optó por bunkerizarse. Y así sobrevive. Una situación difícil, muy difícil, en la que apenas si hace otra cosa que dedicarse a su familia y mantenerla unida, anticipándose a las temibles y temidas intromisiones de los separatistas . Y, a lo que parece, ha acertado. Como procura no respirar y, cuando respira, procura que no lo vean, Pájaro bobo vive sin mayores problemas, pero ha tenido que renunciar a llevar una vida normal en libertad. Su situación podría definirse como propia de una muerte civil por acoso, marginación, persecución y usurpación de los derechos democráticos. Pero sigue vivo. Quizas algún día pueda escribir la historia de su vida, la historia de una supervivencia, la historia de alguien que quiso vivir y morir como español, con dignidad, sólo con dignidad.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué dirá la historia de los que planificaron la destrucción de España y de los que decidieron llevarla a cabo?
¿Y, si después de tantas intrigas y tantas traiciones, resulta que no resulta?

La mano visible de la Providencia

Son muchos los intelectuales —teólogos, filósofos, historiadores y pensadores— que han querido ver una mano invisible en la historia de la humanidad, una mano que ha guiado y ha protegido al ser humano en su vagar a través del tiempo y el espacio. Hay personas para las que eso y otras cosas por el estilo son paparruchas. Están en su derecho. Y, probablemente, en cierto sentido tienen razón, pues podemos pensar que ellas no perciben la presencia de nada que no les entre por los sentidos. No obstante, yo creo en la Providencia —¿privilegio o desgracia?—, pues he sentido claramente su presencia en varios momentos de mi vida, momentos en los que he estado al borde del abismo, al borde de la muerte. ¿Fe o superstición? En mi opinión, sólo agradecimiento.

La desintegración del PSOE y el encausamiento de Zapatero

A algunos españoles, sobre todo si viven en la España residual, les puede sorprender que sea en Cataluña y Vascongadas donde los militantes del PSOE afirmen con más convicción y energía, de una parte, su condición de españoles y, de otra, su voluntad de no someterse a la respectiva dictadura separatista, con la que Zapatero se empeña en flirtear y contemporizar. Aun así, a Pájaro bobo, residente en la Marca Hispánica, no le sorprende en absoluto. En su opinión, tanto el partido de los Ciudadanos como la nueva corriente auspiciada por Savater y Rosa Díez son movimientos transversales que nacen/han nacido esencialmente como escisiones del PSOE. Y, como cabe pensar que el tal Zapatero se aferrará una vez más a la cerrazón que, con la perfidia y la falsedad, le es propia, cabe pensar asimismo que las escisiones van a proliferar en el seno de un partido cuyo máxime dirigente sigue sin saber, oh vergüenza, qué es una nación y, por lo tanto, qué es España y, por lo tanto, que España es, entre otras muchas cosas, una nación multicentenaria. En opinión de Pájaro bobo, esa visión/falta de visión, con todas sus consecuencias, es causa más que suficiente para destituir y procesar a Zapatero. Y habría que hacerlo: por el bien del socialismo, por el bien de España, por el bien de todos los españoles.
Dos pregunta ingenuas e intempestivas
¿Qué se necesita para destituir y procesar a Zapatero? ¿Acaso no es suficiente que pacte secreta y no secretamente con criminales que tienen causas pendientes?

Israelíes y musulmanes

Israel sigue adelante con su política de castigo y represión. Las amenazas que se ciernen sobre el pequeño y vulnerable país son tantas y tan graves que no parece haber otra salida. Y, sin embargo, debe de haberla. Israel debe buscarla y encontrarla, pues el camino que lleva y ha llevado hasta ahora conduce, con toda seguridad, a su destrucción, pasando, claro está, por la bomba atómica de Irán.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué pasará cuando los dos bandos —judíos y musulmanes— tengan armas nucleares?
¿Y si los musulmanes se anticipan al plan de Israel para acabar con el programa nuclear iraní?

¿Tercera vía o regeneración nacional?

De acuerdo con la visión de España que tiene Pájaro bobo, los partidos que, en forma de disidencias, han empezado a aflorar en el bando socialista constituyen otras tantas respuestas ciudadanas al gran problema que viene pesando, desde el inicio de la llamada Transición, sobre nuestra patria: su supervivencia como nación. Desoída y desatendida la llamada a una gran alianza de los dos partidos nacionales como cúpula integradora y vertebradora, continuó el proceso destructor y separatista desde los diversos focos periféricos, con algunas llamadas de alarma por parte de ciudadanos acongojados por el cariz que iba tomando el panorama. El Gobierno de Zapatero, fiel a un programa basado en la infidelidad y la traición, ha venido colaborando de buen grado en ese proceso, ahora ya más que visible. Las disidencias dentro del socialismo pueden ser un aviso para sus dirigentes, pero no son una solución para el problema de España en estos momentos; si acaso, un punto de partida. En opinión de Pájaro bobo, la solución es la integración de todos los españoles leales a España en un programa colectivo y unitario de regeneración nacional. Hay que evitar a toda costa el fracaso de la democracia y la destrucción de España —que, a diferencia de 1936, en este caso son una misma y sola cosa—a manos de las fuerzas destructoras y desintegradoras, y, por lo tanto, antidemocráticas. Pájaro bobo entiende que es un derecho y una obligación.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué en España, patria de los españoles, mandan los que no se sienten españoles, siendo como son una minoría?
¿Por qué en España los que no se sienten españoles mandan en ellos y en los que se sienten españoles?

Tres claves para un futuro inmediato

Llevado de su afición a observar y contemplar los acontecimientos humanos desde lo alto de su montaña, Pájaro bobo se aventura a declarar, a cuatro días de las elecciones, que en el horizonte nacional se dibujan, entre otras varias, estas tres novedades:
1) Presencia de la red en la política como factor vertebrador de la propaganda, las campañas electorales y los programas de los partidos políticos.
2) Presencia de la juventud, que vuelve a la actividad pública como fuerza con entidad propia y muy probablemente como protagonista.
3) Presencia de la democracia participativa y directa, en detrimento de la democracia representativa de carácter ideológico y clientelar.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué les pasará a los partidos políticos que están fuera de la red?
¿Saben los partidos políticos que están fuera de la red que no es posible una actualización programática sin dar paso a la juventud?

¿Nacionalismo catalán?

Siempre me he resistido a definir como nacionalismo el fenómeno sociopolítico surgido o resurgido en Cataluña a partir de la Transición, pues para mí ha sido y sigue siendo, en esencia, un movimiento burgués. Para entenderlo, verlo y comprobarlo bastaría con prestar atención a su genealogía sociohistórica o, lo que es igual, al origen y la pertenencia de sus líderes, sus notables y sus feligreses. Para esos ciudadanos unidos por el culto al dinero, la ideología es pura tramoya. Y de hecho, en su inmensa mayoría ayer eran franquistas, hoy son nacionalistas catalanes y mañana serán lo que convenga. Su norma es: lo que no deja se deja; y en sentido inverso: lo que deja no se deja mientras deja. En definitiva se trata de las cien familias que han protagonizado la historia de Cataluña desde la Revolución industrial hasta nuestros días, pasando por el franquismo como etapa de consolidación de su poder y su influencia tanto en el Principado como en el conjunto de España.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede construirse una nación independiente con semejante tropa?

¿Europa en apoyo de Israel?

Cabe la posibilidad de que gracias a Sarkozy Israel vaya despegándose poco a poco de Estados Unidos o, más concretamente, de su economía de guerra y busque el apoyo de Europa. A partir de aquí, podría pensarse en un cambio de orientación de la táctica israelí, basada en la represión inmediata y contundente de los actos de terrorismo perpetrados por los árabes-musulmanes, hasta llegar a una situación de no agresión para las dos partes. Estados Unidos está ligada a su economía de guerra. ¿Israel?
¿Pregunta ingenua e intempestiva: ¿Ha acertado a ver Sarkozy que Israel es la frontera oriental de Occidente y la primera y la única barrera contra la expansión musulmana?

¿Fin de una dictadura en suelo español?

A Manuel Jiménez de Parga

Hace algo así como veinticinco años, Pájaro bobo acertó a ver en toda su extensión y profundidad la conjura urdida por los separatistas catalanes para hacerse con el poder o, lo que es igual, para copar todas las instituciones de esta Autonomía y excluir de ella, de entrada y para siempre, a los representantes de la comunidad de lengua y sentimientos españoles y, al mismo tiempo, impedir por todos los medios disponibles que ésta tuviera entidad y presencia propias. Los líderes de todos los partidos de Cataluña, con sus respectivos equipos, tenían que ser catalanes y catalanistas. A partir de ahí, los dirigentes de los partidos de izquierda, en el especial los del Partido Socialista, se cuidarían de eliminar todo lo que oliera a español, de modo que en Cataluña la política la hicieran sólo los catalanes, sólo para los catalanes y sólo en catalán. Cerrar el paso a la charnegada era una condición imprescindible para ello. De eso se encargaron directamente personajes como Narcís Serra, Raimon Obiols, Raventós, Ernest Lluc y Maragall. Mientras tanto, la derecha de Pujol ben Gurión se centraría en la tarea de llevar adelante el proyecto independentista. Y así fue. En Cataluña se instauró una dictadura monocatalanista a través de una conjura. Ya entonces, Pájaro bobo se atrevió a escribir lo que había visto como en sueños, y alguien le comunicó que, si lo publicaba, tendría que abandonar el país (Cataluña). Pájaro bobo lo publicó y no abandonó el país, pero fue condenado a muerte civil. Y así ha vivido desde entonces: veinticinco años; siempre en Cataluña.
Es muy probable que en las elecciones municipales del domingo, 27, los representantes del partido de los Ciudadanos, en estos momentos el único partido democrático existente en Cataluña, accedan a los ayuntamientos y, al menos simbólicamente, pongan fin a la dictadura catalanista. Después habrá que desmontarla. Y después habrá que establecer la democracia. Una democracia en la que ningún español se sienta extranjero en ninguna parte de España, una democracia en la que ningún español sea condenado a muerte civil por denunciar una conjura contra su patria, una democracia que restablezca la soberanía nacional en todo el territorio español.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Entenderán por fin los españoles que la dictadura catalanoseparatista constituye de hecho un secuestro de las instituciones democráticas y, a través de él, de la democracia misma?
¿Entenderán por fin los españoles que la conjura catalonaseparatista se propone acabar con la democracia española y con España como nación?

Mañana, la libertad

En Cataluña, las elecciones de mañana, 27, pueden constituir el punto de inflexión que marque el fin de una época y el comienzo de otra: el fin de la dictadura catalanoseparatista como secuestro de la libertad y la democracia; el comienzo de una vía abierta a la esperanza democrática. Dicen que los integrantes del establishment político-autonómico tienen miedo a la abstención. Pájaro bobo entiende que deberían tener más miedo a la participación, pues no parece probable que quienes dejen de ser abstecionistas vayan a votar a un partido al que deliberadamente no votaron hasta ahora. Aquí, en la margen izquierda del Ebro, el secreto de las elecciones está en la Red, y la Red es el lugar de encuentro de la juventud. Pájarobo bobo hace suyo el mensaje que ha recibido a través de la Red y grita: «¡Mañana, la libertad!»

¿Por el buen camino?

Para Pájaro bobo el buen camino es aquel que lleva a la unión de España y de los españoles. Para ello hacen falta condiciones que, lamentablemente, entre nosotros todavía no se dan de una manera plena e inequívoca. La desunión y la insolidaridad se venden como libertad y democracia. Y tienen su cota de mercado. Ahí está la abstención en las elecciones, medida en negativo de nuestro sistema democrático, de cualquier sistema democrático. En sus predicciones para estas elecciones Pájaro bobo se ha equivocado en parte y ha acertado en parte. Se ha equivocado en cuanto a los resultados del partido de los Ciudadanos; ha acertado en cuanto a los resultados del PP, al que ve en el buen camino para acceder nuevamente al poder, tras el descalabro provocado por el atentado de 2004. En ese sentido, él considera que el PSOE y el PP no han registrado un empate técnico, pues uno va hacia abajo y otro va hacia arriba. El fracaso del partido de los Ciudadanos en Cataluña le ha afectado profundamente por motivos personales. Él participa en la batalla y una derrota de este joven partido es una derrota de su causa. Pájaro bobo estaba convencido de que sus dirigentes habían organizado bien la campaña e iban a obtener muy buenos resultados. Ahora tendrán que revisar tanto la táctica como la estrategia. Quizás la clave del fracaso radica en que no han sabido motivar a los abstencionistas con su programa. Los abstencionistas siguen siendo la primera fuerza política de Cataluña con una gran ventaja sobre las demás, pues incluso las supera a todas ellas juntas. Un dato en el que habría que meditar a la hora de hablar de democracia.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es democrático hablar de democracia cuando más de la mitad del censo electoral decide no votar en unas elecciones municipales, que son precisamente aquellas en las que se debaten los asuntos de interés directo y personal de los ciudadanos?

Objetivo visto, objetivo destruido

En el curso de su servicio militar, la tradicional mili, Pájaro bobo aprendió algunas cosas interesantes, entre ellas una fórmula que no olvidaría jamás. Aplicable a diferentes tipos de guerra, la fórmula decía y dice: «Objetivo visto, objetivo destruido». Eso significa, verbigracia, que las armas ofensivas son siempre más eficaces que las armas defensivas. De hecho, la acción instantánea, por sorpresa, es la clave del Blitzkrieg o guerra relámpago. (El alemán Krieg, como el griego polemós, es gramaticalmente masculino y significa guerra.) Pájaro bobo, además de tener presente la fórmula, la ha aplicado en cuantas ocasiones ha podido. Y siempre con resultados positivos.
Ahora, los dirigentes del partido de los Ciudadanos se lamentan de sus pobres resultados en las elecciones municipales del pasado día 27 y culpan de ellos a la acción subversiva de las formaciones que, arracimadas en torno a la Generalidad, forman el establishment político-económico de Cataluña. ¿Qué esperaban?
Pájaro bobo sigue pensando que, por lo que sabe, la campaña estuvo bien planificada y fue llevada a cabo con método y coherencia. En el primer envite, funcionó el efecto sorpresa; en el segundo, no. ¿Por qué?
Eso es lo que hay que analizar, estudiar y averiguar. Pájaro bobo dice siempre que para cambiar hay que reconocer el error y para reconocer el error es necesario que uno mismo asuma la responsabilidad; uno mismo es el que se ha equivocado y, por lo tanto, uno mismo es el que tiene que cambiar. Aún recuerda que Julio Anguita, tras su último y definitivo fracaso como político, declaró: «No han comprendido mi mensaje». Entonces y ahora, el maestro cordobés debería saber que, para que sus seguidores comprendan su mensaje, él debe comprender primero cómo piensan y cómo sienten esos posibles seguidores suyos. El que se equivoca es el tendero, no los clientes. O, en este caso, el político, no los votantes. Los clientes eligen la tienda; el tendero no elige a sus clientes. En una democracia, mínimamenrte aceptable, los votantes eligen a sus representantes; no viceversa. Claro, aquí podríamos y acaso deberíamos hablar de dictaduras con apariencia de democracia. Tiempo habrá.
En opinión de Pájaro bobo, el partido de los Ciudadanos ha recogido en un último momento el poso que ha ido formándose en Cataluña a lo largo de treinta años en sectores ilustrados, sobre todo de la enseñanza, descontentos con la política de la Generalidad monopolizada por elementos de un catalanismo abiertamente separatista y totalitario. Esos sectores han venido organizándose en asociaciones «semiclandestinas» que sufrían el acoso constante de los radicales catalanistas, empeñados en cortar de cuajo todo brote de disidencia sociopolítica. El partido de los Ciudadanos es hijo natural, y por lo tanto legítimo, de esos sectores. El hecho de que en un momento dado un grupo de intelectuales del ámbito académico decidiera sumarse al cortejo y asumir la representación de la nueva formación fue sin duda un acierto en términos de dignificación y difusión. El nuevo partido político fue presentado en público con el respeto y los honores que corresponden a quienes se declaran hijos de la Ilustración.
Pero también es posible que ahí aparezca uno de los puntos más vulnerables de la nueva formación, de la que siempre se podrá decir, y de hecho ya se ha dicho, que nació en una tertulia de intelectuales con ganas de mariposear en el ámbito de la política. En ellos está demostrar que no fue, no es y no será así. Pájaro bobo se permite recordarles que un colectivo sin cabezas pensantes es una masa amorfa y, como tal, presa fácil y segura de la clase dominante y opresora. Eso es, al menos, lo que nos enseña la historia.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿están dispuestos los intelectuales del partido de los Ciudadanos a asumir una postura ética y socialmente responsable?

taifas, taifas, taifas

Después de leer a Francesc de Carreras

A Enric Juliana,conocido en esta página como el topo del parque del buen Retiro, se le escapa la risa y escribe en La Vanguardia, otrora nuestro periódico de cada día:«España se instala en las taifas». Risa con amargura, pues el avispado corresponsal de la Fenicia de Poniente, nuestro país vecino,ve alejarse en el horizonte político el sueño imperial de los Países Catalanes.De momento tendrá que contentarse con el pacto del Tinell, que es, en términos comparativos, una miniconjura o, más explícitamente, una alianza, entre la omertà y el frente nacional, de todos los separatistas catalanes contra todo lo español. Ël seguirá espiando desde su madriguera madrileña y, previsiblemente, sus hijas seguirán sin tener clases de catalán en horas lectivas. Madrid fue siempre mucho Madrid. Y ahora, gracias a tanta conjura, tanta intriga y tanta traición, es además un baluarte inexpugnable.
Mientras tanto, los subalternos de Pujol ben Gurión continuarán trajinando de cintura para arriba e intrigando en torno al Estatuto catalán, que, como confesó en sueños, entre melopea y melopea, el incombustible e irrecuperable Maragall, es una Constitución en toda regla y, por lo tanto, con mayúscula. A él también se le escapó la risa. Y, probablemente, antes de tiempo. ¿Es posible que la balanza de la justicia consume la traición que lleve a la destrucción de España? A Pájaro bobo está a punto de escapársele la rabia.
En la misma Vanguardia, pero ya en un rincón, Francesc de Carreras señala el brutal aumento de la abstención en las elecciones catalanas y concreta que dicho aumento «comenzó cuando los partidos formalizaron pactos contra natura: CIU con el PP y el PSC con ERC».Tres consideraciones.
Primera consideración. En opinión de Pájaro bobo, ni los pactos de CIU con el PP ni los pactos del PSC con ERC son pactos contra natura. Los primeros se basan en intereses económicos y, por lo tanto, en intereses de clase; los segundos responden a coincidencias ideológicas tan profundas como visibles y previsibles. A su entender, en ambos casos son pactos secundum naturam.
Segunda consideración. Al igual que en los cuerpos orgánicos, en los cuerpos sociales hay que distinguir entre el momento en el que surge una patología y el momento en el que esa patología aflora y, con un poco de suerte, se detecta. En Cataluña la abstención, justamente del cincuenta y uno por ciento del censo electoral, es inherente al sistema, toda vez que nace con el sistema y se mantiene gracias al sistema, que de hecho la fomenta con medidas de clara intención abstencionista y la utiliza en beneficio propio. Consigna: que voten sólo los nuestros.
Tercera consideración. En Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas: una comunidad de lengua española y una comunidad de lengua catalana. Como la comunidad de lengua catalana, minoritaria en términos absolutos, copa la casi totalidad de las instituciones y los cargos de la Administración autonómica, además de los medios de comunicación, la enseñanza y la sanidad, Pájaro bobo se considera en el derecho y la obligación de hablar de una situación manifiesta y flagrante de opresión y marginación. La abstención en las elecciones municipales es, en líneas generales y reales, la respuesta de la comunidad de lengua española, que se siente marginada y expresa así su rechazo de un montaje en el que ella no puede participar en condiciones de igualdad, Justamente ahí es donde está llamado a actuar el partido de los Ciudadanos, único partido que ha denunciado el fraude y, por lo tanto, único partido auténticamente democrático de Cataluña en estos momentos.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cómo es que en esta parte de España que es Cataluña se ha implantado una dictadura que priva de sus derechos constitucionales a los miembros de la comunidad de lengua y sentimientos españoles y además los utiliza para acrecentar y reforzar partidos separatistas?
¿Cómo es que la comunidad de lengua española de Cataluña no tiene una representación proporcional y por lo tanto democrática en las instituciones autonómicas, desde la Generalidad hasta los medios de comunicación, siendo como es mayoritaria?

Partido de los Ciudadanos: tres ramas para un árbol

El día después fue amargo para la joven formación. Más de lo previsto. En su seno surgen ahora los problemas que, por instinto de supervivencia, todos dejaron momentamente a un lado. Tensión tripolar. Un primer grupo próximo al socialismo del PSOE, un segundo grupo, reducido en número pero influyente, cercano al PP y abiertamente alejado de Piqué, y, por último, un tercer grupo de intelectuales que en su momento actuó como cabeza visible y dignificadora de la formación. En opinión de Pájaro bobo, entre esos intelectuales predominan las posturas filosóficas caras al escepticismo y el agnosticismo. Librepensadores e hijos de la Ilustración, todos ellos se declaran rotundamente partidarios de la sociedad abierta poppereana y, por lo mismo, contrarios tanto a la opresión social como a la cercenación de la libertades individuales, que evidentemente es lo que más les afecta. En un momento u otro decidieron no integrarse en la intelectualidad adicta al catalanismo oficial y desde entonces han intentado sobrevivir en alguna de las pocas parcelas que aún escapan al control dictatorial del régimen imperante en Cataluña.
Esos tres grupos, más propios de un movimiento cívico de desarrollo transversal que de un partido político sustentador de una ideología, deben llegar a una integración orgánica y funcional si quieren sobrevivir y desempeñar un papel éticamente digno y socialmente útil en la política catalana y, más tarde, en la política española. Pájaro bobo considera que, toda vez que hasta ahora la parte organizativa del partido ha sido un auténtico modelo de planificación y eficacia, hay que conservarla y reforzarla, prestando apoyo a José Domingo como cerebro en asuntos de gestión y organización. En cuanto al indirizzo ideológico y programático, él entiende que son los afiliados quienes deben decidirlo, siempre teniendo en cuenta la realidad y las posibilidades que esa realidad ofrece.Lo más práctico y racional sería que a partir de ahí se elaboraran tanto la táctica o las tácticas como la estrategia.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es lógico que en una democracia los oprimidos no consigan unirse para acabar con su opresión?

Jaimito tiene la palabra

Jaimito va a ver a su abuelo con un amigo. El abuelo está muy enfermo, pero todavía se mantiene lúcido. Jaimito le pregunta: «Abuelito, ¿es verdad que los niños vienen de París?» El abuelo contesta: «Sí, hijito, los niños siempre vienen de París». Jaimito se vuelve a su amigo y le cuchichea: «¿Se lo chivamos o le dejamos que muera tonto?».
Después de leer el artículo «La abstención: ricos y pobres», de Francesc de Carreras, en La Vanguardia de hoy, 31 de mayo, a Pájaro bobo casi le han venido ganas de llorar.
Vaya por delante la cita marxiana «la condición social determina la conciencia», que, una vez revisada, corregida y actualizada, podría quedar así: «La situación socioeconómica del ser humano contribuye, en mayor o menor medida, a conformar su conciencia política».
En cuanto a la abstención, referida a las últimas elecciones municipales de Cataluña, a Pájaro bobo le resulta a duras penas comprensible que el profesor De Carreras haga el análisis que hace militando donde milita. Ése y no otro.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿le explicamos al ilustre prefesor la historia de las dos comunidades politicolingüísticas de Cataluña y, de paso, de dónde viene la abstención o le dejamos en paz para que le permitan seguir escribiendo en La Vanguardia?

Fidelización, blindaje, chantaje y culebrón

Fidelización. Palabra de moda y práctica habitual en las empresas de servicios new Age. En realidad se trata de atenazar al cliente de manera que no pueda escapar y quede vinculado a una determinada empresa, a ser posible de por vida. Para ello los expertos del ramo han desarrollado toda una panoplia de recursos legales, menos legales y abiertamete ilegales que en muchos casos ponen al cliente fidelizado en una situación de impotencia o indefensión jurídica. Es evidente que en ese sector hay lagunas legales que las empresas manipulan en beneficio propio. Ejemplos.
Pájaro bobo tiene dos tarjetas de crédito: tarjeta A y tarjeta B. Decidido a dar de baja la tarjeta A, escribe a la entidad bancaria que se la proporcionó. Respuesta: «Tiene que saldar usted la cuenta y notificarnos su decisión mediante carta certificada». Pájaro bobo cumple religiosamente el mandamiento y respira tranquilo. Pero sólo por algún tiempo. Al cabo de unos seis meses le llega un recibo-factura por importe de 26 euros por los conceptos de uso de la tarjeta y demora en el pago. Va al banco y allí le dicen entre risitas de complicidad: «No haga caso, lo hacen siempre para ver si cuela». Al mes siguiente le llega un nuevo recibo-factura con el importe incrementado en concepto de la nueva demora. Pájaro bobo es un moroso. En el banco vuelven a decirle que no haga caso. Él sigue su consejo, hasta que el recibo-factura rebasa los cien euros. Entonces escribe al Banco de España y se lo comunica a la entidad bancaria expendedora de la tarjeta. Ahora ésta sí da señales de vida. En una carta muy historiada la entidad le comunica que toma nota de la reclamación y la someterá a estudio, en el bien entendido que, si el cliente no recibe contestación del banco en el plazo de dos meses, queda facultado para emprender las acciones legales que considere pertinentes. Pájaro bobo no recibe notificación alguna ni en el plazo de dos meses ni en el plazo de dos años, y tampoco emprende acciones legales.
Cuando Pájaro bobo decide dar de baja la tarjeta B se dirige igualmente a la entidad bancaria que se la proporcionó. Respuesta: idéntica a la primera. Pájaro bobo paga y escribe. ¿Solucionado? No. A partir de un momento empiezan a llegarle recibos mensuales por importe de 25 euros, siempre 25 euros. «No haga usted caso, lo hacen habitualmente, ya se aburrirán». No obstante, Pájaro bobo llama por teléfono a la entidad bancaria que le entregó la tarjeta. «Efectivamente usted ha pagado y ha saldado la cuenta. Ahora le falta pagar la apertura del crédito». Pájaro bobo está a punto de montar en cólera. «¿De qué crédito me habla usted?». «Le repito a usted que le falta pagar la apertura del crédito». Pájaro bobo: «Si usted considera que le debo algo debe extenderme una factura haciendo constar el importe y el concepto, y hasta ahora todo lo que he recibido de ustedes son recibos-facturas por uso de la tarjeta y demora en el pago, siendo así que yo no tengo ninguna tarjeta de esa entidad desde hace meses. Escribiré al Banco de España exponiendo el caso». No fue necesario. También aquí la entidad bancaria dio la callada por respuesta, pero el hecho es que, finalmente, Pájaro bobo consiguió liberarse de sus tarjetas. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Moraleja: si no quieres figurar en la lista de morosos sin enterarte, ten cuidado con tus tarjetas.

Realidad presente: terminus a quo, terminus ad quem

La realidad presente, entendida como momento de un proceso espacio-temporal, puede contemplarse como reflejo y retrato de un pasado (terminus a quo) que terminará tan pronto como se produzca un salto cualitativo y surja un nuevo momento y una nueva realidad. También puede contemplarse como hito y punto de partida de un proceso que mira al horizonte y tiene su meta (inmediata o mediata) en el futuro (terminus ad quem) percibido como irrealidad deseada o como deseo realizable. Ejemplos.
Cuando vemos unos cuantos niños que hurgan y rebuscan en un estercolero público, podemos remitirnos a sus hogares, sus familias, sus barrios; en una palabra, a su vida individual, familiar y social. La escena es, por sinécdoque, un retrato de esa realidad, una realidad asentada en un pasado que se mantendrá mientras persistan las mismas condiciones y, consecuentemente, mientras los niños sigan hurgando y rebuscando en el estercolero. El pasado penetra y se adentra en el futuro.
También podemos ver a esos niños como exponente de una situación injusta llamada a desaparecer por el bien de todos, no sólo de ellos (términus ad quem). El futuro empieza tan pronto como, dada una situación injusta, alguien cobra conciencia de su carácter irracional e indeseable. El futuro empezó, empieza y empezará siempre con una toma de conciencia que abomina de un pasado irracional e injusto (terminus a quo) y pugna por un futuro que todos podemos y debemos imaginar no sólo cada vez menos irracional y cada vez menos injusto sino incluso absolutamente racional y absolutamente justo (terminus ad quem).
Pájaro bobo ve un futuro en el que, para empezar, no hay estercoleros y, sobre todo, niños hurgando y rebuscando en ellos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es consciente el ser humano de ese proceso, del que es a la vez sujeto y objeto?

El Menesteroso, mano de la Providencia

El Menesteroso llega puntualmente con su paso ligero de legionario y sendas bolsas del súper en las manos. Se agacha a la usanza moruna delante de la gatera y, al momento, los gatitos del jardín de infancia el Descampao le dan la bienvenida con la boca abierta y el rabo en alto. A los gatitos de este jardín de infancia Margarita, mujer sensible, y Pájaro bobo, huérfano de guerra, los llaman superinos, que es palabra cariñosa de su invención y, por lo tanto, exclusiva de su idiolecto; en cambio, Blacky, caniche celoso del cariño de su mestressa, se refiere a ellos con un despectivo «esos bichos», y sólo cuando no tiene más remedio. El Menesteroso, mano providencial de la Providencia, ha dejado las bolsas en el suelo, ha sacado de ellas varios potecitos y de los potecitos condumio a la carta: vianda, potaje y agua. Los superinos se han puesto a comer pausadamente, sin pelearse entre ellos, señal de que no les faltan ni cuidados ni alimentos. En eso también se diferencian de millones de seres humanos condenados de por vida a una vida inhumana por sus carencias. Cumplida su misión, el Menesteroso ha vuelto sobre sus pasos con su paso ligero de legionario; Pájaro bobo lo ha observado desde el simbólico ojo de buey de su búnker de papel y letra impresa y, antes de perderlo de vista, le ha dado las gracias con la mirada.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué el Menesteroso se cuida cada día del año de dar de comer a los superinos tres veces al día, siendo así que, por menesteroso, él también lo ha de menester?

La abstención como instrumento y coartada de una pseudodemocracia

A Francesc de Carreras
En una sociedad formada por dos comunidades politicolingüísticas, una mayoritaria y otra minoritaria en una proporción, pongamos por caso, del 52 por ciento al 48 por ciento del censo electoral, hay una fórmula largamente acreditada y poco menos que infalible para conseguir que la comunidad minoritaria gane democráticamente todas las elecciones habidas y muchas por haber. La fórmula tiene su referente histórico más clamoroso en la política colonial de los europeos en África y, mejor aún en este caso concreto, en la estrategia puesta en práctica por los judíos en lo que ahora es Israel. La fórmula consiste en llevar la abstención de la comunidad mayoritaria a los límites necesarios y deseables, de modo que, de una parte, la comunidad minoritaria resulte siempre vencedora y, de otra, se mantega la apariencia superficial de un sistema auténticamente democrático. Condición imprescindible para que sea así y la fórmula funcione adecuadamente es que en ningún momento y bajo ningún pretexto se hable y se deje hablar de la existencia de dos comunidades diferenciadas, pues ello pondría al descubierto la jugada de la comunidad minoritaria y opresora y, automáticamente, provocaría el rearme intelectual y social de la comunidad oprimida, lo que, a su vez, traería consigo el descrédito de la fórmula y el fracaso del invento. Summa summarum, eso es justamente lo que se ha venido haciendo en Cataluña desde la llamada Transición democrática. Y ahí estamos. ¿Lo sabe o no lo sabe el profesor De Carreras?
De acuerdo con esas premisas, las interpretaciones de la abstención en las últimas elecciones municipales que nos ofrecen ahora los servidores de la comunidad dominante y la ideología dominante en el Principado abundan en argumentos que avalan la acción de los partidos integrados en el establishment políticoeconómico al que sirven y del que se sirven. Que sepamos, hasta el momento presente no se ha alzado ni una sola voz pidiendo que se deje hablar libremente, sí, libremente, a los abstencionistas. A decir verdad, tampoco hace falta; todos sabemos lo que nadie dice. Tranquilos, esto es un atraco.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿No es la diversidad de opiniones libremente expresadas una de las características identificadoras con carácter necesario de todo orden democrático?
¿Será verdad, como se malicia Pájaro bobo, que los agentes del establishment catalán ya han tomado medidas para reconducir el fenómeno Ciudadanos y llevar de nuevo el agua a su molino como hicieron en su momento con el movimiento de Vidal-Quadras?
¿Cuánto tiempo puede durar, en la Europa del siglo XXI, una situación de opresión de más de la mitad de una sociedad cuyos representantes oficiales (ni representativos ni, por lo tanto, legítimos) alardean de estar al servicio de un régimen político democrático?

Estado de coma y muerte civil

Según los periódicos, en Polonia un ciudadano ha recobrado la consciencia después de permanecer en estado de coma durante dieciocho años. Buen tema para una película o una novela con viaje al pasado o al futuro, según se quiera. Más objeto que sujeto, el ciudadano va a quedar probablemente como alguien que no vivió su vida cuando le correspondía, donde le correspondía y como le corespondía. Cabe pensar asimismo que, en adelante, no va a pertenecer a ninguna parte, máxime habida cuenta que, según nuestro Papa, el limbo ya no existe.
Pájaro bobo lleva algo así como veinticinco años en situación de muerte civil, que es, en cierto modo, como un estado de coma. Uno existe pero no vive. Le han arrebatado la facultad de ejercer y ejercitar sus facultades, sobre todo las facultades del alma.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué será de Pájaro bobo si un día le devuelven la facultad de ejercer sus facultades y vuelve a la vida democrática con todos sus derechos y todas sus obligaciones?

ETA, Zapatero y el catedrático

En opinión de Pájaro bobo, la prosa de Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional, no se distingue precisamente por su virtuosismo y su elegancia en el uso y disfrute de la lengua. Él le pondría un aprobado «raspao” con la advertencia de que debe mejorar. En general, tampoco sus análisis políticos destacan por su perspicacia: ideas manidas y lugares comunes; nada que queme, nada que rompa y rasgue el velo de falsedades oficiales que oculta la realidad social de la Fenicia de Poniente. Sospechoso, muy sospechoso.
Sin embargo, su texto de hoy miércoles, 6 de junio, en la retaguardia (parte inferior de la página) de La Vanguardia tiene, entre otros, los méritos del planteamiento claro y el diagnóstico certero. Pocas palabras, estilo prosaico, título deleznable: «ETA se refuerza y hay unos responsables». El titular nos demuestra que titular no es lo suyo. Pero el contenido se salva. ETA —nos viene a decir el catedrático— ha salido reforzada de su relación sentimental con Zapatero. El ladino/leonino leonés, que con el camelo del Estatut-Constitución catalán había conseguido camelar por activa y por pasiva, por la derecha y por la izquierda, por arriba y por abajo a todos los separatistas púnicos, desde Pujol ben Gurión hasta el carallot Carod, ha caído derrotado, en el zulo de las negociaciones, a manos de los trabucaires etarras. Después de conseguir el visto bueno del Parlamento y el Poder Judicial, el tal Zapatero no sólo estaba convencido de que lo de ETA iba a ser pan comido sino que incluso le puso nombre: proceso de paz. Nombre solemne, noble y legal. Y, por lo tanto, ilícito e ilegítimo, pues ilícito e ilegítimo es siempre, in se et per se, negociar con criminales que tienen causas pendientes. Pájaro bobo, que no es jurista, no duda en afirmar que, a su modo de ver y entender, también el aval de las instituciones competentes es ilícito e ilegítimo, y, por lo tanto, también delictivo. En definitiva, el fundamento de las leyes es la justicia, y la justicia, como aspecto del bien, está enraizada en el sentido común y el recto juicio del ser humano. Las víctimas de ese delito institucional no son sólo las víctimas directas de ETA sino todos los españoles como pueblo y, sobre todo, como sociedad democrática. Negociar con criminales es una manera de invalidar la democracia entendida como orden social basado en la justicia.
En cualquier caso, a Pájaro bobo le sorprende que el catedrático Francesc de Carrera muestre y demuestre una percepción tan clara de los trajines de ETA frente a Zapatero con su extraña amalgama de ignorancia, perfidia y falsedad, y luego no acierte a ver en Cataluña otra realidad que la irrealidad creada por el magma de la Generalidad. Sospechoso, muy sospechoso.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿será cierto, como ve y prevé Pájaro bobo, que ahora los separatistas catalanes apoyan de boquilla a Zapatero en su pulso con ETA para que éste sea su aliado a la hora de imponer el Estatuto-Constitución de Cataluña?

Ignorancia invencible y falsedad contumaz

Pájaro bobo ha oído y ha escuchado a Rodríguez Zapatero en TV. En el caso de nuestro jefe de Gobierno resulta sumamente difićil discernir dónde termina la ignorancia y dónde empieza la falsedad. Muy probablemente se trata de dos cualidades complementarias e intercambiables. El angelito pide a todos los españoles y muy concretamente a los dirigentes del PP que sean leales al gobierno socialista y por lo tanto a su persona en la lucha contra el terrorismo de ETA. Habida cuenta de que, como saben todos los españoles, él, Rodríguez Zapatero, rompió uniltaralmente el pacto antiterrorista del año 2000 y se puso a dialogar con ETA por su cuenta y riesgo, su petición de ultimísima hora tiene el sello del cinismo e incluso de la provación, máxime si pensamos que se ha vuelto a los populares en demanda de apoyo y lealtad cuando ha visto que el fracaso de las negociaciones caía sobre su cabeza, mientras que su traición inicial nos lleva a pensar con todo derecho que su primera intención era capitalizar en solitario el éxito de la operación. Miserable, miserable.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Hay algún remedio para tanta ignorancia y tanta falsedad? ¿Por qué Zapatero no va ahora a pedir ayuda a sus socios catalanes?
Una cosa es segura: se la prestarían con mucho y muy alto interés.

Los asesores del Presidente

Después de escuchar atentamente a Rodríguez Zapatero en su comparecencia televisiva, Pájaro bobo se pregunta qué clase de asesores tiene este pobre hombre que tantos errores y tanta obcecación acumula. Ni un intento de comprender al otro, de averiguar qué piensa, por qué piensa como piensa, por qué hace lo que hace y, en definitiva, por qué no le apoya. Ni un atisbo de duda. Uno se pregunta qué tiene Zapatero en la cabeza y, sobre todo, qué entiende por democracia.
Pájaro bobo siempre ha pensado que la izquierda era más sensible, más elástica, más permeable, más receptiva, en cierto sentido incluso más democrática. No en este caso. A sus ojos, Zapatero personifica la cerrazón en grado de ignorancia invencible. Si al menos se atuviera estricta y rigurosamente a la ley…
Zapatero tiene derecho a pedir e incluso a exigir lealtad a Rajoy, al PP y a todos los españoles en asuntos de Estado, pero siempre y cuando él sea leal a la ley, a la Constitución. Y todos, incluso él, sabemos que ni lo ha sido ni lo es. Si ahora pide ayuda es porque la necesita urgentemente. No quiere que los futuros crímenes de ETA recaigan exclusivamente sobre su cabeza. Eso no es lo que pensaba cuando inició —furtiva y deslealmente— las negociaciones con la banda de trabucaires. Lamentablemente sus últimas declaraciones públicas nos dicen que ni ha aprendido ni se propone rectificar. Son los otros los que deben cambiar, son los otros los que me han traicionado a mí, jefe del Gobierno de España, son los otros los que como ETA, «han vuelto a equivocarse». Zapatero necesita urgentemente cambiar de asesores.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe Zapatero que la ignorancia invencible es un pecado contra el Espíritu Santo y que como tal no tiene perdón?

Soberanía nacional y democracia: de Vidal-Quadras a Fernando Savater pasando por Ciudadanos

De acuerdo con lo que Pájaro bobo ve y entiende, no tiene nada de soprendente y sí mucho de sintomático y aleccionador que los dos movimientos ciudadanos verdaderamente democráticos que hay hoy en España hayan surgido en Vascongadas y Cataluña, regiones en las que la falta de auténtica soberanía nacional como base necesaria con carácter ineludible de una democracia auténtica se deja sentir con tan lacerante intensidad que está a punto de convertirse en una tragedia para el conjunto de España. Allí, los trabucaires de ETA y sus secuaces han implantado una dictadura del terror, con la mitad de la población condenada a vivir en condiciones de humillante sometimiento o de rebeldía suicida. Aquí, los bulldogs del carallot Carod, que lo es a su vez de Pujol ben Gurión, han implantado una dictadura mucho más sutil por su sello púnico, pero no menos nociva y mucho más corrosiva, de acuerdo con la fórmula democracia formal en la superficie y opresión real en el fondo, versión actualizada de la siempre vigente y siempre actual «política de la puta i la Ramoneta». Estamos en la Fenicia de Poniente, que quiso ser cabeza de los Países Catalanes y está a punto de emparejarse con Kosovo, Montenegro, Albania, Transniester y Osetia del Sur.
En opinión de Pajaro bobo, el primer movimiento catalán antiseparatista con entidad fue el capitaneado por Vidal-Quadras en tiempos de Aznar. Dada la personalidad de su cabeza visible y el alcance del fenómeno, aquel movimiento social estuvo a punto de dar al traste con la dictadura separatista maquinada e implantada sobre el papel en los albores de la transición democrática. Así que, cuando, en los años noventa, apareció el líder del movimiento transversal español, el pequeño Ben Gurión púnico se olió la quema y ordenó a Aznar: «A éste me lo tenéis que sacar inmediatamente de aquí». Vidal-Quadras salió efectivamente de Cataluña y en su lugar pusieron a un subalterno sumiso, desleal y traidor de mombre Piqué. A la vista de lo que es y de lo que no es, Pájaro bobo se pregunta cómo ese tal Piqué pudo ser un día ministro de Asuntos Exteriores de este país que aún se llama España. En cualquier caso está claro que pertenenece a la subespecie de Narcis Serra, Ernest Lluch y el parisino Raventós.
Con Vidal-Quadras desapareció de Cataluña no sólo el vidal-quadrismo sino incluso el Partido Popular. Al menos, de momento. Al menos, hasta la aparición de Ciudadanos. Pero ahora el Partido de los Ciudadanos, formado por disidentes del Partido pseudoSocialista y del Partido pseudoPopular de Cataluña, tiene que encontrar su línea y, sobre todo, su cabeza pensante y dirigente, y, en opinión de Pájaro bobo, esa cabeza no puede ser la de Francesc de Carreras, en quien se aprecia claramente una manera de ser y de actuar próxima o indéntica a la de Piqué, que, como queda apuntado, nunca se distinguió precisamente por su lealtad.
Mientras tanto, en Vascongadas ha ido tomando cuerpo un movimiento ciudadano de abierto carácter español, capitaneado por Fernando Savater y dispuesto a dar la batalla, a pecho descubierto, a los trabucaires etarras, sus valedores y sus confidentes. Eso significa estar dispuesto a jugarse la vida a cada momento.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Puede hablarse de democracia cuando el gobierno de la nación ha enajenado la soberanía nacional en dos regiones de España y los ciudadanos de esas regiones tienen que organizarse por su cuenta y riesgo para hacer frente al terror y la opresión?
¿No tiene nada en común esta situación política con la que precedió a nuestra guerra civil?

El futuro de España, un plano inclinado

Hay españoles qie ven el peligro y lo denuncian: de palabra y por escrito, cuando pueden, donde pueden y como pueden. El peligro, cada vez más acuciente, es la destrucción de España como nación a manos de los separatistas. España pagará el gasto y se quedará con los escombros. Vidal-Quadras es uno de los españoles que denuncian insistentemente ese peligro, esa conjura, esa traición. Es posible que el símil del plano inclinado para describir la situación actual y su deriva sea acertado. A Pájaro bobo lo que le preocupa es que se vea el peligro y que, por lo que él sabe y entiende, no se haga nada y sobre todo no se haga lo que debe hacerse. Es inconcebible que los separatistas pidan cada vez más y se les dé cada vez más, prácticamente todo lo que piden. Y aún con amenazas y exigencias. «Habrá un movimiento popular de imprevisibles consecuencias». «Cataluña y los catalanes no lo entenderían ni lo perdonarían nunca». La penalización es un componente indispensable de toda ley humana, si se quiere que ésta sea mínimamente eficaz. Los separatistas saben que por infringir la ley, incluso la Constitución, no les va a pasar nada. Basta con montar una burda añagaza. O irse a Yakutia. Las autoridades competentes ya están compradas y dispuestas a hacer la vista gorda para allanar el camino y seguir pendiente abajo por el plano inclinado. Miserables, miserables.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿No se puede detener ya ahora el proceso que lleva a la destrucción de España?
¿Cuántos españoles hay dispuestos a impedirlo?

Operación Yakutia

«Jordi, ¿sabes dónde está Yakutsk?» «No». «¿Y Yakutia?» «Ni idea». «Bueno, no te preocupes. Tampoco hace falta. Mira, aquí tienes un mapa. Esto es Rusia y esto es Siberia; en Siberia está Yakutia y en Yakutia está Yakutsk, que es la capital. Te llevas doce jugadores, más el masajista, más la presentadora de la Televisión Nacional de Cataluña, más un corresponsal de La Vanguardia y cuatro subalternos. Ah, y un intérprete, pero ha de ser inglés-ruso, nada de español. Mucho cuidado con eso. El dinero para gastos menores lo tienes en esta bolsa. El avión, el hotel y la manutención ya están pagados, de eso nos cuidamos nosotros. En el aeropuerto os esperará nuestro enlace (en voz baja, el embajador de Cataluña en Rusia). Tenéis que cantar “Els Segadors” al principio, antes del partido. El diskete ya lo tienen los organizadores. Se han reído un poco, pero ellos sólo quieren dinero y promoción turística. Aquí está el banderín para intercambiarlo con el de los españoles». «Y si…». «No te preocupes. Todo eso ya está estudiado y pactado. Hay presupuesto, y unte para que nadie abra la boca. Ya sabes, Jordi. Si surge algún imprevisto, me llamas por el móvil a este número. Es de la Generalidad, pero con otro nombre, Agencia de Viajes Periplo. Acuérdate, tú te llamas Rafael. Yo, Antonio García y telefoneo desde España. De esto, ni una palabra, a nadie, ni a tu mujer». «Tranquilo, jefe».
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿Sabe Moratinos, nuestro ministro de Asuntos Exteriores, dónde está Yakutia y cómo se llama su capital?

Impeachment

Una señora escribe un libro sobre los que están empeñados en destruir España. Cien nombres. Pájaro bobo diría que son legión, entre agentes directos, agentes indirectos, cómplices, confidentes y mirones curiosos y oportunistas. Mientras tanto, los separatistas de CIU e IU atacan y zahieren al Defensor del Pueblo por defender a los ciudadanos de este pueblo. Saña con cinismo, cinismo con impunidad. Todo bajo control. Alguien nos recuerda que Zapatero, remendón y embustero, toma decisiones y después niega haberlas tomado. Eso lo viene haciendo desde el primer día de su mandato. Y, a lo que parece, seguirá haciéndolo hasta el último minuto de su vida política. Si la tregua fue un respiro para ETA, es muy probable que la vuelta al ruedo político del pacto antiterrorista sea sólo un respiro para este cínico sin principios ni escrúpulos. Alguien ha dicho que no se puede construir el Estado sobre la coyuntura. En opinión de Pájaro bobo, comentario improcedente; lo del tal Zapatero no es construir un Estado sino destruir un Estado, y justamente la coyuntura permanente sirve para eso. En la tercera de ABC, el profesor Gorriarán afirma hoy, 14 de junio, que «el gobierno ha podido burlar el sentido de las leyes o eludir su aplicación, y todo ello sin incurrir en una ilegalidad flagrante». El autor de esta página considera que esas palabras deberían dejar el sitio a éstas: «El gobierno ha venido burlando reiterada y sistemáticamente el sentido auténtico de las leyes y/o eludiendo su aplicación más legítima y constitucional. Eso significa que el jefe de ese gobierno ha incurrido en una cadena de ilegalidades flagrantes, por las cuales debería y/o debe ser destituido y procesado». Impeachment.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede afirmarse que el gobierno burla el sentido de las leyes y, al hacerlo, no incurre en una ilegalidad (flagrante)?
En cualquier caso, «ilegalidad» es sustantivo; «flagrante», adjetivo; «ilegalidad» denota; «flagrante» connota.
¿Dónde ha leído Pájaro bobo que la justicia, como parcela del bien, se asienta en conceptos puros?

Arde el desierto

Parece que, gracias a sus estrategas y especialistas en geopolítica, Israel conseguirá imponer, una vez más, su ley sobre las tierras paupérrimas en agua y ubérrimas en petróleo que se extienden entre el Mediterráneo y el golfo de Omán. Y parece que lo va a conseguir mediante el relanzamiento de su vieja alianza con Estados Unidos. Ahora, el reguero de pólvora y sangre se extiende desde Gaza hasta Afganistán, pasando por Líbano e Irak. Peligrosa táctica e inaceptable estrategia. La supervivencia de Israel y de Estados Unidos asentada en una cadena interminable de guerras fratricidas. Árabes contra árabes. Israel tendrá paz y, a través de la paz, supervivencia; Estados Unidos tendrá conflictos bélicos y, a través de los conflictos bélicos, dominio territorial y, a través del dominio territorial, control de los yacimientos de petróleo. La economía de guerra al servicio de la geopolítica, la geopolítica al servicio de la economía de guerra. Ésa es, más o menos, la historia de las dos próximas décadas escrita sobre el mapa de Oriente Medio por los especialistas/asesores de los dos países. En definitiva, se trata de mantener a los pueblos árabo-musulmanes divididos y enfrentados. Para ello es imprescindible fomentar las rivalidades religiosas y, al mismo tiempo, impedir que un país o una persona se convierta en su cabeza y los una y unifique. Sin cabeza, ese bloque formado por más de mil doscientos millones de seres humanos no será nada más que una masa amorfa, condenada a la servidumbre y la autodestrucción por la ignorancia propia y la perfidia ajena. Eso presupone impedir a toda costa que Irán tenga armas nucleares y se erija en la gran potencia del mundo árabo-musulmán. Para impedirlo hay que permanecer sobre el terreno y actuar tan pronto como se aprecie un peligro inminente. Estados Unidos se mantendrá en Irak y seguirá fomentando los conflictos locales. Está en juego su economía, una economía de guerra, y la supervivencia política de Israel. Veremos qué nos reserva la historia en las próximas décadas.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Es justo que la supervivencia y el bienestar de unos se asienten en la miseria y la ruina de otros?
¿Es justo que ganen siempre los mismos y pierdan siempre los mismos?

Cataluña, la traición que se avecina

Cataluña está superando en muchos aspectos a Israel, su modelo en cuanto pueblo elegido que decide cruzar el desierto para llegar a la tierra prometida, tierra prometida que en este caso es un Estado propio. Financiado por los españoles y amueblado por ellos, los catalanes independentistas, el nuevo Estado dispondrá pronto de todas las instancias e instituciones que corresponden a un Estado-nación moderno y eficiente. Cataluña avanza hacia la independencia de acuerdo con el programa elaborado por ellos y el timing fijado por ellos, y sólo por ellos. En estos momentos no está ni fuera ni dentro de España. Es parte de España cuando ellos consideran que les conviene y no es parte de España cuando entienden que es hora de ir sacando el cuerpo y la cabeza. Así el alumbramiento será menos traumático y ellos controlarán la situación en todo momento. Dos pasos adelante y uno atrás, si hace falta, pero sin renunciar a nada. Cultura catalana y cultura en catalán, sólo en catalán, Estatuto de autonomía y Estatut-Constitución, Administración propia, eonomía propia, enseñanza propia, sanidad propia, relaciones internacionales, embajadas, selecciones deportivas, representación en la Unesco, en todos los organismos internacionales posibles. Todo ello, y mucho más, arrancado a traición, siempre financiado con dinero español. Y, después, la soberanía compartida a modo de fidelización y blindaje a perpetuidad. A partir de ese momento, Cataluña no será parte de España; será España la que formará parte de Cataluña y la que dependerá de ella. Los catalanes podrán entrar y salir de España a su antojo, pero los españoles no podrán entrar y mucho menos ocupar cargos de responsabilidad política en Cataluña. Ésa es la jugada, al menos la esencia de la jugada.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿lo verá a tiempo y reaccionará a tiempo el gobierno de España?

El lobby catalanoseparatista de ABC

Primero se comieron la separata Cataluña de ABC. Hoy, separata separada de la casa madre madrileña. Los españoles de Cataluña lo dijimos a voz en grito. Por lo tanto, tenemos derecho a declarar que lo saben, y que han ido viéndolo. Y también que han ido consintiéndolo. Los números cantan, sobre todo cuando dejan de cantar. La separata Cataluña de ABC es eso, una separata. Con un espantapájaros con nombre de poeta: Enrique Badosa. En líneas generales, los españoles de Cataluña no leen la separata Cataluña de ABC. Unos se han ido con toda razón a La Razón, otros, como todo el mundo, a El Mundo, otros se han ido a sus casas y han dejado de leer. Es el abc de la democracia española, la abstención. Pájaro bobo optó en su momento por recortar el periódico y blasfemar de vez en cuando, Y ahí sigue. Ahora, el lobby catalanoseparatista de ABC, dirigido por Valentí Puig, conocido en esta página como el Golafre de las Pitiusas, está dando la batalla para comerse la cabecera y la dirección del rotativo madrileño. Él, golafre y personificación de la falsedad púnica, dirigiendo el periódico y rodeado de acólitos como Ferran Gallego, Enric Sopena, Enric Juliana, Francesc de Carreras, Barbeta, Quim Monzó y tutti quanti. Mientras tanto, César Alonso de los Ríos en la celda de castigo. Y Rosa Díez, con las horas y las líneas contadas. Ya veremos qué pasa con hombres y nombres como Ferrand, Juaristi, Burgos y Camacho. En opinión de Pájro bobo, el periódico y sus nombres están a merced de un comando con una consigna implacable: apoderarse de un periódico que ha sido en la moderna historia de España mucho más que un periódico. Miserable, miserable.
Hoy, domingo 17 de junio, ABC ha lanzado un número monográfico dedicado al separatismo catalán: portada catalanista, texto con aires de editorial rezumando tinta y baba fenicias, entrevista a Pujol ben Gurión en las páginas 10 y 11. Un traidor, Velentí Puig, entrevista a un traidor, Pujol ben Gurion, para denunciar a un traidor, Rodríguez Zapatero. Todo ello en ABC, el periódico español por antonomasia.
Mientras tanto, Montilla, el charnego amontillado que suple la falta de virtudes con silencios de sumisión y complicidad, sale ahora con que, para salvar el Estatuto catalán, «se están llevando a cabo gestiones que no se pueden revelar». Si no se pueden revelar, tampoco se puede decir que no se pueden revelar. ¿Acaso no es eso revelar que no se pueden revelar? ¿No es eso revelar que se trata de algo que por su maldad no debe revelarse? Consejo: Montilla, guarda silencio y sigue intrigando. Quizás eso sea lo tuyo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿será el próximo director de ABC el que Pájaro bobo tiene en su lista?

Toros en La Vanguardia, separatismo catalán en ABC

Ayer, domingo, 17 de junio, la portada de La Vanguardia, siempre separatista, oportunista y pesetera, se engalanó con una escena de nuestra fiesta nacional; en pago por el gesto, el ABC de Valentí Puig diseñó, también ayer, un numerito catalanoseparatista con metralla en cantiduvi. Al parecer, se trata de preparar el terreno de la España plural para una victoria del PP ayudado por los divergentes de Convergencia y desUnión. O, más bien, al revés. En cualquier caso, divergentes y desunionistas tendrán mando en plaza y derecho absoluto a meter cuchara en Madrid, en el Gobierno y donde se les antoje. En cambio, los de Madrid deberán respetar los derechos nacionales de Cataluña. Como de costumbre, sólo que cada vez con menos a un lado y cada vez con más al otro.
En el ABC de hoy, lunes 18, alguien con título de catedrático, habla de un decálogo contra la abstención. A Pájaro bobo se le antoja que el decálogo debe ser en principio a favor de la participación. En cualquier caso, él entiende que para que pueda pedirse participación ciudadana las elecciones tienen que ser democráticas y para que las elecciones sean democráticas tiene que haber democracia en todo el territorio nacional y para que haya democracia en todo el territorio nacional el gobierno debe ejercer su soberanía sobre la totalidad de ese territorio nacional.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿hay soberanía nacional, democracia y elecciones democráticas en Vascongadas y Cataluña?
Naturalmente, los separatistas, que son los que hacen trampas y mienten, dicen que sí.

Frankfurt y Yakutsk (Yakutia) como ejemplos

Lamentablemente abundan los ejemplos que ponen de manifiesto las intenciones a corto, medio y largo plazo de los separatistas catalanes. A estas alturas nadie puede llamarse a engaño. Ni siquiera esa figura cínica y carente de conciencia ética que responde al nombre de José Luis Rodríguez Zapatero. Los viajes del carallot (botarate) Carod abriendo embajadas catalanas a lo largo y ancho del mundo, organizando numeritos como los de Yakutsk (Yakutia) y Frankfurt (Alemania), todo ello con dinero español. En realidad, el dinero español sirve no sólo para financiar la destrucción de España sino incluso para impedir que los niños españoles aprendan español y para penalizar a los españoles, niños o adultos, que quieran hablar su lengua materna en Cataluña. Imagino que el tal Zapatero estará preocupado, por las razones que fuere, pero preocupado, muy preocupado. Por ahí no puede seguir. Preocupados, muy preocupados deben de estar también los miembros del Tribunal Constitucional (al menos, la mitad). Además de inconstitucional, el Estatuto catalán es una declaración de independencia. Repito: declaración de independencia financiada con el dinero español entregado ignominiosamente a los separatistas por el gobierno de Rodríguez Zapatero. Incomprensible. Inadmisible. Imperdonable.
A Pájaro bobo le resulta igualmente incomprensible que el diario ABC envíe al separatista Valentí Puig a hacer una entrevista al separatista Pujol precisamente en su feudo. Pero también le resultó incomprensible que la dirección de ese mismo periódico les entregara la separata Cataluña, y ahí está para todo el que quiera verlo. El ABC de Cataluña es miniperiódico separatista. Y el caso es que ahora, esos mismos separatas van a por la cabecera y la dirección del periódico madrileño y español de toda la vida. Llevan años trabajando, trajinando, intrigando e invirtiendo.O, por mejor decir, comprando y vendiendo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿se atreverán el gobierno de Zapatero y el Tribunal Constitucional a dar vía libre al Estatuto catalán?

Las tres Españas de Lope de Vega

Hoy, 20 de junio, César Alonso de los Ríos, residente en el corazón de la meseta castellana que es a su vez corazón de España, dice en ABC, primero, que la clase obrera ha muerto y, segundo, que hay dos Españas.
Primera observación. En opinión de Pájaro bobo, la clase obrera se ha extinguido, como se extinguieron los grandes saurios, como se extinguirán el conejo, el lince y el lobo ibéricos, como se extinguirán los patriotas. Una España sin españoles tiene que ser, necesariamente, una España sin patriotas españoles. (En el año 2045 fue visto en la sierra de Gredos el último ejemplar de lobo ibérico, del periódico digital España virtual, 20 de junio de 2050).
Segunda observación. En opinión de Pájaro bobo, la España de las dos Españas es un concepto vinculado a la República. Entonces había efectivamente una España republicana y una España antirrepublicana. Con la Transición, llamada vilmente democrática, se dio paso a la España de las tres Españas: la de derechas, capitaneada por el Partido Popular, la de izquierdas, jaleada por el sedicente Partido Socialista Obrero Español, y la de los separatistas, que aglutina fuerzas heterogéneas, reducidas en número pero codiciosas e influyentes, empeñadas en violar y volar la unidad de España como realidad histórico-política. Y ahí estamos. De momento, la España de los separatistas parece que va imponiéndose gracias a la ayuda de fuerzas ocultas y a la traición del gobierno, un gobierno nominalmente de izquierdas. Habrá que esperar un milagro, o una cadena de milagros, para que no ocurra lo peor.
Mientras tanto, Pájaro bobo recuerda unos versos, bastante flojillos por cierto, de Lope de Vega que aprendió en la escuela. La composición habla de un loco que cree ser la Santísima Trinidad y que por eso, cuando le preguntan por qué rompe tan a prisa la ropa que lleva puesta, contesta:
¿Cómo durar puede ser
en mí vestido ninguno
si el vestido es sólo uno
y somos tres a romper?

Zapatero: entre la promesa y la estafa

Evidentemente, Pájaro bobo no sabe con qué sobrenombre va a pasar a la historia nuestro actual jefe de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Aun así, apuesta por uno que tenga que ver con la deslealtad y la carencia de dignidad ética, pues todos los que han tenido la desgracia de tratar con él coinciden en un punto: su absoluta falta de lealtad y escrúpulos a la hora de prometer y cumplir lo prometido. Ahí están para confirmarlo los líderes políticos de la Fenicia de Poniente y los representantes de los trabucaires etarras. Y, entre unos y otros, decenas de carpetovetones de todas las tendencias. Los últimos en llamar a la puerta han sido los representantes del Liderazgo Islámico Mundial, que le han reclamado una pequeña parte del contenido práctico de su Alianza de Civilizaciones; concretamente, la recuperación de la «memoria histórica andalusí».
Si es malo no cumplir lo prometido, peor aún es prometer cosas que no deben prometerse por la sencilla razón de que no pueden cumplirse. Pájaro bobo opina que Rodríguez Zapatero corre el riesgo de morir apedreado por sus acreedores.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no son muchas de las promesas de Zapatero auténticas estafas?

¿La última denuncia de Pájaro bobo?

En el programa elaborado conjuntamente por los separatistas catalanes y vascos está previsto que los trabucaires etarras abran fuego y preparen el terreno para las negociaciones políticas.
De acuerdo con ese mismo programa, en el norte éstas deben ser llevadas a cabo por hombres como Ibarreche o Jon Imaz. Pájaro bobo recuerda que hace poco Francesc de Carreras, más funámbulo de la cuerda floja y el alambre que catedrático de universidad, elogiaba en vivo y en directo la inteligencia del tal Imaz, y todos sabemos qué significa inteligencia para un separatista catalán disfrazado de ciudadano.
Aquí, en la margen izquierda del río de los iberos, ya en su curso bajo, las negociaciones corren a cargo del líder de turno, pues todos ellos, independientemente de la parcela que por razones tácticas ocupen en la arena, están deseando matar al toro español. Incluso ese personaje híbrido y descastado de nombre José/Josep Montilla, servil subalterno servidor de separatistas.
La fórmula operativa del programa conjunto de nuestros separatistas fue acuñada hace décadas por Pujol ben Gurión cuando, bajo la apariencia de un desideratum o Wishfulthinking, confesó con perfidia: «Si los vascos abren brecha, nosotros nos colamos detrás». En realidad, el mensaje nítido y más profundo de sus palabras era: «Ellos que vayan abriendo brecha y nosotros nos iremos colando detrás, como siempre».
Curiosamente, y contra todo pronóstico, quienes han abierto brecha ahora han sido los fenicios que, capitaneados por el carallot Carod, han presentado una selección nacional de Cataluña urbi et orbe. Evidentemente en este caso la especialidad deportiva no tiene la menor importancia y es más que probable que ni siquiera sus mismos promotores sepan de qué especialidad se trata. El hecho es que la squadra ha sido presentada como selección nacional de Cataluña y que los separatistas vascones se han apresurado a seguir el ejemplo reclamando selecciones nacionales para su nación.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Se han enterado el Gobierno de España y en particular su ministerio de Asuntos Exteriores de que una de las tácticas de los separatistas consiste en ir debilitando y erosionando la estructura del Estado, hasta abrir todas las brechas posibles en ella, con el dinero y los demás medios que ese mismo Estado pone en sus manos?
¿Es concebible y admisible que los separatistas se unan para destruir España y los españoles no se unan para defenderla?
¿No es hora de denunciar que tanto la unión de los separatistas como la desunión de los españoles responde a una conjura?

Cataluña: la lengua en números

El catalán ocupa el puesto número 88 entre las lenguas del mundo por el número de hablantes. De acuerdo con La Vanguardia de hoy sábado, 23 de junio (página 45), 9.118.882 personas hablan catalán y 11.011.168 personas lo entienden. Según se hace constar, los datos proceden de la Secretaría de Política Lingüística de la Generalidad y se basan en encuestas realizadas entre la población de los territorios de habla catalana por diversas instituciones.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuántos habitantes tiene actualmente Cataluña?

Soberanía nacional y democracia

Al Tribunal Constitucional

La táctica de prometer, no cumplir lo prometido y encima negar sistemáticamente la existencia de toda promesa ha hecho de Zapatero un hombre con fama de embustero. Y si tal comportamiento es insostenible tanto desde el punto de vista ético como legal, máxime habida cuenta que en la mayoría de casos existen pruebas documentales escritas y/o grabadas con datos y pormenores imposibles de rebatir, en términos de racionalidad nos da la imagen de alguien cuya falta de escrúpulos corre pareja con su falta de sentido común. ¿Puede alguien presentarse en público cuando todos los que han tratado con él dicen que los ha engañado y que no ha cumplido lo prometido? En cualquier caso, es obligado pensar que ese comportamiento ha dañado gravemente su honorabilidad no sólo como individuo sino también como jefe de Gobierno. Ésa sería una razón de más para obligarle a abandonar el cargo, aunque la principal razón seguirá siendo, en opinión de Pájaro bobo, haber prometido a los etarras vascos y a los separatistas catalanes cosas que no debía prometer sencillamente porque sobrepasaban el ámbito de sus competencias. Ahí, Zapatero ha incurrido en continuos fraudes y delitos legales, por los que a mi modo de ver debería ser destituido y procesado. Las negociaciones políticas del jefe de Gobierno con representantes/integrantes de una banda terrorista con más de mil muertes en su haber constituyen un delito y un atentado contra la democracia, como lo es pactar bilateralmente con grupos separatistas erigidos en falsos partidos políticos democráticos la enajenación de una parte del territorio español, incluidos los derechos de sus ciudadanos. Esos partidos son ilegítimos y deberían ser ilegales, pues se han organizado tras eliminar como votantes a más de la mitad de los ciudadanos de Cataluña. ¿Acaso puede hablarse de democracia cuando el cincuenta y dos por ciento de la población no vota y justamente ese cincuenta y dos por ciento se opone al Estatuto que se le pretende imponer? Si en Vascongadas se ha implantado una dictadura del terror que condena a más de la mitad de la población a sobrevivir en las condiciones fijadas por los terroristas, en Cataluña nos encontramos con una forma de opresión de acuerdo con la cual menos de la mitad de la población copa todos los resortes de poder, incluidas las instituciones de representación política, y condena a la mitad mayoritaria (en la proporción del 52 al 48 por ciento) a vivir en las condiciones fijadas por ella. En opinión de Pájaro bobo, pretender legitimar y legalizar un orden político-social ilegítimo ab origine por fraude manifiesto es delictivo. En consecuencia, todas las elecciones celebradas en Cataluña y Vascongadas son ilegítimas y deberían ser ilegales porque se han celebrado en condiciones que no pueden definirse como democráticas en cuanto que no garantizaban los derechos de todos los ciudadanos en un plano de igualdad.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Conseguirán los separatistas vascos y catalanes acabar con España como nación y con su democracia utilizando el rodillo de los hechos consumados?
¿Qué pasará si, en uso de sus derechos, los españoles deciden restablecer la soberanía nacional y la democracia en todo el territorio español?
¿Qué pasará si, en dejación de sus derechos y obligaciones, los españoles no deciden restablecer la soberanía nacional y la democracia en todo el territorio español?

¿Sueño de una siesta de verano?

Todo Estado moderno que se precie tiene un equipo de estrategas que es algo así como su cerebro. Sumido en las sombras protectoras de la clandestinidad, ese cerebro procura programar algunas de sus intervenciones de modo que coincidan con momentos de distensión y/o relajación generalizada. El verano, hora de la siesta nacional, es uno de ellos. Por eso y por ciertos indicios que viene percibiendo en el ambiente desde hace meses, Pájaro bobo se inclina a pensar que los estrategas veladores/valedores de nuestra democracia, apenas formal y formalista, tienen ya a punto su próxima intervención de envergadura. Si uno lee atentamente los periódicos de letra impresa sobre papel y acierta a captar los mensajes emitidos/encriptados entre línea y línea puede llegar fácilmente a la conclusión de que hay una operación en marcha. El falso taumaturgo debe abandonar la escena antes de que termine de hundir al Partido Socialista, a la democracia y a España entera y vera. A pesar de la perfidia y la contumacia (en grado de ignorancia invencible) que cartacterizan al subsodicho, los estrategas del sistema, ésos a los que no conocemos y cuya presencia, no obstante, percibimos y agradecemos en los momentos críticos, están seguros de que podrán convencerle/reducirle con un argumento potísimo: o te vas voluntariamente, con todos o casi todos los honores y las prebendas que te corresponden por razón del cargo, o tendrás que irte a la fuerza, previa destitución y consiguiente procesamiento. No tienes elección; todo está decidido.
«De acuerdo, pero ¿quién será mi sucesor?» «Ya te lo diremos a su debido tiempo y con tiempo. De momento, vete de vacaciones y léete estos pliegos. Ahí están las instrucciones con todo lo que debes hacer y decir de ahora en adelante y con todo lo que no debes hacer y decir hasta tu despedida oficial. Esperamos que sea suficiente, de modo que no se te tenga que leer la cartilla y no se te tenga que pasar la película de lo que has hecho, de lo que no has hecho, de lo que querías hacer y de lo que pensabas hacer. Procura conservar la sangre fría y sigue sonriendo como hasta ahora».
El hombre queda aturdido; luego siente que la sangre se le hiela por momentos. Así que se recupera del soponcio, lo primero que se le ocurre es llamar por el móvil a su lugarteniente y tramar un contragolpe, pero alguien con mando en plaza le advierte al instante: «Nada de jugarretas republicanas. Recuerda que eres un delincuente en situación de prisión preventiva». El delincuente baja la cabeza pero en seguida la levanta y vuelve a sonreír. Es la hora de la siesta. Verano de 2007.

Carod pide que Cataluña se desconecte de España

En opinión de Pájaro bobo, el carallot (botarate) Carod, nervioso por la camisa de fuerza que le han puesto y el más que previsible fracaso del Estatuto, pide que Cataluña se desconecte de España. Ahí puede verse algo así como una declaración de independencia unilateral por vía de los hechos consumados. A los españoles amigos de la unión nos vendría muy bien, pues sería un motivo más que suficiente para cortar por lo sano de una vez por todas. ¿Nos caerá esa breva en la boca?

Mensaje de Berlín

Desde Berlín, Miguel me envía un artículo en inglés con la recomendación de que lo lea y lo estudie. Tema: por qué existe el universo, precisamente éste, y no la nada. Prometo leerlo, comentarlo con él y exponer aquí mis conclusiones. Mientras tanto seguiré creyendo en la existencia de un Dios providencial que decidió salir de sí mismo por la escotilla de la contingencia, el universo/dimensión que habitamos. ¿Por qué? ¿Para qué?

Paisaje urbano con pintor

Blacky ladra tres veces seguidas, y Margarita se dirige a la puerta, pero él corre hacia la ventana. Los tres inquilinos —la mestressa, el caniche y Pájaro bobo— se asoman al ojo de buey  de su búnker de pladur. Un pintor de caballete, pinceles y crayón ha instalado su industria en la acera, frente a la Casa misteriosa y el jardín-residencia gatuna El descampao, regentado por el Menesteroso. El pintor no pinta, traza líneas rectas sobre el papel. Visera roja de bolchevique territorial en la cabeza, mirada de soslayo, el artista trabaja su acuarela y al final surge la Casa misteriosa, enmarcada, allí, por un jardín de palmeras y buganvillas; aquí, detrás de la tapia que protege a nuestros superinos (gatitos), por un campo asilvestrado. A la izquierda, alineadas con orden destructivo, yacen las grúas de la deconstrucción como esqueletos de robots. Cityscape o Landscape, paisaje urbano o paisaje rústico, la imagen tiene sello del momento que vivimos. El dibujo/pintura podría ser la última impresión de un impresionista. A Pájaro bobo le gustaría hacer una foto con tres planos: el ojo de buey con sus mirones; el pintor y su industria en la acera; la Casa misteriosa con los superinos y allá, al fondo, las buganvillas del jardín que nunca tuvo.
¿Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué de las paredes del búnker de pladur sólo cuelgan dibujos?

¿El Topo del Retiro en funciones de asesor?

Enric Juliana, el Topo del parque el buen Retiro, es cronista hábil, sinuoso y avisé o, más exactamente, enteradillo. Se mueve con cierta gracia y agilidad por la red de alcantarillas (en catalán, clavegueram) de los Madriles, donde cumple funciones de enviado especial de la Generalidad, gobierno supraautónomo de nuestro país más próximo y más vecino. Hoy piensa en voz alta y escribe en La Vanguardia: «Al perder la iniciativa emocional, Zapatero ha propiciado la desorganización política del dolor. Sin discurso a la nación, ha complicado su comparecencia en el inminente debate sobre el Estado de la misma. Ha confirmado que la baraka se fue». Antes reflexiona y pregunta: «…el hombre que dice seguir fielmente los dictados del republicanismo, que invoca como lema máximo de su mandato la realización de la democracia deliberativa, rehúye el dramatismo del discurso a la nación: la interlocución directa con la sociedad cuando la Muerte mueve su manto. ¿Qué paraliza a Zapatero en la hora trágica?» Dos ideas y sendos comentarios.
Baraka. Es posible que efectivamente la estrella de Zapatero haya empezado a palidecer. Pájaro bobo así lo cree, como cree que el subsodicho tiene los días contados. Parece que el Topo del parque del buen Retiro también se lo ha olido. Ya nos lo irá soplando. La traición y la intriga son cosa suya de por vida.
Parálisis/paralización. En opinión de Pájarob bobo, lo que el Topo matritense llama hora trágica es en realidad hora patriótica. Eso es justamente lo que paraliza a Zapatero. No quiere aparecer/comparecer desnudo ante los españoles, porque ni esta patria es su patria ni esta guerra es su guerra. Eso los topos fenicios no lo saben, y, si lo saben, no lo dicen, y, si lo dicen, no lo creen. El tal Zapatero ni lo sabe, ni lo dice, ni lo cree.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué no consulta nuestro jefe de Gobierno en excedencia a Enric Jualiana, el Topo del parque el buen Retiro, qué debe hacer y decir en estas circunstancias para salir del paso? Estamos hablando de escenificaciones, no de actos de lealtad.

Rajoy se llama a ratos Acebes

Parece que, llegado el veranillo de San Martín, alguien tendrá que hacer el petate y dejar el cargo a pesar de toda su cerrazón y toda su resistencia. Y lo dejará, aunque sólo sea para que le dejen seguir viviendo. La democracia no admite actitudes numantinas por la sencilla razón de que no las reconoce. El pacto ya tiene firma y fecha.
Rodrigo Rato ha dejado la capital del mundo y su billetamen para regresar a provincias. No hace falta preguntar quién le ha llamado. Basta con saber que es una de las piezas clave de la operación en curso. Hay tres o cuatro más. Caras conocidas, reconocidas. Después habrá que organizar el equipo y darle el programa de trabajo, también llamado carné de ruta, para que haga política de Estado, sí, de Estado, sólo de Estado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué los separatistas están forzando la marcha a riesgo de reventar la máquina y salirse de madre?

Un judío: un presidente, un profeta y un mesías…

«Cada judío se cree presidente, profeta y mesías». La frase ha sido atribuida a tantos judíos como judíos hay en el mundo. Y así tiene que ser, pues cada judío se cree presidente de su país, profeta de su pueblo y mesías o salvador de todos los judíos de sangre y/o religión que hay en el mundo. Con semejante parroquia debe de ser ciertamente muy difícil gobernar. Lo que Pájaro bobo no entiende es que, aun así, haya quien esté dispuesto a ir a la guerra. Amos Oz es uno de los que no quieren la guerra. Por eso se fue al desierto, y allí vive. Buen sitio para meditar. Y para escribir.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuántos judíos de sangre y/o de religión hay en el mundo?
¿Cuántos judíos hay en el mundo que no quieran ser ni presidentes ni profetas ni mesías de su pueblo?

Partido de los Ciudadanos: prueba de fuego

El establishment político-económico de Cataluña, arracimado en torno a los independentistas y su proyecto, está castigando con saña al partido de los Ciudadanos. Fuego cruzado: desde fuera y desde dentro; desde los medios de comunicación monopolizados por los separatistas de diferentes pelajes y desde las corrientes de opinión y desunión apostadas dentro como caballos de Troya. Aun así, Pájaro bobo sigue pensando que los separatistas catalanes tienen la guerra perdida: lo que persiguen es injusto y lo que persiguen lo persiguen con medios injustos. Delincuentes unidos en una conjura con visos de omertà. Es posible que con sus malas artes consigan hundir al joven partido, pero la guerra la tienen perdida. Nadie ha conseguido engañar a toda una sociedad durante todo el tiempo. Infames, infames.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿se les ha dicho alguna vez a los separatistas del Norte y del Nordeste que nos utilizaron para derrocar una dictadura española, sí española, y luego nos impusieron una dictadura antiespañola? Miserables, miserables.

El diario ABC y sus lectores

El opinión de Pájaro bobo, ABC es, por muchas razones, el periódico de todos los españoles, no sólo de sus lectores. Políticos, militares, economistas e intelectuales, entre otros, buscan en sus páginas la noticia que realmente interesa y por regla general pasa inadvertida o ni siquiera es noticia. Lamentablemente, el periódico de todos los españoles tiene poderosos e influyentes enemigos dentro. Y así, mientras estrategas como Valentí Puig, el Golafre de las Pitiusas, formen parte de su cerebro, los lectores de ABC no sabrán qué ocurre realmente en Cataluña. El subsodicho ni lo dirá ni dejará que se diga mientras él esté donde está y controle lo que controla. La separata Cataluña es un ejemplo no sólo de cómo una separata quiere y puede comerse todo un periódico nacional, el más importante periódico de nuestra patria, sino también de cómo una región separatista quiere y puede comerse toda España. La indolencia de los españoles es la gran aliada de la perfidia de nuestros separatistas y nuestras separatas. Mientras tanto, el Golafre de ABC seguirá guarreando páginas y más páginas, fumándose sus habanos, comiendo a dos carrillos. Y brindando a la salud de los lectores de ABC.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué no se hace una encuesta entre los lectores de ABC en general y otra entre los que han dejado de ser lectores de ABC en Cataluña?

Rodrigo Rato, al servicio de la estrategia de Estado

De acuerdo con las previsiones de Pájaro bobo, el antiguo ministro de Economía ha sido llamado para colaborar en la operación Cambio-recambio («Rato regresa dispuesto a apoyar el proyecto de Rajoy desde la sombra», La Vanguardia, 30-06-2007). Ojo al detalle: desde la sombra. Eso quiere decir que formará parte del cerebro, concretamente de esa parte del cerebro que tiene que ver con la administración del dinero en todas sus variantes. Así, pues, colaborará en la planificación, no coactuará. En cualquier caso, lo más importante de la operación no es el cambio o recambio en sí mismo sino la necesidad ineludible e inaplazable de dejar atrás la política de partidos, con sus continuas disputas, en beneficio de una política de Estado. De eso se trata, pues eso es lo que realmente está en juego. Los responsables de nuestra estrategia han elegido a Rodrigo Rato como estratega en la sombra. Creo que han acertado. España necesita con urgencia estadistas con visión de Estado. Como en el boxeo y el Wrestling: ¡segundos, fuera! Y quien dice segundos dice políticos.
Pregunta ingenua e intempestiva: si Rodrigo Rato es un estratega en funciones de director de escena, ¿quiénes serán los actores designados para representar la obra?
En cualquier caso esperemos que no sea una pantomima.

Lecciones de cierta teoría del caos

Al partido de los Ciudadanos

Hoy la teoría del caos se aplica a todo tipo de sistemas dinámicos. El secreto consiste en elaborar modelos que, además de ser aplicables a esos sistemas, permitan predecir su comportamiento en el tiempo y en el espacio. Dónde están ahora y dónde estarán en el futuro. Qué son ahora y qué serán en el futuro. Matemáticas, geometría, física, meteorología, ciencias sociales, recursividad, predecibilidad, impredecibilidad, caoticidad, trayectorias, órbitas, derivas, saltos cuantitativos, saltos cualitativos, el universo como árbol, el conocimiento humano como imagen isomórfica (Bild) de ese árbol, Heráclito, Euclides, Newton, Marx —sí, Marx—, Einstein y sobre todo los padres de la nueva ciencia: Mandelbrot, Feigenbaum, L. Lorenz, M. Libhaber, A. Winfree, M.A. Mandell. Los modelos responden siempre a la misma idea. Esa idea es el fractal. El fractal es la fórmula de las fórmulas, la idea-unidad primigenia. Evidentemente, en cuanto que elabora modelos para predecir comportamientos, la teoría del caos puede ayudar a prever/evitar situaciones no deseadas en campos como la meteorología y la sociología.
Ejemplo
En una sala hay cincuenta personas. Inician un debate y empiezan a hablar diez, que luego pasan a ser veinte, treinta, cuarenta y, por último, cincuenta. Cuando todos los presentes están hablando, tienen que hacerlo progresivamente más fuerte y más alto, pues cada uno de ellos quiere imponerse a los demás. Así lo único que consiguen es aumentar el ruido y el desorden, hasta llegar a una situación de caos en sentido literal. Han quedado presos en la espiral que ellos mismos han ido generando. Lo dicho significa que, cuando en una situación no hay una voz capaz de imponerse a las demás y acallarlas, las voces que intervengan van a contribuir inexorablemente a incrementar el ruido, el desorden y, por lo tanto, el caos. ¿Resultado? Todas las voces sin excepción quedan presas en la espiral que han generado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuándo comprenderán algunos ciudadanos que lo auténticamente racional es no entrar en esa espiral y que, una vez se ha entrado en ella, la única salida racional es la que lleva al silencio?
Dos observaciones
Primera. En la teoría del caos stricto sensu, el caos es entendido no como antítesis del orden sino como un orden de características impredecibles y, a pesar de ello, susceptibles de ser descritas en términos precisos y concretos. Algo así como un orden de evolución impredecible.
Segunda. En el análisis fractal del modelo económico de Marx alguien ha tomado como unidad la propiedad privada, incluso la mercancía. Aquí, con una perspectiva mucho más amplia, tal vez podríamos tomar como fractal la palabra, que, según está escrito, fue lo primero que existió.

Embajadas catalanas

Como Cataluña ya tiene representante oficial en Madrid, capital de España, sólo tiene que elevar el rango de la representación. Eso es justamente lo que va a hacer con su casa-casal de París, próxima embajada de la Generalidad en su camino a Bruselas. Dicen que la inauguración está prevista para el otoño. Esperemos que para entonces ni Zapatero ni Moratinos estén donde están sino donde deben estar.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿estarían dispuestos Zapatero y Moratinos a asistir a la inauguación de la embajada de Cataluña en París al frente de la delegación española y como una de las delegaciones invitadas?

Tres preguntas

Primera pregunta:
¿Pueden depender la unidad y la supervivencia de España del Tribunal Constitucional?
Segunda pregunta:
¿Puede estar sometido constantemente el Tribunal Constitucional a las presiones ilegítimas e ilegales de los separatistas catalanes?
Tercera pregunta:
Pueden estar  la unidad y la supervivencia de España en manos de los separatistas catalanes?

España y sus terrorismos

España está sometida de manera permanente a la acción de sus diversos terrorismos: terrorismos internos o endógenos y terrorismos externos o exógenos. Los terrorismos internos son formas radicales e ilegales del separatismo, pero cada uno de nuestros terrorismos internos tiene además su ala «democrática», que, en términos formales, trabaja en el marco de nuestra Constitución. Cada ala «democrática» viste su propia camiseta, una camiseta nacionalista, y su objetivo es acabar con España utilizando los medios legales que ésta les propociona. En ese punto el terrorismo interno coincide por convergencia con el terrorismo externo. Con toda razón, Enric Juliana, el Topo del parque del Buen Retiro madrileño, habla hoy en La Vanguardia, órgano de la burguesía, ahora separatista, de Cataluña, de la pinza ETA-Al Qaeda.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo puede aguantar España esta situación?

Objetivo visto, objetivo destruido (II): ¿por la división a la destrucción?

20070703195245-muropapel.jpg

El búnker de pladur. Ingo Weber, jefe de medios de comunicación
y relaciones exteriores, delante del muro de papel y letra impresa

Pájaro bobo considera que el establishment catalán, constituido en un frente nacional de carácter totalitario y excluyente, ha conseguido conjurar el peligro y ahogar en su ciénaga el último movimiento disidente o, lo que en este caso es igual, el único movimiento democrático existente a día de hoy en Cataluña. Espías, topos, raposos, confidentes y agentes dobles han agitado las aguas y han movido los hilos hasta crear corrientes de opinión/desunión y truncar los sueños de un pequeño grupo de ilusos convencidos de que aún era posible instaurar un régimen democrático en Cataluña. El ciudadano del Partido de los Ciudadanos ya no está desnudo, está embadurnado con barro fenicio. Él se ha mantenido fiel a sus fieles y sus fieles se han mantenido fieles a él. A eso hay que llamarlo lealtad, coherencia o dignidad. Pero, juntos y solos, él y ellos han tenido que hacer frente a una sublevación protagonizada por su ala izquierdista. Socialistas y amigos de socialistas que nunca fueron socialistas. Los sublevados han fracasado por partida doble en su empeño: han perdido y han hecho mucho daño. Es muy posible que, en el fondo, eso fuera lo que buscaban. En ese caso, como en el de Piqué, podría decirse que su fracaso es su triste y miserable victoria. En opinión de Pájaro bobo el gran error (¿intencionado, no intencionado?) del jefe de los sublevados, y de los que lo eligieron para su joint venture, está en no entender que, a pesar e incluso por encima de su nombre, el Partido de los Ciudadanos es un movimiento cívico de origen y desarrollo transversal. Para bien y para mal lleva el sello del vidal-quadrismo. Ahí hay a la vez un campo inmenso para una futura expansión y un valiosísimo recurso para hacer frente a los ataques y las asechanzas de los sedicentes nacionalistas catalanes. Habrá que esperar a ver qué queda después de la refriega. Algunos ya han tomado partido y posición. Pájaro bobo sigue pensando que es muy difícil que de la cabeza de Francesc de Carreras salgan cuatro frases gramatical y conceptualmente coherentes, y mucho más difícil aún una declaración de principios unívoca y leal. El catedrático ni está donde debe ni escribe lo que debe ni dice lo que debe. Mientras tanto, aunque ni desea ni espera un Untergang, Pájaro bobo, impulsado por su espíritu de supervivencia, seguirá atrincherado en su búnker de pladur, entre muros de papel y letra impresa, a cuatro tiros de piedra de la Barceloneta y vora al mar de la Sargantana, tierra y piélago de fenicios.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo tendrá que esperar para ver cómo un ave alza nuevamente el vuelo con un ramo de olivo en el pico y se mantiene suspendida sobre las aguas de la ciénaga?

Zapatero-Rajoy: un combate sin historia

A decir verdad, a Pájaro bobo no le sorprendió el debate Zapatero-Rajoy. Tampoco lo siguió de cerca, sólo a ratos, incapaz de liberarse de un persistente dejà vu. El debate fue como un combate de boxeo entre dos púgiles que buscan el cuerpo a cuerpo sin ser fajadores ni tener cualidades para ello. A los dos les falta el punch demoledor de un Joe Louis, la intuición pugilística de un Whitetaker y el «instinto asesino» de aquel Rocky Marciano que encandilaba a los cronistas americanos en la época dorada del pugilismo, las mafias y el gangterismo. Lejos, muy lejos de los años veinte y los años cincuenta del siglo veinte, Rajoy busca el cuerpo a cuerpo porque no sabe hacer otra cosa, pero no tiene instinto asesino; nunca lo ha tenido y es de esperar que nunca lo tenga. Zapatero es el púgil con planta y estampa, sonrisa incluida, de estilista. De entrada se gana a la mitad del auditorio. Empieza con un baile, sigue con un amago/escamoteo en forma de promesa y, gracias a su juego de piernas, termina el asalto con otra sonrisa. Ni siquiera se ha despeinado. Pero el condenado miente como una rata. Acumula deuda sobre deuda. Deudas de palabra, deudas de obra, por escrito y con testigos. Y sigue mintiendo. Y sigue negando que ha dicho lo que ha dicho. Una vez, dos veces, veinte veces. A los ojos de Pájaro bobo, lo del tal Zapatero es un caso patológico.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿miente Zapatero cuando dice que no miente o no es consciente de que mintió y miente?

El pastel y sus repartidores

En La Vanguardia de hoy, concretamente en su contraportada, hay una entrevista a William Ury, experto en negociaciones. Ury dice, por ejemplo, que antes de proceder al reparto del pastel hay que dejar que éste se haga grande. Y también que la negociación es el camino para la supervivencia. Y también que al final siempre o casi siempre llega la negociación. Y que la negociación está hecha de concesiones. En la mayoría de casos, el conflicto como tal no se resuelve, pero se desactiva, se congela, termina extinguiéndose. Ahora en Oriente Medio se trata de cambiar el terrorismo por turismo. El terrorismo es muerte, miseria y ruina; el turismo es intercambio, cultura y riqueza. Ése —dice Ury— es el camino, el camino de Abraham, el patriarca de las tres religiones monoteístas. Santa doctrina. Pero Pájaro bobo conoce un refrán que dice: si uno quiere dos se pelean.

Política de Estado

Con un escapista como Zapatero, la oposición debería tenerlo muy fácil. Dada la afición de nuestro jefe de Gobierno al juego subterráneo, Rajoy debería aferrarse con todas sus fuerzas, como Ulises, al mástil de la Constitución. La ley y sólo la ley. La ley como norma y referente. El líder popular no tiene por qué entrar ni en el juego de las trapisondas ni en el intercambio de acusaciones ad hominem. Lo único que necesita es visión de Estado, talla de Estadista. Pero, lamentablemente, Rajoy, Acebes y Zaplana son políticos de partido, no estadistas. En opinión de Pájaro bobo, ese es el agujero negro del PP, el agujero que Rato debe llenar, la carencia que la política española debe suplir para alcanzar la dimensión que el momento exige urgentemente.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cuál será el papel de Rato y quiénes serán los hombres y las mujeres de su equipo?
¿Sabrá inculcar Rato a sus colaboradores y colaboradoras esa visión de Estado?

La guerra de civilizaciones como principio y fin del futuro

El diario La Razón reproduce hoy, en su página 29, la entrevista que A. Rubio hizo a Douglas Murray, politólogo. He aquí las palabras del entrevistador y el entrevistado.
Usted dice que el neoconservadurismo es necesario. ¿Debe Europa girar hacia él?
Sin duda. La etiqueta «neocon» está tan vilipendiada que casi nadie quiere utilizarla. Pero, en términos históricos, el futuro es suyo. porque describe un mundo real que mucha gente comprende.
¿Cree que Sarkozy es un «neocon»?
No. Está más cerca de Chirac, de la misma forma que la señora Merkel está más cerca de su predecesor.
¿Echa usted de menos a Blair?
Sin ninguna duda.
Por cierto, ¿diría que la guerra en Irak marcha peor de lo previsto?
Es cierto. Pero no podemos abandonar. Si fallamos, los terroristas nos seguirán hasta nuestras casas y daremos una señal que los iraquíes no nos podrán perdonar. La situación es mala, pero puede ser peor.
No le gustó la retirada española…
Zapatero dio el mayor impulso que cualquier democracia ha dado a los terroristas. Y el mensaje que envió fue que, si matas a suficientes personas, conseguirás lo que quieres.
Le pueden rebatir: tres ataques en Gran Bretaña, uno en España.
El número de ataques no es determinante para calibrar algo así. La diferencia está en que España dio a Al Qeida una prueba de lo que puede conseguir también en otros países.Y le haré una predicción: los terroristas no van a parar en España ni en ningún otro sitio. Esto seguirá.
Pinta un futuro poco alentador.
Le diré más: habrá más bombas en España, tanto si gobierna Zapatero o cualquier sucesor de cualquier partido. Los terroristas no pararán incluso si «liberan» las llamadas «tierras del islam». Su guerra es contra Occidente. Y como toda guerra sólo se solucionará con la derrota de una de las partes.

Hasta aquí, la entrevista, una entrevista de contenido aterrador. Habrá que esperar un milagro o, mejor aún, una cadena de milagros, pues el entrevistado, con toda su politología, se ha olvidado de decir que en una guerra de esas proporciones no habría ni vencedores ni vencidos, sólo aniquilados.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿podemos y debemos pensar que el fin de la humanidad está inexorablemente a la vuelta de la esquina y que nosotros somos los agentes inconscientes y fatales de su destrucción?

El tercer partido: Vidal-Quadras como solución.

Son muchos y poderosos los que, sobre todo en Cataluña, están empeñados en destruir el Partido de los Ciudadanos. Sometido al fuego cruzado de sus enemigos internos y externos, la joven formación tiene un futuro incierto, que va desde la desnaturalización, a cargo de Bouza-Brey et alii, hasta la extinción práctica, pasando, claro está, por una supervivencia controlada, condicionada e instrumentalizada, a manos de Francesc de Carreras, gente y agente del establishment protector/protegido de la Generalidad. Aun así, la idea del tercer partido sigue en pie y, a juzgar por los comentarios de ciertos políticos catalanoseparatistas, el proyecto cobra o, para ser exactos, recobra más fuerza cada día. Sería el partido de la tercera España, el partido de los que quieren mandar en España y, al mismo tiempo, insisten en que no son españoles. Nadie sabe si les va a salir bien la jugada. No debería. Pájaro bobo aboga por un tercer y primer partido, capitaneado por Vidal-Quadras, que acabe para siempre con todas las traiciones y todas las complicidadades. Una vez más no duda en parafrasear a Heidegger para decir que en estos momentos, acaso como nunca, a España le va el ser en el ser.
Dos pregunta ingenuas e intempestivas: ¿puede existir España sin España? ¿Es lícito que los que no se sienten españoles decidan el futuro de España y los españoles?

¿El Big Bang o la palabra?

A Amos Oz

Leo un pequeño ensayo sobre el instante en el que alguien decide escribir algo. Al autor, Amos Oz, no le falta ingenio; tal vez debería hacer constar con más insistencia que la manera de empezar que describe es una entre otras, acaso la suya, no la única. Podemos imaginar que cada uno tiene una manera de empezar propia, nunca única. Amos Oz dice que, en términos ideales, al iniciar un relato habría que retroceder como mínimo hasta el Big Bang, «ese orgasmo cósmico con el cual empezaron todos los bangs menores». Pájaro bobo está convencido de que, en buena lógica, el punto de partida de todo relato humano, hablado o escrito, es la palabra: la palabra que, al surgir, habla de la palabra. No le parece lógico que precisamente un judío se remita el cataclismo de todos los cataclismos cósmicos como punto de partida. Él diría que en este caso es obligado invocar la palabra en cuanto alumbradora de todos los mundos reales e imaginarios, sobre todo imginarios. Imaginarios e imaginados.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no debemos pensar que la palabra surgió, necesariamente, antes de que se produjera el Big Bang?
En cualquier caso tenemos derecho a imaginar que sin palabra hoy no habría ni relato (historia) ni relatos humanos para humanos (literatura). Gracias, Amos.

El combate Zapatero-Rajoy en blanco y negro

Desde el ringside

A los ojos de Pájaro bobo, gran aficionado al boxeo, Rajoy es un púgil voluntarioso, honrado (ni honesto ni deshonesto) pero torpe o, al menos, con poca intuición y poca garra. Lucha con tesón, con entrega y con lealtad de gong a gong. Desprovisto de un punch demoledor, sólo puede pensar en derribar a su contricante, nunca enemigo, por acumulación de golpes; acaso, en ganarle a los puntos por cansancio. A Rajoy, púgil sin nervio, le falta y, afortundamente, le faltará siempre aquel instinto asesino de que hablaban con admiración los grandes cronistas neoyorquinos en la época dorada del pugilismo americano, el período comprendido entre los años veinte y los años cincuenta del siglo pasado, cuando Norteamérica era la Meca del boxeo y el boxeo significaba gloria, fama y dinero —Hollywood—, cuando los gimnasios se llenaban de jóvenes procedentes de los slums urbanos y de los barcos negreros de la inmigración: puertorriqueños, italianos, irlandeses, polacos y judíos. Rajoy no es púgil taquillero; le faltan recursos y, en opinión de Pájaro bobo, le sobra mesura, la mesura que nace de los escrúpulos de conciencia. De sus dos segundos, Acebes es el malo, hasta el punto de que se le atribuye talante de inquisidor; Zaplana es el relaciones públicas con posturitas de salón y famoseo. Haría pareja con Esperanza Aguirre. ¿Con De la Vega? No, con ésa no. Los dos son hombres de brega, en el cuadrilátero, en el Parlamento/ringside y sobre todo en esos pasillos y esos corrillos en los que se apañan los resultados y se reparten las bolsas o, lo que es igual, donde se ganan y se pierden los combates. Desde las victorias por kao técnico hasta las descalificaciones por golpe en el bajo vientre y/o en la entrepierna. Pero, a diferencia de los musculados volatineros del Wrestling anglomexicano, estos luchadores se juegan la vida a cada tañido de la campana. Un golpe en la cabeza puede convertirse en una trepanación del cerebro.
Enric Juliana hablaba el domingo pasado en La Vanguardia de la «resurrección de Zapatero». Sin duda, una metáfora feliz y certera para definir/escenificar la recuperación de este prestidigitador/funámbulo de las doce cuerdas cuando yacía sobre la lona a merced de los puños de su contrincante. El gran acierto/hallazgo de sus preparadores y estrategas fue, a todas luces, la añagaza-señuelo (léase vale o cupón) de los dos mil quinientos euros para hijo habido o por haber. ¿Parto o aborto? En cualquier caso, golpe de mano efectista y eficaz. Zapatero les hizo caso y ganó holgadamente el asalto. El asalto y tal vez el combate. Pero hay que añadir que si les hizo caso fue porque esa manera de actuar —promesas, promesas— responde a su talante más profundo y desleal. Para las familias con hijos, el argumento del dinero en la cuenta bancaria eclipsa todas las actas. Ahí no hay acta que valga. Pero eso es demagogia y la demagogia es fraude y, a la larga, el fraude se paga. Zapatero va acumulando errores en su haber, pues esas victorias momentáneas y aparentes deben contabilizarse entre los errores de este púgil que pretende ganar todos los asaltos, incluso todos los combates, con golpes de gracia, en su mayoría de dudosa legitimidad/legalidad, aplicados en el último minuto, instantes antes de que suene el gong. Pájaro bobo, que se confiesa tan aficionado al boxeo como conocedor de la naturaleza humana, está convencido de que la gran ventaja/desventaja de Zapatero radica en que carece de conciencia ética. ¿Prueba? El subsodicho puede mentir y sonreír al mismo tiempo sin el mínimo rubor, sin el mínimo estremecimiento de su alma, de sus ojos, de su cuerpo. El hecho es tanto más grave cuanto que quien así se comporta dice profesar una ideología que aboga por una sociedad justa o, para ser precisos, por una sociedad cada vez menos injusta.
En cualquier caso, para conocer el resultado definitivo del combate habrá que esperar a que se emita el veredicto, y aquí el veredicto lo emite la sociedad en las urnas.
Mientras tanto, una pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible que Zapatero pase a la historia del deporte de las doce cuerdas como el púgil-funámbulo de sonrisa de hielo y guante blanco?

Zapatero: más Popper y menos cinismo

Zapatero miente,
todos sabemos que miente,
él sabe que todos sabemos que miente
y, aun así, Zapatero miente.

Como nos enseñó o recordó Karl Popper, en la práctica casi siempre resulta más fácil demostrar que algo no es lo que se pretende que lo contrario: demostrar que algo es lo que se pretende.
Rodríguez Zapatero, nuestro indigno jefe de Gobierno, miente a troche moche. Luego lo niega. Pero va dejando la estela, la huella, el rastro. Él se empeña en negar la mentira, la huella, la estela, el rastro, incluso la existencia de pruebas y su validez. Apela a la dignidad de su cargo, frente a la indignidad de los que presentan las pruebas. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿hay algún antídoto contra la contumacia, contra la falsedad invencible, contra el cinismo irreductible?

El PER: entre la indignidad y el chantaje

A juzgar por lo que uno lee y oye, pero sobre todo por lo que ni lee ni oye, los socialistas de Extremadura y Andalucía están cogidos en la trampa del PER, que en muchos casos es algo así como el momio o la bicoca de la sopa boba. Con el PER se compra la paz social y con la paz social se compran los votos. La justicia distributiva es el arma de nuestros pseudosocialistas para deshacerse de sus problemas y endosárselos a los que vienen detrás. Con el PER o a causa del PER, como eterna espada de Damocles, los separatistas catalanes chantajean no sólo a los administradores de las dehesas y los latifundios, los compañeros y subalternos Ibarra y Chaves, sino también a su superior, nuestro indigno jefe de Gobierno. Ya veremos qué hacen cuando lleguen los moros y los cojan durmiendo la siesta. Porque cada día llegan jornaleros de allende el estrecho, incluso de allende la morería, y el PER ni desaparece ni mengua. A los separatistas catalanes, la existencia del PER les es muy útil, pues les sirve para tapar la boca a todo el que intenta criticar, denunciar o simplemente dar a conocer sus abusos y extralimitaciones. La independencia de Cataluña tiene un precio: en dinero, en territorios y en dignidad.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Cómo es posible que, mientras todos los extranjeros que llegan a España procedentes de países del Este o del Sur encuentran trabajo, haya más de un millón y medio de españoles que no trabajan porque, según ellos, no encuentran trabajo?
¿Por qué no prueban a echarse al mar y ganar la costa a nado o en cayuco, disfrazados de senegaleses?

En la ciénaga de los Caimanes

El carallot Carod, ministro de Asuntos Exteriores de la ciénaga de los Caimanes (que no tiene nada que ver con la Isla de los Caimanes), ha convocado a los embajadores de medio mundo en su residencia de la Barceloneta, vora al mar de la Sargantana. A Pájaro bobo ya no le preocupa qué estará maquinando este hijo de la gran Fenicia, la Fenicia de Poniente, meridiano de las Columbretes.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿tendrá el ministro de Asuntos Exteriores de nuestro país vecino medallas de Sant Jordi y guías de Cataluña (en catalán e inglés) para todos los convocados?

Bono, reemplazado, desplazado y emplazado

A estas alturas es fácil ver que al comediante José Bono le salió mal el númerito de la dimisión. Su jefe y superior no fue a buscarle con lágrimas en los ojos; sus partidarios no pidieron/exigieron su vuelta inmediata con todos los honores. Desde entonces, el mancheguito ha estado merodeando/husmeando en torno a las instancias de poder político a la espera, búsqueda y/o captura de una propuesta enjundiosa o de un cargo de lo que sea y como sea pero con mando, sueldo y representación. Pájaro bobo se inclina a pensar que Zapatero le tenía reservado el de presidente del Congreso, que le está como a san Francisco de Asís un par de trabucos en las manos y con las manos en alto a la manera de Pancho Villa. Eran tan grandes los deseos del subalterno y tan vivas sus ansias de servir a España y los españoles que ha mordido cebo y anzuelo antes de que uno y otro se sumergieran en el agua. A Pájaro bobo le cuesta trabajo imaginar a José Bono en un cargo institucional que exige, entre otras cosas, rigor, seriedad y compostura y no le da margen para escenificar sus arengas pseudopatrióticas y demagógicas. Sinceramente, no le parece que ése sea, ni mucho menos, un destino correjto para él..
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿lo ha hecho deliberadamente Zapatero para provocar el descredito de su compañero, correligionario, rival y enemigo personal y deshacerse de él por una temporada cuando no para siempre?

Al asalto del Estado

Cada vez de manera más descarada, los separatistas catalanes van ganando posiciones en su tarea de destruir la nación y el Estado. Ellos dirigen y los españoles pagamos y desmantelamos nuestra patria milenaria. Miserables, miserables; nosotros más que ellos.
Esos mismos separatistas han convertido a la presidenta del Tribunal Constitucional en destinataria de sus mensajes y en cómplice de sus intrigas. Estamos ante una conjura que, si el Rey no lo remedia, llevará en poco tiempo a la destrucción de España.
A Pájaro bobo le sobrecoge la perfidia de los separatistas catalanes, aún más la indolencia y la falta de patriotismo de los españoles pero por encima de todo su propia pasividad: Ramón Ibero, cobarde y traidor.
Cuatro preguntas ingenuas e intempestivas
¿De qué sirve el Tribunal Constitucional si está en manos de los separatistas?
¿Es tarea del Tribunal Constitucional facilitar, legitimar y legalizar la destrucción de España como nación y Estado?
¿Cuándo tendrá lugar el asalto final de los separatistas a los restos de nuestra patria?
¿Qué puede y debe hacer en estas circunstancias un patriota español que no sea llorar y lamentarse de su destino?

El Tribunal Constitucional bajo fuego

El ABC de hoy, 13, habla en una de sus páginas capitales de la presión a la que se ve sometido el Tribunal Constitucional en estos momentos. Dice que con ello el Tripartito catalán, secundado por el Gobierno central, pretende intimidar a TC. En opinión de Pájaro bobo, ahí lo que hay no es presión sino un chantaje en toda regla y con él se persigue no intimidar sino sojuzgar al TC y arrebatarle su capacidad de decisión. Todo un delito que, de prosperar, traerá consigo la desletigimación no sólo de esa instancia sino de todo nuestro precario Estado de derecho. Eso es justamente lo que buscan los separatistas catalanes para dar el paso siguiente y definitivo: la destrucción de España y la independencia de Cataluña.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué esperan los organismos competentes para intervenir y truncar de una vez por todas la deriva de España en dirección al abismo?

La Ferrusola, presidente de Cataluña

Primero promocionó a su marido, el «home petit», y ahora promociona a Oriol Pujol, hijo del «home petit» y de ella. Cataluña es su jardín feudal y la Generalidad su fortaleza y su propiedad privada. La Ferrusola, Doña Gardenia del Pedregal para sus desleales más leales, va de flor en flor, siempre por lo alto. La perfidia no está reñida con la ignorancia. Y la ignorancia no está reñida con la ambición. De hecho, todos los aliados, no amigos, de su marido son enemigos personales de ella. ¿Qué se han creído esos «barruts»? Un colaborador de un periódico nacional con separata catalana/catalanista pero con poco ingenio dice que aquí, en la Fenicia de Poniente, vora al mar de la Sargantana, ha empezado la lucha por la sucesión. En opinión de Pájaro bobo, la lucha por la sucesión y sobre todo por la secesión hace tiempo que empezó y hace tiempo que está escrita. Lo que viene ahora es el «playback» para los medios de comunicación menos enterados.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá instaurar la Ferrusola una dinastía de Pujols y Pujolets en Cataluña?

Hablar por pensar; hablar por mentir

Para Pájaro bobo hablar equivale normalmente a pensar en voz alta. Pero hay excepciones. Una de ellas lleva el nombre de Zapatero, personaje que está haciendo méritos y deméritos más que suficientes para pasar a la historia con un sobrenombre como, por ejemplo, el mentiroso, el cínico o el contumaz. Para nuestro jefe de Gobierno hablar es, cuando conviene, mentir en voz alta. Pájaro bobo considera que mentir supone deformar previamente la realidad de manera consciente y deliberada. Uno percibe una cosa y no dice la cosa que percibe sino otra que no percibe. De ese modo no sólo deforma la realidad percibida sino que incluso intenta deformar la realidad objetiva.
Según el catecismo del padre Ripalda, mentir es «decir lo contrario de lo que se piensa». En opinión de Pájaro bobo, mentir es exactamente «ocultar de manera consciente y deliberada lo que se piensa y decir algo diferente de manera consciente y deliberada con intención dolosa».
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Se miente a sí mismo Zapatero cuando piensa y cuando sueña?
¿Establece Zapatero alguna diferencia entre pensar y mentir?

La paradoja socialista

Es sabido que el Partido de los Separatistas Catalanes (PSC) tiene una cabeza catalanista y un cuerpo obrero-español. Es una historia que viene de lejos, como viene de lejos el fraude de su formación y sus pactos con los convergentes y demás partidos de la Fenicia de Poniente para que aquí la política la hagan exclusivamente los catalanes y exclusivamente para los catalanes. La gran consigna del pacto del Tinell, de todos los pactos del Tinell que han sido, son y serán es que los partidos catalanes deben ser catalanistas, de modo que actúen siempre como un frente nacional. Y ahí seguimos, a pesar de que el fraude ha sido descubierto y denunciado manta vegada. El Partido de los Ciudadanos ha sido un segundo intento de romper esa dictadura. El primero fue el movimiento capitaneado por Vidal-Quadras. El vidal-quadrismo pertenece ya a la historia y el Partido de los Ciudadanos se debate, en estos momentos, entre la vida y la muerte sometido al fuego cruzado, interno y externo, del frente separatista unificado que nuevamente se empeña en arrancar de cuajo todo brote de libertad y democracia en Cataluña. Aun así, como tantas veces en la historia, el poso queda y, por lo que Pájaro bobo sabe y ha leído, los hijos de la perfidia y padres de esta dictadura encubierta tienen los días contados.
Ahora, un epígono de Don Pasquale, el de las melopeas, quiere que el Partido de los Separatistas Catalanes, o sea el PSC, asuma la bandera del independentismo. El epígono se llama Antoni Castells.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿acaso no sabe el separatista y traidor Antoni Castells que más del ochenta y cinco por ciento de los votantes del PSC son obreros españoles?
Miserable, ¡avergüénzate de haber nacido!

Raposos en la granja de los Ciudadanos

A profesores y catedráticos que no han aprendido que es ilícito servir a causas ilícitas con medios ilícitos

Después de mucho organizar y mucho programar, el Partido de los Ciudadanos ya tiene raposos rapaces, voraces, bien instruidos y bien adiestrados en las dos alas de su gallinero: en la de la derecha y en la de la izquierda. Y, lo que es más grave, también en la nave central, que es el cuerpo. Entraron en su predio por una brecha abierta en el costado izquierdo, ése que da al bajo Llobregat y, a través de él, al mar de la Sargantana. Ahora, cualquiera que sea el color de su pelaje, todos los raposos intrusos cumplen órdenes de la Administración central de la Gran Fenicia de Poniente, que, como siempre, se cuida asimismo de la cobertura mediática y el fuego con piezas de artillería pesada. Pájaro bobo, que conoce las tácticas y las estrategias de los púnicos, cree que los Ciudadanos leales van a pasarlo mal: disensiones, enfrentamientos, traiciones y caos. Eso para empezar. El objetivo es la destrucción por la división y la división por el enfrentamiento. Todo ello en el gallinero, de puertas adentro. En eso y en escapar después como raposo por un tejado, Pujol ben Gurion y los suyos son especialistas consumidos. Basta con recordar, de una parte, la patriótica epopeya de Banca Catalana y, de otra, la foucheana operación-chantaje-ultimátum a Aznar por la cabeza política de un Vidal-Quadras suprapolítico. Como los raposos intrusos/disidentes poseen títulos universitarios y cierto prestigio/desprestigio social y académico, tienen discípulos, fámulos, ayudantes, acólitos y subalternos. Uno de esos raposos se llama Luis Bouza-Brey y se declara profesor de Ciencia Política, disciplina que acaso debería convalidar por la de Intriga Política con título expedido por la Pompeu. Otro, de nombre Francesc de Carreras, ejerce como catedrático de Derecho Constitucional, lo que nos da pie y derecho a pensar que entiende de traiciones, intrigas y conjuras; verbigracia, el penúltimo Estatuto de Cataluña. ¿De escribir? De eso, ni mucho ni bien. Pájaro bobo le/lo ha inscrito/encriptado con el nombre de «el Manso del Raval» en su registro de ideólogos orgánicos al servicio de dictaduras con attrezzatura democrática. De todos modos, ahí está el hombre, en el gallinero de la derecha de nuestros Ciudadanos, pues, aunque él se confiesa intelectual de izquierdas, cumple órdenes de sus jefes, que pertenecen a la derecha más púnica de la Gran Fenicia de Poniente, al igual que otros raposos cuyos nombres y sobrenombres irán apareciendo, lamentablemente, en esta página como prueba de conocimiento y reconocimiento de sus proezas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué, siguiendo con su programa de acciones doctrinales, Francesc de Carreras no invita a su correligionario Valentí Puig, politólogo y cronista de ABC, a pronunciar una conferencia o una tanda de conferencias sobre las últimas tendencias de la teoría del caos político en la sede del Partido de los Ciudadanos?
Nota
El mencionado politólogo sabe tanto de caos que, cuando diserta, no se le entiende nada, de modo que es igual que pronuncie la conferencia en español, en catalán o en mallorquín.

¿Navajeo en la prensa madrileña?

Enric Juliana, conocido en este minifundio virtual, nacido del papel y la letra impresa, como el topo del parque del buen buen Retiro, hablaba días pasados en su croniquilla de y para La Vanguardia barcelonesa del navajeo casi obsesivo de la prensa madrileña. Un separatista de tomo y lomo como él, personificación de la falsedad y la perfidia púnicas, busca brega para segregar su baba y justificar su estancia en la capital. En honor a su empeño, Pájaro bobo le asciende ahora de rango y le nombra «Gran sabandija de las cloacas del municipio capitalino». De hecho, el aludido se pasa el día y la noche recorriendo las vías del clavegueram municipal en busca de inmundicia con la que componer sus croniquillas y dar de comer y leer a sus adictos. Es difícil saber si lo consigue siempre pero la verdad es que siempre lo intenta. Ahí, sobre el papel, está la huella de su persistente merodeo. Como el pobre trafica con veneno, hay que tener presente que, en su caso, no hay mensaje sin veneno ni veneno sin mensaje y, por lo tanto, sin destinatario.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿ha estado acaso el tal Juliana en las fiestas de nuestra capital o de alguna de sus barriadas?

El diario ABC de la tercera a la separata

Al poeta de la granja

Pájaro bobo empezó a leer el diario ABC en verano y a hurtadillas. Tenía unos doce años y aún no se llamaba Pájaro bobo. Por lo tanto debió de ser allá por 1945 ó 1946, durante nuestra segunda y larguísima posguerra. Desde entonces, el diario ABC ha sido y es para él, español de la Meseta condenado a vivir permanentemente lejos de la tierra parda, símbolo y token. Ahora, tras examinar el diario de acuerdo con una perspectiva lealmente interesada, considera que sus colaboradores fijos realizan un buen trabajo como comentaristas, mientras que la separata Cataluña es para él una blasfemia, una sarta de blasfemias, blasfemia e insulto a los lectores de un periódico español. Pájaro bobo tiene la impresión triste y honda de que la Dirección se ha rendido y ha entregado la separata a los separatistas. Él sabe, por experiencia propia y ajena, que frente a la intriga permanente, pertinaz y contumaz de los púnicos no hay ni cuerpo ni cabeza que aguante. ¿Solución? En su día y a su hora. Pájaro bobo considera que, mientras las páginas confiadas a los comentaristas de la casa poseen una calidad más que aceptable, la tercera, con frecuencia puesta a disposición de plumas invitadas, muestra un nivel desigual y en no pocas ocasiones insuficiente; por debajo del mínimo admisible. Titulaciones y curriculums aparte, son muchos los invitados que no salen airosos de la prueba y dañan el prestigio del diario. Además, ofrecen la imagen de una España cuyos intelectuales continúan dando muestras de un desconocimiento de su lengua que aterra y sobrecoge. En la tercera de hoy, Álvaro Delgado Gal pontifica para rematar su intervención: «El que no comprenda la urgencia de este sentimiento, es que no sabe lo que es la democracia».Para las entendederas de Pájaro bobo, anónimo lector por cuenta ajena durante gran parte de su vida, esos conceptos y esa redacción son impropios del diario ABC. Mucho peor es lo de Valentí Puig, politólogo y experto en encriptaciones, que pone fin a su última colaboración en el mismísimo ABC con esta metáfora político-geológica: «Como una suma de repliegues tectónicos que configuran el plinto de una estatua, las periferias sostienen a Zapatero y Zapatero las recompensa en beneficio propio».
Pájaro bobo considera que la dirección que está por encima de la Dirección de ABC debería leer su/nuestro periódico desde la tercera hasta la separata Cataluña, por ejemplo, durante un par de meses. Si lo hace y se asesora, es probable que comprenda qué queremos decir. En opinión de Pájaro bobo, ABC es el periódico de todos los españoles, el único periódico de todos los españoles. Él lo ve así y apuesta con todas sus fuerzas por que siga siendo así.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Saben los responsables de ABC que un periódico español no puede estar en manos de separatistas y que un periódico que está en manos de separatistias no puede ser un periódico español?
¿Por qué, expedientes académicos y titulaciones aparte, la cultura de no pocos de nuestros intelectuales de la Meseta es, vista con ojos europeos, una forma de incultura?
Consejos
Cuando un periódico español tiene separatistas entre sus colaboradores, que muy probablemente los tiene, debe estar atento, más que a las faltas de ortografía y redacción, a las puñaladas.
Estudiar lenguas clásicas es posiblemente el mejor método para aprender a puntuar correctamente un texto español.

Josep Montilla y su Consejo de Estado

Según La Vanguardia de ayer, martes, Josep Montilla ya tiene su propio e impropio Consejo de Estado. Eso cuando aún está pendiente la plena y definitiva entrada en vigor del Estatuto de Cataluña. Pájaro bobo intuye que a estas alturas Zapatero se huele el fregao en el que se ha metido y ha metido a todos los españoles. ¿Puede dar marcha atras? Podría y debería, pero, si lo hace, es porque le obligan. Y le obligarán. Son demasiados los indicios, las señales y las pruebas o, como ahora se dice, las evidencias de lo que pretenden los beneficiarios de las transferencias. De momento ya tienen embajadas, selecciones deportivas nacionales y un presidente, el nunca honorable Josep Montilla, con su Consejo de Estado. España se asoma al abismo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasaría o pasará si Cataluña llegara o llega al para algunos ansiado punto de no retorno?
Nota
Curiosamente, Pájaro bobo soñó hace unos días que el rey ha encargado que le planchen y le tengan a punto el uniforme de Capitán General de los Ejércitos, pues quiere recorrer las provincias periféricas en su calidad de jefe supremo de las Fuerzas Armadas y del Estado.

Diario ABC: ¿columnista o quintacolumnista?


De subalterno a subdirector

En la cuarta del diario ABC de hoy, jueves, hay una columna en forma de salchicha, butifarrra o butifarrón que a los ojos de Pájaro bobo parece más embutida por un quintacolumnista que escrita por un columnista con carné de la casa. El título —«Ciudadanos», operación fallida— es tan explícito e informativo que ahorra su prolija lectura y convierte a su autor en un enterrador. El subodicho viene a explicar que, como el ciudadano que se presentó en estado de naturaleza pública e impúdicamente está muerto y enterrado, hay que volver al redil del Partido Popular de Cataluña, pues eso/ése es todo lo que hay. A Pájaro bobo, con cincuenta años i la torna en la Fenicia de Poniente y cada día más ibéricamente irreductible, le vienen ganas de preguntarle: ¿Ha salido de tu caletre lo que dices y escribes o te lo ha insuflado un agente de Josep Piqué? En cualquier caso procura oír, escuchar, entender y aprender que Josep Piqué, el de la picada en la espalda, está donde está no para servir a su partido sino a los enemigos de su partido. Su triunfo, si se produce, consistirá en conseguir la desaparición del Partido Popular en la Fenicia de Poniente por desnaturalización y sometimiento a Convergencia. Será una forma de fagocitación con fórmula púnica.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe el columnista quintacolumnista de ABC que en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas, una opresora y otra oprimida, una con representación individual y colectiva y otra sin represenación ni individual ni colectiva? Eso sí, con voto.
Miserable, miserable.

Partit Impopular de Catalunya: Piqué, Cirera i Associats

Al anónimo columnista de ABC, amigo y promotor de Josep Piqué

Pertenciente a la subespecie homo fallax del homo sapiens, como los Zapateros, los Pujols y los Pujolets, los Maragalles, los Rocas y los Montillas o charnegos amontillados, Piqué recibió y aceptó de buen grado el encargo de minar, primero, y desmontar, después, el Partido Popular de Cataluña y transformarlo en una delegación o subdelegación pseudoespañola, criptocoseparatista y aburguesada de Convergencia y Desunión. Y justamente en eso estaba cuando le llegó, ¿sorprendió?, la orden de desalojo. Desde hace tiempo, este subalterno con cara de cemento armado tenía la mosca detrás de la oreja, sabedor de que los de Madrid no le perdían de vista. Pero, como ya tenía escrito el «me voy porque quiero», no hubo derramamiento de lágrimas ni simulacro. Su propuesta de modernizar y actualizar la dirección nacional del Partido Popular como treta, argucia y conjura para volar su núcleo más duro y español no sólo fue rechazada, máxime por venir de quien venía, sino que además le dejó completamente al descubierto. Es sabido que, cuando alguien dispara, siempre delata/denuncia su propia posición. Piqué debía saberlo pero, a juzgar por el juego que ha venido tramando y maquinando antes y después, no quería ni saberlo ni creerlo. Tal vez pensaba que los de Madrid, siempre ignorantes en las intrigas y los business de la Fenicia de Poniente, necesitaban de su knowhow y sus contactos. No obstante, he ahí el cazador cazado; el traidor traicionado en su casa, que nunca fue suya, y por los suyos, que nunca fueron los suyos. El hombre se ha quedado con el cerezo y las cerezas (cireres), pero de momento no parece que tenga interés en sacudir el árbol, pues tendría que comerse las cerezas él solito. A lo sumo, en compañía de sus leales más desleales. Ya veremos qué trama más adelante. O qué se le ofrece. O qué le ofrecen y proponen sus criptoaliados de toda la vida, los que, con toda la mala fe del mundo, le confiaron esa misión imposible, imposible y envenenada. Puede decirse que a Piqué le han perdido las malas artes y las malas compañías. Eso es precisamente lo que con toda probabilidad algunos valorarán ahora en él. Su sitio más idóneo parece estar en la ciénaga de los divergentes y desunidos. Escuela, arte y tarannà así lo dicen. Puede consultar a Valentí Puig, politólogo especializado en catalanología, maquiavelismo e intrigas púnicas. Aun así, Pájaro bobo no descarta la posibilidad de que el carallot Carod le fiche para su proyecto independentista y le nombre “Menistro” de Afers Estrangers de Catalunya, aunque sólo sea para beneficiar la mina de sus conocimientos y beneficiarse de su experiencia y su habilidad en ese campo. Una cosa es tan cierta como que Dios existe: si le ofrece el cargo, Piqué, político en paro, firma. Firma y acepta.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿para quién seguirá maquinando, intrigando y traicionando este destacado ejemplar de homo fallax aún en plenas facultades y con muchas ganas de seguir en activo?

De Maragall a Piqué pasando por la Puerta de Alcalá, capital de España

A un catedrático que pernocta en el limbo

Pájaro bobo está convencido de que la idea germinal o seminal nació en el seno del autodenominado Partido de los Socialistas de Cataluña en los años, ya lejanos, en los que las masas obreras de lengua española y acento extremeño/andaluz presidían, con su abrumadora, bulliciosa y cándida presencia, los actos del 11 de septiembre. Y, asi, después de los sindicatos verticales vinieron los sindicatos y sindicalistas aconductats, o sea, intervenidos, vigilados y dirigidos desde oscuras instancias próximas a la Generalidad catalana. En esencia se trataba de alumbrar y tener un Partido Socialista que, sin ser ni socialista ni obrero ni español, recogiera el voto de las capas económica y culturalmente medias y bajas de la dolça Catalunya, muy concretamente de la comunidad de lengua y sentimiento españoles, y lo pusiera al servicio del frente unificado catalanista-independentista, antiobrero y antiespañol. Y ¡eureca!, voilà!, ahí está. La historia de nuestra precaria y frágil democracia demuestra que, durante todos esos años, el llamado Partido de los Socialistas de Cataluña ha ejercido, de una parte, una cruel e implacable presión/opresión sobre la gran masa de sus votantes españoles (por encima del 85% de su censo) y, de otra, no sólo se ha integrado en el frente nacional catalanista contra lo que ellos llaman el gobierno de Madrid sino que, en muchas ocasiones, incluso se ha impuesto al Partido Socialista Obrero Español. La parte supera al todo, lo traiciona, lo manipula y lo pone a su servicio, pecado mortal y pecado contra natura que, de acuerdo con la manera de ver y entender de Pájaro bobo, obliga a ver y entender que ahí la deslealtad responde a los dictados programáticos de una conjura que, en última instancia, se ha propuesto acabar con el ser y el existir de España. Pero he aquí que Zapatero, informado por sus mentores y asesores, decide o, más exactamente, es obligado a tomar cartas en el asunto y, ante los ojos y los oídos pasmados de catalanes y no catalanes, va y le suelta, como quien dice, a bocajarro al mago/funámbulo/sonámbulo Maragall: «Tú, a la calle». Sorprendentemente, el díscolo y desleal subalterno, apenas repuesto de su última y penúltima cogorza, contesta temeroso y timorato: «¿Me da permiso mi jefe y señor para que retire mis pertenencias e impertinencias?» Dicho y hecho. Luego, en la intimidad y ya sin reservas, se consolará con unos cuantos sorbos de lacrima Bacchus o lacrima Christi. Está claro que para entonces el tal Zapatero ya tiene a punto su homúnculo de barro o, mejor dicho, de cera. El golem se llama Montillla, criatura sumisa, servil, también servicial y apolítica, sí, apolítica, a la que aquí podríamos designar asimismo con la palabra inglesa Thing, que, además de cosa, significa criatura y/o monstruo y, por consiguiente, en este caso nos serviría como sobrenombre con el que connotar tanto al titular como al reserva.
Seguimos en Cataluña, en la margen siniestra del río de los iberos, vora al mar, otrora fenicio, de la Sargantana y, a juicio de los ecologistas españoles, hoy ciénaga y sentina. La historia continúa y, como continúa, se repite. Rajoy rebobina y, sin que nadie se lo explique, repite el guión de Zapatero. Con ayuda de su mano diestra o de sus varias manos diestras se deshace de su subalterno Piqué por aquello de que cabra y cabrito siempre tiran al monte. Maragall y Piqué pasan por burgueses ilustrados y, cada uno a su manera, con conciencia de clase, clase superior. Además, como en este caso el futuro interfecto estaba ya sobre aviso, ha cogido la puerta tan pronto como se ha olido o ensumat que los de Madrid iban a por él. De todos modos, defenestración sin paliativos. Mérito y demérito de nuestro último interfecto político es no haber opuesto ni resistencia ni defensa. De hecho, el hombre ha vivido en estado de permanente precariedad, en las parcelas que instancias superiores le asignaron, siempre en el bando enemigo, queremos decir en el bando español. Pájaro bobo no está seguro de que ahora esas instancias superiores le paguen los servicios prestados y no prestados, pues se malicia que, por su naturaleza púnica y su espíritu mercantilista, tales instancias pagan siempre y sólo por objetivos alcanzados; por resultados, no por esfuerzo o dedicación.
En resumidas cuentas, los dos partidos de alcance y responsabilidad nacionales han hecho saltar por los aires dos resortes, tan esenciales como funestos, de una misma tenaza, tenaza que tramaba y sigue tramando la destrucción de España por estrangulamiento. Así, pues, la guerra de guerrillas/escaramuzas/intrigas continúa…
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por dónde sacarán ahora sus inquietas y rebeldes cabecitas Maragall y Piqué, convertidos por azares de la vida y la política en compañeros de destierro?
¿Hay acaso, más allá de broncas, trifulcas y otras zarandajas, algo parecido a un pacto de Estado entre los dos grandes partidos nacionales?
¿Realmente Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional y espectador privilegiado del pantano/ciénaga catalán, no sabe de qué va el juego o pertenece también a la subespecie de los Maragalls y los Piqués?
Nota
Pájaro bobo opina que, si hay un pacto, es un pacto impuesto a las partes por una instancia superior e imparcial. Razones de Estado, política de Estado. En cuanto al catedrático, habrá que esperar a que se le termine el pernocta, que se le terminará. El limbo ya no existe.

Pregunta ni ingenua ni intempestiva

¿Cómo el señor Rodriguez Zapatero puede proponer una alianza de civilizaciones cuando ni siquiera es capaz de llegar a una alianza con el Partido Popular para salvar la democracia y la unidad de España?

Josep Piqué: ¿verdugo y enterrador?

En cierto modo, Josep Piqué debería sentirse satisfecho de su labor, pues en buena medida ha conseguido desmantelar el Partido Popular de Cataluña y dejarlo listo para el arrastre con las mulillas de Pedrucho. La verdad es que, de acuerdo con el encargo recibido, su tarea y en definitiva su objetivo consistían en desnaturalizarlo despojándolo de sus señas de identidad y eliminando de él todo mal bicho español, de manera que, una vez limpio de charnegos y debidamente catalanizado, pasara a manos de las Nebreras y los Vendrells y, acto seguido, éstas y éstos pudieran exigir su traspaso (en catalán, traspàs significa, además de traspaso, tránsito y defunción) a Convergencia por vía púnica, no traumática y, claro está, democrática. Esa era realmente la misión que había recibido este expeditivo y poco escrupuloso ejecutivo metido a político, al que, si a Pájaro bobo no le engaña su atávico instinto, esperaban —¿y siguen esperando?— altas misiones aquende y allende los Pirineos.
Perspectivas y promesas de altos vuelos aparte, la argumentación elaborada y aducida por sus circunstanciales superiores en poder, autoridad y gobierno rezaba y, según este observador anónimo, sigue rezando: si Maragall, a pesar de sus crónicas melopeas/modorras africanas, lo ha conseguido en el flanco izquierdo con una charnegada cazurra y dura de mollera, ¿acaso no vas a conseguirlo tú en el flanco derecho con funcionarios y señoritos pequeñoburgueses innegablemente mucho más civilizados y, por lo tanto, también mucho más asequibles a la llamada y los encantos del bendito parné? Tenemos que terminar la construcción de nuestra nación y tú eres una pieza clave en nuestro proyecto nacional.
El ejecutivo, político y diplomático no sólo aceptó el reto, el reto y el encargo, sino que incluso se puso inmediatamente manos a la obra y, a decir verdad, no sucumbió en el empeño, pues, además de seguir vivo, es muy posible que a estas alturas el Partido Popular de Cataluña sea algo parecido a un montón de escombros y/o de chatarra. Si es así, está claro que el mérito/demérito de tamaña proeza/vileza corresponde en exclusiva a Josep Piqué, que, en este caso, ha sido su verdugo y su enterrador. Todo ello en menos de tres años o, si se prefiere, en dos años i la torna.
En un plano más inmediato, la intervención de Piqué se inscribía y se inscribe aún hoy en la creación de un frente nacional unificado de partidos políticos catalanes declaradamente catalanistas e independentistas, a fin de que, en un futuro muy próximo, aquí la política la hagan sólo los catalanes para los catalanes.
Por desgracia o por suerte, en tales circunstancias siempre cabe la posibilidad de que alguien con mando en plaza y residencia en los Madriles se salte el protocolo y diga: «Id a buscar inmeditamente a Vidal-Quadras». Y, entonces, ya tenemos la guerra.
Mientras tanto y en espera de noticias del futuro, he aquí dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué misiones se le tienen reservadas a Josep Piqué en Barcelona, en Madrid, en Bruselas y en Ginebra?
¿Es cierto, como ha soñado o cree haber soñado Pájaro bobo, que Josep Piqué es el hombre designado/ungido por ciertas élites para presidir, en el debido momento, la Generalidad y/o representar a Cataluña en la Comunidad Europea y Naciones Unidas?

Infundios

¿Alguien ha observado que los agentes dobles, raposos, topos y hurones que han sembrado el caos en el seno del Partido de los Ciudadanos y del Partido Popular, ambos en Cataluña, cumplían, cumplen y seguirán cumpliendo consignas emanadas de las mismas instancias?
Evidentemente todo eso son infundios e infundados ataques a Cataluña.

SMS

Pájaro bobo ha despertado como quien resucita y le ha enviado a su amigo Zaratustra un SMS con una sola palabra: calípiga.

Así escribía Zaratustra (carta de las Batuecas)

Pájaro bobo ha tenido noticias de Zaratustra, que sigue residiendo en las Batuecas, exactamente en un paraje de la vertiente de la sierra de Gata que mira al Norte y a Poniente, ya en la raya de Portugal. Allí vive desde que una noche feliz, cosmogénica, se le reventó el cacumen, se le iluminó la frente y dio en loco. En su carta, escrita por párrafos en alemán, en griego, en latín y en español caballeresco-quijotesco, Zaratustra le cuenta a Pájaro bobo, amigo, discípulo y por ende aspirante a loco, que está contento, que allí, en aquel otro mundo que ahora es su mundo, puede gritar y blasfemar como Dios manda, que está escribiendo un libro, el último, que ya lo tiene casi terminado fertig!, que los indígenas le quieren, que le llevan melones de secano con semillas de color del oro y unos frutos a los que ellos llaman sandías de árbol, que cada día tres lobeznos como tres angelotes puros y salvajes acuden a comer de su mano y en su mano, siempre al amanecer y al anochecer, que los domingos por la mañana, entre las siete y las ocho, va a la iglesia del pueblo, que no es pueblo, tampoco villorrio, sólo alquería, que primeramente habla con Dios en latín y en griego y, después, en vernáculo con el señor cura, que se llama Francisco y es persona ilustrada y de buenos sentimientos, que el otro día encontró un raposo herido, junto a un arroyo, que se lo llevó a su espelunca y que ahora el raposo, que responde a la voz Menschenfreund (Amigo del hombre), come y duerme con él, que cada mañana se levanta con el Sol, padre de todas las criaturas, y que cada noche habla con las estrellas, amigas y compañeras de infortunio, que una noche estuvo a punto de tocar una con la punta de los dedos, que una voz o espíritu llegada o llegado del Cosmos (das All) le ha comunicado con sigilo que la Tierra, el universo, todos los universos, el Cosmos, están a punto de vivir/revivir un cataclismo que será como un Big Bang que pondrá fin a todos los Big Bangs, que el Cosmos ya no existe, que, en realidad, no existió nunca, que, en realidad, siempre fue sólo una idea de Dios, acaso, necesariamente, la única idea de Dios, que cuándo él, Pájaro bobo, le hará el honor de visitarlo, que ya le tiene preparado un huerto de regadío con una humilde y muy historiada y muy sabia teoría de acequias árabes para que juegue en ellas y con ellas, que qué libros lee y quiere leer, que allí, en su monte, que es su patria, hay animales, no alimañas, que se puede dormir a pierna suelta, que lamentablemente allí no hay ni doncellas ni concubinas de caderas anchas, que, por no haber, no hay ni siquiera puticlistas para reclutas y otros menesterosos, que ya ha hablado con un gañán y le tiene reservado un monte como el suyo, cerca del suyo, que allí puede montar su tienda, su morada o su tabernáculo, que naturalmente allí, en el monte, también hay sitio para su industria, con subalternos o sin subalternos, que no sea malpensado, que no piense en el Gólgota, que a ser posible se dé prisa en ir, que él, Zaratustra, siente, presiente que su hora se acerca. Que si no puede ir, que le escriba, que le envíe su testamento o legado, que quiere ponerlo junto al suyo, el de Zaratustra, en el libro testamento que está escribiendo.
Postdata
En una primera postdata, garabateada en alemán y en letra gótica, el profeta, loco y amigo Zaratustra explica a Pájaro bobo que el protagonista del libro testamento que está escribiendo es a la vez Superhombre y Mesías, pero que no quiere asignarle estirpe judía, que qué opina al respecto él, escrutador primigenio e infatigable del alma humana, unermüdlicher Urforscher der menschlichen Seele.
En una segunda postdata o, más bien, nota a pie de página, apenas legible, Zaratustra pregunta a su amigo cuál es la palabra española de etimología griega que significa mujer de caderas anchas.

Así escribía Zaratustra…

Alma de mujer

Se llamaba Isabell. La conocí en una estación. Tal vez la Hauptbahnhof de Basilea. Mujer de buenos sentimientos, Isabell me ofreció su regazo. Generosamene, desinteresadamente, heroicamente. Gracias a ella viví, sobreviví. Y, gracias a ella, aprendí. Siempre se lo agradecí y se lo agradeceré. Aun así, lamento no haberlo apreciado debidamente en su momento. Schuldgefühl. Ese sentimiento de culpa me ha perseguido durante un largo tramo de mi vida. Ahora, a más de cuarenta años de distancia, le pido perdón, le doy las gracias, pienso en ella y le deseo suerte.
Pájaro bobo está convencido de que sólo una mujer puede hacer feliz a un hombre, humanamente feliz, en la medida en la que un hombre puede ser feliz o, al menos, vivir un momento con ilusión. Hasta siempre, Isabell. Y recuerda: todo lo que me diste sigue siendo tuyo.

Maragall, Piqué, Carreras: tres hombres para una misma idea

En opinión de Pájaro bobo, la idea capital consiste en cerrar el frente monocatalanista e independentista de Cataluña, de modo que aquí, a casa nostra, todos los partidos estén debidamente homologados y catalanizados, y, a partir de ahí, la política la hagan ellos, sólo ellos, para ellos. Maragall, uno de los padres del invento, creó un partido que, formado en su inmensa mayoría por obreros españoles, no era ni obrero ni español ni socialista. Y, además, traficaba con sus votos —en realidad se los vendía— y engañaba al PSOE como aliado autonómico. Piqué recibió el encargo de hacer lo mismo, salvedades aparte, con el Partido Popular de Cataluña, o sea, con los funcionarios y pequeñoburgueses de su pequeña y débil formación. «Pan comido: abrimos la compuerta para que salgan los charnegos y entren las Nebreras y los Vendrells. Pujol ha dicho personalmente que está de acuerdo. El Sanedrín, también. Y ya es sabido que los de Madrid ni se enteran». Lo de Carreras no era muy distinto, pero tal vez sí un poco más complicado. El presunto Partido de los Ciudadanos, formado en su inmensa pequeña mayoría por disidentes, desencantats, de los Maragalls y los Piqués, tenía conciencia de lo que estaba en juego. Su primer éxito fue, a todas luces, su sentencia de muerte. El Sanedrín catalán decidió que había que reventarlo antes de que se desmadrara, cobrara fuerza y viniera un segundo Vidal-Quadras. Quien vino fue un catedrático de Derecho Constitucional, el Manso del Raval, con el encargo de reconducir las ideas y las aguas. Y en eso está. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá el Sanedrín catalán aniquilar todo movimiento de inspiración democrática que surja en estas tierras y además hacerlo en nombre de la democracia y del pueblo de Cataluña?

Pájaro bobo contesta a Zaratustra (primera respuesta)

Amigo Zaratustra, tu pregunta sobre el Superhombre y Mesías, y, concretamente, sobre si debe o no debe ser de estirpe judía, me resulta muy difícil. No sé qué responder. Tendré que meditar en ello, a lo mejor se me ocurre alguna idea. Por ejemplo: puede ser judío y antijudío, mejor dicho, judío sionista y judío antisionista, como Chomsky, como Tugendhaft, como tantos y tantos hijos de Jacob nacidos en la Mitteleuropa del largo siglo XIX. A mi modo de ver, lo más apropiado sería tal vez que fuera judío de madre, que es lo que cuenta, máxime habida cuenta que, por ser hijo directo de Dios, el Mesías no tiene padre humano. Como dicen por aquí, tú mismo. Otra posibilidad es que no lo digas y hagas de ello un enigma teológico y un recurso literario. Creo que lo uno y lo otro darían juego. Según la Revelación, el pueblo judío es el pueblo elegido, pero, claro, si no hay Revelación… De todos modos, no acierto a entender por qué la vida de la humanidad, al menos de la humanidad occidental, gira en torno al pueblo judío: en el plano diacrónico, histórico y/o mítico-legendario, y en el plano sincrónico o político. Extraña sinécdoque, ecuación incomprensible y, mientras tanto, irracional.
Amigo Zara, tengo la impresión de que no te he ayudado mucho; además, aquí va mi pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo es que durante el corto siglo XX ideólogos, pensadores, estrategas y políticos judíos dirigieron los dos bandos que protagonizaron la guerra fría por espacio de setenta y cinco años?

Espíritu dialogante versus lealtad


A los políticos: de Vidal-Quadras a Pujol ben Gurión pasando por Rodríguez Zapatero

Entre los políticos y no políticos de la Gran Fenicia de Poniente con sede en la Barceloneta, vora al mar de la Sargantana, es norma exigir, a toda costa y por todos los medios, un espíritu dialogante como condición única e inexcusable para iniciar lo que ellos llaman diálogo y en realidad es siempre una transacción. Que nadie intente siquiera convencerlos de que el punto de partida de toda actividad política en un marco democrático, ya definido, es la lealtad, una lealtad que, por su misma naturaleza, lleva implícita una declaración de principios. No va a conseguirlo. Eso no es tener espíritu dialogante, eso es querer imponer las ideas de uno, eso es fascismo. Y, efectivamente, quienes así hablan y así actúan tienen razón. La lealtad asentada en una declaración de principios es una imposición que, en rigor, nadie está obligado a aceptar. Por lo demás, planteadas así las cosas, los fenicios tienen ventaja, están en una situación de superioridad, pues la mayoría pierde su fuerza y la minoría se impone inexorablemente  por ser más activa, menos escrupulosa, infinitamente más inteligente siempre que se identifique la inteligencia con la perfidia.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Hay que tener espíritu dialogante con los que piden espíritu dialogante como punto de partida y condición única y omnivalente de la actividad política?
¿Qué queda del marco democrático si se acepta esa condición o, más exactamente, esa mposición?
¿Qué es o debe ser primero: el diálogo o la lealtad?
Be water, my friend…

Blacky como guía o psicopompo

Blacky —la criaturita, the little Thing, das süße Vieh— está enfermo. Como ya tiene catorce años, pensamos que es cosa de la edad. Vete, que es veterinaria y se llama Ester, lo cuida. También Margarita. También Ana. Todo mujeres. Sólo mujeres. Mujer madre y mujeres hijas. Mujeres. Pájaro bobo se limita a observar al paciente y a anotar sus síntomas. En esos síntomas están las etapas o, mejor aún, las estampas de la vejez y la decrepitud. Blacky, cada vez más mimoso y más cariñoso, le muestra qué hay que hacer y no hacer para vivir la muerte como tránsito. Blacky es su psicopompo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿ha habido algún cínico que pidiera que le enterraran junto a su perro?

Una opinión

¿Es correcto afirmar que, en el ámbito del razonamiento humano y la convivencia humana, sólo la opinión expresada como opinión es racional y democrática?

Duran i Lleida se inventa guerras y enemigos

Duran i Lleida, nacido en la franja de Poniente, sigue fiel a su empeño de hacer méritos para que los fenicios, que, curiosamente, siempre desconfiaron de él, le den crédito y confianza. ¿Cómo? Pues como siempre, inventándose enemigos de Cataluña y de los catalanes, amén de guerras contra su país de adopción. A juicio de Pájaro bobo, este feligrés con alma de sacristán apagavelas lo tiene realmente difícil: su mensaje se lo ha de creer él, aquellos a los que va dirigido y pretende engañar (una vez más) y sus aliados y eternos e irreductibles anemigos personales… Y no se refiere sólo a la Ferrusola, a Pujol ben Gurion y a los Pujolets, mas también a ellos.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Y si después de tanto intrigar, éste hijo de la franja de Poniente y por lo tanto más bien alejado del mar de la Sargantana, se dirigiera a Rajoy, a Zapatero o al Rey y le dijera que no quiere seguir jugando con tres barajas y que, por favor, le den la doble nacionalidad: la española y la fenicia?
¿Debería interpretarse su ruego/petición como un acto de arrepentimiento y sinceridad o como una nueva añagaza para superar y burlar a sus aliados y enemigos encarnizados?

El raposo de Zaratustra

Pájaro bobo ha recibido un mensaje-carta de la raya de Portugal. Le ha llegado por internet y se lo ha enviado don Francisco, alma franciscana y párroco de varios poblados existentes entre el Alagón, en tierras de las Hurdes, y el Tormes, pasadas las Batuecas. En su mensaje, el clérigo le dice que Zara (tustra) está bastante mal, que blasfema mucho (en cualquier caso, más de la cuenta) y, a lo que parece, come poco, pues está transido como un espíritu en Cuaresma, que días pasados estuvo en la iglesia, no en misa, y le entregó un papel con un texto para que él, Francisco, se lo transcribiera y se lo enviara, vía internet, a su amigo Pájaro bobo, que, como los dos saben y lamentan, cumple pena de cautiverio perpetuo en tierra de fenicios, vora al piélago de la Sargantana. El proyecto de Zara, nada descabellado, dice y reza: él, allí en su espelunca, escribe un texto de su puño y letra, se lo entrega a su raposo, el raposo, en funciones de mensajero y cartero, se lo lleva a don Francisco, pastor de almas, y éste, después de descifrarlo, lo encifra de nuevo en lenguaje ciberrnético y se lo remite a Pájaro bobo, que lo recibe y lo lee lindamente como mensaje electrónico en su búnker de pladur.
El mensaje que Pájaro bobo ha recibido hace unos momentos es una prueba y la prueba ha sido un éxito, pues parece ser que le ha llegado en perfectas condiciones de fidelidad y legibilidad. Ahora sólo falta repetir la operación en sentido inverso: el mensaje de Pájaro bobo tiene que llegar a Zara, vía internet, o sea, a través de don Francisco; cuando éste lo reciba, tendrá que hacer una copia en papel y entregársela al raposo para que el raposo se la lleve y se la entregue en mano a su amo, Zara.
Fórmula y comentario
Se trata de un bucle que en el tramo de ida empieza con un texto escrito sobre papel por Zara; a continuación, el texto pasa a la boca del raposo y de ésta a las manos de don Francisco, que lo introduce en la red, donde se transforma en un texto virtual que finalmente es recibido por Pájaro bobo en su ordenador, mientras que en el recorrido de vuelta el mensaje de respuesta empieza en la red como texto virtual escrito por Pájaro bobo y luego, gracias a la intervención de don Francisco, se transforma en un texto sobre papel para que el raposo pueda llevarlo en su boca y, acto seguido, Zara leerlo con sus ojos de miope.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿llegará un día en el que, Dios no lo quiera, Zara envíe sus mensajes vía internet y decida prescindir del raposo?

En defensa del cliente: cómo clarificar cuentas bancarias

Arreglar —clarificar— las cuentas bancarias, concretamente los pagos que se hacen por mediación de un banco, puede ser en muchos casos una tarea imposible. Bancos y empresas han creado filtros de curso unidireccional que les permiten no sólo controlar a los clientes sino también y sobre todo cobrar los recibos que quieran, sin que, en la práctica, los implicados-paganos sepan ni cuánto adeudan ni en concepto de qué ni a quién deben dirigirse para averiguarlo y, si lo desean, saldar la deuda supuestamente contraída. Por absurdo que parezca, Pajaro bobo lleva años pagando, a través del banco, recibos que no sabe exactamente de qué son, pues no ha podido averiguarlo. Es posible que Pájaro bobo haga honor a su nombre, pero ésa es la realidad, una realidad a la que ahora quiere poner fin. Para ello ha elaborado un plan.
El plan de Pájaro bobo consiste básicamente en cambiar de banco y domiciliar en la cuenta de la nueva entidad bancaria los recibos limpios y seguros, dejando en la cuenta vieja, ya sin saldo suficiente, los de procedencia desconocida y/o más que dudosa. Cuando la empresa perjudicada, si es que hay empresa y si es que ésta ha sido realmente perjudicada, le escriba reclamando el pago o pagos pendientes, él le contestará pidiéndole que le concrete la naturaleza de la deuda y su cuantía. Entonces Pájaro bobo saldará la cuenta abonando de una vez el importe total, incluso en casos razonablemente dudosos, y colorín colorado esta estafa se ha acabado.

Desde esta página se solicitan, y agradecen por enticipado, ideas que puedan ayudar a solucionar el problema expuesto, que, con variantes, es sin duda un problema, no precisamente nimio, de muchos españoles.

La Vanguardia: objetivo alcanzado

Puede decirse que el diario La Vanguardia es efectivamente la vanguardia del catalanismo separatista y excluyente en el ámbito de la prensa escrita. Quien hojee sus páginas y les eche una ojeada podrá comprobar que entre sus colaboradores y colaboradoras sólo hay nombres de catalanes, catalanistas, separatistas e independentistas. Si acaso algún cardo meseteño a modo de espantapájaros o florecita para cuando el Rey de España pase por la sede de este órgano oficial/oficioso del catalanismo militante. Allí, en algún rincón hay una bandera de España, como la de Pujol ben Gurión. Por si acaso o para cuando haga falta. Mientras tanto, el idioma español también sirve para destruir España; sólo hace falta que esté en manos de separatistas y se sigan sus consignas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo tardarán los agentes de Pujol ben Gurión en catalanizar totalmente, sí, totalmente, la separata Cataluña —en adelante Catalunya— del diario ABC, otrora diario de todos los españoles?

Neologismo, idiotismo

En el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua figuran las palabras Mafia y mafioso. Mafia es definida como «organización criminal de origen siciliano» y, de acuerdo con una concepción más amplia, como «organización clandestina de criminales», mientras que, según la misma autorizada fuente, el adjetivo mafioso alude a todo cuanto guarda relación con mafia o mafias. En línea con las palabras, no voces, mafia y mafioso, Pájaro bobo ha ideado un verbo con dos variantes.
Mafiar, mafiarse. Verbo transitivo y/o reflexivo ideado por Pájaro bobo e incorporado a su idiolecto. Mafiar significa exactamente conferir carácter mafioso a una actividad concreta o en general a las actividades de una persona o una empresa. Se dice, por ejemplo, de una persona, que ha mafiado su trabajo; de una actividad, que está mafiada. Mafiarse es la forma reflexiva. Puede aplicarse igualmente a personas y/o actividades. Ejemplos: esa persona ha ido mafiándose poco a poco; ese sector comercial se ha mafiado. En definitiva, las mafias mafian y el que no mafia ni se mafia es porque no quiere o no se deja. Enunciado del verbo: mafiar, mafio, he mafiado, mafiado.

¿Dónde está el Tribunal Supremo?

En una situación como la actual, en la que los separatistas catalanes presionan ilícitamente al Tribunal Constitucional para forzar una decisión de éste sobre el Estatuto Catalán, Pájaro bobo se pregunta y pregunta a España y a los españoles: ¿no es hora de exigir que el Tribunal Supremo tome cartas en asunto y ponga coto a tanto abuso?
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué será del Poder Judicial español si les sale bien la jugada a los separatistas catalanes?
¿Qué harán los separatistas catalanes si consiguen lo que pretenden, cuando lo que pretenden es decididamente ilícito en sí y en sus medios?

Chapuzas veraniegas

Pájaro bobo tiene a punto su equipo de colaboradores y/o subalternos para la nueva tanda de chapuzas veraniegas. Pretende cambiar las tuberías de la casa vieja, edificio de tres plantas, con cinco arrendatarios, veinte inquilinos y cuarenta comensales. Toda una tribu con sus correspondientes adláteres, dependientes y subdependientes. Además de las tuberías, Pájaro bobo quiere arreglar la terraza, cubrirla de nuevo con mosaico para eliminar humedades y otros daños y perjuicios. El equipo humano se compone de cinco productores dirigidos por él, en calidad de ingeniero jefe y capo mastro. Patrono y promotor, Pájaro bobo pasa revista a diario y paga a diario. Siempre a toca teja y siempre en metálico, que ya no es metálico pero  sigue siendo lo más efectivo. Como en los viejos tiempos. Como en aquellos tiempos en los que, con menos años, tenía una recua de quince o veinte satélites del cono sur del otro hemisferio. Todos ellos eclipsados, todos ellos clandestinos, todos ellos con derecho a comer. Pájaro bobo, emigrante de por vida, evoca sus peores tiempos, también los más queridos, también los más humanos, también aquellos a los que ahora se aferra para mantener su fe en una utopía, la utopía del fin del mal. Mientras tanto piensa que cada ser humano es hijo de un montón de injusticias que a su vez hace de él padre de un montón de injusticias y de hijos nacidos en la injusticia y de la injusticia. Pájaro bobo pide perdón a aquellos a los que humilla, denigra y explota, máxime habida cuenta que, en tanto Dios no lo remedie, seguirá humillándolos, denigrándolos y explotándolos.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué es peor: explotar y dar de comer a alguien o no explotarlo y no darle de comer?
Claro, claro, eso es una argucia al servicio de una falsa buena conciencia…

Suplemento cultural, catalanismo, endogamia, empobrecimiento, etc.

La Vanguardia de Barcelona continúa su proceso de catalanización, desespañolización y empobrecimiento. Todos sus colaboradores, de la A a la Z, exhiben el carné de catalanistas militantes. Escriben y, en la mayoría de casos, piensan en español, pero no mencionan palabras como España, español y similares. Para eso está el socorrido recurso semántico-político-literario «este país», que, además de dar mucho juego, permite un camuflaje múltiple e instantáneo. Simultáneamente, el suplemento Culturas, que el diario barcelonés lanza los miércoles, acusa una persistente eliminación de temas españoles, lo que le/lo está dejando con menos entidad que una hoja parroquial. Allá ellos. Naturalmente, eso siempre les dará pie para hablar de las conjuras madrileñas, del rechazo español a todo lo catalán, de la traición… ¿Qué he dicho? Los fenicios nunca mencionan palabras como traición, traidor, falsedad, falso, afines y similares.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo seguirá alimentándose la endogamia catalanista de La Vanguardia barcelonesa si necesita de los lectores españoles y en español?

Pujol ben Gurión pontifica

Pájaro bobo está convencido de que el gran sueño de Jordi Pujol es pasar a la historia, incluso antes de que empiece la historia, como padre de una Cataluña independiente. De ahí el sobrenombre de Pujol ben Gurión que le ha asignado y que, a buen seguro, le encantará tanto a él como a los Pujolets y a doña Marta, la Ferrusola. Hoy, La Vanguardia barcelonesa publica un escrito en el que lamentablemente el pequeño gran hombre de Estado sin nación ni Estado no está a la altura de las circunstancias, al menos a los ojos de Pájaro bobo en cuanto lector crítico e implicado. El escrito «Juicio severo», firmado por Jordi Pujol en la Vanguardia barcelonesa de hoy, miércoles, nos permite descubrir una persona con escasa formación humanística, con un grosero concepto ético y una poco menos que inexistente conciencia democrática. Puede decirse que Pujol no sabe lo que es el espíritu democrático, ni lo sabe ni le interesa. Eso se opone frontalmente, diabólicamente a su mesiánica tarea. No hay que hacer grandes esfuerzos para imaginar que sus preocupaciones actuales giran en torno a razonamientos como:«Eso va contra Cataluña, eso es algo que han inventado los enemigos de Cataluña. Yo soy Cataluña, y quien me ataca a mí ataca a Cataluña». En su escrito-elegía, Pujol se lamenta del trato que Cataluña recibe de España y habla de juego tramposo. Pujol escribe mal pero se le entiende. Un fenicio, padre de la perfidia y personificación de la traición y la falsedad en su expresión más auténtica y sincera, habla de juego tramposo. Miserable, miserable.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe o sabrá algún día el nada honorable Jordi Pujol que en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas y que la sociedad catalana en nombre de la que dice hablar está formada por una comunidad opresora y una comunidad oprimida?
Jordi Pujol i Solei, yo, Ramón Ibero, español de la meseta, te digo: «Eres un estafador y un delincuente, averguënzate de haber nacido».

Errores en el diario ABC

Pájaro bobo lee a diario el diario ABC y estudia su separata Cataluña. Aquí, concretamente en la sección de cartas al Director, descubre a menudo errores y erratas que le resultan poco o nada sospechosos. Dadas las fuerzas en liza, él está convencido, o casi convencido, de que esas manchas son intencionadas. No es que se escriban deliberadamente cartas al Director con faltas, sino que la dirección regional del periódico las consiente y/o las deja deliberadamente, no las corrige. Otra posibilidad es pensar que la persona o personas responsables desconocen su trabajo. Estamos en tierra de fenicios.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué no se indaga qué opina sobre el asunto Valentí Puig, quintacolumnista del periódico y agente al servicio de Pujol ben Gurión?

Francesc de Carreras: el listo que hace de tonto útil

A los ciudadanos del Partido de los Ciudadanos

Pájaro bobo está convencido de que Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional y, al mismo tiempo, miembro de pleno derecho y beneficiario del rovell de l'ou de la Generalitat, sabe de qué va la película de la burguesía catalana e incluso participa de ella y en ella, pero hace ver que no lo sabe; por no saber, el muy ilustrado y muy cándido angelito no sabe siquiera que aquí, en Cataluña, hay una sociedad con dos comunidades sociolingüísticas: una comunidad de lengua española, equivalente al cincuenta y dos por ciento de la población, y una comunidad de lengua catalana, equivalente al restante cuarenta y ocho por ciento. Tampoco sabe que la comunidad de lengua catalana acapara todos los cargos públicos de esta Autonomía y que, por ese y otros muchos motivos que él conoce y nunca dice ni dirá, es una comunidad opresora, mientras que la otra, la de lengua española, ha sido marginada y excluida —deliberadamente a perpetuidad— de la la vida política en cuanto colectivo con entidad propia y diferenciada, lo que hace de ella una comunidad oprimida; sus miembros tienen derecho de voto, pero, como han sido despojados de los medios democráticos para contar con una representación propia justa y proporcional, se ven obligados a entregar ese voto y todos los derechos inherentes a los miembros de la comunidad catalana. Así, los miembros de la comunidad catalana tienen la representación propia y la que en justicia corresponde a la comunidad de lengua española. Vieja y pérfida argucia e histórico fraude de ley en el que los hijos de Israel siempre han demostrado ser maestros consumados.
Como el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras conoce la situación y sabe que lo expuesto aquí es cierto, Pájaro bobo afirma que es cómplice de esa situación ilegítima, inmoral, delictiva y a duras penas formalmente legal. No sólo lo sabe sino que se ha atrevido a desembarcar en un movimiento cívico de inspiración vidal-quadrista, sí, de inspiración vidal-quadrista, que ahora intenta denunciar ese estado de cosas y luchar contra él. Basándose en lo que ha hecho y dicho hasta ahora en el seno de la joven formación y fuera de ella el distinguido catedrático, Pájaro bobo se atreve a afirmar que el subsodicho tiene por misión conducir/reconducir a los jóvenes y rebeldes demócratas al redil maragalleano-pujoleano, nacionalista, pseudonacionalista, frentenacionalista y pancatalanista promovido por la Generalitat y desde la Generalidat. Esa es su misión. ¿Su táctica?La mansedumbre. Estamos hablando del muy manso «Manso del Raval».
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuánto tiempo tardarán los ciudadanos del Partido de los Ciudadanos en enterarse de que el manso los lleva al matadero?

España como enigma: la paradoja del todo y sus partes

España ha entrado en una fase histórica o en una línea política en la que la vieja pregunta ¿qué es España? adquiere una expresión aún más triste, aún más aberrante, aún más sobrecogedora, que puede formularse con esta disyuntiva: ¿es España igual a la suma de todas sus partes o lo que queda después de restar de ella todas y cada una de sus partes?
Tan triste, aberrante y sobrecogedora situación lo es aún más si tenemos en cuenta el caso de Cataluña, que, después de restarse o sustraerse con respecto a España, pretende sumar por su cuenta y a su cuenta todo lo que, en su caso y en otros, se ha restado de España.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué quedará de España si sumamos todas sus partes y, acto seguido, las restamos?

¿Rencor, deseo de venganza o memoria histórica?

Siempre que se encuentra con alguno de ellos en la calle y se le ofrece la ocasión, Pájaro bobo le suelta a bocajarro: «Nos utilizasteis traidoramente para derrocar una dictadura española y luego nos impusisteis, aún más traidoramente, una dictadura antiespañola». Miserables, miserables.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es cierto que la historia se repite?
Nota
De acuerdo con lo que Pájaro bobo sabe de sí mismo, no les guarda rencor ni se siente movido por deseos de venganza, pero le va a resultar muy difícil olvidar que eso lo hicieron premeditada y deliberadamente para destruir España.

La guerra de las banderas y el Sanedrín catalán

A Francesc de Carreras, «el Enterao»

Mientras en el Norte los descendientes de los gudaris se preparan para la guerra contra la bandera española, ya desalojada de los edificios públicos, dentro de una campaña que combina el terror ciudadano con la ocupación física, en corto y en directo, de las instituciones oficiales, parece ser que aquí se ha reunido el Sanedrín catalán para estudiar el asunto y la táctica o tácticas a adoptar. El plan estratégico sigue siendo el mismo de siempre, con la independencia como meta última e irrenunciable, una independencia o supraindependencia financiada con dinero español por el gobierno español y protegida por los vascones como avanzadilla. En esta última reunión extraordinaria y urgente del Sanedrín catalán, Jordi Pujol ben Gurion,en su condición de máxima autoridad político-religiosa y patriarca de las cien familias de la Barcelona más burguesa y catalana, pontificó: «Aquí, en Cataluña, de momento no habrá guerra de las banderas. Que disparen y maten ellos. Ese no es nuestro estilo. Nosotros seguiremos haciendo la puta i la Ramoneta».
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿saben los españoles de aquende y allende el Ebro que en Cataluña hay un Sanedrín con sus familias y sus sectas, no partidos políticos?

La dictadura catalana y la España plural


Al Tribunal Supremo, al Tribunal Constitucional

Vidal-Quadras, con un criterio claro al servicio de una idea clara de España, estuvo a punto de romper la dictadura monocatalanista. Aún no conocemos el importe total del precio que Aznar tuvo que pagar a Pujol ben Gurion, traidor e intrigante de por vida, por su apoyo al gobierno, un apoyo que, a decir verdad, de poco le sirvió, pero sabemos que la partida más importante de la transacción fue sin duda  la cabeza política de Vidal-Quadras. Sabemos asimismo que, defenestrado Vidal-Quadras, se reinstauró en Cataluña la dictadura monocatalanista. Eso supuso la opresión de más de la mitad de su población — algo así como cuatro millones doscientas mil personas de lengua y sentimiento españoles—, que fue despojada de todos sus derechos constitucionales menos uno: el derecho de voto. Es posible que ahí se torciera para siempre y de forma fatal el curso de la futura historia de España.
Desde entonces, todo el que vota en Cataluña vota separatista, sólo separatista, necesariamente separatista. ¿Qué hace y dice el Tribunal Constitucional? ¿Qué hace y dice el Tribunal Supremo? Eso, señores magistrados, es, a todas luces, un delito, una cadena de delitos que invalida toda la actividad de las instituciones públicas catalanas. ¿Cabe mayor ignominia?
Sí, cabe mayor ignomina. Ahora esos mismos que han implantado una dictadura en Cataluña, eliminando de sus instituciones todo lo español y sometiendo a la comunidad española a una opresión inadmisible, piden, reclaman y hasta exigen una España plural y el reconocimiento de Cataluña como nación. Miserables, miserables.
Preguntas ingenuas e intempestivas: ¿dime, Joan Saura, a qué extremos puede llegar tu indignidad? ¿No basta con decirte: avergüénzate de haber nacido?

El Sanedrín catalán: dos momentos en la vida del ciudadano Albert Rivera

En un primer momento de su actividad política, el ciudadano Albert Rivera conoció el éxito. Acompañado de dos de sus conmilitones, entró como triunfador en el Parlamento de Cataluña, parqué hasta entonces reservado rigurosamente a los brokers (léase tahúres) de la llamada clase política. En ese mismo momento, la más alta instancia político-religiosa del país, conocida con el nombre de Sanedrín catalán y alojada en una estancia no muy distante de ese mismo Parlamento, firmó su sentencia de muerte. Inmeditamente, la casa del joven ciudadano fue invadida por ratas de todos los tamaños, todos los colores y todas las procedencias. Consigna: «Acabar con él a toda costa y cuanto antes. Argumento: «No podemos consentir que se repita la historia de Vidal-Quadras». Razón de Estado: «Es necesario que muera un hombre para que viva un pueblo».
Dos preguntas ingenuas e intempestivas: ¿conseguirá el Sanedrín catalán, con la preciada ayuda de las ratas de su clavegaram (alcantarillado) político, destrozar al joven ciudadano Albert Rivera y de ese modo aniquilar todo intento de libertad democrática en el suelo y el subsuelo de Cataluña, y, en caso afirmativo, hasta cuándo?

Una Rosa que ara y arrasa

Un columnista acreditado, no quintacolumnista, de ABC comenta hoy, miércoles, la labor, más bien faena, de Rosa Regàs, directora de la Biblioteca Nacional. Pájaro bobo considera que, a estas alturas de la película democrático-constitucional, los españoles de la Meseta deberían (no debieran) saber que una separatista catalana está ahí, en los Madriles, para lo que está, no para lo que debería (no debiera). Y está ahí para realizar trabajos sucios/traiciones/sabotajes como, por ejemplo, suprimir nombres españoles y eliminar estatuas de españoles ilustres donde sea, cuando sea y como sea. Eso es lo mínimo que una separatista de tomo y lomo (de libro) puede/debe hacer para justificar su estancia/misión en la capital del Estado opresor. Y eso es lo que la subsodicha ha venido haciendo o, al menos, intentando hacer, aun a sabiendas de que estaba bajo sospecha y vigilancia permanentes. De todos modos, cuando le llegue la carta de despido, la interfecta podrá declarar ante el Sanedrín catalán: «Aré lo que pude».
Dos pregunta ingenuas e intempestivas
¿Qué ha arado y arrasado realmente la Rosa del país vecino en el curso de su misión con traiciones y sabotajes por encargo?
¿Se habrá hecho merecedora de la medalla de Sant Jordi?

Por qué no debe desaparecer el Partido de los Ciudadanos

Solución en la próxima entrada. Ahora me voy a dormir.

Por qué no debe desaparecer el Partido de los Ciudadanos (I)

A Joan García, joven, sensato e inteligente

Destejiendo
el capullo y/o pelando la cebolla
El problema en sí (das Problem an sich): crónica diacrónica sincrónica
Cataluña, línea divisoria y frontera
La guerra civil como referente ideológico, ahistórico
La astuta ignorancia de Rodríguez Zapatero o la sonrisa del raposo
Intelectuales: conciencia y autoconciencia; la personalidad como escoria y mariposeo
Vidal-Quadras, referente indestructible y kilómetro cero
La generación de la Constitución y la constitución de una generación
El Partido de los Ciudadanos: un partido para un problema y un problema para un partido
El separatismo: ¿problema insoluble? Ejemplos y sugerencias
El separatismo catalán: fraude semántico y fraude sociohistórico
Alma escindida, alma desdichada (en honor a Hegel)
El futuro como realidad virtual
Cómo curar la deslealtad
Revisión y prospección

Después de meditar largamente sobre el problema de España en los últimos meandros de su historia y consultar a su amigo Zara(tustra), visionario como él pero bastante más loco que él, Pájaro bobo, atormentado por frecuentes crisis de flujo hemático y fluido eléctrico, y precisamente por eso sabedor agradecido de que la luz no tardará en apagarse definitivamente, ha decidido elaborar algo parecido a un guión o copione para ir destejiendo el capullo o, si se prefiere, pelando la cebolla de nuestra vida colectiva con sus trifulcas, sus traiciones y sus estafas mientras tenga tiempo y voluntad. De momento, voluntad no le falta; por lo tanto, tiempo al tiempo.
Si vivir es necesariamente hacer, todo estudio es, también necesariamente, deshacer. Y quien dice deshacer dice asimismo destejer o pelar. Cambio obligado de perspectiva y, por eso mismo, estudio y conocimiento obligadamente deformados y deformes: se vive hacia adelante pero se estudia y se aprende hacia atrás, ¡por reflexión! Nevertheless, la historia es una vida hecha de infinitas vidas y, gracias al presente histórico, descrita como el hacer actual y real de un leviatán llamado Humanidad. No hay Humanidad sin historia y no hay historia sin Humanidad. Ahí estamos. Somos lo que fuimos y, de acuerdo con la misma ley, seremos lo que somos (naturalmente, a partir del momento en el que lo que somos pase a ser lo que fuimos). Siempre vagando, siempre divagando…
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es cierto que la lealtad se compra y la deslealtad se paga?

El diario ABC y el Estatuto de Cataluña

 
Después de leer y releer, ayer viernes, el artículo «Otro año perdido con el Estatuto» en la página 2 del diario ABC, Pájaro bobo se entristece meditando en ideas como «el Estatuto [catalán] no era necesario» y en formas gramaticales como «Zapatero no tiene ningún interés por hacer guiños hacia los nacionalistas», máxime habida cuenta que, por estar donde está y no llevar el nombre de su autor, le parece lícito pensar que se trata de un editorial. Pero si Pájaro bobo se entristece con la lectura de esa y otras ideas similares, de esas y otras formas gramaticales del mismo cuño, es sobre todo porque cree adivinar de qué cabeza ha salido tan eximia creación, creación que viene a inscribirse en la línea de toda una serie de escritos con el mismo marchamo. A él le parece impropio e incluso indigno de ABC decir en un texto capital que el mencionado Estatuto no era necesario, tanto más cuanto que a continuación se hace constar que el documento estatutario sometido a examen «apunta hacia una soberanía más o menos compartida». Sospechoso, muy sospechoso; triste, tristísimo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿quién es el autor y responsable de los artículos que definen la línea editorial de ABC, diario de todos los españoles?
Con la venia
Pájaro bobo considera que la acumulación de negaciones es más propia del catalán (y sus variantes) que del español. Al decir esto, no apunta hacia los nacionalistas sino a alguien con vocación de polígrafo; como siempre, ahora tiene interés en hacer guiños al tendido que exhibe la bandera española.

De agentes dobles

Preguntas ni ingenuas ni intempestivas sin esperanza de respuesta
¿Y si Valentí Puig, agente doble conocido en este minifundio virtual como el Golafre de las Pitiusas, decidiera cambiar de táctica y/o de estrategia y por una de esas cosas raras de la vida empezara a escribir lo que piensa tal como lo piensa y de manera que se le entienda?
¿Le dejaría en su parcela la dirección del diario ABC?
Mientras tanto,
¿por qué un separatista de tomo y lomo guarrea a diario, o casi a diario, las páginas del diario ABC y un español no puede escribir en La Vanguardia, «avantguarda» del separatismo catalán en todas sus formas?
¿Por qué lo suyo tiene que ser sólo de ellos y por qué lo nuestro tiene que ser sólo de todos?

Clavo y anclaje: la Regàs y el Coscubiela

Si la tal Rosa Regàs es, además de un cuerpo extraño, un clavo hundido en el corazón de España por su deshonrosa condición de contradirectora de la Biblioteca Nacional (¡de España!), Joan Coscubiela es un hondo y nefasto punto de anclaje del separatismo funcionarial en el ámbito de los sindicatos. Servil subalterno del Sanedrín catalán, Coscubiela ha conseguido desnaturalizar y por lo tanto desespañolizar todo el ámbito obrero que se extiende desde el Partido de los Pseudosocialistas de Cataluña e Izquierda Desunida hasta las casas regionales, pasando por las zonas controladas —sólo nominalmente y/o de cintura para abajo— por los Gorbachos, los Bustos y compañía y pertenecientes a las zonas suburbiales de la gran metrópoli barcelonesa. Eso es trabajo de zapa y lo demás son demagogias. Un colectivo en el que el noventa y nueve por ciento de los operantes es de lengua y sentimiento españoles controlado y dominado por un insecto con cabeza y boca de insectívoro. No es ni infundio ni calumnia pensar y decir que esa rosa que no es una rosa se alegra de que en España se lea cada vez menos. Se alegra y, afortunamente, lo dice. En algo debe notarse su paso por la Biblioteca Nacional del Estado opresor. También se nota, y mucho, el paso del tal Coscubiela por los sindicatos y el peso de su trabajo al servicio del Sanedrín catalán. En enhorabuena y, cuanto antes, buen viaje.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Figurará un día en la biografía de Rosa Regàs elaborada y financiada por la Generalidad con dinero de los españoles un comentario que diga, por ejemplo, «desde su cargo al frente de la Biblioteca Nacional del país opresor consiguió que en él se leyera considerablemente menos»?
¿Es lícito, democrático y en definitiva justo que los obreros españoles de Cataluña, región española al fin y al cabo, tengan como jefe un funcionario, agente y confidente del Sanadrín catalán, ente antiobrero y antiespañol?
¿Qué criterios se siguen en el nombramiento de personas para ocupar cargos dependientes de la Administración del Estado?

Razón ética del insulto y la blasfemia

En una situación aceptablemente democrática en la que todos y cada uno de los ciudadanos disponen de medios legales y mínimamente equitativos para expresar sus opiniones de manera racional no parece que sea ni necesario ni aceptable insultar y blasfemar. En cambio, en una situación de dictadura encubierta como, por ejemplo, la existente ahora en Cataluña, se explica e incluso puede llegar a justificarse en cierta medida que alguien decida hacer uso de esos recursos, habida cuenta que, en última instancia, éste viene determinado por un estado de indefensión e impotencia. Entre la actitud sumisa de callarse e ir acumulando rencor en el alma y la de vomitar insultos y blasfemias, Pájaro opta por la segunda, pues la considera menos mala y, en contra de las apariencias, más ética. En definitiva es una manera de romper la coartada de los sustentadores de la dictadura, que son quienes realmente están en pecado mortal incluso en términos puramente cismundanos, aunque se apresuren a señalar al pecador público para conseguir tanto su estigmatización social como la justificación y, a ser posible, la perpetuación de un régimen esencialmente injusto por deliberadamente malvado.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿No es la irracionalidad una forma racional de luchar, al menos en determinadas situaciones, contra la perfidia y la injusticia asentada en la perfidia?
¿Es justo conceder a los sustentadores de estados de injusticia la seguridad de que no hay modo de hacer saltar por los aires esos estados, habida cuenta que ellos controlan todos los medios formalmente lícitos y legales?

El camino de la independencia: caos y malversación de fondos

Desde los tiempos históricos de las grandes revoluciones sabemos que promover el caos es uno de los metodos preferidos por quienes aspiran a subvertir el orden político-social existente. La fórmula es: cuanto peor, mejor. El objetivo inmediato es sumir a la sociedad en el caos y culpar tanto de ese caos como de todos los demás males a los opresores. El mensaje es: «Cuando nosotros lleguemos al poder, esto será un paraíso». De paso, con ello se justificaban todas las malversaciones de fondos públicos y no públicos que cometían los presuntos salvadores de la sociedad. Justamente ahí estamos. Ahora, en Cataluña está en marcha un proyecto secesionista que utiliza con habilidad y perfidia esos y otros muchos métodos igualmente ilícitos. El Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional, el gobierno de España y el conjunto de los españoles deben saber que la independencia de Cataluña se está financiando con el dinero de la nación y en contra de la nación.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿no es eso, entre otras muchas cosas no menos graves, una flagrante malversación de fondos?

La guerra secreta de Maragall

Respuesto del último soponcio, Pasqual Maragall ha empezado a merodear sospechosamente por el ringside político, y, a pesar de toda su pachorra y su modorra consuetudinarias, se diría que está a la que salta. El hombre tiene dos dèries u obsesiones/manías: acabar con Montilla, el homúnculo utilizado por el tal Zapatero para desposeerle del cargo de presidente de la Generalidad de los catalanes y luchar—léase intrigar— por la independencia de Cataluña de acuerdo con el proyecto confederal y la soberanía compartida, que después será partida y repartida. Como puede verse, el angelito está nuevamente en forma. ¿Y Zapatero? ¿No se la tiene jurada?  Pues claro que sí, pero eso va para largo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuál será la próxima gran traición de Maragall?

Las cerezas del enterrador popular

Tras la marcha de Piqué, el hombre picado por la lacra de la deslealtad, Sirera, irresponsable responsable del Partido Impopular de Cataluña, insiste ahora en que éste se desgaje del árbol español y siga los pasos, y la traición, de los pseudosocialistas maragalleanos. Para ese viaje no se necesitaban ni alforjas ni cerezas. El tal Sirera (por cirera = cereza) ha cogido el testigo con ilusión y todo parece indicar que está decidido a acabar con los restos de su formación política.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuando Piqué cedió el testigo a Sirera le cedió también el cargo/encargo de enterrador?

Primero la titularidad; la gestión que espere


A Valentí Puig, politólogo y corresponsal de Catalunya en los Madriles

El primer objetivo de las eminencias integrantes del Sanedrín catalán es apoderarse de la titularidad de las competencias transferidas y por transferir, no hacerse cargo de su gestión. La consigna es: hay que tener cuanto antes la titularidad total y exclusiva de todas las instancias, instituciones y actividades que corresponden a una nación-Estado y, a partir de ahí, ir asumiendo su gestión de acuerdo con un programa que permita dejar en manos del Estado partero/nodriza, mientras convenga y sea posible, la gestión de las competencias más gravosas y menos representativas en términos de soberanía. Todo eso lo aprendieron dichas eminencias en Israel, mucho antes de que el sonámbulo Pasqual Maragall, presidente de Catalunya, y el carallot Carod, ministro de Asuntos Exteriores, estuvieran allí en viaje de turismo pasionario. Pájaro bobo se malicia que, además, el mencionado Valentí Puig les habrá impartido alguna lección teórico-solipsista sobre abstracciones, transacciones y traiciones.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es cierto que los integrantes del Sanedrín catalán saben cómo se llaman y para qué sirven las competencias que reclaman, pero no cómo funcionan los servicios respectivos?

Asesinato político en dos tiempos

Sit tibi terra levis

A medida que va recogiendo datos y recomponiendo el crimen con una perspectiva más amplia en el tiempo y el espacio, Pájaro bobo aprecia con creciente nitidez que el tal Josep Piqué abandonó la escena política cuando consideró que había realizado su faena —dejar al Partido Popular de Cataluña en estado de coma irreversible—, de modo que no fuera él sino un subalterno suyo, confabulado y anónimo, quien certificara la defunción —por causas naturales— y, acto seguido, procediera al entierro. De acuerdo con las previsiones de asesinos, cómplices y albaceas, los restos mortales del extinto deberán descansar por siempre y para siempre en un nicho de la familia Convergent, miembro destacado del Sanedrín catalán.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿debemos pensar que con la operación Piqué y la ocupación del último reducto español en Cataluña van a imponerse fatalmente el frente nacionalista y la dictadura monocatalanista o que, para bien de opresores y oprimidos, habrá llegado la hora del Partido de los Ciudadanos?

O lo uno o lo otro: de Sören Kierkegaard a Francesc de Carreras

Al angustiado autor de El concepto de la angustia

El filósofo y teólogo Sören Kierkegaard es conocido sobre todo por su angustia existencial, tema de su obra capital, publicada bajo el seudónimo de Vigilius Aufniensis a mediados del siglo XIX en Copenhague. A esa misma preocupación responde una obra suya, mucho menos conocida, titulada en español O lo uno o lo otro (en alemán, Entweder oder). En ella, el ensimismado pensador danés, con minusvalías físicas similares a las de Immanuel Kant, distingue dos estados de un mismo ser y los contrapone en función de su experiencia vital: el ser estético y el ser ético. Ahí estamos.
Pájaro bobo acepta que Francesc de Cararreras sea catedrático de Derecho constitucional y escriba lo que escribe y como escribe. Y lo acepta, entre otras razones, porque el padre Hegel le enseñó, cuando él, pájaro bobo, aún penaba y purgaba en su edad estética, que lo real es racional y lo racional es real. Aun así…
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Se puede ser catedrático de Derecho constitucional y desconocer la lógica del lenguaje humano?
¿Se puede pertenecer a un establishment político (léase rovell de l'ou) inmoral, sí, inmoral, antidemocrático, opresor y por ende anticonstitucional, y, al mismo tiempo, militar en un partido político que denuncia y condena los vicios de ese establishment y los abusos de sus beneficiarios?
¿Y si el tal Carreras está ahí, en ese partido, precisamente para impedir que los Ciudadanos se subleven y se solivianten?

Aclaración: a cada uno lo suyo

Es lo que Pájaro bobo dice a sus opresores siempre que puede y le dejan: «Vosotros me oprimís, yo os pongo el nombre». ¡Qué menos!
«¿Es que acaso pretendéis que os llame como vosotros queréis? ¿Es que acaso debo llamaros lo que no sois para que sigáis siendo lo que sois?

Croniquilla histórica de Cataluña: el primer hombre, el segundo hombre, el tercer hombre

De acuerdo con la croniquilla histórica de Cataluña escrita por Pájaro bobo, el primer hombre fue Pasqual Maragall, que consiguió desgajar del árbol del PSOE la rama catalana y quedarse con los votos de los trabajadores españoles de esta Comunidad, más que autónoma, con dos comunidades sociopolíticas. Ahora el partido de los pseudosocialistas catalanes actúa por su cuenta y, cuando le conviene o viene en gana, mete en apuros e incluso chantajea a su padre político-biológico con el apoyo de la charnegada. Toda una proeza de perfidia y todo un modelo a imitar. Y así ha sido. El segundo hombre, de no menos nefasta e infausta memoria, responde al nombre de Josep Piqué. Siguiendo conceptualmente la línea táctico-estratégica maragalleana, el tal Piqué maquinó la disolución del Partido Popular de Cataluña, arrebatándole sus componentes y sus referentes hispánicos, para que, tan pronto como él abandonara la escena del crimen, un homúnculo de su confianza lo llevara, ya desnaturalizado y exangüe, al predio de la familia Convergente. Y en esas están asesinos, cómplices y albaceas. Según la mencionada croniquilla, el tercer hombre se llama Francesc de Carreras. Su misión consiste no sólo en acabar cuanto antes con los elementos más resistentes y cándidos del humilde y muy democrático Partido de los Ciudadanos sino también y sobre todo en extirpar de cuajo y para siempre todo atisbo —sea germen o cepa— de cuño vidal-quadrista en tierras catalanas. Así, gracias a la acción de estos tres prohombres —uno a la izquierda, otro a la derecha y otro en el centro— se cerrará de una vez el cerco de la dictadura monocalanista para un futuro inmediato y previsible. Al menos, eso es lo que pretende el Sanedrín catalán. Y así consta en sus actas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y qué es el Sanedrín catalán?

El Menesteroso, mano izquierda de la Providencia

Como mensajero del cielo, el Menesteroso —camisa a la remanguillé y paso ligero de legionario— acude cada día, incluidas las fiestas de guardar, al jardín de infancia donde viven y retozan los gatitos de la Casa misteriosa. Pájaro bobo /le/lo observa por el ojo de buey de su búnker de pladur, situado a cuatro tiros de piedra de la Barceloneta y a otros tantos del mar de la Sargantana, colonia que fue de fenicios y, antes, predio de iberos ilergetas. El Menesteroso llega con sus bolsas llenas de condumio, la comidilla del barrio, y lo prepara y distribuye para que los animalitos (también llamados superinos) lo disfruten en paz y armonía. Como en el cielo, aquí no hay broncas. El Menesteroso, algo así como la mano izquierda de la Providencia, les da de comer tres veces al día. Ahora incluso les ha puesto vajilla de acero inoxidable. Ciertamente el hombre vive su misión como un apostolado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y si Pájaro bobo hiciera caso a las llamadas de su alma animal y se fuera a pasar una temporada con los superinos para revivir su infancia y reaprender cómo son las noches cabe la pared de un descampao?

Autonomías y futuro de España

En un artículo publicado hoy, sábado, en ABC.es con el título «¿De qué sirven las autonomías?», su autor enumera algunas de las aportaciones más decisivas del sistema autonómico implantado en España contra España y contra los españoles. En realidad, las autonomías han servido, sirven y servirán para muchas cosas. Entre ellas y sobre todo, destruir España, fomentar el enfrentamiento entre españoles, dilapidar una parte considerable de sus recursos económicos y abocar a España, ahora llamada este país, a un futuro que sobrecoge por desolador. En opinión de Pájaro bobo, esos y otros muchos dones del sistema autonómico pueden resumirse en varias fórmulas. Él propone la siguiente: el sistema autonómico es un programa para destruir España y entregar el control de sus territorios y sus habitantes a quienes no se consideran españoles. Triste, tristísimo.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas:
¿Estamos condenados a asistir impotentes a la destrucción de España todos cuantos hemos decidido seguir siendo españoles más allá de regímenes, ideologías y ocultas conjuras oligárquicas?
Habida cuenta que la inmensa mayoría de los habitantes de España se sienten españoles, ¿es legítimo, lícito y democrático consentir y/o apoyar a un gobierno que consiente, apoya y fomenta la destrucción de España?

De la gauche divine al Partido de los Ciudadanos pasando por Bocaccio (II)

El hombre desnudo y el mimo enmascarado

Nombres aparte, esa misma izquierda reapareció años más tarde, cuando Pujol ben Gurión, secundado por la burguesía de Barcelona y sus conrades —desde monjes y feligreses montserratinos hasta vallesanos urdidores de la lana y el algodón, pasando por filisteos orgánicos en la línea de un Bartasal Porcel—, decidió implantar su «dictadura dels botigers» en la muy europeizada y europeizante Cataluña. Pronto, miembros destacados de la vieja/nueva izquierda, todos ellos librepensadores agnósticos y en su mayoría hispanopensantes e hispanoescribientes, se sintieron preteridos y pusieron el grito en las nubes. Reunidos en tertulias, asambleas y aquelarres a finis, decidieron, primero, crear un partido político y, después, apoyar a alguno ya existente, siempre que fuera realmente antisistema, antiburgués y antibotiger, pero sobre todo siempre que defendiera sus derechos y, muy concretamente, la libertad intelectual. Como el destino había previsto que en Cataluña ya existiera un partido, aún en fase embrionaria, susceptible de responder a esas premisas, los intelectuales contrarios al establishment conocido en estas tierras como el rovell de l'ou, optaron finalmente por la táctica del cangrejo ermitaño: se instalaron olímpicamente en él y lo presentaron en público con todos los honores que merecía el acontecimiento. Para ello eligieron, como token y símbolo, la figura de un muchacho en estado de naturaleza con proporciones físicas más proximas al paradigma de Durero o Leonardo que al de Miguel Ángel. Estamos hablando del joven y muy democrático Partido de los Ciudadanos y su lanzamiento de acuerdo con lo que Pájaro bobo ha bautizado con el seudónimo, ni infame ni infamante, de Happening Boadella.

De la gauche divine al Partido de los Ciudadanos pasando por Bocaccio (I)

Quatre Gats

En España, queremos decir en Madrid y Barcelona, el intelectual auténtico, el intelectual que quería ser conocido y reconocido como tal, no como fuerza de trabajo esclavizada y puesta al servicio del sistema de producción/explotación capitalista, tuvo siempre el bar-café de velador parisino, picassiano y cubista como fonda y caverna platónica; el bar-café le proporcionaba los recursos imprescindibles o mínimamente necesarios para vivir y sobrevivir en medio de una sociedad irremediable e impúdicamente sumisa e inculta: tertulia y partida de mus de las tres de la tarde a las tres de la mañana, hora de barrenderos y puticlistas de acera, pero sobre todo un escenario y un escaparate para sus actuaciones, amén de copistas, admiradores pasmaos y víctimas agradecidas de sus sablazos. El zaratustra de las Ramblas y el Barrio chino, lo mismo que el del Rastro y sus aledaños, era indefectiblemente de izquierdas. Gracias a su prosodia de rapsoda, siempre tieso y jalamío, declamaba, recitaba y pontificaba desde la distancia y la altura que sólo la autoridad intelectual y moral confiere. Enemigo irreductible del trabajo productivo y la disciplina esclavizante, amén de miembro vitalicio de la gloriosa Hermandad del Tuberculoso pobre, el hombre superhombre español vivía y moría aferrado a la ilusión de cambiar la sociedad mediante la palabra, no con la acción y el esfuerzo.
Cuando, coincidiendo con las primeras y más tenues luces de la Transición, entraron en decadencia los centenarios y otrora ilustres cafés situados Rambla abajo —estamos en la Barcelona de los primeros años setenta del muy historiado siglo XX—, unos cuantos intelectuales de pipa, yerba y cartapacio, arracimados en torno a un gurú tan dado al leisure creativo y tan poco severo como Carlos Barral, siempre con el mismo ejemplar de le Monde diplomatique desplegado y visible, decidieron buscar nuevo y mejor acomodo en algún local, fuera pub, puticlub o discothèque, de la parte alta de la ciudad para seguir escenificando allí sus tertulias al amor de la priba, el chute y el trago, el trago y el chute. Así fue como el prestigioso y lamentablemente interfecto poeta, escritor y editor de espiritualizado esqueleto y creativo cacumen fue a parar a Bocaccio. Había muerto la izquierda cutre o cutricélida y había nacido la gauche divine, a la que, desde entonces y sólo de Perpiñán y Andorra para abajo, Pájaro bobo prefiere llamar izquierda exquisita o izquierda de armiño.

Maragall, siempre fiel a la traición

Días pasados, en esta pagina, Pájaro bobo, español irreductible e irredento en tierra de fenicios, se preguntaba en voz alta cuál sería la próxima traición de Maragall. Ahí está. Los pseudosocialistas de Cataluña, cumpliendo órdenes superiores, han decidido plantar cara y jeta a Zapatero. Éste, que no se queda corto en asuntos de traiciones, seguro que les va a endilgar una de padre y muy señor nuestro. En este caso tiene a su favor, además de los Ibarras y los Bonos, a buena parte de los españoles. Mientras tanto…
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Y si la charnegada del Baix Llobregat se solivianta y el sonámbulo y funámbulo Maragall, políticamente interfecto, se queda finalmente solo, con sus muchas miserias al descubierto?
¿Cuál será la decisión del Sanedrín catalán si tiene que decidir sobre el destino último de este siempre imprevisible y siempre incómodo hijo de la burguesía barcelonesa?

El abc: lógica, lenguaje y lengua

A Pájaro bobo se le antoja que, antes de ponernos a escribir, los españoles deberíamos estudiar y aprender lógica general, lógica del lenguaje y lógica de la lengua. Entonces, cuando, por ejemplo, un catedrático de historia escribiera sobre historia no separaría el sujeto del verbo, que, salvando las distancias, es como separar al guerrero del acto y/o acción de guerrerar. Aun así, él está convencido de que un politólogo tan ducho y bregado como Valentí Puig seguiría amontonando palabras en sus puzzles idióticos, pues el suyo es un caso, decididamente patológico, de perfidia contumaz: su pretendida y maliciosamente administrada erudición le permite elaborar camuflajes y más camuflajes para sus pensamientos y, al mismo tiempo, comparecer ante los lectores de ABC como un pájaro de rico plumaje y muy alto vuelto.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿descubrirán algún día el fraude los lectores del diario ABC?

De la gauche divine al Partido de los Ciudadanos pasando por Bocaccio (lll)

Los sirgadores de Sant Gervasi y la derrota de la nave de los ciudadanos

Tras la presentación de la nueva formación política con múltiples escritos y actos de adhesión integrados en el Happening Boadella, muchos de los intelectuales comprometidos con la causa decidieron volver a sus clases, sus conferencias y sus colaboraciones periódicas y periodísticas; y, claro está, también a sus tertulias, intrigas e incruentas conjuras. Posiblemente el último acto colectivo de tan grises eminencias consistió en arrastrar la nave de los Ciudadanos, a golpe de sirga, desde la parte alta y más burguesa de la ciudad de los Condes —proeza por la que Pájaro bobo les regaló el sobrenombre de sirgadores de Sant Gervasi— hasta la Barceloneta, viejo barrio de pescadores, donde, una vez botada y rebotada, iba a iniciar su azarosa y a la vez prometedora derrota en aguas de lo que lo que hoy es una ciénaga y ayer fue mar y piélago de la Sargantana.
A juicio de Pájaro bobo, siempre atento a la fauna de la jungla de asfalto y su constante atisbar, hurtar y merodear, uno de los más atípicos y, por eso mismo, más representivos especímenes del colectivo conocido como los sirgadores de Sant Gervasi es Iván Tubau. Toda vez que él gusta de comparecer ante colegas y acólitos como periodista, escritor y profesor universitario, sin olvidar su vis de animador cultural, Pájaro bobo, nada más verlo y observarlo, oírlo y escucharlo, se dijo a sí mismo: he ahí un ácrata solipsista, narcisista y exhibicionista. Para Iván Tubau sólo existe Ivan Tubau; lo demás (¿los demás?) son sombras. Pero ahora considera obligado añadir que su patología, si es que lo suyo constituye propiamente una patología en nuestra jungla, no es peligrosa para el ser humano, pues al subsodicho no le va la guerra, tanto menos cuanto que en ella hay que matar y, para colmo, no hay espectadores. En cualquier caso, IvánTubau tiene chispa, chispa e ingenio, al menos con la pluma. ¿Sólo con la pluma?
A decir verdad, algunos intelectuales decidieron permanecer a bordo para colaborar en la gobernabilidad o ingobernabilidad de la nave y su tripulación. Quien se situó a la izquierda, de donde provenía, quien a la derecha, adonde no quería volver, quien en el centro, que siempre fue plaza de todos y feudo de nadie. En apariencia, colaboradores y saboteadores convivieron civilizadamente durante algún tiempo, hasta que, como no podía ser por menos, surgieron las disensiones, los zarandeos y los enfrentamientos. En el curso de una noche de Walpurgis sin historia, la nave de los Ciudadanos se vio sumida en el caos como por arte de magia negra, mientras las baterías de los pancatalanistas, apostadas en la costa, la sometían a un implacable fuego cruzado con metralla de toda índole y variado calibre. Afortunadamente, el joven capitán y moderno Ulises, de nombre Albert Rivera, aferrado al palo mayor y protegido por el núcleo más fiel y responsable de la tripulación, resistió ataques y traiciones e hizo oídos sordos a los cantos de sirena difundidos por la megafonía enemiga. Y ahí sigue. El hecho de que tenga como asesor y presunto ideólogo a un catedrático que se declara hijo de la izquierda, siendo como es miembro y beneficiario del establishment local y localista conocido como el rovell de l'ou, probablemente pasará a la historia como un malson (pesadilla) o como una anécdota, pues el referente más perdurable, noble y leal de todos los ciudadanos de Cataluña que, a izquierda y derecha, abogan por una sociedad abierta y se oponen a la dictadura dels botigers y sus prácticas es Vidal-Quadras, bestia negra por excelencia, sí, por su excelencia, en el imaginario de Pujol ben Gurión.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá el Sanedrín catalán torcer el curso de la historia y evitar lo inevitable sólo con tergiversar la realidad y cambiar a su capricho el nombre de las personas y las cosas?

ABC, mi casa

Cuando leer es llorar

Pájaro bobo entra a diario en ABC, que, según él, es su casa/mi casa. Instintivamente busca la Tercera, que es la primera y, en ocasiones, la única. Escaparate ideológico, nunca ideal, del matutino madrileño y diario de todos los españoles, la Tercera recoge y reproduce a su manera la línea política, social y cultural de la derecha española, meseta arriba, meseta abajo. Escaparate y, por lo tanto, espejo y retrato, la Tercera de ABC permite saber, ver y comprobar cómo son y cómo piensan no sólo los lectores tradicionales y tradicionalistas del diario sino también, al menos en cierto modo, los españoles en general. Pájaro bobo llora y lamenta: los españoles siguen aferrados a una cultura anacrónicamente endogámica y, lo que es más lacerante, siguen sin conocer su lengua.
En opinión de Pájaro bobo, una coma mal puesta puede ser una blasfemia merecedora de un suspenso en secundaria, dicho sea a modo de pista.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué puede hacerse para que los españoles, empezando por algunos invitados del diario ABC, aprendan a escribir correctamente su lengua?

Enigmas del eterno retorno

Noche de locos

Pájaro bobo dice que se lo soltó a voz en grito Zaratustra una noche que pasaron juntos en vigilia, hace ya algunos años, en el Harz, cuando el macizo montañoso aún constituía el corazón de la Teutonia más sólida y más profunda.
De pronto, Zara, el más loco y también el más clarividente de los dos, se puso en pie, se elevó en el aire y declamó mirando a la estrella en la que decía residir y residía:
«No es fácil vivir a perpetuidad íntegra y exclusivamente cabeza adentro o, al menos, de cintura para arriba y renunciar a lo que uno debe renunciar para no renunciar a lo que uno quiere no renunciar. En otras palabras: no es fácil renunciar total o parcialmente a la animalidad en cuanto que esa animalidad es la acémila de nuestra no animalidad. Sí, el cuerpo es acémila o animal de carga y descarga de nuestra mente y nuestro espíritu. Lo han dicho insistentemente, con resignada convicción, los santos más pecadores y más santos».
Acto seguido se volvió a su comensal, discípulo y oyente y, tras un súbito cambio de voz y entonación, le confió a modo de secreto y profecía: «Llegará un día en el que el Ser superser ideado, concebido y alumbrado por el ser humano será capaz de imaginar (einbilden, sich einbilden) y modelar (gestalten) con su mente fractales y clones virtuales-reales (mummies-dummies) y así ver y comprobar, además del que es en su vida actual, el que fue en sus vidas anteriores y el que será en sus vidas posteriores. Sí, llegará un día en el que Zaratustra podrá contemplar a un mismo tiempo y en el orden correcto todos los Zaratustra que ha sido, el Zaratustra que es y todos los Zaratustra que será, en el bien entendido que el ser, todo ser, por ser el que es y ser necesariamente único y siempre y sólo el mismo, ni tiene ni puede tener plural. Sólo la vida es plural, necesariamente plural, siempre y sólo plural. En realidad, toda vida está hecha de incontables vidas, mientras que el ser, en cuanto tal, permanece idéntico en sí mismo y a sí mismo. Ahí radica tanto la singularidad del ser como la pluralidad de sus vidas».
Cuando Zaratustra terminó de formular su doctrina y hasta entonces secreta profecía, Pájaro bobo le pidió respetuosamente la palabra para preguntarle: «Dime, meritísimo maestro, nunca emérito, de este atormentado, insumiso y leal demente, ¿es cierto que la nada constituye el punto de partida y el punto de llegada de cada uno de los ciclos que conforman el curso-recurso del eterno retorno y es igualmente cierto que la nada es ese agujero negro —a decir verdad, el único agujero negro posible y existente— en el que no se puede entrar y del que no se puede salir con los medios de la mente humana?»
Se hizo silencio y Zaratustra no contestó. Aún hoy, Pájaro bobo está convencido de que el maestro sigue dando vueltas en su cabeza a tan insondable enigma, incapaz de hallarle respuesta o salida.

Historias de la puta guerra

Vanguardia, retaguardia y rovell de l'ou

En La Vanguardia de hoy, viernes de dolores y atentados, Alfredo Abián, su director adjunto y por lo tanto subalterno, comenta la actitud de los vascos, de algunos vascos, en la guerra civil. A Pájaro bobo, su texto, un gazpacho a duras penas comestible, digerible y aprovechable, le ha provocado vómitos. En cualquier caso, no parece ni inteligente ni leal tratar ese hecho, gozne de la historia de todos los españoles en el siglo XX, en el espacio de unas pocas líneas y aprovechar la ocasión para dejar caer furtivamente, en este caso a la manera púnica, unas cuantas granadas de mano. Todo un alarde de irresponsabilidad y mala fe. Después de leerlo y estudiarlo, Pájaro bobo ha llegado a la conclusión de que el mencionado subalterno y ahora quintacolumnista ha venido a decir que tanto los separatistas de allí arriba como los de aquí, a orillas del mar o ciénaga de la Sargantana, estaban entonces y están ahora en contra de España. Para eso no necesitaba tamaño camuflaje. Acaso le convenga saber que, como en las Vascongadas, aquí todos nos conocemos. Y de la misma manera que unos saben quiénes son los enemigos de Cataluña a los que hay que marginar y, en caso necesario, eliminar, marginados y eliminandos saben quiénes son los beneficiarios del rico y sabroso rovell de l'ou, sea como miembros o como voceros.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿a qué se debe que los opresores sigan teniendo miedo de los oprimidos?

El Sanedrín catalán

Israel, pueblo elegido, como referente y modelo

Mientras prepara un texto sobre el Sanedrín catalán y sus relaciones con el establishment burgués, oligárquico-plutocrático, conocido como el rovell de l'ou en las tierras bañadas a levante-poniente por el mar-ciénaga de la Sargantana, Pájaro bobo lanza la pregunta: ¿qué es el Sanedrín catalán?

Cataluña: independencia a la carta

Habla el carallot Carod

En La Vanguardia barcelonesa, órgano oficial/oficioso del Sanedrín catalán, además de cartelera y tablón de anuncios del separatismo en todas sus formas, el carallot o botarate Carod, en funciones de vocero, ha dado a conocer hoy, domingo, el timing de la carrera del país de la Sargantana en pos de la independencia; se trata de una independencia a la carta, pues, según el mencionado vocero, los catalanes podrán elegir entre un país confederado con España o una nación-Estado totalmente independiente. Evidentemente, la elección vendrá determinada siempre por la economía: los independentistas programados y servidos a la carta eligirán la variante más barata, habida cuenta que siempre podrán empalmar una con otra. Eso es, al menos, lo que piensan ellos. El truco está en que, de todos modos, España financie tanto el tren de cercanías —la confederación— como el tren de alta velocidad y larga distancia —la independencia total—, con el consiguiente si te vi no me acuerdo. Fórmula púnico-fenicia: tú pagas y yo mando.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es el carallot Carod miembro del Sanedrín catalán o sólo su liebre y su vocero?

Memoria de un hijo de la guerra

Ni falsa buena conciencia ni falsa mala conciencia

Con dos años perdí a mi padre, Miguel Ibero Alonso, obrero socialista asesinado, con tres compañeros suyos, en la madrugada del 13 de septiembre de 1936, junto a la ermita de Santa Bárbara del Puerto de Béjar, Salamanca. Cuarenta años más tarde tuve que ver cómo los separatistas catalanes utilizaban a los españoles residentes en Cataluña, entre los que me contaba y me cuento, para derrocar la dictadura de Franco, al fin y al cabo una dictadura española, y luego les imponían una dictadura catalanoseparatista y, por lo tanto, antiespañola. Concretamente en Sabadell, elementos catalanistas como Toni Farrés, presuntamente de izquierdas, actuaron como líderes de los obreros de las barriadas que protagonizaron las huelgas, las manifestaciones y, a la postre, el levantamiento general contra el régimen de Franco y, acto seguido, entregaron el poder a la burguesía catalana, a la que de hecho pertenecían, de acuerdo con un plan elaborado previamente. Una vez instaurada la dictadura catalanista, sus beneficiarios trataron de infundir a los disidentes, entre los que me contaba y me cuento, una falsa mala conciencia que debía constituir la base de sustentación y la coartada de su falsa buena conciencia. Y ahí siguen. Imagino que no debe ser fácil encontrar en la historia de España un caso de perfidia colectiva comparable. Miserables, miserables.
Confieso que no me gustaría morir con odio y rencor en el alma, pero aún menos con esa falsa mala conciencia que tratan de inculcarme. No creo que estén ahí mis pecados. En todo caso, mi gran pecado será mantenerme fiel a mis convicciones y gritar ahora y siempre ¡Viva España!

Miguel, berliner Konzertist

Nuestro hijo Miguel, que ya no es nuestro, sigue con sus industrias en Berlín, capital histórica de todas las Alemanias y de aquella ya legendaria Mitteleuropa que en sus mejores tiempos se extendía de aquende el Rhin a alllende el Volga. Hoy esa Mitteleuropa es, gracias a sus ciudades, un palimpsesto inmenso. He aquí las industrias de Miguel.
Primera industria. Trabajo fin de carrera (Telecos) en la Technische Universität. Tema: sensores y encriptadores. El tutor o Betreuer se llama Bernd Agern. La presentación del trabajo está prevista para diciembre. Miguel obtendrá/tendrá una titulación hispano-alemana.
Segunda industria. Conciertos en café-bares y gasolineras. Entrada y pase, gratis. Miguel toca la guitarra y canta en alemán, inglés y/o español. Su nombre artístico es Mani Rodríguez, que, según dice, suena a sudamericano. Al menos, da el pego. Su colega toca la batería y al parecer le pone brío a la cosa. El pasado fin de semana dieron un concierto —así lo llaman ellas y ellos— en un bar del antiguo y viejo Berlín oriental con capacidad para unas cincuenta personas. Pienso en Josef Roth, en sus espeluncas y en sus santos bebedores. El concierto de Miguel y su colega fue todo un éxito. Él no ha estudiado ni solfeo ni música, pero quienes lo conocen y le han oído hablar y musicar dicen que entiende.
Tercera industria. Según nos ha contado —la criatura ya tiene 25 años—, unos cazadores disfrazados de ejecutivos fueron y le contrataron allí, en Alemania. Empezará a trabajar en enero. En lo suyo, que es lo suyo.
Miguel, que estudió informática por su cuenta y riesgo, ha superado con nota las pruebas de programación y ha programado su vida de manera metódica y equilibrada. Es un buen hijo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿continuará Miguel la industria paterna?

El Sanedrín catalán

Lección de historia e historia de una lección

Sabemos concretamente que en tiempos de Jesucristo el Sanedrín era una instancia de carácter político y religioso formada por miembros/representantes de las familias más poderosas y las sectas más influyentes de Israel en los diferentes planos de la vida pública. Situado entre el Imperio romano, potencia ocupante, y el pueblo elegido, el Sanedrín rendía tributo de pleitesía al opresor, al que en el fondo odiaba, y protegía al pueblo hebreo, del que formaba parte y al que a su vez mantenía sojuzgado.
Puede decirse que, como en el Israel bíblico, en la Cataluña actual hay un Sanedrín dominado por miembros de las familias más poderosas y las sectas más influyentes, no una democracia auténtica de corte occidental con partidos políticos que recogen las aspiraciones sociopolíticas de los diferentes sectores de la sociedad. En opinión de Pájaro bobo, acaso la principal diferencia radica en que, mientras el pueblo hebreo constituía una comunidad única, en el caso de Cataluña la sociedad está formada por una comunidad de lengua catalana y una comunidad de lengua española. Y, así, el Sanedrín catalán, que en el fondo sólo representa a todos los efectos a la comunidad de lengua catalana, tiene que defenderla no sólo contra la potencia ocupante y opresora sino también contra la comunidad de lengua y sentimientos españoles, que no comparte sus sentimientos independentistas y, para colmo de las desgracias, es mayoritaria. En lógica democrática, en Cataluña nunca deberían mandar, y mucho menos en exclusiva, los partidos catalanes catalanistas y separatistas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es imposible terminar con la dictadura y el apartheid a la catalana e instaurar un régimen aceptablemente representativo de la realidad social de esta Comunidad Autónoma y por lo tanto exigiblemente democrático?

El dinero de unos y el trabajo de otros

Reescribamos nuestra realidad

Es fama que los catalanes son trabajadores y que, como Autonomía, Cataluña aporta más de lo que recibe. Lo que no se dice es que en Cataluña hay una comunidad de lengua española, que representa aproximadamente el cincuenta y dos por ciento de la población, y una comunidad de lengua catalana, que equivale al cuarenta y ocho por ciento restante. Tampoco se dice que, siendo minoritaria, la comunidad de lengua catalana copa la totalidad o casi la totalidad de los puestos directivos de la Generalidad y sus incontables delegaciones y subdelgaciones, así como de las grandes entidades financieras y de las grandes empresas, mientras que la presencia de la comunidad de lengua española va de un cinco por ciento escaso en la Administración autonómica, siempre en puestos de cintura para abajo, a un noventa y cinco por ciento en sectores como servicios y construcción. Eso ni se dice ni se hace constar, pero es cierto y por lo tanto debería saberse. Así tal vez terminaríamos con el mito de los que trabajan y los que viven a sus expensas. La realidad es justamente lo contrario.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuándo estarán las dos comunidades sociolingüísticas de Cataluña en plano de igualdad en cuanto a derechos y obligaciones?

Francisco Umbral: el fenómeno Umbral


De la realidad al mito pasando por el café Gijón

Sin apenas saberes, apercibido únicamente con la leve pátina de cultura cafeteril de alguien a quien le van los pasatiempos de leer y escribir, Francisco Umbral ha vivido y ha pernoctado en los cafés madrileños durante cincuenta años como figura singular de la literatura y el periodismo. Puro parasitismo español del siglo XX, trasunto del siglo XIX. Como ni sabía ni entendía de nada, Francisco Umbral podía escribir de todo. En realidad, el tema era para él un pretexto. En realidad, en sus páginas no hay tema o, si se prefiere, el tema es siempre el mismo. Y ese tema es mero pretexto, necesariamente inocuo y superficial, para sus figuras literarias, para sus metáforas. Pájaro bobo está convencido de que Umbral pasará a la historia como el fenómeno Umbral y el fenómeno Umbral se estudiará como un caso sorprendente y decidamente único en la historia de nuestra literatura. El fenómeno Umbral atesora para siempre todo un cúmulo de las metáforas más bellas, audaces y poéticas (creativas) de nuestra lengua escrita. Francisco Umbral ha muerto, nos queda el fenómeno Umbral.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguien puede odiar realmente a un creador-portador de belleza?

Rosa Díez como ejemplo

Dignidad y coherencia frente a indignidad e incoherencia

Como ha dicho en varias ocasiones Pájaro bobo, el Partido de los falsos socialistas de Cataluña es uno de los grandes modelos de las traiciones colectivas que se han llevado a cabo en el ámbito de la política española desde antes de la Transición. Y han sido muchas. Lamentablemente, también han sido muchas las que han tenido éxito en su propósito. Eso explica, entre otras cosas, que se haya puesto constantemente en entredicho el ser de España: su esencia y existencia. Estamos ante un partido en el que más del ochenta y cinco por ciento de los miembros son y se sienten españoles y, no obstante, arrastrado por una dirección desleal, forma parte del frente catalanoseparatista y utiliza el voto de sus miembros españoles para hacer política contra ellos como ciudadanos de la Comunidad Autónoma de Cataluña, contra el Partido Socialista en su conjunto y en definitiva contra España misma. Todo un alarde de perfidia difícilmente superable y difícilmente concebible. Pero ahí está. Ahora Rosa Díez tiene que abandonar el Partido Socialista Español porque éste no es ni socialista ni español, sólo partido. Vergüenza para todos, menos para ella. Una española tiene que fundar su propio partido para defender lo que todos los españoles deberíamos defender con dignidad y orgullo. La realidad, racional o irracional, es cruel.
Antes que ella, aquí, en Cataluña, Vidal-Quadras inició una operación para españolizar el Partido Popular. Su llamada cristalizó pronto en un movimiento ciudadano que, traspasando falsas fronteras ideológicas, puso en peligro la dictadura catalanista y la autoridad de su Sanedrín, dirigido entonces y ahora por Pujol ben Gurión. Eliminado Vidal-Quadras, el Partido Popular de Cataluña sufrió la acción destructiva y desleal de Joseph Piqué, que lo dejó al borde de la extinción y la desnaturalización. En el fondo, el Partido de los Ciudadanos es continuador de la obra de Vidal-Quadras. Por eso y por razones de coherencia y lealtad, a juicio de Pájaro bobo la joven formación tendrá que desprenderse, antes o después, de quienes están ahí por encargo del Sanedrín catalán precisamente para que el partido no levante el vuelo y, sobre todo, no tome un rumbo que ponga al descubierto las maldades de la dictadura de los partidos catalanistas. Esa es precisamente la tarea de Francesc de Carreras: una tarea de encubrimiento y defensa del status quo, por un lado, y de freno y desvío, por otro. Al final, todos convergentes. Eso es, al menos, lo que se pretende. Afortunadamente, el Partido de los Ciudadanos es un partido joven formado por gente joven. En cualquier caso hay que tener presente que en estos momentos la defensa de la españolidad de la sociedad catalana adquiere la forma de la defensa de la democracia y de una sociedad abierta.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirán los separatistas catalanes mantener indefinidamente su dictadura minando y destruyendo desde dentro y por dentro todo movimiento ciudadadano y todo partido político que intente denunciar sus delictivas acciones?

La gran traición de Rodríguez Zapatero

Del sentimiento y la intuición a la certeza

Hace algún tiempo, Pájaro bobo, guiado como tantas veces por el sentimiento patriótico y la intuición alumbrada por él, llegó al convencimiento de que Rodríguez Zapatero estaba tramando una gran traición —la desnaturalización de España con la ayuda de los separatistas periféricos— y así lo hizo constar en esta misma página. Hoy, Rosa Díez nos confirma en el diario ABC que Pájaro bobo estaba en lo cierto. Entonces, basándose en lo que veía y sabía, Pájaro bobo pidió la destitución y el procesamiento de Rodríguez Zapatero por infracción manifiesta, continuada y deliberada de la Constitución vigente. Ahora vuelve a pedir su destitución y su procesamiento pero con el apremio que nace de saber que el delito de infracción manifiesta, continuada y deliberada de la Constitución vigente responde a la intención más que probable de acabar no sólo con nuestro ordenamiento constitucional sino incluso con la nación española sirviéndose de los llamados nacionalismos periféricos. Eso significa que las llamadas negociaciones con la banda criminal ETA no responden al deseo de hallar la paz sino a un proyecto tan inconfesable como es servirse de la ley para destruir el Estado que sustenta. El hecho de que, como denuncia Rosa Díez, el mencionado proyecto sea llevado adelante de espaldas no sólo al Partido Socialista sino, lo que es infinitamente más grave, de espaldas también al pueblo español constituye a la vez una prueba rotunda, irrefutable, y un agravante de la deslealtad de Rodríguez Zapatero.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué más hace falta para que el Fiscal General del Estado proceda contra el señor Rodríguez Zapatero?

Montilla, homúnculo y prosélito al servicio del Sanedrín catalán

Casi una historia bíblica de caínes y caimanes

Con alma y coraza de funcionario bolchevique, Montilla —ora José, ora Joseph— es ejemplo vivo de un servilismo tan indigno como indignante. Traidor a su partido, el PSOE, traidor a sus compatriotas, los andaluces que viven en Cataluña, y traidor a los separatistas catalanes, a los que sirve, este homúnculo está decidido a burlar y engañar tanto a los que confiaron en él como a los que desconfiaron de él. Zapatero lo pescó al vuelo para deshacerse de Pasqual Maragall, uno de los gerifaltes del Sanedrín catalán, y el Sanedrín catalán lo aceptó como prosélito, nunca sabra, con el único propósito de que le ayudara a conseguir la aprobación del Estatuto de Cataluña. Esa es su misión.
Pregunta ingenua e intempestiva: dado por cierto que el destino de Montilla está vinculado al destino del Estatuto de Cataluña, ¿qué será de uno y otro si al final resulta que no resulta?

Muerte civil e inmortalidad

Situada entre la vida plena y la muerte definitiva, la muerte civil puede servir como etapa de ejercicio y preparación
Los separatistas catalanes lo condenaron a muerte civil y, sin saberlo ni pretenderlo, le facilitaron el acceso/ascenso a la inmortalidad. Ahora, con conciencia plena de su inmortalidad, Pájaro bobo les está agradecido.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo puede mostrar Pájaro bobo su agradecimiento a los separatistas catalanes cuando, en la mayoría de los casos, ni siquiera los conoce?

Juego a tres bandas o a cinco bandas

¿Camino de la atomización o de la integración?

Desde antes de la Transición=transacción, el Partido Socialista Obrero Español tuvo siempre, en su costado levantino, un aliado desleal, ventajista y oportunista llamado inicuamente Partido de los Socialistas de Cataluña. Como Pájaro bobo ha explicado muchas veces, este partido, engrosado con gentes llegadas de la España más honda y más profunda, formaba y forma parte del frente catalanoseparatista, y ahí sigue para vergüenza de estafadores y estafados. Más tarde, ese modelo ventajista-oportunista fue copiado y adoptado por los integrantes del llamado Partido Socialista de Euskadi. Pero allí no tardó en surgir una corriente netamente española contraria a todo tipo de concesiones a los etarras y sus aliados nacidas de la cobardía. La actitud de Redondo Terreros y Rosa Díez es un ejemplo de firmeza y lealtad en situaciones en las que está en juego la vida.
Con el tiempo, también en el seno del Partido de los falsos socialistas catalanes surgieron voces contrarias a su deriva por lo que tenía de fraude ideológico, traición a la inmensa mayoría de sus afiliados y sumisión a un proyecto desintegrador y burgués como fue siempre el propugnado con el nombre de nacionalismo. Sin embargo, esas voces tardaron en agruparse y sacar la cabeza para hacerse oír. Si lo hicieron fue porque, afortunadamente, en el Partido Popular de Cataluña se produjo un movimiento de rebeldía tan pronto como Josep Piqué se hizo cargo de la dirección. Su misión de nihilizar la identidad y la presencia de los populares en Cataluña e incorporar los restos del partido a Convergencia no pasó inadvertida a muchos de sus pocos miembros.(1) Esos muchos/pocos fueron los que en rigor crearon el Partido de los Ciudadanos. Así, las traiciones, las intrigas y las conjuras de los políticos de izquierda y derecha en las Vascongadas y en Cataluña dieron lugar a tres formaciones separadas en su origen pero convergentes y, en definitiva, unidas por una misma llamada y un mismo fin: la defensa de la Constitución y de la nación española.
A juicio de Pájaro bobo, lo lógico es que, de ahora en adelante, esas tres corrientes, purificadas de saboteadores, quintacolumnistas, oportunistas y agentes dobles, busquen un punto de encuentro y fusión para incrementar su presencia y su potencia. En definitiva, su tarea más noble debería consistir en liberar a los dos partidos nacionales de toda servidumbre a los grupúsculos separatistas de la periferia y consolidar tanto las mayorías naturales como una no menos natural y necesaria política de Estado.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo es posible que España, teniendo como tiene un régimen democrático, esté sometida a las exigencias de los separatistas, cuando todos ellos, juntos o separados, no llegan al diez por ciento de su población?
(1)
En síntesis, el proyecto de Josep Piqué respondía a este esquema: primero aniquilo el Partido Popular de Cataluña y después propongo la integración de sus restos en Convergencia como única manera digna y viable de asegurar la presencia española en Cataluña. Miserable, miserable.

El new deal de Pujol ben Gurión


Las cábalas del Sanedrín catalán

Parece ser que Pujol y los suyos tienen la mosca detrás de la oreja. El tren de la independencia catalana no se mueve ni mucho ni poco. Está aparcado en una vía muerta, la vía muerta de las promesas olvidadas de Zapatero. Naturalmente, para un separatista como Pujol ben Gurion, que ha vivido y vive de la intriga y la conjura permanentes, eso es una mala jugada o, si se prefiere, una malifeta inadmisble. Y,naturalmente, un ataque a Cataluña. Por eso, y porque toca, el ex honorable ha convocado al Sanedrín y le ha expuesto su nuevo pacto o new deal. El objetivo, el reconocimiento de Cataluña como nación soberana — ha venido a decir a los congregados—, está al alcance de la mano. Todo lo que hace falta es un nuevo impulso. Los chulos de Madrid no pueden ahogar a Cataluña negándole un dinero que es de Cataluña y de los catalanes. La idea del líder mesiánico es utilizar a la sociedad catalana, concretamente la parte de la sociedad catalana a la que que él llama sociedad catalana, y lanzarla contra el gobierno de Zapatero, gobierno del Estado opresor. El new deal es, en este caso, una conjura, la última conjura del Sanedrín catalán, para reforzar la presión y seguir avanzando por la senda de la soberanía mediante un renovado y más exigente frente nacionalista.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué añagaza tendrá preparada el nada honorable Pujol ben Gurion para el caso, en modo alguno improbable, de que fracase su próxima campaña independentista?

La penúltima finta de Zapatero y la guerra que nos espera

El Sanedrín avisa

Gracias a su grácil juego de piernas, Roríguez Zapatero recuerda, unas veces, un púgil en continuo movimiento y, otras veces, un funámbulo empeñado en mantener su precario equilibrio danzando sin parar a lo largo de una cuerda suspendida sobre las cabezas de cuarenta y cinco millones de españoles. Pájaro bobo se huele la tragedia y cada dos por tres exhala un ay de angustia, pero lo cierto es que el púgil y malabarista consigue salir indemne de cada uno de sus combates e incluso de cada una de sus danzas a vida o muerte. De momento, ni la Eta ni los separatistas de arriba y de abajo ni las negociaciones más o menos ilegales con unos y otros, siempre ilegítimas, ni su propia e impropia falta de conciencia nacional y sentido de Estado como gobernante han podido con él. Zapatero sigue en pie, danzando y sonriendo. Ahora, enterrado el proceso negociador con Eta (que sepamos, esta vez no ha habido ni siquiera promesas), el hombre ha corrido a cubrir el flanco más español de su formación para cerrar el paso a Rosa Díez y cortar la consiguiente fuga de capital social en forma de votos y votantes. No sabemos si lo conseguirá, pero ya ahora podemos afirmar que, con promesas o sin promesas, este artista del ring y la cuerda floja va a añadir una muestra más de sus habilidades al relato de una vida política hecha de golpes de suerte y carambolas a izquierda y derecha, arriba y abajo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué hará este futuro interfecto cuando se entere de que, llegado el momento, el Sanedrín catalán piensa ampliar el frente separatista mediante un pacto de Estado con sus aliados del norte como preludio de una guerra gneralizada de rompe y rasga?

De Cataluña a Catalunya sin salir de España: ¿tiene razón Vidal-Quadras?

Una desconexión programada y dirigida unilateralmente

En un artículo publicado hoy viernes, 7 de septiembre, en La Razón con el título de «Desconexión letal», Vidal-Quadras habla de la futura o futurible desconexión (léase independencia) de Cataluña. A los ojos de Pájaro bobo, su breve comentario, no análisis, es, además de ingenuo, simplista, No será así como se produzca la desconexión —de hecho, ésta empezó ya antes de la Transición— y, por lo tanto, tampoco serán esas las consecuencias. El tramo de la desconexión ya cubierto equivale a bastante más de la mitad del recorrido total y no ha producido en el bando español reacciones realmente válidas y sustantivas en forma de rechazo del proyecto separatista y rearme nacional. Y, lamentablemente, es de temer que no las va a producir. La desconexión ha sido programada total y exclusivamente por los separatistas catalanes y es y será dirigida y ejecutada por ellos y sólo por ellos. Así, de acuerdo con sus previsiones, Cataluña no saldrá de la Unión Europea por la sencilla y potísima razón de que seguirá perteneciendo a España nominalmente, sí, nominalmente, hasta que esté a punto el mecanismo que ha de convertir la desconexión en conexión directa, sin la mediación de España. Los españoles seremos los últimos en enterarnos. De eso y de todo lo que nos espera por nuestra indolencia y nuestra falta de patriotismo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sabe Vidal-Quadras que para actuar contra un delincuente hay que empezar por pensar como él?
Think like the other, my friend and dear countryman.

Españoles en busca de una patria

De los ciudadanos sin partido al Partido de los Ciudadanos

En alemán es norma distinguir, a la hora de analizar la génesis de un hecho cualquiera, entre Grund, que es su causa o su fundamento primero y más profundo, y Anlaβ, que es su motivo último y más claro o, si se prefiere, aquello que lo lanza a la superficie y lo hace visible y en definitiva fenoménico. Referido a España y concretamente al ámbito de los separatismos periféricos —el catalán y el vasco—, el modelo de análisis alemán nos llevaría a distinguir entre la causa o causas profundas de ese hecho como realidad presente en la historia de España durante los dos últimos siglos, y su manifestación social y política en el último tercio del siglo XX, coincidiendo con la implantación de un régimen democrático en nuestra patria y, no por casualidad, con la desmembración de la Unión Soviética.
Una aclaración fundamental. El separatismo catalán es burgués, profundamente burgués. En rigor se trata del plante o desplante económico-político de un colectivo profundamente clasista, como puede apreciarse y comprobarse tanto en su composición básica, pasada y presente, como en su persistencia histórica. El mal llamado nacionalismo catalán fue obra exclusiva y excluyente de la burguesía barcelonesa a caballo de los siglos XIX y XX (las conocidas cien familias) y eso sigue siendo básicamente hoy, ya iniciado el siglo XXI. De hecho, todas sus figuras han sido y son intercambiables, pues, como nos enseña la historia, sólo necesitan de un pequeño desplazamiento horizontal para pasar de una parcela a otra, que eso son para ellas las ideologías y los partidos políticos. A los ojos de Pájaro bobo, en el caso de Cataluña es incorrecto hablar de nacionalismo. En cambio, el separatismo vasco es esencialmente popular o más exactamente atávico y rural, y, por lo tanto, interclasista y de desarrollo vertical. El separatismo vasco es una forma genuina de nacionalismo. Posee núcleo y esencia, pero, como le falta dimensión demográfica, entraría en lo que en alemán se llamaron Nationalitäten. Ejemplos elocuentes de lo que queremos decir son tanto las minorías étnico-lingüísticas del Imperio austro-húngaro en el largo siglo XIX como muchas de las piezas del frágil y efímero puzzle creado por el mariscal Tito y desaparecido con la balcanización de Yugoslavia tan pronto como se enfrió definitivamente la guerra fría. Para constituirse, afirmarse y mantenerse, una nación necesita, además de un núcleo esencial, una dimensión mínima medida a escala social, política y económicamente humana.
El Partido de los Ciudadanos tiene el sello de lo catalán y lo catalán tiene siempre, indefectiblemente, el sello de lo ambiguo, de lo que es y no es, de esa forma de cordura que se llama seny y en política ha alumbrado una variante de la Realpolitik bautizada por Pájaro bobo (para que conste y se sepa) como política de la puta i la Ramoneta. El Partido de los Ciudadanos es hijo del catalanismo burgués, que le impone su ley y delimita el espacio en el que le va a ser permitido actuar, mientras que el colectivo Plaforma Pro exhibe las señas de identidad de lo vasco. Sus miembros son vascos españoles, abierta, rotundamente españoles, sin complejos, sin miedo a las amenazas de Eta, de los trabucaires etarras, sus confidentes, sus cómplices y sus valedores. El separatismo vasco te condena a muerte con un tiro en la nuca; el separatismo catalán te perdona la vida pero te condena a sobrevivir en condiciones de muerte civil. Dos formas de ignominia. Si Pájaro bobo prefiere el separatismo vasco es, evidentemente, porque también prefiere esa forma de morir.
Javier Piricay habla hoy, en la Tercera de ABC, del Partido de los Ciudadanos, de su situación y de sus aspiraciones. Entre éstas se encuentra la de unirse a la Plataforma de Rosa Díez y Savater para hacer frente a los llamados nacionalismos periféricos. En opinión de Pájaro bobo, sus palabras exhiben la indefinición que caracteriza todo lo catalán. Eso significa que aquí los separatistas imponen su ley y su sello incluso a los que están en contra de ellos. Es una forma de hacer y, sobre todo, una forma de ser. Una forma de ser que no se distingue precisamente por la rotundidad de sus afirmaciones y sus posiciones. Uno piensa concretamente que de cabezas como la de Francesc de Carreras nunca saldrá una definición clara, unívoca y rotunda. Nadie da lo que no tiene.
En su escrito, no excesivamente clarificador, Pericay aboga por la unión y termina diciendo que, en el fondo, todo es uno y lo mismo. Se refiere al conjunto de los que dentro de las fronteras de España luchan por su unidad y contra el separatismo, contra los diversos separatismos. Pájaro bobo suscribe sus palabras en lo que tienen de voluntad de unión, pero piensa que eso, de momento, es un desideratum y, en definitiva, una posiblidad entre otras.
Cabe pensar que, efectivamente, el nuevo partido con sus varios aportes va a defender la unidad de España y va a presionar a las dos grandes formaciones políticas obligándolas a adoptar una actitud más nacional, incluso más democrática toda vez que en España los españoles siguen siendo mayoría, pero eso requerirá una voluntad decidida de todos sus integrantes. De momento, Pájaro bobo, afiliado a Ciudadanos, ya tiene partido al que votar: el que se define abiertamente como español y no acepta chantajes en forma de amenazas con la pistola ni actos de sumisión en aras de la supervivencia y en nombre de esa forma de cobardía llamada seny.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿asistiremos en breve a un renacer de España de la mano de una izquierda realmente democrática y, por eso mismo, poseedora de una conciencia nacional íntegra e integradora?

A la izquierda pensante


España como realidad humana

En opinión de Pájaro bobo, la manera más real y racional de entender España es la que la entiende estrictamene como el conjunto de todos los españoles. Ahí sí que se cumple la fórmula de Hegel «lo real es racional, lo racional es real» que ha llevado de cabeza a tantos filósofos, empezando por Marx.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿existe hoy en España una izquierda pensante?

La próxima campaña de los pseudosocialistas catalanes

Hasta ahora, nadie ha conseguido engañar a toda una sociedad durante todo el tiempo

Descubierto y denunciado el fraude de los Maragalles, los Montillas y el conjunto de los pseudosocialistas catalanes, uno se pregunta si en la próxima campaña electoral aparecerán por el cinturón industrial de Barcelona, desde Cornellá hasta Sabadell pasando por Santboi, figuras del toreo político como Zapatero, Felipe González y el Guerra.
Pájaro bobo se inclina a pensar que, si Rosa Díez y Savater se instalan en estas tierras, se habrá acabado no sólo el fraude sino también el momio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué tiene previsto el Sanedrín catalán para esa eventualidad?

Septiembre: lecciones del futuro pretérito

Convergencia, esa forma de franquismo actualizado

Años antes de que se consumara la Transición y tomaran cuerpo los nuevos modos de convivencia colectiva y selectiva, alguien, en un alarde de clarividencia, acertó a ver y decir que, en Cataluña, Convergencia, a la sazón reducida a una selecta parroquia montserratina, iba a ser la continuación «sociológica» del franquismo. Imagino que lo que el improvisado profeta quería decir es que, siendo el franquismo una forma de dominio burgués, iba a sobrevivir con sus mismos atributos esenciales en la nueva situación política, pues todo lo que sus representantes tenían que hacer, y siempre habían hecho, era adecuar el ropaje ideológico, esa forma de falsa conciencia, a la situación nacida al calor de la presunta democracia. Cambiar una bandera por otra, una lengua por otra y poco más. Entonces surge, resurge con fuerza el Som i serem (Somos y seremos). Estamos en septiembre, mes de quebrantos y sobresaltos, a orillas de la ciénaga, otrora mar, de la Sargantana.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿aprenderemos alguna vez los españoles a distinguir entre regímenes y ropajes, entre seres y máscaras?

11 de septiembre: tres agentes del Sanedrín catalán en los Madriles

Espías que siguen espiando a sabiendas de que los están espiando

Si la Rosa de los cardos tenía por misión arruinar la Biblioteca Nacional, de modo que no fuera ni biblioteca ni nacional (algo así como, salvando las distancias, lo que debía hacer Josep Piqué con el partido de los impopulares populares de Cataluña), Valentí Puig, el «Golafre de las Pitiusas», lleva años guarreando las páginas de ABC, el único diario de todos los españoles, para que sus lectores cojan asco a la lectura y de paso no se enteren de lo que pasa ni en España ni, por supuesto, en ese trozo de ella llamado Cataluña. Llevado de su dominio del medio, o de su cinismo, este agente del Sanedrín catalán no se limita a amontonar palabras: nos toma por tontos y se presenta como listo, como entendido, como conocedor de todo lo conocido y conocible. Una auténtica lumbrera de la perfidia en el ámbito de letra impresa. Por todo ello, Pájaro bobo, convencido de que estamos ante un delincuente de tomo y lomo, le grita: «Miserable, avergüénzate de tu comportamiento».
El caso de Enric Juliana, bautizado en este universo virtual con el sobrenombre de «Topo del parque del buen Retiro», coincide en líneas generales con el del «Golafre», pues él también reside y trabaja en los Madriles por encargo del Sanedrín catalán, pero se dedica específicamente husmear, rastrear y, en la medida de lo posible, sembrar cizaña para luego informar a sus jefes a través de La Vanguardia, órgano del Govern. En un principio, Pájaro bobo pensó que el subsodicho plumilla tenía ingenio y chispa, pero con el tiempo ha podido comprobar que su bagaje intelectual, tanto en conocimientos como en estructuras mentales, es sumamente precario. Él procura ocultar su pobreza recurriendo igualmente a la acumulación o sorites, pero, en cambio, utiliza un lenguaje coloquial, a veces incluso poético, para verter sus cápsulas de veneno con plena o casi plena impunidad. Podemos pensar que cobra de la Generalidad por su labor de rastreo diario del clavegueram (alcantarillado) metropolitano, pero difícilmente podríamos imaginar que pudiera ganarse el sustento como corresponsal de guerra. En cualquier caso, para un agente en misión de espionaje en los Madriles siempre es un mérito exhibir un manejo deficiente y, a ser posible, pobre del idioma español.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué los agentes del Sanedrín catalán en Madrid viven como señores y gozan de la condición de tales, cuando muchos españoles residentes en Vascongadas están sometidos a la ley de los trabucaires etarras y muchos españoles residentes en Cataluña sobreviven en condiciones de muerte civil y sus nombres figuran en las listas negras elaboradas por los comisarios políticos de la Generalidad?

Pujol ben Gurión y Maragall ben Ariel, sumos sacerdotes del Sanedrín catalán

Montilla el golem, Tarradellas el proscrito

Las últimas manifestaciones y declaraciones políticas registradas en el Principado han puesto de manifiesto que aquí quienes mandan de puertas adentro son Pujol ben Gurión y Maragall ben Ariel, sumos sacerdotes del Sanedrín catalán. Montilla, en funciones de golem, se cuida de comprar medallas para ponérselas en el pecho cuando y como ellos le ordenen. Actos y fastos deben constar en los libros de historia. En cambio, en esos libros no deberá figurar bajo ningún pretexto el nombre de Josep Tarradellas, traidor de traidores. Curioso, puesto que sin su traición ahora no habría Generalidad y, como mucho, el Sanedrín seguiría sumido en el vacío de las entelequias histórico-políticas. Pero el Sanedrín existe y parece ser que, según sus miembros más destacados, ha llegado el momento de que lidere al pueblo elegido para armar la gran bronca y dar el salto definitivo. Hay quien habla de soberanía nacional y Estado, pero nadie menciona la guerra de los Segadores. Guerra es aquí palabra prohibida.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿existe en España algo parecido al Sanedrín catalán pero con poder y capacidad de decisión reales?

13 de septiembre de 1936

En la madrugada del 13 de septiembre de 1936, junto a la ermita de Santa Bárbara de Puerto de Béjar, Salamanca, muere Miguel Ibero, de 39 años. En el mismo instante, su hijo Ramón Ibero, de dos años, deja de ser el que es y empieza a ser el que será.
Ahora, cuando está a punto de dejar de ser el que será, Ramón Ibero se pregunta: ¿tuve padre alguna vez?

Rosa de la esperanza, esperanza de la rosa


En estos momentos, Rosa Díez encarna la fe y la esperanza de muchos españoles en el futuro de España

Es posible y también deseable que, gracias a Rosa Díez, el panorama político español cambie sutancialmente en un futuro próximo. Para muchos españoles, entre los que me cuento, Rosa es garantía de lealtad a España, que es lo que hace falta en estos momentos. Imagino que separatistas y separados van a confabularse para hacer fracasar el proyecto y mantener, a ser posible perpetuar, el actual estado de cosas, aunque sea asumiendo indignos y arriesgados pactos contra natura. Creo también que Rosa debería aprovechar las fuerzas y la corrientes afines. Como en tantas ocasiones —ahí está el caso del Partido de los Ciudadanos—, el peligro radica en los saboteadores, los quintacolumnistas y los agentes dobles. Y, como en tantas ocasiones, es posible que en ésta revienten el partido desde dentro utilizando el mando a distancia y la megafonía. En eso nuestra democracia tiene auténticos especialistas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿conseguirá Rosa Díez convencer a los españoles de que está en juego la supervivencia de España, de que o España termina con los separatismos o los separatismos terminarán con España?

El abc de la lengua: se necesita redactor y corrector de estilo

En un periódico de la capital de España se ha publicado hoy jueves, 13 de septiembre, un escrito firmado por el eximio politólogo Valentí Puig y titulado «Prometer más que Chaves”. A él pertenece lo que sigue:
«Existe, ciertamente, una pulsión de instantaneidad que en estos tiempos se traduce en acogida de las tesis populistas y en ámbito para la política de emociones. Al mismo tiempo, tenemos ya una cierta experiencia democrática y a las ofertas de la demagogia se puede responder verificando la credibilidad de quien promete y lo hacedero de todo cuanto prometa.»
Hay que ser muy cínico para querer vender a los lectores españoles semejante sopa de palabras como exponente del mejor periodismo político. ¿Cómo se castiga este tipo de fraude?

La voz del vocero

El que escribe al dictado nunca se equivoca por la sencilla razón de que no piensa, sólo transcribe

José Antich, director de La Vanguardia y, como tal, miembro del colectivo El rovell de l'ou y vocero del Sanedrín catalán, nos regala la idea de que éste está presidido por dos ex honorables de la Generalidad de los catalanes, Jordi ben Gurión y Maragall ben Ariel. Pájaro bobo lo ha dicho hasta la suciedad. Y para suciedad, la de este subalterno que, por prescripción facultativa, cita respetuosamente no sólo a los dos sumos sacerdotes sino también al jesuita Arzallus para inmediamente cargar contra Aznar y Felipez González. Por lo que dice y sobre todo por lo que no dice el tal Antich, las declaraciones de los dos ex honorables durante estos días de septiembre no tienen nada que ver con las acciones de los separatistas en Gerona horas después. Miserable, miserable.
Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Hubo alguna vez tantos honorables y ex honorables en la Fenicia de Poniente?
¿Puede llegar a formar parte del Sanedrín catalán el padre Arzallus?
¿Qué ha de hacer o decir un honorable para perder su honorabilidad?

Rosa Díez en los cortafuegos de Jon Juaristi

Parece ser que de la misma manera que hay judíos que no son judíos hay no judíos que son judíos. Jon Juaristi podría ser un judío no judío, mientras que Pájaro bobo, en esta su última encarnación, podría ser un no judío judío.

Toda vez que Pajaro bobo tiene fe en la capacidad intelectual de Jon Juaristi y siente una irrefrenable simpatía por él, le gustaría ver cómo, además de deshacerse de la anécdota, se eleva por encima del accidente. En la práctica, cuando Jon Juaristi está a punto de alzar el vuelo y perderse en las alturas, Pájaro bobo se emociona y salta de júbilo, pero sólo por unos momentos, pues a poco el espíritu de Jon Juaristi es arrastrado y devuelto al ámbito de la prolija precariedad terrena. El arranque-despegue rara vez se transforma en vuelo persistente lejos del alcance de los ojos humanos. Uno considera que Jon Juaristi debería dejar de beneficiar las incidencias de lo contingente, no prestar atención a cortafuegos practicados en la corteza efímera o inocua de la realidad inmediata y lanzarse al espacio abisal para volar más y más alto. Y, a propósito, en opinión de Pájaro bobo, eso a lo que él llama quijotismo en su segundo Cortafuego (ABC, página 3, sábado, 15 de septiembre, 2007) no es quijotismo sino utopía, pues no estamos ante una ensoñación irreal e irracional sino ante una visión anticipada y, justamente por eso, racional de la sociedad humana. Pájaro bobo se atrevería a añadir por su cuenta y riesgo que, en esencia, el quijotismo es individualista, la utopía —¿necesariamente?— colectiva. Y en coherencia con esa línea quiere imaginar que un día todo lo real será racional (Hegel y Marx unidos en el futuro) ¿Fin de la utopía, fin de todas las utopías? Evidentemente, Pájaro bobo ni lo sabe ni se atreve a contestar a la pregunta, pues es más que probable que detrás de nuestras utopías actuales haya otras y otras, pero entiende que en cualquier caso la metafísica es el ámbito de la Idea y de toda su prole, las ideas humanas.
El socialismo de Rosa Díez es para Pájaro bobo un socialismo español y patriótico; como tal encarna una de las dos corrientes básicas de esta ideología en su más bien corta historia; la otra corriente, en la que se situaría Rodríguez Zapatero, encarna un socialismo pseudopopulista, a la vez demagógico y deliberadamente desleal por su obcecado empeño en ver el patriotismo como mero atributo litúrgico de la derecha y, a partir de ahí, identificar dolosamente el patriotismo con la derecha, la derecha con el ejército y la Iglesia, el ejército y la Iglesia (militarismo y clericalismo) con todas las fuerzas reaccionarias.
A juicio de Pájaro bobo, la misión última, más noble y más duradera del partido de Rosa Díez no es arrebatar a los grupúscuclos separatistas su función de bisagra de la política nacional sino imprimir un sello auténticamente socialista al PSOE. Él está convencido de que Rosa Díez, como tantos compatriotas suyos, correligionarios y no correligionarios, quiere un PSOE democrático y español, conceptos que en las actuales circunstancias deben verse como mutuamente complementarios y en una situación ideal como coincidentes: defender la democracia es defender a España y defender a España es defender la democracia.
Como hijo de un obrero español muerto en 1936 por fidelidad a sus ideales, Pájaro bobo pregunta: ¿es lícito que el gobierno de España esté hoy en manos de socialistas como Zapatero cuando hay socialistas como Rosa Díez?

Acciones en favor del futuro Estat Català

Pájaro bobo lee y copia de un periódico de nuestra capital:

Artillería pesada
El referéndum de Carod.
El líder de ERC ha puesto fecha a la indepedencia de Cataluña: 2014.
Ataques a la Monarquía. Grupos de radicales han quemado retratos de los Reyes en Gerona.
Deriva soberanista de CDC. La radicalidad de los planteamientos de Artur Mas ha llevado a Duran i Lleida a aparcar su candidatura.
Partido de fútbol. La celebración del Cataluña-EE.UU. se ha convertido en un pulso al Estado.
Desafío de Puigcercós. El consejero pide que Cataluña abandone España.

Estamos ante un situación tanto más grave cuanto que, mientras los separatistas catalanes se crecen y exhiben abiertamente su proyecto, España y los españoles parecen no enterarse de que ahora va en serio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿qué pasará si cuando el gobierno que está por encima del Gobierno decida actuar es ya demasiado tarde?
Esa es precisamente la gran baza de los conjurados: no dar tiempo a una intervención.

Responsabilidad de las irresponsabilidades de nuestro jefe de Gobierno

¿Cuáles serán las consecuencias, para España y los españoles, de la irresponsabilidad que supone tener al frente del Gobierno a un irresponsable como Rodríguez Zapatero?
¿Hay mayor irresponsabilidad que la irresponsabilidad de dejar que Rodríguez Zapatero hunda a España hasta que ya no haya remedio?
El sentido de la responsabilidad exige a todos los españoles acabar cuanto antes con las irresponsabilidades de Rodríguez Zapatero.
Nuestra responsabilidad es respensable de su irresponsabilidad.

La Vanguardia: de Barcelona a Bruselas pasando por Madrid

Si Bruselas es mucho Bruselas, Madrid es mucho más que Madrid.

El diario La Vanguardia, feudo de la burguesía barcelonesa durante los dos últimos siglos, ha ido asumiendo progresivamente la función de cartelera y avanzadilla mediática del independentismo institucionalizado por su condición, ni confesada ni desmentida, de órgano del Sanedrín catalán. Ahora, en sus páginas abundan las proclamas y los mensajes del separatismo en todas sus modalidades, pero con una creciente prioridad de las más radicales, desde el pujolismo de los Pujolets hasta el republicanismo del carallot (botarate) Carod, pasando por el pseudosocialismo de Maragall. En sus páginas, lo español —España y los españoles— queda reducido a los flecos marginales, si no es utilizado como punching ball del independentismo más beligerante. La inmensa mayoría de sus colaboradores pertenecen al selecto y privilegiado colectivo autóctono conocido como el rovell de l'ou y su misión consiste esencialmente en cantar las excelencias de Cataluña y sus señores amos. Con dos comunidades sociolingüísticas en una proporción del cincuenta y dos por ciento frente al cuarenta y ocho por ciento, Cataluña es hoy un ejemplo vivo y lacerante de dictadura encubierta: una comunidad minoritaria oprime a una comunidad mayoritaria y asume en solitario la representación de todos sus habitantes ante el Estado y las instituciones políticas, económicas y jurídicas del Estado.
Cinco preguntas ingenuas e intempestivas
¿Alguien puede negar que en Cataluña hay todavía dos comunidades sociolingüísticas en las proporciones mencionadas?
¿Alguien puede afirmar que las instituciones de Cataluña son representativas de su realidad social?
¿Dónde está representada la comunidad de lengua española, siendo como es mayoritaria?
¿Puede la Administración del Estado pactar bilateralmente con los representantes de la comunidad de lengua catalana soluciones en asuntos que afectan a toda la población de Cataluña y, al hacerlo de ese modo, dañan gravísimamente los derechos de su comunidad de lengua española?
¿Puede el Tribunal Constitucional refrendar con su veredicto ese estado de cosas asentado sobre un cúmulo de actos ilegítimos e ilegales?

Un ciudadano pregunta

El escrito de Francesc de Carreras ¿Convergència se acaba?, publicado hoy, jueves, en La Vanguardia es, por su cinismo, una auténtica provocación.
Catedráticos y no catedráticos saben muy bien que, al margen de la pantomima democrática, en Cataluña hay un solo partido, un partido burgués y como tal presidido por una supraideología burguesa, que copa todo el espectro político y no deja espacio libre a ningún otro partido. Como esto lo sabe incluso Francesc de Carreras, le pregunto: ¿qué importa que mande Pujol o Maragall si los dos son hijos políticos de la misma madre? ¿Y tú a qué juegas? O, si lo prefieres, ¿a dónde disparas? Miserable, miserable.

Nota
Para entender y aceptar lo que digo deberías entender y aceptar que el llamado nacionalismo catalán es en realidad un movimiento burgués y que todos los políticos catalanes, y también sus voceros, pertenecen a él. Son habas contadas; en total, cien familias.

Apuntes para una historia verídica de Cataluña: de una dictadura española a una dictadura antiespañola

A Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constitucional, con el deseo de que Dios le conserve la docta ignorancia

Cuando en 1978 se instauró un régimen formalmente democrático de los Pirineos para abajo, elementos catalanistas, casi siempre camuflados en organizaciones religiosas, llevaban años, incluso decenios, intrigando en las entrañas de la dictadura. Una de las acciones más conocidas de aquella bona gent fue la campaña político-religiosa impulsada con el sibilino lema «queremos obispos catalanes», ya en las postrimerías de un franquismo agonizante pero aún temido por los habitantes de estas tierras en general y por sus cabezas pensantes e intrigantes muy en particular. Más tarde, y esto es sin duda lo más significativo de todo el hecho desde el punto de vista sociológico, esos mismos feligreses actuarán como elementos de contacto y enlace/trasvase entre el feneciente orden franquista y el emergente proyecto catalanista. Habida cuenta de la historia del Principado y la idiosincrasia de sus habitantes, se comprende que, después, colaboradores y colaboracionistas no sean anatematizados como traidores sino ensalzados tanto por su fidelidad al país como por su aportación a la nueva causa colectiva, pues con su labor contribuyeron decisivamente a que las instituciones catalanas no pasaran a manos extrañas y, en definitiva, no se desnaturalizaran y no se perdieran para siempre.
Como tantas veces en la historia, en aquellos años de incertidumbre los focos de rebelión abierta y espontánea surgieron en las barriadas de la gran urbe y en las ciudades de su cinturón industrial y fueron protagonizados, en la mayoría de los casos en solitario y a pecho descubierto, por los obreros españoles —comunistas y socialistas— en las calles y las fábricas. Fue la hora histórica de los charnegos y su incierta gloria. Mientras tanto, los líderes y los políticos catalanes preferían reunirse en sacristías y conventos, cedidos caritativamente por mossens y capellans, para dirigir las manifestaciones obreras y ciudadanas pero sobre todo para organizar y preparar la toma del poder, actividad sigilosa y doblemente desleal, practicada siempre y sólo a distancia. Así, cuando se instauró oficialmente la democracia en España y sus regiones, los conjurados ya tenían a punto un plan para que aquí el poder, todo el poder, pasara inmediatamente a manos catalanas, de modo que en Cataluña la política la hicieran los catalanes, sólo los catalanes, tanto para ellos como para los no catalanes. El plan consistía en copar la dirección y la estructura organizativa de todos los partidos del espectro político mediante un movimiento sigiloso y, a ser posible, rápido de expansión-monopolización horizontal, con objeto de que sólo hubiera partidos catalanes/catalanistas y todo aquel que votara tuviera que votar necesariamente catalanista. Así, la implantación de un régimen democrático en Cataluña constituyó un fraude y ese fraude respondió a una conjura. Los españoles de Cataluña fueron utilizados como fuerza de choque y carne de cañón en la lucha por el derrocamiento de la dictadura de Franco, al fin y al cabo una dictadura española, y luego fueron sometidos alevosa y deslealmente a una dictadura antiespañola. Gracias a su legendaria y acreditada perfidia, una comunidad sociopolítica minoritaria se impuso a una comunidad mayoritaria en una proporción del sesenta al cuarenta por ciento y la borró del mapa político, social y cultural, tan pronto como se hizo con el poder. Así se fraguó la imagen de una Cataluña política, social y lingüísticamente monolítica. Y ahí seguimos. Miserables, miserables.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿sería lícito que, ahora, esa situación fuera refrendada como democrática e inamovible por el Tribunal Constitucional con su veredicto sobre el último Estatuto de Cataluña?

El ciudadano Albert Rivera y los trabucaires de Sant Jordi

La hora de la verdad: abajo los tópicos

Durante siglos, incluso durante milenios, fue fama que a los judíos no les iban ni las armas ni los actos violentos. Pero lo cierto es que esos judíos, con el nombre de hebreos o israelitas (hijos de Jacob), cruzaron el mar Rojo guiados por Moisés, judío, gentil o mischling, y llegaron a Palestina, donde siglos más tarde fundarían un Estado moderno a golpe de trabuco, sabotaje, guerrilla urbana y guerra en campo abierto. Habían destruido el mito, su propio mito, y el tópico de todas las historias de judíos. Las campañas del Sinaí, con la guerra de los Seis Días como culminación épica y gloriosa, fueron el cartel anunciador de una nueva manera de ver la vida y de ser vistos por los demás pueblos de la Tierra. Ahora, los judíos ya no se dejan matar y exterminar como en Auschwitz, sino que saben luchar e incluso matar como Dios manda. Los sesenta años del Estado de Israel son sesenta años de guerras y acciones de exterminio en los que el pueblo elegido ha llevado siempre no la mejor parte pero sí la parte menos mala. Y ahí sigue.
Durante mucho tiempo, en este caso infinitamente menos, se dijo que a los catalanes, acaso por razones de atavismo, no les gustaban los actos de violencia física y, mucho menos, las guerras y, mucho menos, las agresiones a cara descubierta; que, por razones de idiosincrasia o tarannà, en Cataluña nunca arraigarían los métodos de los vascos y los trabucaires etarras. Aun así, Pájaro bobo, por la parte que le toca como blanco anotado en las listas negras del Sanedrín, lleva tiempo observando, sin ningún miedo pero con creciente preocupación, la escalada catalanista-separatista y, paralelamente, la expresión de odio, arrogancia y sentimientos afines apreciable en los rostros de los más belicosos hijos de Sant Jordi. Ciertamente, las cosas han cambiado sustancialmente en treinta años. El ciudadano Albert Rivera, antes desnudo y ahora, además, con una bala auténtica en su carné nacional de identidad, es una prueba de ello.
Dos preguntas ingenuas e intempestivas
¿Por qué los aspirantes a asesinos se esconden y tienen miedo a sus víctimas?
¿Por qué las víctimas ni se esconden ni tienen miedo a sus potenciales asesinos?

El Ómnium cultural y el independentismo catalán

Del Rey de España sólo quieren su cabeza

Si en el pasado la política de los separatistas catalanes, desde Pujol ben Gurion hasta el carallot (botarate) Carod pasando por Maragall ben Ariel, se distinguó siempre por su sigilosa perfidia y su capacidad de actuar simultáneamente en diversos frentes y en diversos planos al mismo tiempo de acuerdo con lo que Pájaro bobo definió en su momento como política de la puta i la Ramoneta, ahora la situación empieza a cambiar claramente, pues parece que los agentes de sus avanzadillas tienen orden de actuar a plena luz de día; con la cara cubierta, pero a plena luz de día. Esas avanzadillas reciben instrucciones y, naturalmente, cobertura y protección de instancias próximas a la Generalidad o, más exactamente, al Sanedrín a través de Ómnium cultural, en este caso contracultural. Subvencionada generosamente por el gobierno autonómico con el dinero de todos los españoles (en torno a un millón de euros al año), esta entidad tiene a su cargo grupos organizados que se dedican sistemáticamente a reventar actos de signo español, a acosar y hostigar a personas no gratas al catalanismo y a organizar manifestaciones y campañas de claro signo independentista. Lo ocurrido en Gerona por partida doble con los retratos del Rey, el macabro mensaje enviado a Albert Rivera, líder del Partido de los Ciudadanos, y el acoso al que se ven sometidas en estos momentos cientos de personas en Cataluña son una muestra de que el separatismo catalán ha decidido pisar el acelerador y pasar a una etapa de acción directa y abierta. Miserables, miserables.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es lícito que el gobierno de España financie a través de la Generalidad las acciones de grupos independentistas organizados?

Táctica del independentismo catalán: del eje horizontal al eje vertical

A Francesc de Carreras, catedrático de Derecho Constiutional, para que lea, aprenda y se avergüence

Si en un primer momento, ya en los albores de la democracia, los separatistas catalanes se cuidaron de que sus hombres, distribuidos entre los diversos partidos, coparan todo el espectro político-social de Cataluña —plano horizontal—, de manera que aquí sólo hubiera partidos catalanistas, separatistas e independentistas y todo aquel que quisiera votar tuviera que votar necesariamente catalanista, separatista e independentista, después ese mismo plano, basculando sobre cualquiera de sus dos extremos, se convertía en un frente nacional —plano vertical—, formado por la totalidad de los votantes de Cataluña, más de seis millones de personas, cuando la realidad era que más de la mitad de ellas (exactamente cuatro millones doscientas mil) habían sido despojadas de uno de sus derechos constitucionales, concretamente del derecho a elegir libremente a sus representantes, y, por lo tanto, se hallaban, al menos parcialmente, en situación de muerte civil, toda vez que tenían que elegir como representantes políticos a los designados por sus opresores.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguien tiene tanto poder y tanta perfidia como para impedir que un día se sepa lo que ha ocurrido y está ocurriendo en Cataluña durante los últimos treinta años?

Cataluña: dos comunidades: una comunidad opresora y una comunidad oprimida

Punto de partida obligado de estudios y denuncias a cargo de juristas y profanos

Como en Cataluña hay dos comunidades sociolingüísticas grosso modo numéricamente paritarias, se comprende que toda normativa legal de carácter social que quiera ser representativa y, por lo tanto, genuinamente democrática debe tener en cuenta esa realidad y, consecuentemente, respetar los derechos y las obligaciones de ambas comunidades. El llamado Estatuto de Cataluña no sólo vulnera globalmente todos los derechos de la comunidad de lengua española de Cataluña sino que incluso niega y oculta deliberadamente su existencia. Estamos, pues, ante una sociedad con dos comunidades: una opresora y otra oprimida. La opresión adquiere aquí su expresión más radical y más perversa en cuanto que se niega y se oculta dolosamente la existencia de la comunidad oprimida. El mencionado Estatuto de Cataluña fue redactato exclusivamente por representantes de la comunidad opresora. En opinión de Pájaro bobo, ese es el punto de partida obligado de todo estudio de dicho documento y causa suficiente de su invalidación.
Pregunta ingenua y intempestiva: ¿estamos ante un caso flagrante de fraude de ley, de abuso de derecho o de ambos a la vez y de otras muchas cosas más?
Nota
Pájaro bobo no es jurista, sólo un ciudadano español residente en Cataluña y, como tal, sometido a condiciones de muerte civil.

Impugnar el Estatuto de Cataluña: derecho y obligación


Cataluña, ese pequeño país cuyo Parlamento, fruto de una conjura, es utilizado como instrumento para legalizar la opresión

En opinión de Pájaro bobo, la entidades ciudadanas vinculadas a la comunidad de lengua española de Cataluña deben impugnar conjuntamente el llamado Estatuto de Cataluña ante el Tribunal Constitucional por dos razones básicas:
Primera. Porque, a pesar de que la comunidad de lengua española es mayoritaria en Cataluña toda vez que equivale al cincuenta y dos por ciento de su población total, en la elaboración y redacción del Estatuto no intervino ningún representante de dicha comunidad.
Segunda. Porque, a pesar de que la comunidad de lengua española es mayoritaria en Cataluña, en el mencionado Estatuto no se reconoce su existencia como realidad social y, por consiguiente, tampoco se respetan los derechos de sus miembros como ciudadanos españoles.
En este contexto no es en modo alguno lícito hablar de una sociedad catalana sin mencionar las dos comunidades sociolingüísticas que la forman.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede el Tribunal Constitucional refrendar, validar o aprobar un texto normativo que vulnera abiertamente los derechos de los españoles residentes en la Comunidad Autónoma de Cataluña como colectivo y como individuos?

De la Realpolitik a la política de la puta i la Ramoneta

Aportación catalana a la historia de las ideas políticas

El término Realpolitik fue acuñado por Ludwig von Rochau en su libro Grundsätze der Realpolitik [Fundamentos de la Realpolitik], donde lo define como la política de los hechos posibles. Años después, Otto von Bismark lo erigió en el principio táctico-estretégico de su actividad como canciller de Prusia, lo que le llevó a renunciar a cualesquiera compensaciones territoriales por parte de Austria, vencida en el campo de batalla, para concentrarse en la unión y consolidación de Alemania como una sola nación. A partir de entonces, el núcleo conceptual de la Realpolitik ha sido objeto de muy diversas interpretaciones teóricas y prácticas. Aun así, en ellas se suele insistir en aspectos que tienen que ver con la realidad inmediata, incluso material, frente a las ideologías, en lo nacional frente a lo extranjero, en lo práctico frente a lo ético. Es comprensible que siguiendo esa línea se haya llegado a relacionar, incluso a identificar, la Realpolitik con actitudes maquiavélicas y faltas de ética. En cualquier caso no deja de resultar llamativo que el equivalente anglosajón sea Power politics, «política de fuerza», forma de pragmatismo que tuvo su exponente más destacado en los Estados Unidos de Nixon y Kissinger.
Fer la puta i la Ramoneta es una expresión del catalán coloquial que sirve para definir, de una manera casi amable, comportamientos basados en el juego doble. Pájaro bobo la adoptó a finales de los años ochenta del siglo pasado para definir la posición de los separatistas catalanes frente a la de los vascos, lo que le llevó a acuñar el término política de la puta i la Ramoneta como variante sui generis de la Realpolitik en cuanto manera de actuar basada en la utilización combinada de gestos de amistad, lealtad e incluso sumisión con otros de deslealtad en los que no faltaban las traiciones y las puñaladas por la espalda. Y ahí estamos. Las agresiones verbales y gestuales al Rey, como símbolo de España, son la última manifestación de una larga serie de actos de traición que se han ido sucediendo y, al no haber recibido el tratamiento adecuado por parte del Gobierno, han desembocado en una afrenta de innegable gravedad. Mientras tanto, los Pujols, los Maragalls y demás miembros del Sanedrín catalán callan y se frotan las manos. Ahora ya se ven con fuerzas no sólo para conseguir la independencia de Cataluña con financiación a cargo del Estado opresor sino incluso para destruir España y convertirla en una colonia catalana con la colaboración de los españoles. Pájaro bobo considera que ha llegado el momento de demostrar a todos que el Rey es el Jefe del Estado y el mando supremo de sus Fuerzas Armadas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es posible que la política de la puta i la Ramoneta dé para tanto?

Zapatero, rehén de los separatistas


Confederación — destrucción — independencia

Hace tiempo, después de mucho pensar, Pájaro bobo llegó al convencimiento de que ese ser vil y miserable que es José Luis Rodríguez Zapatero se proponía servirse de los separatistas vascos y catalanes para llegar al Estado federal, primero, y, después, al Estado confederal. Pero como en el tocomocho y prácticamente en todos los timos, en éste el listo ha resultado ser el tonto y los tontos han resultado ser los listos. Ahora ese ser vil y miserable que es José Luis Rodríguez Zapatero se ha convertido en rehén de los separatistas vascos y catalanes, y son ellos los que le dictan lo que debe hacer si quiere conservar la cabeza política, que afortunadamente no conservará. La contumaz deslealtad de ese ser vil y miserable que es Zapatero constituye un regalo para personajes de la calaña de Ibarreche, Pujol y Maragall. Ellos le enseñarán cómo se tima a un aprendiz de timador, aunque es muy probable que, aun así, el tal Zapatero va seguir sin enterarse y, claro está, sonriendo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es lícito que el destino de España y la vida de los españoles estén en manos de un delincuente, rehén de delincuentes?

España, España, España

Si la creación de España, como patria y nación, fue el fruto de una cadena de actos de lealtad, heroísmo y valentía, ¿puede ahora una cadena de actos de deslealtad, traición y cobardía significar su destrucción? Yo, Ramón Ibero, español nacido en Hervás, Cáceres, en 1934, no estoy dispuesto ni a aceptarlo ni a permitirlo ni a vivirlo.

Separatistas, no nacionalistas

La coherencia semántica, base de la coherencia práctica

En opinión de Pájaro bobo, los separatistas tienen derecho a llamarse nacionalistas o cualquier otra cosa, pero como para nosotros, los españoles, son separatistas, no nacionalistas, no es lógico ni coherente que los llamemos nacionalistas. Para nosotros son y han sido siempre separatistas. Eso es algo que, a juicio de Pájaro bobo, deberían tener en cuenta quienes hablan y/o escriben sobre ellos, pues establecería en el plano verbal una línea divisoria coherente con la que ya existe en el plano de los hechos y los comportamientos. Como el separatismo es una realidad, a su modo de ver no es lógico que los españoles calquemos el vocabulario y, por lo tanto, el esquema conceptual y semántico de los que quieren destruir España y separar a los españoles, tanto menos cuanto que el término nacionalismo lleva implícita cierta legitimación; por esa razón los separatistas lo eligieron como seña de identidad. Ahora, la radicalización de las posturas permite —¡exige!—llamar a las cosas por su nombre.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cuántos españoles saben que la destrucción de España por parte de los separatistas empezó con la destrucción de su núcleo ontológico y semántico?

Una Constitución, ¿para qué?

Yo pregunto:
¿Es constitucional o no es constitucional lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno?
Si lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno es constitucional, ¿para qué sirve la Constitución?
Si lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno no es constitucional, ¿por qué se le permite?
Si lo que hace y deja de hacer Rodríguez Zapatero como jefe de Gobierno no es constitucional, ¿por qué no se le destituye y se le procesa?

Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguna vez un jefe de Gobierno utilizó por activa y por pasiva la Constitución de un Estado para destruirlo?

Alarma en ABC

Como Ángel Ganivet y Miguel de Unamuno, los que hoy amamos apasionadamente a España la amamos con dolor

Alguien dejó escrito que hay que leer el diario ABC, como mínimo, en los momentos de crisis nacional. Desde hace tiempo, Pájaro bobo cumple ese mandamiento con devoción patriótica. Tanto es así que en realidad no lo lee, lo estudia. Hoy ha encontrado en las últimas líneas de su Tercera el siguiente mensaje: «Y si algunos, como parece, quieren romper la baraja, tendrán que atenerse a las consecuencias. El arsenal consitucional es amplio y variado, y una mayoría —más o menos silente— está dispuesta a utilizarlo y a respaldar al Gobierno democrático que se decida a hacerlo. El que quiera entender que entienda, porque a buen entendedor pocas palabras bastan».
Dos observaciones
Primera. La escalada anarco-separatista promovida desde la periferia con la connivencia del Gobierno de Zapatero no ha escapado a la mirada de quienes, al margen del juego político, velan por la unidad y persistencia de España como nación y Estado de derecho.
Segunda. La defensa de la Constitución es la defensa de la España democrática y las agresiones a la Constitución son agresiones a la España democrática y a las instituciones en las que ésta se asienta.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿por qué hasta ahora se ha mantenido al margen de la trifulca el muy ladino Pujol ben Gurión?

Crónica de los Madriles. Las metamorfosis de un agente llamado Enric Juliana

¿Últimos días en la capital de España?

Desde que llegó a los Madriles como enviado especial de La Vanguardia, órgano del Sanedrín catalán presidido por Pujol ben Gurion y Maragall ben Ariel en calidad de Sumos Sacerdotes, Enric Juliana ha experimentado varias metaformosis con el correr del tiempo, siempre al compás de los acontecimientos políticos, su enlace y su desenlace. Cuando estaba destacado en el parque del Buen Retiro con el encargo de realizar misiones/funciones de topo, acechaba a los españoles por ver qué hablaban, qué comían y qué leían. Luego, cuando le enviaron a las cloacas suburbanas y suburbiales, se convirtió en cucaracha, o sea, en sabandija. Y así sigue. Ahora para realizar su faena y sobrevivir, el tal Juliana tiene que comer inmundicias, y, consecuentemente, segrega veneno en forma de inmundicia. Si Kafka, el Grajo, lo viera… Lo malo es que, por vivir donde vive, la pobre criatura no se entera de la película de los humanos y para ganarse el condumio tiene que inventarse de vez en cuando alguna historia. Y eso es, más o menos, lo que hace. Con poca imaginación, con pocos recursos intelectuales, pero con empeño y contumacia. La contumacia es una de las virtudes del buen agente separatista. Otra, de signo contrario, estar dispuesto a cantar la palinodia tan pronto como el instinto de supervivencia se lo aconseja o se lo exige.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿le dará tiempo a cantar la palinodia a este infortunado topo-cucaracha-espía y, sobre todo, le servirá de algo hacerlo?

La hora de la España silenciada


Movimiento popular frente a montajes políticos

Por lo que uno lee, y aún no oye, las aguas han alcanzado la cota máxima permisible, y, automáticamente, han sonado las alarmas de la central nuclear. Después de Estatutos que eran Constituciones, después de referendums que eran declaraciones de independencia, después de programas económicos que eran repartos del patrimonio, después de quemas de la imagen del Rey que eran una aniquilación simbólica de la monarquía y de la España democrática, llegó la noticia: hay tratamiento, tratamiento democrático, y el tratamiento está a punto. Afortunadamente, en esta ocasión no va a ser un golpe militar sino un movimiento popular y, por lo tanto, genuinamente democrático el que ponga fin a la situación política creada dolosamente por un gobernante sin visión de Estado en complicidad con las minorías separatistas —sí, minorías— de la periferia. Y como se trata de un movimiento popular y por lo tanto integrador, será bueno que incorpore españoles leales de toda procedencia ideológica. En ese sentido estoy convencido de que un Vidal-Quadras en plena forma acabaría en cuestión de horas con el inicuo y mafioso montaje del Tripartito y del Sanedrín catalán.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿alguien duda a estas alturas de que Zapatero, Ibarreche, Carod-Rovira, Maragall y Pujol son auténticos delincuentes?

Socialismo


La utopía, esa forma de racionalidad

El socialismo tiene y tendrá razón de ser mientras haya injusticias en el ámbito humano. De hecho, el socialismo es una forma de utopía y la utopía es una forma de racionalidad situada en ese momento, previsto por Hegel y Marx, en el que lo real pase a ser racional, de modo que sólo lo racional sea real y, en consecuencia, todo lo real sea racional, sólo racional. El socialismo alcanzará su meta en el momento en el que, tras un proceso histórico de integración, realidad y racionalidad pasen a ser uno y lo mismo.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿puede alguien hablar de un socialismo al servicio de políticas e ideologías que, en el curso del devenir histórico, priman la desintegración de pueblos y sociedades?

De «La Vanguardia» de Franco a «La Vanguardia» del Sanedrín


Cada época tiene su espíritu, su
Zeitgeist

Hace años, cuando Cataluña era una región de España y España tenía una dictadura en toda regla, La Vanguardia española era el periódico de todos los barceloneses desde el Ebro hasta el Canigó. De los burgueses, por franquistas y aprovechaos; de los obreros y el lumpen urbano, suburbano y suburbial, porque sus hojas servían para envolver el bocadillo matutino y tempranero. Y, además, porque La Vanguardia española tenía prácticamente la exclusiva de los anuncios en prensa, de modo que lo primero que hacía todo bicho viviente que buscaba trabajo era comprarla y estudiar su letra menuda como fuera y donde fuera: en un banco de la calle, en el metro, en una tasca, en casa. Entonces La Vanguardia era ostensible y ostentosamente española. Así se llamaba y como tal se vendía. Pero los tiempos cambian y, a pesar de lo que dejó dicho y escrito el judío Miguel de Cervantes Saavedra, las artes no siempre se perfeccionan. Con la fenodemocracia(*), La Vanguardia se desprendió de su ominoso apéndice y se convirtió en el órgano oficial/oficioso del Sanedrín catalán y en la cartelera de catalanismo más intransigente y, por eso mismo, mejor subvencionado, pero curiosamente con ello perdió su pingüe monopolio. Ahora, La Vanguardia tiene que competir con muchos rivales y algunos enemigos poderosos. Y si es cierto que siempre le quedarán las subvenciones en forma de publicidad institucional, también lo es que, a la larga, eso es una trampa-ciénaga, pues limita la capacidad de lucha y reduce el instinto de supervivencia. Ahora, los colaboradores del órgano del Sanedrín catalán son seleccionados y designados por un comité ad hoc que valora por encima de los conocimientos del aspirante su pedigrí, un pedigrí que empieza, y en muchos casos termina, con el apellido. Y quien quiera ver y comprobar en qué está quedando la cultura catalana sólo tiene que examinar su suplemento hebdomadal, una cultura en la que se premia el desconocimiento de España y, muy especialmente, el uso vicioso de su lengua.
Resumiendo, La Vanguardia se ha empequeñecido, incluso físicamente. Eso parece indicar que, a pesar del cuantioso flujo dinerario aportado por sus patronos, tiene problemas de liquidez. Habrá que ver si, aun así, sigue la línea emprendida con la implantación de la dictadura catalanista en estas tierras. Pájaro bobo, llevado de su buena/mala fe, la ve convertida en un periódico de provincias o, mejor/peor aún, en un periódico comarcal, íntegramente en catalán y exclusivamente para catalans de la ceba.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿dónde meterá el Sanedrín catalán a todos sus amanuenses que no tengan cabida en las estrechas columnas de La Vanguardia?

(*) Fenodemocracia, democracia aparente y, por lo general, fraudulenta; término ideado por Pájaro bobo.

El Sanedrín catalán

Tres preguntas ingenuas e intempestivas
¿Qué es el Sanedrín catalán?
¿Quiénes lo forman?
¿Cuáles son sus funciones?

El golem

Historias rabínicas

Pujol ben Gurión y Maragall ben Ariel son los dos Sumos Sacerdotes del Sanedrín catalán y Joseph Montilla es su golem,
pero, pregunta ingenua e intempestiva, ¿qué es un golem?

Datos para la historia de una conjura

Zapatero, el jefe de Gobierno que se confabuló con los separatistas para destruir España

A Pájaro bobo le consta que, cuando el PSOE ganó las últimas elecciones generales y Zapatero fue proclamado jefe del Gobierno de España, los separatistas catalanes, conscientes de la oportunidad que se les ofrecía y con la que venían soñando desde los tiempos de la República, decidieron acelerar el proceso independentista y explotar rápidamente tanto la debilidad del Ejecutivo como la falta de sentido de Estado y conciencia patriótica de su primer mandatario, pero sobre todo su querencia republicana y sus simpatías por los movimientos centrífugos, a los que quería utilizar para desmantelar definitivamente el Ejército e impedir que en el futuro la derecha pudiera volver a formar un bloque sólido y compacto respaldado por la sociedad civil, con la amenaza permanente de levantamientos y golpes de Estado en caso de que se pusiera en peligro la unidad nacional. En estas condiciones, el Estatuto de Cataluña fue redactado, presentado y aprobado en pocas semanas con la idea de anticiparse a toda posible reacción. Por consiguiente, tanto su contenido como su tramitación fueron fruto de una conjura para acabar con España como nación unitaria aprovechando a la vez su debilidad y la falta de patriotismo de su jefe de Gobierno. La situación actual, con fuego en los dos costados de nuestra Patria como anuncio y anticipo de su destrucción, se inscribe en el marco general de esa misma conjura.
Pregunta ingenua e intempestiva: si todo esto es cierto, y lamentablemente lo es, ¿qué hay que hacer para impedir que se consume tamaña traición?

Al Tribunal Constitucional: la salud democrática de España y sus regiones


¿Puede y debe seguir financiando España su destrucción?

Todos los españoles, empezando por los miembros del Tribunal Constitucional, deben saber que, como el Parlamento de Cataluña no es representativo de la realidad sociopolítica de Cataluña, no es democrático y que, como no es ni representativo ni democrático, todas sus leyes, disposiciones y normas, o como quiera que se llamen, son ilegítimas. Ilegítimas y fraudulentas.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿es lícito y legítimo dar por válida la actuación normativa del Parlamento de Cataluña como hecho consumado o, por el contrario, eso aumenta, a cada día que pasa, la gravedad del delito y la responsabilidad de quienes tramaron y llevaron a cabo el fraude?

En busca del Self

Hijos de la mentira

Me derrumbo, se me cae el alma a jirones. Una palabra me queda colgando del oído: Self. No hay lugar para la angustia, Lebensangst!. Momento democrático. No hay que tensar el arco. Ni las cuerdas vocales. La sonrisa del que miente gana la partida, la lucha por la vida, la lucha por la supervivencia. Aprende a mentir o muérete. No es tan dificil. Aprende a sonreír y sonríe a los que mienten, a los que engañan, a los que viven para sonreír, para mentir, para engañar. No es momento de gestos solemnes, de teatralizaciones, de dramatizaciones, de narcisismos alienantes, estetificantes, endiosantes. Aprende a mentirte a ti mismo y serás tú mismo, serás tu sí mismo, serás tu self.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿cómo es el sí mismo, el self, del que afirma que no se miente permanentemente a sí mismo?

La nave de España y su derrota


El peor de los casos posibles como referente y punto de partida

Dado el curso de los acontecimientos y la tendencia general de la política española en estos momentos, no es difícil ver quiénes gobiernan/desgobiernan realmente la nave de España y a dónde la están llevando, sin que los españoles hagamos nada realmente eficaz para impedirlo. Ya ahora podemos y debemos ver el punto de llegada y ahí, en el peor de los casos posibles, es donde, a mi entender, debemos situarnos mentalmente para poner remedio.
Pregunta ingenua e intempestiva: ¿y cuál es para  España y los españoles el peor de los casos posibles?

12 de octubre, día de la Hispanidad

Una fiesta nacional para llorar

A pocos días de la que fue y debería seguir siendo fiesta nacional de los españoles, Pájaro bobo se pregunta: